Southern Draw – Desert Rose (Lonsdale)

Hay muchas veces hitos importantes y destacables de marcas pequeñas, que siempre me llaman la atención. Marcas como Nomad, Stallone o Powstanie, por mencionar algunas, que si bien no tienen el músculo y la trayectoria de las más grandes para sacar muchos productos, van haciendo productos distintos de poquito en poquito. Southern Draw es una de ella también, que si bien tienen varias líneas, no todas tienen un largo abanico de productos. Pero lo que más me llama la atención de ellas es cuánto puede cambiar una liga de vitola a vitola. Hace unos 4 años probé este Desert Rose en Belicoso Fino y me gustó mucho. Hoy lo pruebo en Lonsdale y la experiencia, aunque relacionada, es casi completamente distinta. El Desert Rose nació como una extensión de la línea Rose of Sharon de la marca, y en realidad su nombre completo es Rose of Sharon Desert Rose, pero me pareció muy redundante y lo separé, también porque se venden a veces como productos diferentes y, si bien tienen una liga similar, no son lo mismo.

La diferencia prometida entre ambos cigarros es que el Desert Rose tiene mayor fortaleza e intensidad, aunque eso no quiere decir que el Rose of Sharon carezca de ella. Pero es considerablemente más oscuro el Desert Rose en la capa y por tanto hace mayor contraste con el rosado claro de la anilla, que es del mismo tono en ambos cigarros. Pero incluso siendo más oscuro, la capa es sorprendentemente lisa, con muy pocas venas y aromas que me recuerdan a la panadería francesa, así como masa madre. En la calada en frío me encuentro con aromas de vainilla, establo y madera, pero es un poco apretado en el tiro porque el pie es cubierto por la capa, como sucede con casi todos los cigarros de la marca.

Aunque en frío sus aromas eran suaves, desde la primera calada es considerablemente más fuerte y al cabo de las primeras 5 o 6 caladas, los sabores que forman parte de la fumada son variados, incluyendo tierra húmeda y madera seca, cerrando con un toque de pimienta blanca. El retrogusto es de pimienta, con baja intensidad de ella, pero como único sabor, aunque más adelante en el tercio también incluye una nota como de pretzel, que llega como preámbulo al segundo tercio. La ceniza se sostiene muy bien, incluso con un cepo de 44, pero se siente incluso más delgado entre mis manos. El tiro ciertamente mejora una vez que se quema lo que cubre el pie y el primer tercio del Desert Rose finaliza con una intensidad media y una fortaleza media también.

En efecto, ese sabor de pretzel toma el control de los sabores en el retrogusto durante el segundo tercio, en donde la pimienta sigue participando, pero ya no es tan protagonista. El resto de los sabores son básicamente los mismos, pero pareciera haber una mayor permanencia en ellos, quizá porque en la tripa haya mayor hoja de ligero y ésta sea bien seleccionada, por lo que el Desert Rose no se siente necesariamente más picante, pero sí más fuerte y con sabores más ricos. Precisamente, durante este segundo tercio, la intensidad se coloca en media-alta y la fortaleza le acompaña a ese mismo ritmo. En términos de construcción, se comporta de maravilla, con un tiro muy decente y una quemada perfecta.

En el último tercio hay cambios y no los hay. Es decir, no hay nuevos sabores, pero se sienten distintos, como si se segmentaran más en cada calada y soy capaz hasta de sentirlos individualmente, sobre todo la pimienta y la tierra húmeda en el paladar. También algunas notas más suaves de madera y una nota ligeramente especiada que incluye vainilla y canela. La fortaleza baja a media, mientras que la intensidad se mantiene en media-alta, con una quemada magistral, humo abundante y un anillo de combustión de revista. Me toma una hora y 40 minutos fumar el Desert Rose en Lonsdale, tiempo que disfruté mucho.

