Ron: Carta Vieja Extra Claro

Este ron panameño era algo completamente desconocido para mí, aunque sí lo había visto en uno que otro anaquel, nunca le había dado la oportunidad. No fue sino hasta que Pedro Perales, uno de los creadores del diplomado de ronmeliers en Venezuela me invitó a hacer la prueba de distintos rones a ciegas. Pedro también es parte de un grupo de aficionados al tabaco, el ron y los destilados en general que presido, llamado Rumbullion Club.

Lo que me entregó Pedro fueron 5 muestras de rones para hacerles cata a ciegas, lo cual hice y al presentarle mis impresiones, me dejó saber cuáles eran los rones y este es el primero. Luego me enteré que las muestras 4 y 5 ya las he probado y las he reseñado, y son el Santa Teresa 1796 y el 1796 Speyside, respectivamente.

Carta Vieja es un ron que existe desde 1915 en Panamá, y asegura que su ron es obtenido del jugo de la caña de azúcar, o quizá es un tema de redacción de la página web. No explica mucho más del proceso ni de la esencia de la marca. Pero declara que este Extra Claro se trata de una mezcla de rones con no menos de 3 años de añejamiento en barricas y cubas de roble blanco americano, que luego es filtrado en carbón activado y es lo que le confiere el color a este producto, que es embotellado a 35% de alcohol.

En nariz se siente bastante fresco, como esperaría de un ron blanco, con notas muy cítricas que incluyen cáscara de limón, azúcar, caramelo, la nota azucarada que cubre un croissant, pero también de fondo una nota como de refresco de limón, como pudiera ser una 7up.

En boca es ligeramente picante y herbáceo, como podría ser la hoja de menta. También hay caramelo, cáscara de limón verde y manteca de cacao. En el retrogusto hay naranja y plástico nuevo.

Pero también es un ron de permanencia muy corta, como sería un ron joven y este perfectamente lo es. Se trata de un producto decente en el infinito universo de rones blancos jóvenes, y en ese universo los rones básicamente compiten en un tema de precios y a un precio entre $8 y $12, el Carta Vieja Extra Claro se encuentra bastante bien ubicado.

Ficha Técnica:
Fabricante: Carta Vieja
Nombre del Ron: Extra Claro
Marca: Carta Vieja
Origen: Panamá
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 3 años mínimo
Precio: $12
Densidad alcohólica: 35%
Puntuación: 75

Fuller – Gran Toro

Producto de una visita de Fuller Cigar a Venezuela el año pasado, tuve la oportunidad de recibir de sus manos dos productos de la marca. El primero fue el Fidelio, que reseñé el pasado mes de diciembre y esta vez se trata del Toro, un cigarro sin anilla que supongo compensa el hecho que el Fidelio tuviese dos anillas, pero creo que se debe más a que el ejemplar que recibí era el último de las pruebas y que viene siendo el mismo que será del producto final, o hasta que le hagan las anillas correspondientes. Los cigarros de Fuller son fabricados en República Dominicana y su mercado principal es Chile, pero queriendo abrirse un poco al resto del continente, también pasó por Venezuela.

El Gran Toro lleva una capa Piloto Cubano de origen dominicano sobre capote y tripa de ese país. Para quienes sepan o no del tabaco dominicano, Piloto Cubano es una hoja que suele usarse para aportar sabores a la liga, pero no tanto fortaleza, por lo que resulta bastante noble su uso en las ligas. Esta capa tan homogénea se ve muy brillante y uniforme, destacando aromas excesivamente sutiles que me hacen pensar en un Connecticut, pero se siente es más madera, cuero e incluso galletas de soda sobre todo. En la tripa hay aromas predominantes de madera y un toque de establo, mientras que la calada en frío, a la que accedo mediante un corte en V, tiene un aroma perfumado que me recuerda a una colonia y madera.

El Gran Toro tiene un tiro perfecto, aunque a veces pareciera que es demasiado abierto, pero siempre va a depender de cómo lo fumas y qué tan seguido das las caladas. Mi experiencia me dictó a hacerle caladas cortas, so pena de que fuera demasiado intensa la fumada. Precisamente porque, aunque parece un cigarro suave, el sabor principal es de pimienta o al menos es lo primero que me encuentro y la sensación picante en boca se torna algo incómoda en las caladas regulares. Pero afortunadamente hay un componente de madera que equilibra la fumada y es alrededor del punto medio de este primer tercio que aparece una sensación cremosa en forma de vainilla y chocolate que le aportan una sensación dulce al cigarro. El retrogusto es de café en granos, y la intensidad es media, con una fortaleza media también y una quemada que se aprecia muy bien en la imagen y un anillo de combustión recto.

