La Etiqueta del Fumador

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Esta imagen es de @KevinCase

No es la primera vez que hablo de esto, y estoy seguro que si busco bien en el blog puedo encontrar al menos un par de publicaciones en las que enfatizo este tema. Pero el hecho es que muy a menudo me encuentro con personas que piensan que fumar un puro es como fumar un cigarrillo, y que si soy fumador de puros, debe ser que estoy muy estresado y un cigarrillo no me basta.

Pero el hecho es que incluso con todas las estupideces que se oyen en la calle y se ven en internet al respecto, hay un lugar donde la etiqueta y la buena educación todavía es importante: cuando se está entre fumadores. No es sorpresa que sea Zino Davidoff quien tiene el crédito de haber creado la «etiqueta del fumador» que conocemos, incluso escribió un libro sobre eso.

Zino era el «caballero» perfecto, desde su ropa, su mantenimiento, hasta la manera en que fumaba sus cigarros. Ciertamente, sus modales eran «vieja escuela», de cuando los hombres le abrían la puerta a las mujeres y se quitaban el sombrero cuando entraban a una habitación. Aunque algunas de esas costumbres se mantienen hoy en día, también han dejado de ser comunes.

Con esto no quiero decir que los fumadores somos unos estoicos embraguetados, para nada. Pero sí existen ciertas reglas que pueden ayudarte a ser un mejor fumador. Incluso si los modales de Davidoff pueden llegar a ser un poco victorianos para esta época, como que si hay que aguantar el cigarro entre el dedo índice y el pulgar, en vez de entre el índice y el medio (como un cigarrillo). Zino pensaba que su método era elegante, y puede que tenga razón, pero considero que la manera en que aguantes el cigarro es tu problema. Otro ejemplo es eso de quitarle la anilla al cigarro antes de fumarlo, para no «anunciar» qué tan caro (o barato) es el puro. Aunque hay quienes dicen que esto se debe hacer, he visto más personas que no lo hacen, puesto que muchos fumadores quieren que los demás sepan lo que están fumando, y eso sirve incluso para comenzar una conversación. En lo particular, pienso que la anilla se le quita cuando la ceniza se le acerca mucho.

Así que, al ritmo de Take Five de Dave Brubeck, procedo a contar algunos de los principios básicos reales sobre la etiqueta del fumador.

Prepara el cigarro

Esto consiste en lo que todos conocemos como «picarlo», pero la idea es hacerlo con un picador de verdad, sea una guillotina doble hoja, un punch o una guillotina en V. No uses un cuchillo ni una navaja, y mucho menos un exacto o los dientes. Nunca queda bien y corres el riesgo que el cigarro comience a desarmarse rápidamente.

Tampoco comiences a chupar el cigarro cuando lo enciendes. Si te estás tomando en serio lo de fumar, debes tener un encendedor de butano, y si tienes uno, también debes tener una bombona. Las bombonas no son necesariamente baratas, y durante un tiempo yo encendía el tabaco directo, pero te sorprendería cuántas veces puedes rellenar el encendedor con una sola bombona, así que tómate tu tiempo para tostar el pie del puro, manteniendo la llama lo más alejado posible del cigarro, pero asegurándote que lo puedes encender. Si lo sostienes demasiado cerca, puedes arruinar completamente el cigarro en muy poco tiempo. Igualmente, debes sostener el cigarro en la mano, no con la boca, para que puedas ver lo que estás haciendo. Cuando finalmente se vea naranja y encendido uniforme, sopla ligeramente el pie para regar el calor por toda la superficie. Esto puede tomar un tiempo más largo del que quieres, especialmente si el cigarro es oleoso, pero encender un tabaco toma su tiempo.