Si eres seguidor de este blog o si simplemente miras las publicaciones anteriores del último año, te darás cuenta que he probado varios cigarros con unos cuantos años de guarda. He aprendido mucho con ellas y quizá lo más importante es que los tabacos centroamericanos no aguantan mucho tiempo de guarda, principalmente porque la guarda necesaria la hacen en la fábrica y cuando los compras, la mayoría están listos para fumar. Con los habanos no sucede lo mismo, pero eso es para otro momento. El punto es que este Desert Rose tenía un par de años en el humidor y creo que estaba muy bueno, pero no quisiera mantenerlos mucho tiempo más. No habrá mayor beneficio al hacerlo. Son cigarros para fumar pronto. Comparativamente, con el belicoso fino, creo que el cepo más pequeño no le hizo tan bien al Desert Rose y muchos sabores quedaron atrapados en la intensidad de la pimienta y eso evitó apreciarlos bien.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Southern Draw
Modelo: Desert Rose
Dimensiones: 6 x 44
Tamaño: Lonsdale
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Nicaragua (Habano)
Tripa: Honduras, República Dominicana
Precio: $10,00
Puntuación: 90

Azua Cigars – La Recta

La marca Azua Cigars proviene de República Dominicana, de un pueblo llamado Azua. Como pueblo pequeño, no tiene grandes atracciones y los dos productos en su vitolario reciben su nombre por las mayores atracciones que tiene Azua. Una de ellas es la parte más antigua del pueblo, llamada Pueblo Viejo, y la otra es la carretera por la que se llega al pueblo, conocida como La Recta, supongo que porque carece de curvas. Algo que destacar de ambos productos es que apuntan al nuevo fumador, al que está probando y experimentando, y quizá por eso La Recta no se caracteriza por ser un cigarro fuerte. Es más bien un robusto pig tail, que promete una fortaleza media. Sin más, aquí me dispongo a probarlo.

El La Recta es un cigarro de apariencia sencilla, con capa Connecticut ecuatoriana, con capote y tripa dominicanos. En esta capa encontré aromas fuertes y notables a papel mojado, pero también madera seca. En verdad no fue un aroma muy agradable, pero como la marca indica: fáciles de reconocer, especialmente para el fumador novato. Me llevo el pie del cigarro a la nariz y logro apreciar aromas de pimienta blanca y una nota suave herbácea que bien podría identificar como musgo. Finalmente lo pico con la doble hojilla y luego de limpiar un poco el área de corte me llevo el cigarro a los labios y le doy algunas caladas en frío, lo que me permite apreciar madera seca únicamente. Tiene un buen tiro, así que procedo a encenderlo lo antes posible.

La Recta comienza tal como promete: sencillo y básico, con sabores muy superficiales y poca complejidad. Estos sabores incluyen una leve nota picante, notas de madera que calificaría como las dominantes y un toque amargo en el fondo, que es quizá la nota más negativa que puedo encontrar en el cigarro. No obstante, es una fumada sencilla, sin mucha intensidad y con una fortaleza media-baja, que al menos para echar humo me funciona pero quisiera que evolucione. La quemada va bien, con un tiro que podría ser un toque más suelto que lo que me gusta, pero un anillo de combustión muy bien portado, en realidad.

Con una imagen de muy poco color creo que sintetizo bien la fumada, que ha sido muy sencilla en el primer tercio y promete algo similar en el segundo, aunque con más matices, que son de nueces y paja, pero no mucho más. La quemada sigue siendo buena y la ceniza se sostiene relativamente bien sobre el cigarro. Aunque hay más sabores, la intensidad sigue siendo media baja, con una fortaleza que se va aproximando a ese mismo grado. Pero el humo es abundante y la fumada lleva buen ritmo.

Contando el hecho que los sabores han sido sencillos, e incluso se podría decir que la experiencia es algo plana, el La Recta quema muy bien y no me veo en la necesidad de retocarlo en ninguna ocasión. Los sabores en este tercio incluyen una nota tostada sobre los mismos del tercio anterior y ese tostado en realidad es producto del amargo que sentía al inicio, pero mucho menos intenso. El resto de la experiencia no ha cambiado mucho y aunque el tiro es suelto y el humo abundante, no es más que la costumbre de fumar lo que me lleva a probar la siguiente calada. El retrogusto absolutamente carente de pimienta, por lo que lo pruebo con regularidad y el producto es un toque de paja y madera tostada. Me toma 50 minutos fumar el La Recta, que es poco para un robusto, pero denota el tema del tiro y lo suelto que estaba.