No soy de mantener cenizas muy largas, pero un amigo fumó uno hace poco y mantuvo la ceniza durante casi toda la fumada. Al finalizar el primer tercio la dejé caer y en el segundo tercio también la mantuvo considerablemente, aunque algo menos blanca. Los sabores en este tercio son muy similares a los del tercio anterior, aunque aquí el sabor de café ya no está solo en el retrogusto, sino que también se siente en el paladar. El resto de los sabores mantiene su ritmo de pimienta, madera y chocolate cremoso, casi como ese chocolate caliente que uno se toma cuando hace frío. El tiro se abre un poco más, lo que me lleva a darle las caladas más cortas, pero como sigue quemando bastante bien, no lo siento como un problema. La intensidad se mantiene en media, pero la fortaleza aumenta a media-alta.

Por supuesto, me distraigo y antes de darme cuenta estoy a punto de terminar el cigarro y no tengo imagen del último tercio. Los sabores mantienen su ritmo, pero el de chocolate, que redujo su intensidad a mediados del cigarro, desaparece por completo en este tercio. Afortunadamente el sabor de café mantiene su ritmo ascendente y lo reemplaza sin mayor problema. El hecho que el cigarro se mantiene cremoso tiene mucho que ver en potenciar este sabor y se siente casi hasta pegajoso en el paladar. Dado lo relativamente débil de la capa y la cierta agresividad del corte en V que le hice, hay puntos que el Gran Toro se hace un poco fuerte y se deforma en el último tercio, pero creo que es algo que también depende de las caladas que le dé. Al cabo de una hora y 15 minutos, este Gran Toro de Fuller llega a su fin, con una fortaleza media-alta y una intensidad media.

Ultimadamente, el Gran Toro de Fuller es un cigarro que cumple, pero no es un cigarro memorable. Es ideal para una fumada tranquila, apacible y sin mayores cambios, algo que puedes fumar después de una comida y que lo que quieres es estar tranquilo. Si bien hay cigarros fuertes, variados y con una evolución que lo hace interesante, el Gran Toro es para todo el fumador que no tiene una amplia experiencia pero que está buscando dar un paso más. Salvo el hecho que la fortaleza a veces supera la intensidad, no puedo apuntar a un defecto central en el cigarro, porque no los tiene. Solamente que no es un cigarro para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Fuller
Modelo: Gran Toro
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: República Dominicana (Piloto Cubano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: N/D
Puntuación: 83

Inca Cigars – Cristales (Lonsdale)

Con la unión de cuatro personas en el Reino Unido nació Inca Cigars, a partir de un grupo de (voy a asumir que son) amigos que querían armar una marca de tabacos. Quizá el más conocido de este grupo es un tal Mitchell Orchant, quien es el director de una tienda llamada C. Gars, en el Reino Unido. Junto con otras tres personas que vienen de Robert Graham Ltd, que es una tienda de tabacos y whisky, ahora son los dueños de Inca Cigars. En verdad no me queda del todo claro si era una marca que ya existía y ellos la adquirieron, porque honestamente me parece muy casualidad que esta marca no existiera antes. El hecho es que ahora tiene capital inglés y son puros peruanos. Según la marca, son el único puro peruano del mundo, pero no sé qué tan cierto sea eso. Quizá lo sean en Reino Unido, pero la marca destaca que no son comparables con los tabacos de ningún otro país y debe ser por eso que no especifican qué hojas son usadas en el blend. Cada producto tiene un tamaño y un nombre distinto, e incluso colores variados, nuevamente según su página. El que me voy a fumar diría que se trata de un toro 6 x 50, pero según la página es un lonsdale 6 x 40.

La verdad es que pareciera de cepo 46, pero no me voy a poner tan específico. El cigarro es fabricado en Perú por Tabacalera del Oriente, de quien he reseñado tres productos anteriormente. Según su página web, el tabaco es envejecido dos años, pero según otra página que vi, es envejecido tres años. En cualquier caso, se trata de un tabaco con una capa bastante venosa y variopinta, con aromas sutiles a madera balsa y una sensación mucho más suave a notas florales y cítricas. En el pie hay un toque de pimienta y algo más fuerte de aserrín, y finalmente en la calada en frío me sorprende que los aromas son absolutamente distintos, destacando tierra húmeda y nueces.

