Drew Estate – Blackened M81 (Robusto)

Vivimos una época en la que casi cualquier artista o personalidad famosa tiene una línea o una marca de tabacos, destilados, perfumes o cualquier marca comercial. Levanta una piedra y aparecen tres artistas dispuestos a ponerle su nombre a cualquier producto, aunque hay artistas que adoptan posiciones más protagónicas en los productos que patrocinan, pero no siempre es el caso. Para este cigarro se trata de una colaboración entre Blackened Whiskey, un bourbon que es creado entre James Hetfield, el cantante y guitarrista de la banda Metallica, junto con Dave Pickerell, quien fuera master blender de Maker’s Mark, aunque para el momento de creación de este cigarro ya había muerto y fue Rob Dietrich quien lo suplantó en el whiskey. Para este cigarro, la marca Blackened colaboró nuevamente con James Hetfield y con Drew Estate para producir un cigarro con el mismo nombre del whiskey.

El cigarro que tengo conmigo pertenece a un batch de pre-lanzamiento realizado por la marca y que estuvo disponible en un evento que llama Barnsmoker, y fue un obsequio de un amigo que está muy metido en el tema de la marca. El nombre del cigarro, al igual que el del whiskey, Blackened, es el nombre de una canción de Metallica que aparece en su disco …And Justice For All, de 1988. En el caso del whiskey, hace juego con el hecho que las barricas en donde es añejado son bastante quemadas y oscuras, pues la palabra quiere decir «ennegrecido». En el caso del tabaco hace juego con que la capa es muy oscura. En efecto, es considerablemente oscura y se trata de un cigarro que, aunque es un robusto 5 x 50, se siente denso y pesado. Tiene aromas a frutas oscuras, tipo ciruela, también chocolate y toques de madera y pimienta negra, mientras que la calada en frío aporta aromas de chocolate dulce y notas saladas.

Para alguien que fue fanático de Metallica durante muchos años, el Blackened M81 me recuerda mucho a los discos más recientes de la banda, siendo muy duro pero con muy poco adicional. El sabor principal es de pimienta, con retrogusto de pimienta y matices de pimienta. Básicamente es demasiado picante y eso es algo que no digo regularmente de otros tabacos, exceptuando quizá el Sancho Panza Extra Fuerte que fumé hace poco, pero la realidad es que el cigarro es fuerte por el sabor de pimienta y no aporta mucho más. El retrogusto es una cantidad incómoda de pimienta, lo que me lleva a no probarlo mucho por ese método. Hacia el final del primer tercio hay ligeros sabores de maní, pero más allá de eso el primer tercio es básicamente pimienta pura. En lo más positivo puedo decir que quema muy bien y sostiene la ceniza cómodamente, al punto que nada me hace pensar que se me va a venir encima, pero igual la dejo caer al finalizar este segmento. La fortaleza es alta, con una intensidad alta, aunque de un solo sabor.

En el segundo tercio no hay una gran cantidad de cambios, pues el Blackened M81 sigue siendo un cigarro que se apoya mucho en una cantidad incómoda de pimienta, mientras que no aporta mucho en otros sabores. Sin embargo, no es solo pimienta en este tercio, sino que también hay una sensación como de corteza de carne a la parrilla, pero es una carne que hicieron y se les pasó la mano de pimienta. Así que hay sabores adicionales, pero todos son dominados e influenciados por el sabor de pimienta, mientras que en el retrogusto hay una ligera sensación de cáscara de naranja, aunque no es algo que siento mucho precisamente por esa fortaleza que desprende en cada calada. La construcción ha estado perfecta y no ha requerido ningún retoque, y desprende humo abundante en cada calada. ¨Pero, aunque la fortaleza es algo sencillamente abrumador y me encuentro tomando más agua de lo que normalmente tomo con cada cata, no es algo que me esté mareando ni que me haga querer dejar de fumar el cigarro.

No hay cambios en el último tercio, salvo que en términos generales la primera mitad fue muchísimo más fuerte que la segunda; no quiero decir que la segunda mitad haya sido suave, pero en comparación con la primera, al menos en ella encontré la intención de fumar este cigarro hasta el final. Me tomó una hora y 20 minutos llegarlo hasta el último punto de fumada y una vez ahí descubrí que lo hubiese podido haber dejado a un lado comenzando el último tramo y mi impresión sería la misma. Los sabores en este tercio se sienten más, pero no dejan de ser sutiles, quizá porque la pimienta los domina. En términos generales es como buscar sabores distintos en una piscina de pimienta.