Dicho todo lo anterior, el La Recta de Azua Cigars es una experiencia relativamente positiva, sobre todo porque la marca ya había avisado que se trataba de una fumada sencilla. No se equivocaron. Lo es y bastante, pero creo que funcionaría muy bien para un fumador novato. No es mi caso y eso se nota en la puntuación, pero pensando una década atrás, cuando apenas si comenzaba a fumar, el La Recta sería algo muchísimo más complejo de lo que estaba acostumbrado y creo que ese es el objetivo del cigarro: ofrecer mayor complejidad a quienes no están acostumbrados a ella.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Puente
Marca: Azua Cigars
Modelo: La Recta
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: N/D
Puntuación: 75

Perdomo – Habano Corojo (Gordo)

El uso de la palabra «habano» en muchos productos de Perdomo puede llegar a ser confuso, sobre todo para productos como este y el Habano Bourbon Barrel Aged, pues aunque llevan la palabra habano en el nombre, no siempre llevan ese tipo de hoja en el cigarro. Pero específicamente en esa línea de Habano Bourbon Barrel Aged, para mi sorpresa no todos son añejados en barricas ex-bourbon y éste Habano Corojo es precisamente uno de ellos, que si bien tienen una anilla muy similar a los otros, ésta no tiene letras doradas y fondos rojizos o amarillos, sino que parece más plain. En lo personal, creo que es añadir confusión a una línea que ya de por sí es confusa, así como el uso de la palabra habano en general tiende a confundir. Pero en la época que éste salió, los Bourbon Barrel Aged no habían salido y existían solo dos versiones: Maduro y Corojo. En cualquier caso, aquí vamos con este Habano Corojo.

Este cigarro debe tener alrededor de unos 10años de guarda y con ese tiempo se nota que la construcción ha sido prácticamente perfecta. Como ha sucedido antes, dado el tiempo de guarda que tiene este cigarro, los aromas de la capa no son tan fuertes como deberían ser. Apenas si se sienten notas de madera y chocolate, pero también hay una leve nota de tierra seca. Lo pico con la doble hojilla y estos aromas que llevan 10 años contenidos se sienten en frío de manera total, con notas de chocolate, madera, jengibre y café. El 6 x 60 es lo único que no me termina de convencer de este cigarro, pero no espero mucho antes de encenderlo.

Como buen cigarro nicaragüense, el Habano Corojo comienza con una dosis interesante de pimienta, pero como buen 6 x 60, esta no es tan fuerte como podría ser en un cepo más pequeño. Los sabores afortunadamente también acompañan la fumada y hay notas de cáscara de limón y nueces en este primer tercio, con la respectiva dosis de pimienta, la fumada se vuelve interesante. Hacia finales del primer tercio, lo cual me toma un poco más de media hora, aparecen notas de chocolate también, que participan tanto en paladar como en retrogusto. En ese retrogusto hay participación del chocolate, la pimienta que mencioné desde el inicio, e incluso de tierra mojada. La ceniza es blanca y muy bien situada, sin ínfulas de querer irse muy lejos. La fortaleza es baja, con una intensidad media, al menos durante este primer tercio.

Los más observadores verán que piqué este cigarro con un corte en V y es que estos cepos tan grandes creo que funcionan mejor así, especialmente en cigarros con una cierta edad pues pocas cosas son peores que un cigarro de cepo grande y tiro apretado. El tiro en este Habano Corojo está muy bien, pero creo que es en gran parte gracias al corte. En el segundo tercio los sabores de chocolate pasan de un perfil más genérico a uno más como de mousse de chocolate, pero no es solo eso, sino que también hay pimienta, jengibre, canela, nueces y un toque de café, que hacen del Habano Corojo una fumada muy interesante e incluso compleja. Hacia el punto medio aparecen frutos secos genéricos y sin destacar ninguno, quizá nueces, y éstos lideran el cigarro durante el resto del tercio. Seguimos con una fortaleza baja, que cuando supero el punto medio se convierte en media-baja, con una intensidad que se mantiene en media. En términos de construcción, se comporta muy bien y hay muy poco que reclamar.