Tiempo de la Fumada

¿Te has dado cuenta como algunos fumadores se terminan el cigarro muy rápido? Es muy posible que hayan sido, o todavía sean fumadores de cigarrillos, y están acostumbrados a darle caladas continuas. Incluso si nunca has tocado un cigarrillo, deberías darle caladas al tabaco no más de 2 veces por minuto. Esto permite que el cigarro se enfríe y te permite apreciar más los sabores y aromas que el torcedor buscaba. Además, fumar un tabaco debe ser relajante, así que tómate tu tiempo y pruébalo bien, como cuando te dicen que mastiques lentamente para apreciar el sabor de la comida. Si no, te puede parecer que el cigarro no es tan bueno, y eso sería tu culpa por impaciente.

La ceniza

Algunos fumadores se divierten tratando de ver hasta donde pueden llegar la ceniza del cigarro, y es divertido a veces. Si lo dudas, piensa en cuántas veces te ha caído la ceniza encima tratando de alargarla. Según los expertos, un cigarro se divide en tres tercios, por lo que quitarle la ceniza una vez por tercio es lo más correcto. La ceniza en sí actúa como un filtro, permitiendo que el cigarro se enfríe mejor.

En lo que alcance el tercio, dale unos toquecitos al puro sobre el cenicero y deja que la ceniza caiga en él. También puedes darle vueltas al puro contra las paredes del cenicero para darle una forma de cono. No importa lo que hagas, siempre que no la tires al suelo o la dejes en un matero.

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Esta imagen es de great sea

Apagado del cigarro

Si eres de los que no suelta el cigarro hasta que se comienza a quemar los dedos, no te preocupes, eso está perfectamente bien, siempre que el cigarro siempre esté dándote un buen sabor, y hay muchos cigarros que saben bien hasta el último momento. Sin embargo, hay algunos que en los últimos centímetros desarrollan un sabor amargo.

Si enciendes y re-enciendes el cigarro cuando le quedan pocos centímetros, el sabor no mejorará, e incluso si desarrolla ese sabor amargo después de la mitad, deberías dejarlo a un lado, pues no va a mejorar, no importa cuánto quieras.

Cuando finalmente decidas apagarlo, no lo pises como si fuera un cigarrillo. Solo déjalo a un lado del cenicero y se apagará solo. Pisarlo hace que suelte un olor desagradable y deja un desorden.

Fumar seguido

Conozco algunas personas que fuman en cadena. Cuando no ha pasado un minuto desde que dejó un cigarro y, como por arte de magia, aparece con otro cigarro encendido, y siempre se tratan de cigarros excelentes y complejos. Aunque no tiene nada de malo fumarse más de un cigarro en una reunión, tienes que darle un tiempo a tu paladar para recuperarse. Trata de esperarte una media hora entre un tabaco y el siguiente. También puedes limpiarte el paladar comiendo un chocolate o tomando soda con (o sin) limón. Cuando fumas tan seguido tu paladar no distingue entre un cigarro y el siguiente. Puede que el primer cigarro haya estado excelente, pero si no haces una pausa entre tabacos, que no te sorprenda si el siguiente no sabe tan bien.

De nuevo, el punto de fumarse un tabaco es relajarse y disfrutar de los sabores y los aromas. Si te tomas tu tiempo entre uno y el siguiente, tendrás mayor oportunidad de probarlo todo. Todos los fumadores que conozco que se fuman más de un cigarro al día dejan al menos 2-3 horas entre uno y el otro, y es ese lapso de tiempo que les permite sacarle el mayor partido a cada tabaco, para disfrutarlos todos por igual.

De esta manera, ya tienes algo que leer para la próxima vez que quieras sentarte a disfrutar un puro, solo o con amigos. Solo ten en cuenta que estos temas de etiqueta aplican para cualquier lugar en el que decidas fumar, pues más vale quedar como un caballero que fuma, que como un fumador que no es caballero.

 

 

PDR – Flores y Rodriguez 10th Anniversary Reserva Limitada (Magicos)

Los más conocedores y asiduos del tabaco verán inmediatamente la similitud (por no decir «copia») de esta anilla con respecto a la antigua utilizada anteriormente por Ramón Allones, y ciertamente no es la primera vez que una marca centroamericana o dominicana emula el estilo de una marca cubana, pero en este caso me pareció casi como una imitación china, al menos en términos de diseño. En sabores, es otra cosa.