Pero el Inca se siente sumamente distinto desde la primera calada a todo lo que he fumado del Perú, o al menos a los productos que han sido fabricados por Tabacalera del Oriente. La sensación picante en los labios y en la boca es intensa desde el inicio, pero también tiene mucho sabor a madera tostada y nueces, arropados por una sensación dulce y que a mediados del primer segmento también incluye chocolate blanco. Esta sensación picante va aumentando, pero no es algo que se sienta en el olfato, sino solamente es una sensación en los labios. Es en el retrogusto donde se sienten las notas a chocolate con mayor intensidad y muy blanco, con un toque más suave de nueces. La fortaleza es media-alta, definitivamente muy notable y con una intensidad media. Quema bien y mantiene una ceniza decente, con un tiro algo apretado, pero que produce humo abundante.

En el segundo tercio los sabores son simplemente la evolución de los del primer tercio. No hay sabores nuevos, pero se siente como si el primer tercio simplemente fuese aumentando su aporte. Los sabores de madera tostada se sienten ahora como de madera quemada y la sensación es mucho más picante. Afortunadamente también es mucho más dulce y con excepción del sabor de chocolate, todos los demás sabores siguen presentes. El chocolate blanco no se siente, pero sí una variación menos cremosa y más tostada. Pero sí es mucho más picante y esto lleva la intensidad a mantenerse en media, mientras que la fortaleza nuevamente se coloca en media-alta, pero con una tendencia a ir in crescendo. La construcción es decente, con un tiro que sigue siendo ligeramente apretado y una tendencia de la ceniza de no mantenerse mucho tiempo sobre el cigarro, salvo cuando sí se mantiene y se comienza a torcer sola.

La fortaleza simplemente es demasiada en el último tercio, al punto que no lo fumo completo. Es una lástima, porque el Inca seguía produciendo sabores y muchos de ellos eran agradables y le habrían valido una puntuación muy decente, en donde los sabores de madera quemada (ya leña) son los dominantes y el de chocolate ya parece haber desaparecido, con notas suaves de nueces en el retrogusto, pero ya la fortaleza hace desagradable la experiencia y es luego de un rato de haber dejado el cigarro de lado que dejo de estar mareado, y ciertamente había almorzado bien. Me toma una hora y 20 minutos llegar hasta el punto donde dejo el cigarro de lado, en donde seguía quemando muy decente.

Hace muchos años, cuando aún fumaba cigarrillos, que una vez dejé un caja en el carro durante unos días. En una búsqueda de cigarrillos me encontré con esa caja en la guantera y cuando encendí el cigarrillo se sentía demasiado fuerte y fue esa misma la sensación con este Inca. Más me sorprende porque al igual que muchos, tengo uno que otro grupo de fumadores amigos en el teléfono y siempre comparto mis fumadas. Con el Inca no fue excepción y al menos un par me respondieron diciendo que la experiencia con el cigarro había sido mala, pero porque eran muy planos, suaves y sin cambios notables. Esto me lleva a pensar que el cigarro puede ser inconsistente, porque el mío fue considerablemente bueno hasta el segundo tercio, pero también fue probablemente lo más alejado de suave que he fumado en lo que va de año. Pero si pueden mantener la calidad que este Inca presentó en los primeros dos tercios y simplemente seguir así, creo que van a tener un excelente producto.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera del Oriente
Marca: Inca Cigars
Modelo: Cristales
Dimensiones: 6 x 40
Tamaño: Lonsdale
Origen: Perú
Capa: Perú
Capote: Perú
Tripa: Perú
Precio: N/D
Puntuación: 87

H. Upmann – Magnum 50

Dos hechos importantes ocurrieron en el Caribe en 1844. Uno fue el establecimiento de República Dominicana como república, o al menos lo que ese país reconoce como el día de la independencia. El otro fue la creación de la marca H. Upmann en Cuba. Si bien son dos hechos bastante aislados y sin mucha relación, sí nos da algo de referencia sobre lo distinto de las situaciones de cada país. Entre 1844 y 1959 la marca perteneció originalmente al banquero alemán Hermann Upmann y luego a distintas compañías tabacaleras cubanas. Luego de la revolución cubana, pasó a manos del gobierno, en donde se sigue manteniendo. Hasta 2007 fue una marca multi-local y desde entonces es una de las 6 marcas globales de Habanos SA. Está compuesta de distintos blends en fortalezas de baja a media, con tabaco proveniente de la región de Vuelta Abajo. Desde 2008 y con su entrada al rango global, la marca ha creado productos y líneas nuevas.