En el último tercio siguen habiendo sabores, entre los que puedo dilucidar chocolate, cáscara de limón, canela, nueces (liderando frutos secos), café y madera. La mayoría de ellos tiene una intensidad baja, pero ya en este punto del cigarro no esperaría mucho más. Creo que la mayoría de lo que me podía ofrecer estaba en el segundo tercio y éste ya es controlando y reduciendo esa intensidad. Los sabores son los que describí, pero hay muy poco de la experiencia que pueda valuar como positiva, o al menos más positiva que en el tercio anterior y esa es la línea en que se mantiene el Habano Corojo hasta que marco dos horas de fumada y finalmente lo dejo de lado.

Hasta donde tengo entendido, este Habano Corojo de Perdomo ya no existe y fue sustituido por la línea Habano Barrel Aged, de la que hay versión Connecticut, Habano y Maduro. Eso hará que la puntuación final sea una tarea simplemente evaluativa, pero no es un cigarro que puedo recomendar porque simplemente ya no lo hacen. Pero en términos generales veo esta serie Habano como un paso positivo para la marca, aunque en esa época eran notorios por necesitar mucha guarda para ponerse buenos. Hoy en día creo que casi todos los Perdomo que he fumado me han gustado, y creo que una parte de esa razón ha sido que los han añejado previamente en las fábricas antes de ponerlos a la venta. Ese añejamiento ahora se hace en barricas ex-bourbon y así creo que podemos ver hacia dónde ha ido esa evolución. Pero siempre es gratificante probar el origen de estos productos actuales.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Perdomo
Marca: Perdomo
Modelo: Habano Corojo
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Corojo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa, Estelí)
Precio: $8,00
Puntuación: 84

Ron: Pampero Oro

Pampero Oro es un ron de Venezuela que cuenta con el sello de la DOC. O contaba, porque Pampero decidió sacarlo de circulación el año pasado, ahora sustituido por uno llamado Especial y con nueva fórmula.

Pero el Pampero Oro se trataba de una mezcla especial de rones jóvenes destilados por columna y envejecidos entre 2 y 4 años en barricas ex-bourbon y otras ex-scotch. Oro era destilado y embotellado por el Complejo Industrial Licorero del Centro, mejor conocido como CILCCA, a diferencia de otros productos de la marca que son producidos por DUSA.

La botella nueva de Pampero es más redonda y más baja, en el estilo de la antigua de Selección 1938. Esta nueva es más del estilo antiguo de las botellas de la marca.

En nariz el Pampero Oro es tan básico y suave como esperaría que el ron más básico de Pampero lo sea. Madera, vainilla, caramelo, almendras e incluso cacao, la fruta antes de ser procesada.

En boca es algo menos complejo, sin esas notas de cacao y con las almendras mucho menos participativas, pero una nota abundante de madera, que realmente es el diferenciador principal que tiene Pampero con respecto a Cacique, su «hermano» dentro de Diageo.

El Pampero Oro nunca fue un ron para tomar solo ni degustar como lo estaba haciendo. Principalmente por su corta edad y sus sabores más básicos que otra cosa. Realmente es un ron para coctelería e incluso para tragos relativamente básicos. Pero el hecho que por $8 se pueda conseguir aún, o incluso su sustituto esté en precios similares y que por ese precio puedas tener un ron bastante decente, eso ya es una maravilla.

Ficha Técnica:
Fabricante: Complejo Industrial Licorero del Centro
Nombre del Ron: Oro
Marca: Pampero
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 4 años
Precio: $8
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

AJ Fernandez – Enclave (Robusto)

En este intento propio de probar el mismo cigarro en vitola distinta, me he encontrado con muchas sorpresas, y es que hay vitolas que son considerablemente distintas entre sí y tiene sentido que incluso con la misma liga, tengan sabores, intensidades y fortalezas distintos, incluso convirtiéndose en fumadas diferentes. Sin embargo, siendo escépticos, podríamos argumentar que entre un toro 6 x 52 y un robusto 5 x 52, la diferencia apenas es una pulgada de largo y ha sido esa una de las razones por las que no he hecho esta reseña, aunque adquirí un 5-pack de este robusto hace más de un año y todavía me queda un par de cigarros. Pero sin salirme demasiado del tema, este Enclave lo reseñé en toro hace un buen tiempo, en mayo de 2017. Tiene una capa Habano Rosado ecuatoriana sobre capote Camerún y tripa Piloto Cubano y Nicaragüense, de fincas de AJ Fernandez.