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Una de las joyas de la República Dominicana es la marca Pinar del Río, también conocida como PDR, responsable por varios productos que han recibido más de 90 puntos entre múltiples páginas y catas. Esta marca llegó hace poco a su décimo aniversario y para celebrarlo, crearon este puro bajo el nombre de Flores y Rodríguez.

Los tonos marrones brillantes de este puro me recordaron a la suavidad del CAO America que fumé hace unos meses, mientras que su aroma me hizo pensar más en El Norteño de Drew Estate, aunque su plagio del estilo antiguo de Ramón Allones es notorio. En cuanto a la apariencia del puro, tiene pocas venas, se siente bastante sólido y muy suave. Los aromas son diversos antes de encenderlo, incluyendo especias, cáscara de naranja, tierra mojada y madera. A partir del pie se le sienten aromas de cacao, notas herbáceas, tierra, madera y clavo. Lo pico y las caladas en frío tienen aromas de chocolate, especias y notas cítricas. Si este es un preámbulo acorde al puro, me espera un flavor bomb con todas las de la ley.

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A veces tengo la mala costumbre de leer reseñas sobre los puros antes de fumarlos, es como leer una reseña de una película antes de verla, pues muchas veces me predispone a cómo podría ser, pero el hecho es que lo hice y en general descubrí que este cigarro parecía una desilusión para muchos, casi todas las reseñas mencionaban que el cigarro no era lo esperado. La realidad es que el cigarro comienza un poco suave, con toques tímidos de pimienta, crema y chocolate, pero redondeado por toques más bondadosos de tierra, madera y melaza. La foto indica una línea de quemado un poco tosca, pero nada preocupante.

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Una de las razones primordiales por las que no vemos mucha cobertura de la marca PDR es que tienden a crear productos más para el mercado de los bundles o las compras de mazos, es su nicho así que no se salen mucho de ahí. Con este Flores y Rodríguez pueden estarse aventurando en nuevos rumbos, al menos para probar. Me llamó la atención que los sabores desde el principio no fueran tan grandiosos como esperaba por la apariencia del puro, y por un momento pensaba que las reseñas que había leído estaban en lo cierto y que me tocaría fumarme el cigarro y hacer un esfuerzo por disfrutarlo. Pero el hecho es que a mediados del primer tercio se le siente un sabor muy agradable, estilo las salsas de carne que a los americanos e ingleses tanto le gustan. Yo prefiero la carne con sal y pimienta, quizá un poco de ajo, pero nada más. Este puro tiene un toque de esa salsa A-1, incluyendo tomate, pasas, manzana y hierbas, aunque también incluye ese sabor a crema, madera, cacao, tierra y toffee. Muy agradable.

Con seguridad puedo decirles que esas reseñas que leí no estaban en lo cierto. Si bien el cigarro no comienza como quisiera y, por un momento, pareciera que es un cigarro aburrido, el hecho es que a finales del primer tercio el cigarro se convirtió en un flavor bomb con sabores muy interesantes y novedosos, pero más que nada: inesperados. El cigarro es realmente «sabroso», y en el segundo tercio se vuelve bastante complejo, con ese sabor de salsa de carnes tan prominente. Confieso también que estoy haciendo algo realmente asqueroso con el cigarro, pues en cada calada toco la perilla con la lengua, pero es que es extremadamente lisa y brillante; creo que es algo que he sentido con dos o tres puros en mi historial. El sabor se hace súper cremoso cuando me aproximo a la mitad del puro.

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Estos son los sabores en este punto y en este orden: crema, café, nueces, especias, chocolate, salsa de carnes y un elemento de tabaco rico. La intensidad no ha sido fuerte, y quizá eso es algo que no esperaba de este puro, pues con esa cantidad de sabores sí hubiese querido algo que me moviera más el suelo. Los sabores se varían y van cambiando intensidades, pero lo que sí me impresiona es la calificación mediocre que la mayoría de las reseñas que leí le daban, mientras que en mi paladar se siente como un buen puro. Quizá no de los $10-$12 que cuesta, pero bueno sin duda.

