Ron: Caballo Viejo Reserva

El gusto por la marca Caballo Viejo ha sido en lo particular todo un reto. En primer lugar, la marca apareció casi de la nada, sin historia y sin mucha información, pero con un producto que superaba los $60 y que ya era parte de la DOC, incluso sin salir al mercado. Eventualmente lo probé y la verdad es que me pareció un producto muy bueno. Pero no hubo mucho más de la marca y en el inmenso haber de productos venezolanos, fue fácilmente perdido ante la gran avalancha publicitaria de sus competidores vs. una campaña prácticamente silenciosa.

Por ello confieso que me sorprendió bastante cuando vi un nuevo producto de la marca, con un nombre que promete más edad, pero un precio mucho menor. En verdad Reserva no implica mucho, sino más bien denota una cantidad guardada, pero en mi mente era más. Pero más bien es una edición limitada, o al menos la edición que es firmada por la banda Guaco lo es.

Se trata de un blend de rones de columna, añejados de 3 a 8 años y limitado a 50 mil botellas. También se dice que el líder de la banda Guaco, Gustavo Aguado, participó en el desarrollo de la mezcla final y que fue hecha de acuerdo a su gusto, buscando un ron elegante, amigable y de buena vista.

En nariz el Reserva de Caballo Viejo tiene unas notas a ron joven muy presentes, con las típicas notas del ron venezolano joven, como caramelo, vainilla, banana y algo de almendras. No obstante, me parece que la vainilla conforma el 75% del aroma y es solo luego de algunas pausas que logro apreciar otras notas.

En boca es sumamente dulce, destacando sabores que me recuerdan al caramelo tostado que gotea del quesillo, almendras y canela, al igual que vainilla y nuevamente, éste conforma una gran parte de la intensidad de sabores. El retrogusto es de vainilla únicamente.

El Caballo Viejo Reserva se trata de un ron (demasiado) sencillo para lo que es. En varias ocasiones me he encontrado con licores de ron que tienen una alta concentración de sabores de vainilla y por lo mismo me sucede que cada vez que lo siento en tanto exceso como con éste, pienso que es un licor de ron, o incluso un ron muy joven que tienen que ponerle algún saborizante o endulzante para tapar su juventud. Eso me pasó con este ron.

En un mercado donde existen rones de excelente calidad y muy buenos sabores por $15 o menos, me cuesta justificar el precio de éste. Curiosamente, el ron formó parte de una cata a ciegas y en el momento que lo probé lo identifiqué como Barrica 40 pero con mucha más vainilla. No es de extrañar que ambos rones tienen el mismo origen.

Ficha Técnica:
Fabricante: Celiveca
Nombre del Ron: Reserva Guaco
Marca: Caballo Viejo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 3 a 8 años
Precio: $19
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 76

Romeo y Julieta – Cazadores

En lo personal, Romeo y Julieta es una marca que pocas veces me ha cautivado, al menos en sus productos cubanos. Creo que su serie Churchill, aunque tiene productos muy buenos, no son tan imaginativos y el resto de las líneas de la marca son segundonas a la línea principal. Una posible excepción son los Nobles, aunque esos no los he probado aún. Quizá por eso no tuve realmente muchas esperanzas por este Cazadores que me regaló un amigo y que disfruté junto con él, con una caja que data de 2014. Pero también vale recalcar que la vitola Cazadores es posiblemente una de las más sobrevistas de la marca, siendo un lonsdale de medidas 6 3/8 x 43 y siendo parte del portafolio de la marca desde antes de la revolución. Pero ciertamente la oportunidad de probar este Cazadores promete.