A riesgo de sonar como un anciano, pero más por no querer que pienses que le tengo idea a Metallica y que por eso estaba predispuesto a que el cigarro no me gustaría, Metallica fue mi introducción al heavy metal. Mi primer disco de vinil fue de Metallica (the 5.98 E.P. Garage Days Re-revisited) y mi primer CD también fue de Metallica (…And Justice For All), y durante varios años era prácticamente lo único que escuchaba, al punto que hoy en día Master of Puppets me parece su mejor trabajo (aunque Justice está cerca). Pero después del disco negro (inclusive con ese disco) me pareció que se comercializaron demasiado y les perdí el gusto. El hecho que este cigarro se llamase Blackened despertó en mí ese fanatismo y escuché el disco mientras lo fumaba. Pero más allá de la colaboración de una celebridad y el fanatismo, Blackened M81 es un cigarro que carece de sabores más allá de la pimienta, aparentemente hecho para celebrar ese «ruido» que mucha gente caracteriza al heavy metal, especialmente cuando no son fanáticos del género y menos de la banda. Pero a quienes nos gusta esta música, podemos encontrar sutilezas y matices y sub-géneros muy agradables y no tan ruidosos. Es una lástima que el Blackened M81 no ilustre esa belleza del heavy metal sino simplemente el ruido y la agresión.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Blackened M81
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: Nicaragua, USA (Pennsylvania Green River One Sucker)
Precio: $9,50
Puntuación: 77

Whiskey: Redbreast 12

Según muchos expertos, Redbreast es la marca más ejemplar del whiskey irlandés. Si bien existen marcas más conocidas y de mayor trayectoria como Jameson o Bushmills, Redbreast ha sido más reconocida no por mercadeo, sino por expertos en la fabricación de un whiskey que eleva la calidad de Irlanda como productor de whiskey de calidad.

Lo que hasta 2011 era conocido como un Pure Pot Still whiskey, sin duda por presión escocesa y por temas de la industria americana (su mayor mercado), comenzó a llamarse desde ese año Single Pot Still. En esencia, Pure Pot Still o Single Pot Still es un whiskey que es hecho a base de una fermentación de granos de cebada malteados y no malteados. Estos luego son destilados tres veces en alambique.

La diferencia principal frente al escocés es que este tipo de whiskeys irlandeses son los únicos que utilizan dos tipos de cebadas y hacen de él el estilo más clásico de whiskey irlandés. El whiskey es añejado en una combinación de barricas ex-bourbon y ex-jerez, para luego ser embotellado a 40% de alcohol

No es el primer Single Pot Still whiskey que pruebo, pues en esta ocasión lo probé en una cata de whiskeys irlandeses y había otro presente con la misma nomenclatura. No obstante, los aromas son distintos y en este destacan la miel, manzana roja, vainilla, nueces y una nota ligeramente cítrica y casi floral.

En boca es rico, en el sentido que tiene mucho sabor en cada sorbo, destacando una nota alcohólica suave seguida de sabores a miel, vainilla, cítricos, frutos rojos, nueces, madera y caramelo. Es una nota dulzona, pero muy frutal, con un retrogusto de sabores malteados de vainilla, pimienta y madera.

Sin duda el whiskey irlandés es tan diverso y variado como el escocés, al que no tiene nada que envidiarle ni imitarlo, por lo que puede ser un whiskey que agrade a cualquiera, independiente de su predilección. No es particularmente fuerte y en la época actual de más y más alcohol por botella, puede parecer un poco suave, pero eso solo significa que ‘se deja colar’ muy fácilmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Irish Distillers
Nombre del Whiskey: 12 Year
Marca: Redbreast
Origen: Irlanda
Edad: 12 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Los Statos – Deluxe (Toro)

Una de las primeras tareas de Matt Booth luego de haber vendido su marca Room 101 a Scandinavian Tobacco, fue tomar las riendas como director creativo de una marca llamada Forged Cigars, productores de este Los Statos. Se trata de una marca de gran trayectoria, aunque confieso que nunca había oído de ella, que había caído en una fase «aburrida» y la creatividad de Booth era exactamente lo que le hacía falta. En 2022 creó una nueva línea llamada Deluxe, con una liga que consta de capa Sumatra ecuatoriana sobre tabacos nicaragüenses, y fabricado en Honduras. La línea está disponible en 4 vitolas, de la cual este toro 6 x 52 es el que tuve la oportunidad de probar.