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Último tercio y la nicotina viene a todo tren. El cigarro pasó 8 meses en mi humidor y ese brillo que tiene en la capa es impresionante. El chocolate ya no existe, se fue y se llevó consigo al café, los aromas cítricos y el caramelo. Me dejaron con las nueces, la salsa de carne, la madera, la tierra y las especias.

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Al final me tomó apenas 1:45 fumarlo, y durante su fumada pasó de ser un cigarro de intensidad media a uno de sabor fuerte y muy cargado de nicotina. En ningún momento se calentó demasiado y el final del puro no afectó su sabor. El hecho que es «conmemorativo» puede hacerle a la marca pensar que vale los $10 pero en realidad su sabor y calidad lo colocan cerca de los cigarros de $6 o $7, aunque a decir verdad, un cigarro de $10 ya no es una rareza. Definitivamente es un cigarro para comprar en un 5-pack, si lo consigues.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR
Marca: PDR
Modelo: Flores y Rodríguez 10th Anniversary
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Mágicos (Robusto)
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Habano)
Capote: República Dominicana (Habano)
Tripa: República Dominicana (Habano)
Precio: $3,00
Puntuación: 71

Temas básicos del fumador: Segundos

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Esto quizá sea más de interés para quienes compran cigarros afuera, especialmente en Estados Unidos. Varias veces me he topado con quienes solamente compran tabacos por cajas o de ciertas marcas específicas, pero también me he topado con personas que compran bastantes tabacos y, como yo, no temen aventurarse a probar algo nuevo. Precisamente en este tema he descubierto que por una u otra razón, muchos cigarros no tienen una calidad estética suficiente como para ser llamados «Primeros», y se les llama «Segundos». Muchos fanáticos del tabaco inmediatamente le huyen a estos Segundos, a veces llamados Excedentes, Errores, etc. Pero esto puede ser un gran error, pues los Segundos son una gran oportunidad para fumar cigarros de primera clase a precios de clase turista.

Cuando se producen cigarros, cada uno es inspeccionado para asegurarse que la calidad sea estéticamente perfecta y la construcción carezca de errores. Cualquier defecto, no importa cuán minúscula sea, puede causar que un cigarro sea puesto aparte del grupo, incluso si se trata de un tema cosmético. Mientras que los que «pasan la prueba» son colocados en el paquete de empaque regular, los que son puestos a un lado se llaman «segundos», tienen la misma madurez, el mismo proceso de fermentación, todo es igual, pero terminan costando menos.

La razón más común por la que un cigarro es clasificado como segundo es su apariencia. Como sabemos, la hoja más visible en un cigarro es la capa, pues es lo que vende el cigarro, y muchos fabricantes tipo Rocky Patel, Manuel Quesada o Nick Perdomo inspeccionan cada cigarro buscando discrepancias en los colores. Tan solo si son muy claros o muy oscuros puede significar que son eliminados de la lista. Otros factores que se toman en cuenta son manchas solares o venas muy marcadas. Generalmente ninguno de estos «defectos» afecta la calidad el cigarro más allá de su apariencia, e incluso los ojos menos entrenados no notan estas diferencias, pero quienes revisan diariamente los puros no toleran estas ligeras inconsistencias, y así es como nacen los «segundos».

En otros casos, los segundos son llamados «errores». Los cigarros son hechos a mano, hechos por personas, así que los errores suelen ocurrir. Puede que el cigarro haya sido torcido muy grueso, cortado mucho o combinado con el tabaco equivocado, por lo que en vez de botar un buen cigarro, el fabricante se pone creativo y busca venderlo de otra manera y, muchas veces, a un precio mucho menor, logrando alguna ganancia de lo que podría haber sido una pérdida.

Por último están los excedentes; cuando se producen millones de tabacos a mano cada año, es común que se sobreproduzca en algún punto. Cuando esto sucede vemos las liquidaciones de cigarros excedentes. Los excedentes no son errores ni segundos, son simplemente cigarros producidos en exceso y vendidos a precios mucho menores. Incluso las mejores líneas de cigarros pueden sufrir esta situación, y al igual que los segundos, estos cigarros son joyas sin anilla.