Para ser una vitola de menor cobertura o no tan reconocida, el Cazadores se ve muy atractivo en frío, al menos. La capa tiene una pequeña protuberancia unos 3 centímetros más abajo del pie, pero no le presto mayor importancia. Sin duda el control de calidad de estos cigarros no es el mismo de la línea Churchill. Pero la capa tiene aromas muy agradables que me hacen ignorar los problemas visuales que pueda presentar, incluyendo vainilla y almendras. En el pie se sienten notas ligeramente herbáceas y dulces, mientras que la calada en frío me da aromas a nueces, madera y algo de herbáceo también, aunque más seco. El tiro se siente ligeramente apretado, pero ya me voy acostumbrando a eso con los habanos.

El tiro es apretado, eso pasa muy a menudo con los habanos, al punto que ya pienso que los habanos por lo general tienen el tiro más apretado que muchos centroamericanos. Pero afortunadamente los sabores son agradables e incluso abundantes, o al menos con una intensidad media en donde identifico notas herbáceas, como de grama recién cortada, madera, nueces e incluso una sensación algo picante. El anillo de combustión no es el mejor y ciertamente eso confirma lo del control de calidad, pero al menos la selección de las hojas se siente como un mejor trabajo por la marca. La intensidad es media, con una fortaleza media-baja y abundante humo frío que entra en cada calada y permite discernir bien los sabores.

No puedo decir que hay grandes cambios en el Cazadores, porque con excepción de una sensación más picante, los sabores son realmente los mismos, salvo que el liderato de ellos ha cambiado y afortunadamente el cigarro tiene una variedad interesante de sabores, así que ese intercambio de intensidad es bienvenido. La combinación de madera y nueces es el sabor principal, con una nota herbácea menor, que ya no identifico tan bien y una mayor participación de la sensación picante, sobre todo en el retrogusto. La intensidad de sabores se coloca en media y casi alta, con una fortaleza media-baja. La quemada es la que es y no habrá manera de mejorarla, pero al menos se mantiene bien encendido y el tiro es el que es también.

En el último tercio el Cazadores mantiene su tendencia de sabores sin incluir nada nuevo, pero la diferencia esta vez es que el sabor de madera es el más dominante, mientras que ese sabor de nueces que existía desde el inicio misteriosamente desaparece, pero es sustituido por un sabor dulce, por lo que se siente como una madera ligeramente dulce cuando los dos se funden. Siguen habiendo notas herbáceas y la sensación picante se diluyó completamente, tanto en paladar como en retrogusto, que es en donde se siente esta vez el sabor de nueces que habría sido tan esquivo en este tercio. En el resto de los menesteres el Cazadores también mantiene su tendencia de construcción, pero no se puede pedir mucho. La intensidad es media y la fortaleza es media-baja. Me toma una hora y 25 minutos fumar el Cazadores.

Con el tiempo he aprendido a apreciar a los habanos por lo que son y no juzgarlos demasiado por lo que no son. Aunque haya quienes aseguran que un habano malo es mejor que un centroamericano bueno, una rápida revisión por este blog te dará la seguridad que no soy de esos. Pero honor a quien honor merece y pese a las ineficiencias (porque no los puedo llamar problemas) de construcción que presentó el Cazadores, la verdad es que con mucho gusto probaría uno nuevamente. El hecho que no es un habano caro, o al menos dentro de la gama de Romeo y Julieta no lo es, solamente suma a la experiencia. Pero sin duda que el hecho que sea un cigarro con unos 9 años de guarda sin duda que es lo que más suma.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Romeo y Julieta
Modelo: Cazadores
Dimensiones: 6⅜ x 43
Tamaño: Cazadores (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,00
Puntuación: 88

Ron: Cane Island Venezuela 8 year old

Viniendo de la destilería SOFA, que los conocedores identificarán como Santa Teresa, un ron que pase exactamente 8 años en barrica no puede dejar de ser algo llamativo, especialmente porque aunque es proviene de esa destilería, no hay ningún producto de la marca que sea igual.

Al igual que el resto de los productos de la destilería, este Cane Island Venezuela 8 year old es destilado en columnas y añejado en barricas ex-bourbon. No hay mucho más que describa al producto, más allá de que está embotellado a 43% de alcohol.