La capa Sumatra es una a la que he tomado cariño en los últimos años, pues siempre me había parecido que sus productos eran muy suaves, pero para mi beneficio, más marcas la están usando y dándole una fortaleza mayor, al mismo tiempo que a mí me están gustando los cigarros de fortaleza menor. La oleosidad de la capa y el marmoleado imperfecto a todo lo largo son una prueba que un cigarro no tiene que ser unicolor para llamar la atención. Tiene aromas a madera por la capa, mientras que en el pie hay sensaciones de frutos secos. Luego de picarlo, la calada en frío es prácticamente madera pura, con algunas notas suaves de almendras.

Siguiendo la tendencia de los aromas del cigarro, una vez encendido este Los Statos Deluxe mantiene un sabor dominante de madera, con muy poca sensación picante y notas más suaves de tierra seca, con un retrogusto carente de pimienta pero abundante de un toque tostado en la madera. Confieso que no se siente muy variado ni complejo, al menos en el primer tercio, pero vamos a ver su evolución. Por resumir el primer tercio, puedo decir que es de fortaleza baja a media, con una intensidad media, pero no mucha variedad. El humo tampoco es abundante y no es un problema de tiro, pues el aire fluye perfectamente.

El segundo tercio es más complejo, o menos simple, mejor dicho. La madera sigue siendo prácticamente el único sabor, pero en el retrogusto la sensación tostada de la madera desaparece, lo que me permite apreciar algo de nueces. Cuando supero la mitad del cigarro, el sabor de tierra seca se transforma en arcilla, o al menos es una sensación más mineral en esa tierra. Es el segundo tercio donde el cigarro reluce, pero la intensidad y la fortaleza se mantienen en la misma escala. Quema bien, aunque la ceniza no se sostenga mucho tiempo sobre el cigarro.

La edad no perdona y cometí el error de no ponerme los anteojos cuando estaba haciendo las fotos del cigarro, lo que hizo que no me diera cuenta que las fotos del último tercio salieran todas borrosas. No obstante, no hubo mayores cambios, pues los sabores de madera y arcilla siguieron siendo los únicos participantes en el paladar, con más madera, pero no quemada en el retrogusto y notas más sutiles de nueces. Me tomó una hora y 20 minutos fumar el Los Statos Deluxe.

En términos de construcción, este cigarro tiene todo a su favor. En términos de sabores, es mucho más sutil y menos complejo de lo que esperaba, pero no por ello es un mal cigarro, especialmente por su precio que ronda los $8. Pero por ese precio hay otros cigarros mejores, aunque esa es una máxima que aplica a casi todos los rangos en el tabaco centroamericano. Si bien el tabaco hondureño se caracteriza por ser más suave, este Los Statos Deluxe cumple cabalmente esa tendencia, aunque no tenga tabaco hondureño en su liga. Pero es un cigarro que podría recomendar a alguien que no busca algo fuerte ni algo muy complejo. Aunque no sería una gran recomendación.

Ficha Técnica:
Fabricante: STG Danli
Marca: Los Statos
Modelo: Deluxe
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82

Ron: Parce 12 Años

Posiblemente uno de los rones menos conocidos de Colombia pero que me ha llamado más la atención en los últimos años. Desde que lo vi en un aeropuerto hace tiempo, me dieron ganas de probarlo, aunque me parecía un poco caro… cuando eres venezolano, el precio de cualquier ron afuera te parece caro porque el ron venezolano en Venezuela tiende a ser muy barato.

Pero por muy parce que se haga llamar, este ron no es originario de Colombia. Se trata de un ron panameño, destilado por Varela y Hermanos, que luego es transportado a Armenia (en Colombia) para ser añejado, mezclado y embotellado. No es la primera vez que una empresa compra ron de otro país y mucho menos que una empresa colombiana compra ron panameño. Pero lo importante para la marca es dónde es añejado y que la compañía es colombiana.

El ron es destilado por columnas, añejado en barricas ex-bourbon durante 12 años y luego embotellado a 40% de alcohol.

El Parce 12 años es un ron que no presenta muchísimos aromas en nariz. Al principio se siente suave y sospechosamente sutil, presentando apenas algunos aromas a caramelo, melaza, marshmallow, nueces y madera, pero estos son apreciables luego de pasarlo repetidamente por nariz. No es que el aroma del ron los oculte, porque no se siente casi tampoco, sino que es suave y ya.

En boca también es suave y muy típico de un ron de origen español, con notas de madera, nueces, azúcar morena y melaza, pero es al segundo trago cuando se sienten notas adicionales y más agradables, incluyendo más notas dulces de azúcar morena, con pimienta de guayabita (allspice en inglés), pimienta negra y un toque frutal, como de banana. En el retrogusto se sienten notas más especiadas, como canela y clavo, así como una nota de madera tostada. No es especialmente dulce, pero sin duda los sabores llevan hacia el dulce.