La moraleja de la historia: no rechaces un cigarro de una tienda solo porque ha sido marcado como segundo. Puede ser una manera perfecta de probar los mejores puros a $1 o $2 cada uno.

Temas básicos del fumador: Cigarros grandes

 

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Quizá en los últimos 5 años ha habido un cambio significativo en el mercado de los cigarros, donde tamaños como Doble Toro, Gordo, Gigante, Sixty y demás han aparecido, y se tratan de cigarros con más de 60 de ring. Son pocas las marcas que han evitado este tema y se ve muchísimo más en las marcas centroamericanas y dominicanas, todas luchando por tener un elemento diferenciador o que llame más la atención.

Es muy fácil pensar que se trata de una opción bastante obvia, pues presenta más tabaco y cuesta apenas un poquito más, y siendo Estados Unidos uno de sus mayores mercados, la mentalidad de que más es mejor se aplica bastante, y muchas veces funciona. Pero en el caso de los tabacos, más grande no necesariamente es mejor, solo es diferente. Si bien los cigarros de gran ring tienen sus beneficios, tales como mayor duración, tienden a calentarse menos y emanan toneladas de humo rico. Puedes fumar un cigarro de ring 60 y darle 15 caladas por minuto y no se va a calentar ni cambiará su sabor, y en esta época siempre buscamos el mayor valor por nuestro dinero, y ciertamente por su peso, los cigarros de gran ring tienen la mejor relación.

Pero los tabacos no funcionan así. Los tabacos utilizados para la tripa son significativamente menos caros que los de la capa, y es por eso que los cigarros de ring más pequeño y los de ring más grande, a pesar de sus diferencias, mantienen un precio medianamente similar, pues ambos utilizan una cantidad comparable de capa. Sin embargo, los cigarros más delgados tienen una proporción mucho más favorable entre la capa y la tripa.

En lo personal me gustan mucho los cigarros de ring mayor, y hasta hace muy poco huía de los más pequeños, quizá porque disfruto del rato que paso fumando y ciertamente, un cigarro de ring 60 tiende a durarme cerca de las 2 horas, mientras que uno más pequeño apenas alcanza los 60 minutos. Pero he hablado con algunos fumadores y veo que compartimos mucho los mismos gustos de tabacos, sabores y disposición de tiempo, pero en la rotación continua de cigarros, cada uno tiene su lugar y si bien existen tantas variedades de cigarros, también existen variedades de tamaños, para hacerlos más llamativos.

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La prueba perfecta para esta teoría es comprar dos tamaños distintos de un mismo puro, por ejemplo un Gordo y un Lancero, y ahí descubres la diferencia inmediata. Existen distintas opiniones de por qué sucede esto, algunos dicen que el 60% del sabor de un puro viene de la capa, otros dicen que hasta 90%. Sin hacerle mucho caso a los porcentajes, la mayoría de los fumadores están de acuerdo que la capa contiene la mayor parte del sabor, y es por eso que es la parte más cara de un cigarro (y la más sabrosa). Por esta razón, una gran parte de los fabricantes tradicionales cubanos prefieren los tamaños más delgados, incluso si no son los que más se venden. En un Lancero de 190mm x 38, la mayor parte del cigarro es capa, mientras que en un Doble Toro de 152mm x 60, la mayor parte es tripa. Pero si usas una tripa cara y con mucho sabor, es difícil justificar diluirla con una gran abundancia de tripa.

Aunque los cigarros de ring más pequeño tienden a calentarse más, es esencial tomarse el tiempo para fumarlos lentamente, así la disposición de tiempo no tiene que ser menor. Si puedes controlar eso, muchas veces vas a disfrutar de una experiencia más pura y con mucho más sabor. Para esas ocasiones, te puedo recomendar los tamaños Lancero, Corona o Panatela, fumarlos lentamente es una experiencia diferente.