Se trata de un ron que probé en una cata a ciegas, así que pude anotar todas mis impresiones con buen detalle. Pero durante la cata no sabía que se trataba ni tan siquiera de un ron venezolano, así que fue interesante encontrarme con sabores familiares y haber dicho en su momento que era indudablemente de aquí. Precisamente, fueron esos aromas a vainilla y plátano pasado como principales lo que me hizo entrar en el contexto, pero también las notas de caramelo tostado, pimienta y madera dulce.

En boca es algo distinto y, aunque no dudé que fuese de origen español, sí hubo momentos en que dudé su procedencia, o al menos la identificación de quién lo destiló. Son esos aromas a madera, vainilla y caramelo los que son típicos, pero también hay canela, nueces y avellanas que me permitieron generalizar únicamente su origen. El retrogusto es de avellanas y caramelo.

Si bien el ron venezolano ya es casi inconfundible a mi paladar, siempre me llenará de orgullo no solo identificarlo como un sabor con el que estoy familiarizado, sino también permitirme sentirle las notas que hacen de él un producto excelente y muy diferente al resto del mundo. Este es uno embotellado fuera de Venezuela y a una graduación superior, que sin duda sería ideal que su modelo fuese adoptado en el país.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Sofa
Nombre del Ron: Venezuela 8 Year Old
Marca: Cane Island
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 8 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 43%
Puntuación: 86

Fratello – Camo Rosso (Toro)

Gracias a la pandemia y al atraso o escasez en lanzamiento de muchos productos, lo que originalmente iba a ser un lanzamiento comedido y casi silencioso de Fratello, con su participación en el mercado de cigarros de bajo precio, terminó siendo un lanzamiento muy anunciado en las principales páginas de tabaco. La línea cuenta con 3 productos, cada uno destacando el nombre en italiano de un color, que identificaría a cada una de las capas usadas en los cigarros. Blu es Maduro, Verde es Connecticut (aunque debería ser candela) y Rosso es Habano. Ya habiendo probado los otros dos y sin que alguno me haya sorprendido, me dispongo a probar el último y quizá al que más esperanzas le tengo porque es una capa que me gusta como sabe.

Al igual que los otros de la línea, la marca no especifica mucho en términos de contenido, salvo que se trata de tripa larga y que son fabricados en República Dominicana por La Aurora. Pero la capa de este Rosso destaca realmente ese factor de bajo precio de la marca, con distintas variaciones de colores e incluso algunas «pecas» a todo lo largo. Al menos tiene aromas agradables, que incluyen pan dulce y establo, que se repiten en el pie, donde también incluye algo como manzana roja. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con un tiro terrible, casi al punto de sentirse como si estuviera tapado, pero que con algunos masajes logro suavizar un poco y aprecio aromas a pan, pero sin el componente dulce y algo de pimienta sutil. Con excepción del tiro, son los aromas escasos que esperaría de un cigarro de bajo costo.

El Rosso realmente tiene el tiro entre apretado y muy apretado, casi al punto de pensar que no lo debería fumar, pues voy a terminar con dolores en la cara mañana. Pero me tomo mi tiempo dándole masajes y aunque no mejora mucho, puedo apreciar sabores de madera seca y pan dulce, con poca participación de la pimienta, sobre todo en el retrogusto. Hacia el final del primer tercio aparece un suave sabor a vainilla, pero estoy dispuesto a afirmar que la sutileza de los sabores se debe a que en cada calada apenas si desprendo un poquito de humo y eso lleva a que no tenga la intensidad que debería. Pero es lo que estoy fumando y al final del primer tercio la intensidad es baja, con una fortaleza media-baja.

Aunque las probabilidades de tener un tiro apretado en un cigarro del nuevo mundo son menores que en otros orígenes, no es inexistente. El hecho que el Rosso quema tan bien me hace pensar que se trata de un problema únicamente de tiro, pero con el pasar del tiempo los sabores no son intensos y la paciencia es corta, especialmente porque hay momentos en otros cigarros con el tiro apretado, que una vez superada la sección problemática, la experiencia mejora. Pero no es el caso en el segundo tercio, donde se sienten los mismos sabores de madera seca, un toque de pimienta, vainilla y una sensación de que el cigarro puede dar más, pero no llega a hacerlo. Fortaleza e intensidad están en el mismo punto.