El Parce 12 pareciera dirigirse hacia el mercado del ron premium, pero muy tímidamente, como buscando ser un participante pero no un protagonista. Su rol pareciera colocarse al frente del ron colombiano de consumo local, como Viejo de Caldas o Medellín, pero todavía está subyugado a rones colombianos de mayor calidad como La Hechicera o incluso Dictador.

Ficha Técnica:
Fabricante: Varela y Hermanos
Nombre del Ron: 12 Años
Marca: Parce
Origen: Panamá / Colombia
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $60
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Padron – Series 4000 Maduro (Toro)

Lo admitan o no, la mayoría de los habanos que pertenecen a una serie, tienden a tener la misma liga en proporciones distintas. Es decir, de la Serie D de Partagas, los distintos números que la conforman tienen la misma liga, sea No. 4, No. 6 o No. 2. Lo mismo ocurre con la serie de números en Padron, sea 2000, 3000, 4000 e incluso el Londres, que vendría siendo como un 1500. Lo único que cambia es que existen Natural y Maduro. Dentro de esta serie, cada número pertenece a una vitola distinta, en donde 2000 es un robusto 5 x 50, el 3000 es un robusto extra 5 1/2 x 52, el Londres es una corona 5 1/2 x 42 y este 4000 es un toro 6 1/2 x 54. La Serie es la línea low cost de Padron, pero no por eso se traduce en una calidad menor, sino que a simple vista las hojas no son tan cuidadosamente seleccionadas, principalmente. En efecto, es fácil notar que la capa de este 4000 Maduro está bastante accidentada.

La marca se «llena la boca» diciendo que las hojas son meticulosamente seleccionadas para cada tabaco y estoy seguro que es medianamente cierto porque Padron nos ha acostumbrado a que sus cigarros no carecen de un perfil prácticamente único, que ha llevado a muchos fumadores a fumarlos de manera prácticamente exclusiva. Pero esta capa no parece haber sido muy seleccionada, porque no imperfecciones tiene y son claramente visibles. Si bien en este maduro se nota una capa oleosa y brillante, con aromas a establo y maní, con una mayor intervención del maní en la tripa y una sensación predominantemente picante en boca luego de la calada en frío, con un toque dulce.

Al igual que la gran mayoría de productos de la marca, este Series 4000 Maduro comienza con una intensidad picante muy notable y se perfila como el sabor único en el primer tercio, pero también hay sabores de cuero, dulce, madera, e incluso de café quemado. Lo que sí noto es la ausencia del chocolate, que viene siendo un sabor muy característico de las capas maduras, pero todavía es el primer tercio y siendo un cigarro nicaragüense, no me impresionaría que lo vaya desarrollando, aunque sea en el segundo tercio. Por su naturaleza y apariencia más rústica, el anillo de combustión no es exactamente recto, pero se comporta muy bien, mientras que el humo, aunque no es abundante, se siente rico y sedoso en boca. El retrogusto es únicamente de pimienta, al menos en esta sección.

Me toma casi una hora llegar a la mitad del Series 4000 Maduro, para cuando el anillo de combustión ya es perfectamente recto y la quemada es muy uniforme, al igual que la cantidad de humo es abundante y densa, muy cremosa en boca aunque el cigarro es considerablemente fuerte. Los sabores no cambian mucho, presentando la misma paleta que incluye cuero, madera y café, pero sí se siente mucho más dulce. Sin embargo, esperaba algo más de fortaleza, y aunque no es un cigarro suave en lo absoluto, no pasa de una fortaleza media-alta, con una intensidad media. Esta variación puede hacer parecer en boca que se trata de un cigarro fuerte, pero habiendo probado esta misma liga en otras vitolas, este toro es más suave que sus similares.

La intensidad aumenta a alta en el último tercio, algo que le hacía falta porque el Series 4000 Maduro estaba demostrando mucha más fortaleza que intensidad de sabores. Aunque la capa es Habano nicaragüense, hay momentos en que sentía que más bien podía ser un Broadleaf por esa fortaleza que presentaba, sobre todo cuando comparada con la intensidad de los sabores. Es finalmente en este tercio donde aparecen los sabores de chocolate, que me habían esquivado durante los tercios anteriores y, afortunadamente, estos sabores no sustituyen a ningún otro, sino que colaboran en el sabor conjunto de madera, pimienta, cuero y café. También hay sabores de maní, que había identificado en frío, pero que para este punto son mucho más notables, incluso si me tomó toda la fumada encontrarlos, pero no puedo decir que la última hora y 45 minutos ha sido una eterna espera, pues el cigarro se ha comportado de maravilla y ha cerrado con broche de oro.