El Magnum 50 se trata de un doble robusto de medidas 6 1/4 x 50, creado en 2008 y disponible en tubos desde 2009. Por sus dimensiones es un habano que va hacia las grandes dimensiones en el portafolio, o al menos un cigarro que sirve como intermedio entre los pequeños y los grandes. Pero también es uno de los menos populares o, mejor dicho, menos vistos, pues mucha gente amante de habanos más pequeños opta por el Magnum 46 y los amantes de los más grandes optan por el Magnum 54 o incluso la serie Connossieur, si los consiguen. La capa muy lisa y uniforme del Magnum 50 realmente llama la atención y desprende aromas de fruta madura y chocolate negro, mientras que la calada en frío tiene más de esa fruta madura, madera y vainilla.

La quemada del Magnum 50 es perfecta y sostiene una ceniza muy buena. El tiro es tan suelto como la mayoría de los habanos buenos que he fumado, es decir que es ligeramente apretado. Los sabores son dulzones y agradables, al punto que se sienten como las galletas danesas que vienen en las latas que las abuelas luego usan para guardar sus artículos de costura. También notas de cereales dulces, madera de cedro y algo de pimienta blanca, que se va oscureciendo a medida que progresa el tercio. La intensidad es baja a media, con una fortaleza similar, pero que se inclina más hacia la parte baja.

En el segundo tercio el Magnum 50 se sigue sintiendo algo dulce, pero es más hacia un dulce de menos intensidad, como si pasara de la intensidad dulce de las galletas azucaradas a una dulzura de miel aguada. Por su parte, ese sabor de galletas como tal se ha aproximado más a una nota de cereal. Al principio del tercio también hubo toques de notas florales, aunque para la mitad ya desaparecieron y es en este punto que le siento toques pero de cuero, con una sensación general muy cremosa que no estaba ahí en el tercio anterior y algo de café cuando supero el punto medio, más hacia un café con leche. La intensidad se coloca en media en este punto, con una fortaleza suave pero mucho más aproximada a media que antes. El tiro sigue igual pero el humo es más abundante y el retrogusto más complejo, porque si bien tiene pimienta, no es abrumador.

Cuando me refiero a un sabor de cereal no hablo de un tipo cereal de desayuno como un corn flakes, sino más bien a granos como cebada, trigo o centeno y por tanto es una aproximación a un sabor que eventualmente se deriva en pan y de ahí a pan tostado, etc. Pero este Magnum 50 tiene un sabor parecido al de la corteza de un pan de pueblo, o lo que en Venezuela llamamos pan campesino. También hay notas más suaves de madera y de cuero, pero al costo de que el Magnum 50 parece haber perdido algo de complejidad en esta última sección. No sé si es tema de blend o de edad del cigarro (que sea muy joven), pero se siente considerablemente más picante y menos sabroso. Al final me toma una hora y 35 minutos fumar el Magnum 50 hasta el final, y aunque en el último tercio su fortaleza aumentó, siento que fue debido a esa sensación picante por la posible juventud del tabaco.

Pero no porque el último tercio haya dejado de estar a la altura de los primeros dos quiere decir que la experiencia fue negativa. En lo personal, el Magnum 46 sigue siendo de los que más me gustan, pero el Magnum 50 fue una experiencia muy interesante de por sí. La variedad de sabores llamativos y hasta cierto punto distintos a los sabores habituales, no porque sean inexistentes, sino porque los matices eran más variados. Si bien los sabores a pan y a cereales existen en el portafolio, esa sensación de corteza de pan que se combina con cereales fue algo distintivo y muy interesante. Ciertamente Upmann es una de mis marcas preferidas del portafolio, pero más que por su sabor es por su capacidad de sorprender, así como de mantenerse en precios «amigables». Antes de hacer esta reseña revisé un poco impresiones de otras personas, para ver lo que me podía esperar y me sorprende que mi experiencia es distinta. Nuevamente una prueba más de lo variados que pueden ser los habanos, incluso cuando mucha gente piensa que ya los tiene encajonados en un estilo. Si con cierta juventud estaba así, es impresionante lo que se podría lograr con un par de años de guarda.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: H. Upmann
Modelo: Magnum 50
Dimensiones: 6¼ x 50
Tamaño: Magnum 50 (Doble Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,00
Puntuación: 87