En el último tercio me encuentro con lo que podría haber sido el problema del Rosso, pero en vez de quemarlo y seguir con la experiencia, el cigarro decide apagarse y luego de un par de intentos para encenderlo de nuevo, cuando finalmente lo hace, el tiro estaba mucho más apretado. Así que le quité la anilla que me gusta bastante y contando una hora y 10 minutos, lo dejé hasta ahí.

El hecho que se trataba de un cigarro de bajo costo fue determinante a la hora de decidir no fumarlo más, pues normalmente le dedico más tiempo y soy más paciente con cigarros que me dan alguno que otro problema. Pero el Rosso me dio problemas desde antes de encenderlo. También pasa que la mayoría de los cigarros de bajo costo son muy obvios en la calidad de sus hojas y en la calidad del sabor; se sienten como si algo les faltara en términos de corpulencia al sabor, como si les hubiesen bajado la intensidad. Pero más allá de los problemas de tiro, el Rosso quemó bien y eso fue lo que más sospechas me levantó, pues siempre se mantuvo encendido sin problemas, solo que con sabores que no tenían intensidad y la sensación mental de que es hora de dejarlo ir siempre presente.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: Fratello
Modelo: Camo Rosso
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Habano)
Capote: N/D
Tripa: N/D
Precio: $3,00
Puntuación: 74

Autoridad – 3 Años (Petit)

Hasta hace unos años, estaba seguro que el tabaco colombiano era tan básico y limitado como puede ser el tabaco venezolano. Si bien había visto una que otra cuenta de fanáticos colombianos del tabaco, no fue sino hasta que vi el perfil en YouTube de Cigar Chicote, una persona de la hermana república con quien he tenido la suerte de poder conversar en un par de ocasiones y que destaca tanto en YouTube como en Instagram lugares donde se puede fumar en Colombia, pero también marcas colombianas. Un vuelo rasante por el canal me permitió notar que hay muchísimas marcas ahí, de distintos perfiles y distintas calidades. Por otro lado, un amigo recientemente vino de Colombia y ahí recibió de parte de la marca Autoridad un sampler de productos y este es el primero que pruebo, cuya historia y estilo pude descubrir en la página de Cigar Chicote.

La marca autoridad es bastante reciente, naciendo este año 2023 de la mano de Eduardo Martínez, quien es propietario del cigar lounge bogotano Club Buenos Humos, y apuesta al tabaco nacional colombiano. Su nombre proviene del carácter necesario en todos los aspectos de la vida para que algo se cumpla. Este 3 Años es el más básico de su portafolio, contando además con un 5 Años, 7 Años y 10 Años, que se refiere al tiempo de añejado de sus hojas. En el sampler, el 3 Años está disponible únicamente en esta vitola llamada Petit, que tiene medidas de 4 x 48 y su capa es Cubita colombiano con 3 años de añejado, capote igualmente Cubita con el mismo añejamiento, pero se reservan la identidad de las hojas que conforman la tripa, aunque sí mencionan que es de tripa larga. A simple vista se nota que la capa es bastante irregular en color, con múltiples venas, pero tiene aromas agradables a nuez moscada, musgo y un ligero especiado que me recuerda ligeramente al comino. En la tripa siento aromas principalmente herbáceos, donde destaca la paja verde y algo de madera. Finalmente lo pico y la calada en frío me da aromas sumamente herbáceos, sin mayor descriptores. También se siente muy suelto el tiro.