Padrón – Series 3000 Maduro (Robusto)

La marca Padrón es una de esas marcas emblemáticas que casi todos los fumadores conocen o quieren conocer, y no es difícil saber por qué, pues durante muchos años han estado fabricando cigarros que se encuentran entre los mejores y favoritos de todos. Este éxito se debe a dos razones: la primera es que están absolutamente dedicados a su calidad, pudiendo producir mucho más para suplir la demanda, pero también rehusándose a hacerlo para mantener precisamente esa calidad. La segunda razón es que controlan toda la línea de producción y suministros de su producto, por lo que todo el tabaco utilizado en los cigarros Padrón es sembrado, cultivado, curado, fermentado y madurado por Padrón en Nicaragua.

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Con gran expectativa saqué este cigarro de mi humidor, incluso si no es el cigarro más bonito del mercado, pero no deja de ser una obra maestra. Su apariencia rústica hace que se vea como un cigarro fuerte, mientras que su apariencia aceitosa le infunde mucho respeto. Se siente un poco esponjoso, pero no demasiado, y al picarlo el aroma que sale del puro y las caladas en frío son excepcionales, incluyendo un aroma muy rico de tabaco profundo. También se le sienten los típicos de tierra, cacao y café.

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El cigarro comienza perfectamente, con una intensidad media y sabores de tierra y nueces, con toques achocolatados. El final es excelente y muy limpio, así que me atrevo a sacar el humo por la nariz un par de veces y siento unos aromas cítricos junto con un poco de pimienta. Lejanamente se le sienten unos sabores de frutas como higos, pasas y melaza.

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Más adelantado en este primer tercio y el sabor de caramelo acompaña a los anteriores. La calidad del tabaco nicaragüense acompañado de una dulzura y los ricos sabores del tabaco realmente dominan el perfil de este puro. La línea de quemado ha sido variada e imperfecta, pero no ha requerido retoque alguno, mientras que la ceniza aguantó hasta un poco más de lo que sale en la foto y luego rara vez se mantuvo más de 3 centímetros.

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El humo es abundante y fluido, no llega a tener esa apariencia de densidad masticable, pero es muy suave y con un final que da un toque adicional de sabores. En este segundo tercio se le sienten más los toques picantes tanto en la lengua como en la nariz y se presenta el sabor de madera como uno de los más dominantes, con una combinación de nueces y pasas en segundo plano.

En general el puro entero se ha intensificado bastante y está demostrando toda su complejidad, aunque realmente me hace un poco difícil asignar objetivamente o precisamente una intensidad a cada uno de los sabores de esta experiencia, pero sí puedo decir que se trata de un cigarro muy sabroso.

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Finalizando el puro y los sabores e intensidad están mucho más fuertes. La consistencia del puro es bastante más esponjosa, con razón de acuerdo a su tamaño y al hecho que no queda mucho. Lo único que me ha desilusionado del cigarro es que se ha fumado muy rápido, situándose la fumada total en alrededor de 75 minutos; tiempo prudencial, pero está tan bueno que no quiero que termine nunca. En este último tercio los sabores de cuero, chocolate, nueces, pimienta, e incluso tonos perfumados que podrían ser llamados «florales». También se le sienten higos, pasas y caramelo, pero no en todas las caladas.

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Con excepción del Dámaso, la verdad es que los Padrón siempre van a ser buenos cigarros a los que cuesta conseguirle defectos y puntos críticos consistentes, con excepción de lo rústico de su apariencia, si ese fuera un defecto. A un precio entre $6 y $7 es difícil que te vaya mal con este Series 3000, pues su complejidad y uniformidad del perfil durante toda la fumada lo hacen muy fácil de disfrutar y parte esencial del haber de cualquier fumador decente y respetable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Series 3000 Maduro
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,50
Puntuación: 87

El Caracas Cigar Club

Hoy no les coloco cigarros ni reseñas. Más bien vengo a escribir un rato. Vengo a contarles algo interesante y divertido. Soy venezolano y de los «pocos» de mi generación que todavía vive en Venezuela. Esto no es una queja, pero regularmente hablo con amigos y me cuentan las quedadas y reuniones para fumar que tienen en otros países y me entra una envidia (sana) y unas ganas de estar en un país y rodeado de gente con quien se pueda fumar así. Caracas es una ciudad muy complicada, al punto que a partir de las 8:30pm ya las calles están prácticamente solas y salir después de las 9:30pm es una invitación a no llegar.
 