Autoridad – 7 Años (Robusto)

Culminando el pase por los productos de Autoridad, que es una marca del Club Buenos Humos de Bogotá, a partir de una liga de tabacos colombianos, en donde cada producto que he fumado tiene un tiempo distinto de añejado en la capa. Sin mucho que explicar sobre los tiempos, uno tiene 3 Años, el otro 5 Años y este 7 Años. También hay una versión de 10 Años, pero ese no estaba en el paquete que me obsequió un amigo. No obstante, fumar estos productos me ha permitido conectar con la marca y que me ofrezcan el 10 Años en algún momento, así como reconectar con otros amigos colombianos, quienes me han ofrecido productos de ese país para reseñar, lo cual hago con gusto.

La marca promete que mientras mayor edad cuenta el cigarro, más suave es, pero también más complejo, lo cual tiene sentido. Pero también es algo del mercado y la demanda, pues hay quienes quieren complejidad e intensidad, pero la marca ofrece algo para cada quien y supongo que en ese caso sería el 5 Años el que ofrecen con ese equilibrio. Por lo pronto, este 7 Años tiene notas florales y cereales en la capa, con algo de madera de sándalo también, o lo que algunos llamarían «madera especiada». En la tripa se aprecian aromas de cereales, como trigo, al mismo estilo de ese aroma de cereal de la capa. Finalmente, la calada en frío tiene cáscara de naranja o al menos una sensación cítrica, junto con las notas florales que sentí anteriormente.

Aunque el tiro del 7 Años se siente algo apretado, o al menos considerablemente más que los otros que he fumado, el humo pasa y se siente denso en boca. La sensación picante es leve, casi inexistente después de las primeras cinco caladas, en donde el sabor dominante es de jarbe de chocolate, como ese que tiene el sundae en el McDonald’s. A lo largo del tercio aparecen notas herbáceas y de cáscara cítrica, que a este punto no me atrevo a definir como una fruta en específico pues a veces se siente como naranja y otras como piña. Fiel a su promesa, fortaleza es baja y la intensidad es media-baja, con una quemada decente y un tiro algo apretado.

El segundo tercio es ligeramente más picante, pero no es una sensación que dure mucho, sino más bien un toque que le da al 7 Años algo más de complejidad, como un corto llamado de atención para destacar la transición, en donde el sabor de chocolate adquiere un matiz distinto en el que esta vez se siente como una cáscara de naranja cubierta de chocolate, lo que fusiona dos sabores que se sentían en el cigarro y que parecen unirse en el segundo tercio. El precio de esta transición tan interesante es que no hay otros sabores en el cigarro, salvo un toque cítrico en el retrogusto. Sigue quemando muy bien y la ceniza alcanza un tamaño decente, aunque ambas caídas de ella fueron sin mucho aviso y siempre encima de mis pantalones. El tiro sigue igual y la fortaleza similar, mientras que la intensidad se coloca en media.

Hay muy poco que marcar con la llegada al último tercio, salvo que el 7 Años se siente más amargo, pero ese sabor se siente adherido al de chocolate con naranja, por lo que es más como si esa fusión ahora incluyera un chocolate más amargo. Al igual que en el tercio anterior, ese sabor es el único que presenta el cigarro, que mantiene una quemada muy decente y un tiro apretado hasta la última calada, con una fortaleza baja y la intensidad media. Me toma alrededor de una hora fumarlo, que si hubiese tenido un mejor tiro seguro era mucho menos, así que al final ese tiro me ayudó a dosificar bien la experiencia. Fortaleza e intensidad se mantienen iguales.

Así como mencioné que existe un Autoridad para cada tipo de paladar o para cada gusto, pensaba que mientras más edad, mejor sería la experiencia. Pero luego de los tres que he fumado, creo que me quedo con el 5 Años, pero no por su complejidad, sino por la fortaleza, pues la marca también asegura que a mayor edad, menor fortaleza. Creo que el 5 Años mantiene un equilibrio ideal para mi gusto, pero el 7 Años podría ser una tremenda opción para quienes están buscando precisamente eso: más complejidad, no más intensidad ni fortaleza. Como ejercicio de fumado está bien pero no es algo que compraría regularmente. A este ritmo el 10 Años será una seda, pero quizá compense en intensidad o en experiencia general. Pero ha sido un gusto, aunque quedé con ganas de algo más fuerte después.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Autoridad
Modelo: 7 Años
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Colombia
Capa: Colombia (Cubita)
Capote: Colombia (Cubita)
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 84