Efectivamente, el tiro es excesivamente suelto incluso cuando está encendido, al punto que las caladas desprenden humo muy caliente, de ese que llega a quemar la lengua, incluso. Esto me obliga a fumar con caladas muy cortas y menudas y es así que me permiten apreciar los sabores de este 3 Años, que incluyen notas de tierra húmeda, tiza y un achocolatado sutil, que me recuerda a la leche achocolatada. No es sorpresa que también hay fuertes notas herbáceas, que pueden ser por la relativa juventud de las hojas o porque simplemente es parte del propósito del master blender. Al cabo de un rato llego a notar una sensación picante en boca, que en las primeras caladas se sentía muy concentrado, en gran parte gracias a ese tiro tan suelto. El retrogusto es de esa sensación picante, que no es necesariamente pimienta y un toque de chocolate en polvo, con una intensidad media y una fortaleza media-alta.

Durante el segundo tercio del Autoridad 3 Años, los sabores evolucionan poco, pero sí aparecen nuevos e incluyen madera y nuez moscada, mientras que los existentes siguen presentes, pero en intensidades variables, que con un tiro mejor podrían ser más apreciables. Pero afortunadamente el humo es rico y denso, y siempre que no le dé caladas muy fuertes ni muy seguidas, no se calienta tanto como para ser desagradable. Esa sensación picante del retrogusto se reduce bastante en este tercio y eso permite apreciar más esas notas de chocolate en polvo, que si bien son sutiles, no dejan de estar ahí. La intensidad y la fortaleza se mantienen iguales.

Cuando se tiene un formato de apenas 4 pulgadas de largo y con un cepo pequeño, es difícil justificar que el cigarro tenga tres tercios y es por eso que esta última sección realmente no es un tercio, especialmente porque en sabores es prácticamente lo mismo que lo que sentí en el que corresponde a la imagen anterior, pero esa sensación tostada es mayor, sin duda porque la parte más caliente del cigarro está ahí mismo. Por ende, la fortaleza se siente ya completamente alta, mientras que la intensidad se coloca en media, lo cual es una combinación que da como resultado una experiencia que no se termina de disfrutar y en verdad hubiese preferido dejar el Autoridad 3 Años en el punto que le quité la anilla, y el recuerdo hubiese sido mejor. Me toma 40 minutos fumar el cigarro hasta el punto que ya no podía sostenerlo, pero incluso en ese punto y ante la creencia de que le faltaba tabaco, en ningún momento se deformó.

Mi corta experiencia con el tabaco colombiano me ha llevado a pensar que todos son similares, en la misma nota que todos los cigarros venezolanos guardan una cierta similitud. Pero me llama la atención lo distinto que este Autoridad 3 Años es con respecto a otros que he fumado de ese país (que no son más de tres) y eso denota bastante sobre la calidad del tabaco y las variaciones que se pueden lograr, especialmente teniendo en cuenta que durante muchos años hubo una fuerte influencia de cubanos en la industria tabacalera colombiana, lo que llevó a la fabricación de distintas ofertas de sabores sutiles y fortaleza media-baja. Autoridad 3 Años no parece ser un cigarro que siga esa tendencia y quizá en una vitola de mayor calibre pueda ser más agradable, pero es un paso en la dirección correcta o al menos la dirección que mayor tendencia y gusto presenta a nivel más global.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Autoridad
Modelo: 3 Años
Dimensiones: 4 x 48
Tamaño: Petit
Origen: Colombia
Capa: Colombia (Cubita)
Capote: Colombia (Cubita)
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 81

Ron: Querencia

Hay cosas de las que no todo el mundo está pendiente. Son simplemente cosas que son importantes para quienes las viven o las sufren y para básicamente más nadie. Un ejemplo es que la migración venezolana, llamada ya la diáspora, alcanza un número aproximado de 7 millones de personas. Una gran mayoría de estas personas están regadas por Latinoamérica y reflejan lo que desde hace muchos años ocurre en la región que es el tema de las migraciones.