El hecho es que hace unos meses recibí una invitación del Caracas Cigar Club para asistir a una de sus reuniones, pero entre la peligrosidad de la ciudad, el hecho que el Club se encuentra relativamente lejos de mi casa y que en lo que va de año no he salido antes de las 7:30pm de la oficina, pues no he podido asistir y hasta se me había medio olvidado. El martes me llamaron para invitarme de nuevo y esta vez hice todo lo posible para asistir, hasta me «escapé» del trabajo a las 5:45pm (la hora de salida es a las 5:30) y me fui al Club. Siendo hora pico ya iba con un cierto recelo, pensando que iba a llegar tarde, aunque no hubiese hora de llegada establecida, pero Waze me puso en el sitio en 18 minutos. 
 
Nada más llegar me recibieron como uno más del grupo, me presentaron a varias personas y me di cuenta que indirectamente conocía a varios porque nos seguimos por redes sociales (Instagram, más que nada). El «Club» es una casa donde han acondicionado un área y es relativamente grande, tienen una parrillera y un bar atendido por un barman (al que hay que pagarle los tragos, claro) y la sentada debe pagarse (nada caro). Como uno más del Club me invitaron a sentarme con ellos, a conversar sobre lo que quieren hacer ahí, lo que cuesta ser parte de él, y el hecho que se puede ser tan activo como uno desee; desde ir de vez en cuando a fumar y conversar, hasta hacerse miembro de verdad, pagar mensualidades y participar en las diversas actividades que planean, e incluso beneficiarse de varias ofertas y paquetes que se reciben al estar.
 
Uno de ellos me preguntó por el blog y otros se interesaron en el tema, y pasamos parte de la noche hablando de los tabacos que he reseñado, sobre otros tabacos, sobre los carros que tengo en mi cuenta de Instagram y una serie de temas adicionales tanto míos como del Club, que al terminar mi primer cigarro prácticamente encendí otro inmediatamente. Hacía mucho tiempo que no fumaba más de un cigarro en una noche, pero creo que lo que más me agradó fue que durante 3 horas fui parte de un grupo de gente muy atenta y muy igual a mí, quienes también sufren el día a día en esta ciudad, pero quienes también buscan momentos como el de ayer para compartir y disfrutar junto con un tabaco y con amigos.
 
También fue muy grato poder conversar sobre puros con personas que ya saben de puros, así que no hubo necesidad de instruirlos y contarles por qué «me gusta colocar hojas secas en la boca y prenderle fuego», sino más bien de discutir sobre tal o cual cigarro, sobre cuáles me pueden gustar, sugerir otros, hablar de cigarros poco conocidos, recomendar algunos y recibir varias recomendaciones también. Lo más importante, en el Club si bien todos fuman, no son todos unas chimeneas ambulantes. Hay uno de ellos que se fuma un mínimo de 5 cigarros al día y en promedio unos 1800 puros al año, pero también están otros (como yo) que se fuman 4 a la semana.
 
En verdad pasé una noche muy agradable y, aunque me tuve que ir corriendo por la misma situación de Caracas y la lejanía de mi casa, me fui feliz y contento de haber encontrado un grupo de personas como este y ya contando los días hasta el próximo jueves para disfrutar de nuevo.
Al llegar a casa me encontré con esta publicación en un grupo del que soy parte en Facebook, y pensé que no podría estar más de acuerdo:
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Traducido dice «Lo que más me gusta de los tabacos es poder sentarme y hablar con otros hombres… Algunas de las mejores conversaciones que he tenido con otros hombres ha sido con un cigarro».