Aparte de la pulgada más corta, hay muy poco del Enclave que diferencie visualmente del toro, puesto que ambos tienen el mismo cepo. Sigue teniendo el pie cubierto y desprendiendo aromas de café, nueces y crema pastelera en la capa, con notas de nueces, chocolate y madera en la calada en frío, así como un fuerte componente de pimienta, o al menos una sensación picante. Ya en este punto y bastante acostumbrado a este cigarro, me dispuse a encenderlo con una llama suave y con mucho cuidado. Dado que la capa cubre el pie del cigarro, se dice que este tipo de torcidos deben encenderse directo en boca, sin tostar el pie.

El Enclave tradicionalmente es un cigarro que comienza fuerte y lo he probado en toro y en figurado y ciertamente lo es, pero en robusto comienza muchísimo más fuerte, al punto que me tuve que alejar el cigarro un momento y calcular bien la siguiente calada, porque realmente me dolió. Al cabo de unas caladas comienzan a aparecer sabores a chocolate, cedro, nueces y una nota cremosa o de crema pastelera. Sin duda es agradable, pero es un cigarro para tomarlo pausadamente. Los sabores de chocolate son los primarios, mientras que las nueces y el cedro son los que más se destacan entre los secundarios y hacia el final del tercio ese sabor de cedro tiene una nota dulce también. El retrogusto desde el inicio ha sido de pimienta blanca, pero en esa frontera con el siguiente también incluye madera de cedro. La fortaleza es media-alta, con una intensidad muy similar, quemando muy bien y el tiro fenomenal, como esperaba de esta marca.

En el segundo tercio los sabores de cedro superan al chocolate, por una mayor intensidad y no porque el de chocolate haya reducido mucho su intensidad, pero para el punto medio del Enclave, tanto el chocolate como el cedro están muy bien equiparados, al tiempo que la crema pastelera y las nueces se mantienen entre los secundarios. La construcción sigue siendo soberbia y el Enclave prueba ser un cigarro de bajo mantenimiento durante la fumada. En general, fumada de fortaleza media-alta en este segundo tercio, con intensidad alta, sin mucho más que agregar.

Definitivamente lo que se llama una fumada ‘sin desperdicio’, en donde cada calada es bien aprovechada y desprende todos los sabores que tiene el Enclave que ofrecer. El último tercio, incluso para ser un robusto, tiene sabores agradables y nuevos, o al menos la desaparición el chocolate se puede considerar como un cambio, pero es porque la pimienta en el paladar se vuelve mucho más fuerte y lo supera, haciendo que este segmento sea de sabores a cedro y pimienta. También pasa que las nueces y la crema, que se ubicaban entre los secundarios, desaparecen por completo y aunque son menos sabores en el último tramo, la intensidad llega a alta, con una fortaleza media-alta.

Habiendo probado el Enclave en tres vitolas distintas, todas de cepo 52, me impresiona que si bien las tres fumadas tienen un hilo conductor (obviamente), son considerablemente distintas. Sin embargo, el robusto es el más fuerte de los tres que he fumado y quizá el que menos me ha gustado, pues si bien robusto es una de mis vitolas preferidas y éste lleva el estilo de la vitola, creo que se vuelve demasiado fuerte para disfrutarlo bien. Una vez me dijeron que la particularidad de AJ Fernandez es que, a diferencia de muchos fabricantes que toman al robusto como vitola central, AJF lo hace a partir del toro. No sé si sea cierto, pero la verdad es que son los toros de AJF los que disfruto más que robustos. Leyendo un poco la experiencia de la reseña del toro, me parece que el robusto es más fuerte pero menos complejo, como si esa fortaleza no dejara apreciar tantos sabores. La diferencia de precio no es tanta y si bien este es una pulgada más corto, la pausa que tienes que tomar entre calada y calada prácticamente asegura que el tiempo de fumada es igual o muy similar. Una hora y 40 minutos en promedio, para ambas vitolas.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: AJ Fernandez
Modelo: Enclave
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano rosado)
Capote: Camerún
Tripa: Nicaragua (Selección de AJ Fernandez, Piloto Cubano)
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Rocky Patel – Freedom (Torpedo)

En la época en que la marca Rocky Patel no era generalmente asociada con cigarros buenos (un estigma que todavía conserva según muchos), la marca no se valía tanto de sus ligas, sino de tener nombres que evocaran deseos. Hay marcas que todavía marcan esa tendencia, pero en medio de todo el mundo del tabaco, vale la pena destacar que el Sr. Patel es abogado y ha sido uno de los más enfáticos defensores de los derechos de los fumadores en Estados Unidos, por lo que el nombre de este cigarro puede sonar banal, pero en cierta manera tiene mucha relación con su creador. La liga es de capa Habano oscuro, sin destacar país de origen, con capote y tripa nicaragüenses.