Durante décadas en Venezuela acogimos a españoles, alemanes, italianos, portugueses, colombianos, argentinos, chilenos, uruguayos y de infinidad de países. En los últimos años, le ha tocado al resto del mundo acoger venezolanos. Precisamente, según un censo de 2022, en Argentina residen aproximadamente 173 mil venezolanos. Eso es el censo oficial, es decir que habrán más, seguramente. Si tienes en cuenta que en 2014 había menos de 5 mil, pues el éxodo ha sido mucho en poco tiempo.

Pero los venezolanos en Argentina se han integrado bastante, tengo entendido. Hay muchos productos venezolanos que se consiguen en Argentina, incluso con producción local. Tequeños, harina PAN, Nestea, refrescos y mucho más. Pero el ron ha sido difícil, Principalmente porque la cultura etílica del argentino no es tan variada. El mayor consumo es repartido entre vino, cerveza y Fernet Branca. En los últimos años también han entrado un poco los whiskies escoceses y la ginebra ha tenido un boom en años recientes.

Pero el ron no ha calado. Una de las razones principales es el precio. Me cuentan los compatriotas que un whisky escocés de 12 años tiene un precio muy similar al de un ron venezolano de 2 años, como el Gran Reserva de Santa Teresa. Comprensiblemente, la gente termina prefiriendo el whisky en esta comparación.

Pero precisamente, porque en Argentina el sentir venezolano se ha podido desarrollar, el señor Daniel González decidió hacer un ron a partir de melaza argentina, de la región de Tucumán. Pero porque la melaza en argentina es un producto escaso y el ron no es un destilado común, hacer ron en Argentina no es una tarea fácil ni con trascendencia.

Daniel destila por medio de columnas un alcohol que termina siendo extra neutro y carente de casi cualquier congener. Luego lo pasa 48 horas en chips de madera tostada, lo sacan y dejan reposar, proceso que se repite con los distintos lotes que el maestro ronero determine (que suelen ser tres) y esa mezcla final se deja reposar unos 15-20 días. Finalmente, es embotellado a 40% de alcohol.

El Querencia tiene un color caoba oscuro, con lágrimas que descienden con relativa rapidez. Siendo un ron sin edad real, no es de extrañar que sea este su comportamiento. En nariz es fuerte, intenso de aromas a nueces y frutos secos, pero un fuerte componente de lo que identificamos como alcoholes pesados. Tiene también un aroma de madera, pero del tipo de aroma de un ron joven, y la fruta del cactus. También hay un toque de diluyente de pintura; en general se siente como un alcohol pesado en nariz.

En boca se siente mineral, con sabores que recuerdan a la tierra húmeda y a los componentes minerales de esta tierra, que incluyen esas notas ferrosas y de sodio, pero también una acidez marcada. El ron es muy poco franco y el retrogusto a nueces y herbáceo es bastante extraño.

La marca sostiene que este es un ron joven, cuyo objetivo es tener un sabor a ron venezolano, pero con corazón argentino. No se perfila como un producto complejo, ni para tomar solo, ni con una piedra de hielo y mucho menos para acompañar un tabaco. Es un ron para tomar en cubalibre y en ron-tonic y para recordarte a Venezuela mientras estás en Argentina.

Como venezolano en Venezuela me cuesta llegarle a ese sentimiento. Pero teniendo en cuenta que viví 5 años en España y estuve varios de esos años sin venir a Venezuela, puedo entender ese sentimiento y esa añoranza y entender cómo un producto como Querencia puede ser apreciado.

Pero ciertamente no puedo decir que me haya gustado. Entiendo perfectamente que el ron no está hecho para competir con la calidad de otros rones venezolanos, sino simplemente apelar a un público que necesita este producto. Afortunadamente la marca no se queda en esto y desde ya están experimentando para hacer versiones que al menos sepan a un ron añejado. Les queda un largo camino por delante, pero sé que lo están pasando bien y eso es lo importante.

Ficha Técnica:
Fabricante: Código Ron
Nombre del Ron: Querencia
Marca: Querencia
Origen: Argentina
Materia prima: Melaza
Edad: N/D
Precio: $7
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 81