Viaje – Skull and Bones Red

Sin mucho revisar, creo que tenía bastante tiempo sin reseñar un producto de Viaje. Pasa que las tiendas que frecuento no tienen muchas existencias de la marca y las ofertas son escasas. El único que he visto repetidamente es el Circa 45 y su versión Reserva, pero ninguno de los dos me pareció extraordinario. Sin embargo, la marca tiene ediciones anuales que siempre cambian de su serie Skull and Bones, y aunque solo he reseñado dos de ellas, he tenido la oportunidad de probar alrededor de cuatro distintos, todos con motivos de personajes de comics. Sin embargo, ediciones anteriores han llevado nombres de bombas y de elementos químicos. Pero siempre llevan el mismo tema año a año. Es decir, si el primero del año es un personaje de comics, todos los demás de ese año irán con personajes de comics, y así. En este caso pareciera que va por colores o al menos el cigarro que tengo en mis manos no identifica más nada, pero luego de investigar un poco me encuentro que se llama Little Boy, que fue el nombre de una de las bombas atómicas lanzadas en Japón en 1945.

El Skull and Bones Red Little Boy se trata de un 4¼ x 52, que lleva una capa Criollo nicaragüense sobre capote y tripa de ese país también y es fabricado por Raíces Cubanas en Honduras, una fábrica más conocida por hacer productos de Alec Bradley, incluyendo el Prensado que reseñé previamente. Es un cigarro bastante oleoso, brillante y su capa tiene muy pocas venas o al menos no se notan mucho. Los aromas en la capa son a chocolate, cuero y pimienta, mientras que la calada en frío revela una muestra algo más dulce y picante, incluyendo también tierra y cuero. Por las dimensiones del cigarro creo que voy a dividirlo en dos mitades, sobre todo porque no sabría cómo dividirlo en tres y porque, en retrospectiva, no sentí más de una transición.

Como si los colores, la anilla y el nombre no sirvieran de advertencia, las primeras caladas del Skull and Bones Red Little Boy me tienen cuestionando la decisión de haberlo fumado. Es FUERTE y cargado de una inmensa cantidad de pimienta, al punto que los ojos me lagrimean y cuando me atrevo a pasarlo por el retrogusto, el resultado me hace cuestionar aún más mi poder de decisión. Pero por debajo de esas sensaciones hay sabores a tierra húmeda, mucho cuero y un café espresso muy cremoso. Además de mucha, mucha pimienta, el retrogusto también incluye este espresso. La fortaleza es alta, por supuesto, con una intensidad media-alta, pero más aún me sorprende que me toma más de media hora alcanzar el punto medio del cigarro.

Aunque la imagen no muestra exactamente el punto medio, creo que es la mitad de lo que estaba dispuesto a fumar. La pimienta se suaviza un poco, pero no mucho, en la segunda mitad y el sabor principal del cigarro sigue siendo pimienta pero acompañada de ese sabor cárnico de la corteza de carne a la parrilla, con notas más suaves de masa de pan, café espresso, cuero y chocolate negro, pero también hay abundante nicotina que me hace pausar un poco antes y después de cada calada. Mantiene estos sabores hasta el final, con una fortaleza media-alta y una intensidad similar, hasta que cuento una hora y 10 minutos y lo dejo apagarse.

En cuanto a su construcción, el tiro estuvo muy decente y, aunque nunca se apagó, sí tuve que darle un par de toques para reavivarlo y una pequeña purga por el punto medio. La ceniza se «floreció» cuando iba por ese punto medio, lo que normalmente me obliga a dejarla caer para asegurar una quemada uniforme, pero más allá de eso, se portó muy bien. En cuanto a la sensación general, es impresionante la cantidad de cigarros que Viaje a sacado de esta línea Skull and Bones (más de 50) y la mayoría de ellas ni siquiera los he visto, por lo que no hay punto de comparación válido. Esta limitación hace que muchos queramos fumarlos lo antes posible, pero sería más interesante cómo se comportan con algo de tiempo en el humidor. También pasa que como las anillas son prácticamente iguales, es muy difícil diferenciarlos. Pero como experiencia independiente, es agradable ver que Viaje sigue presente y con ligas sorprendentes.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Viaje
Modelo: Skull and Bones Red Little Boy
Dimensiones: 4¼ x 52
Tamaño: Petit Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86