Este cigarro tiene fácilmente unos 8 años en el humidor, aunque pueden ser hasta 10. Por ello, los aromas en la capa no son tan abundantes como quizá lo eran originalmente y apenas si percibo chocolate y algo como cuero seco. Estos aromas se repiten en la calada en frío, así como en la tripa, en distintas intensidades, pero sin llamar mucho la atención. La capa es uniforme de color y muy bien situada, y el tiro en frío, bastante fluido. Lo piqué con la guillotina en V, porque desde que descubrí ese corte para figurados, es el preferido.

Comenzamos bien, aunque algo «muteado», quizá por la edad del cigarro o porque es así. Los sabores son de café y chocolate, dominantes pero no necesariamente abundantes de sabor. El retrogusto es de caramelo con notas ligeramente picantes, y así es como se caracteriza este primer tercio, donde estos sabores afortunadamente van aumentando, pero nunca pasan de tener una intensidad media-baja, con una fortaleza baja. Quema relativamente bien, pues la quemada tiene la tendencia a hacerse diagonal, pero al menos no da problemas de combustión. Hacia el final del tercio, se sienten notas saladas en el caramelo, que es algo que para la época del cigarro no estaba tan de moda como hoy, pero que no dejan de ser interesantes.

La tendencia diagonal de la quemada se corrige sola en el segundo tercio, incluso mucho antes de hacer la foto. Los sabores no cambian drásticamente, pero sí se siente una gran reducción en el sabor de café, mientras que el de chocolate adquiere una propiedad que me recuerda más a una galleta de chocolate chip que un chocolate solo. El retrogusto sigue siendo dominado por el sabor de caramelo, esta vez sin sal y sin sensaciones picantes. Esos son todos los sabores que aprecio, aunque la intensidad aumenta a media, con una fortaleza media también.

El último tercio podría ser más agradable si la fumada no fuese tan astringente. En cada calada siento una sequedad en la boca que no me gusta en lo absoluto y que, lamentablemente, afecta a los sabores también. El de chocolate chip es el dominante, mientras que el café ya desapareció. Podría asumir que la garganta seca y la picazón que le acompaña es por un sabor de pimienta en el cigarro, pero creo que es simplemente un tema de edad. El retrogusto sigue siendo de caramelo, pero se siente mucho más suave y definitivamente menos intenso. Con esta tendencia el Freedom se mantiene hasta que le doy la última calada, alrededor de una hora y 20 minutos después de encenderlo, a donde llega con una fortaleza media-baja y una intensidad similar.

Ciertamente el Freedom es un cigarro de otra era, aunque todavía está presente en el catálogo de Rocky Patel, incluso con una versión madura lanzada en 2022. Los vaivenes de la industria tabacalera no parecen estar por cerrar ciclos, pues con grandes victorias vienen grandes apelaciones y es una montaña rusa emocional para quienes están más pendientes de ello. Pero el hecho pareciera ser que no mucha gente está tan pendiente, especialmente fuera de USA. Pero el Freedom en sí se trata de un cigarro de precio módico y muy decente, que si bien no es el cigarro más complejo o llamativo, no deja de ser una buena muestra del tabaco de la marca, en esta ocasión, con sabores mucho más suaves de los que esperaría. Su precio original en el lanzamiento en 2012 era de $7,85 por unidad, y el hecho que las versiones más nuevas mantengan un precio similar creo que tiene mucho que ver con esa libertad que el cigarro profesa.

Ficha Técnica:
Fabricante: Rocky Patel
Marca: Rocky Patel
Modelo: Freedom
Dimensiones: 6⅛ x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: N/D
Capa: N/D (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $7,80
Puntuación: 80