Mi lugar de trabajo se caracteriza por tener un enfoque principal en habanos, y que la fumada de cigarros centroamericanos es fácil de detectar, principalmente por la diferencia tan radical que tienen con el tabaco cubano. Afortunadamente, tengo permitido fumar centroamericanos, aunque hay objeciones en todo momento, precisamente por esas diferencias. Pero cuando fumo Padron la cosa cambia, porque aunque para el fumador es una fumada obviamente distinta, lo que llaman el room note, o el aroma para quienes lo rodean, es tan agradable y rico como el aroma de un habano encendido. Pero cuando encendí este Series 4000 Maduro, por la fortaleza y diferencia de un Padron con respecto a los habanos, tenía miedo que la historia se repitiera, pero para mi sorpresa, la apreciación de quienes me rodeaban era que se trataba de un cigarro muy bueno. Sobre eso no me cabe duda, porque Padron definitivamente tiene una calidad y un carácter único, pero el hecho que llame la atención incluso de quienes no lo están fumando, es algo que aprecio mucho de la marca y su calidad característica.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: Series 4000 Maduro
Dimensiones: 6½ x 54
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 88

Hoyo de Monterrey – Serie Le Hoyo Río Seco

Mientras que los amigos de Habanos SA siguen asegurando que el mercado americano no es para ellos y que sus mercados más relevantes son los europeos y asiáticos, el hecho es que cada vez están haciendo más cigarros de cepo grueso, siguiendo las tendencias del mercado americano. Que si bien son las tendencias del mercado mundial, es impresionante cuánto es regido desde Estados Unidos. Mientras que cepos pequeños y hasta 52 son apreciados por conocedores y fumadores puntuales, son los cepos mayores, que van de 54 hacia arriba los que van comprando más en masa. Tengo un amigo que prefiere estos cepos grandes, porque asegura que es más tabaco por menor precio. En lo personal, me parece que en la mayoría de los casos el sabor tiende a diluirse mucho y si bien el aire que pasa por ellos llega más frío al paladar, los sabores son mucho menos intensos. Con un cepo de 56, este Serie Le Hoyo Río Seco es uno de los cigarros de mayor grosor emanados desde la isla, y esa es una tendencia que han mantenido particularmente con esta serie, que comenzó en 2014 con un cepo 54, llamado Le Hoyo de San Juan.

Este Serie Le Hoyo Río Seco se ubicó en el peldaño número 17 del Top 25 de Cigar Aficionado en 2019, lo cual me ha permitido descubrir que hay solo 5 cigarros de ese top que no he probado. La capa no es lisa, pero tampoco es algo preocupante, sino muy a tono con las capas de muchos habanos, algunas venas de tamaño pequeño o mediano y una sensación suave y ligeramente esponjosa a todo lo largo. La capa tiene aromas muy sutiles y cuando decidí sacarlo del humidor había un Le Hoyo de San Juan que me estaba picando el ojo, pero ante la sugerencia (o insistencia) del sommelier, me incliné por este. Los aromas de la capa son de té negro, madera y una ligera nota floral. En la tripa siento aromas sutiles a fruta cítrica y luego de insistir un poco, algo de pimienta. Finalmente lo piqué con la doble hojilla, aunque luego del corte pensé que un ponchador hubiese sido mejor, pues el tiro se sintió considerablemente suelto. Pero no importa, le hice un corte pequeño así que espero no sea demasiado y en la calada en frío aprecié notas florales y un aroma frutal que me recordó a la granadina.

Ciertamente la mayoría de los habanos tienden a comenzar muy suaves y si sumas eso a un cepo grande como este, las primeras caladas del Serie Le Hoyo Río Seco son abundantes de humo pero no tan abundantes de sabores. Hay notas ligeramente herbáceas y de pimienta muy suave, más del toque aromático que por la sensación picante. Cada calada me recompensa con abundante humo denso y es casi un reto no darle caladas continuas, pues es embriagante todo el humo. El sabor de un habano es simplemente distinto y en cada calada, con un fácil toque de nariz para soltar el humo, me encuentro con una amalgama de sabores muy sencillos y de baja intensidad. A lo largo del tercio van apareciendo nuevas notas y la de madera se hace la más persistente, mientras que a mediados del tercio también hay sensaciones de mazapán, o más bien una crema de almendras (que viene siendo mazapán, lo sé), pero este carece de dulzura. La intensidad es baja, con una fortaleza igualmente baja, pero quema muy bien y salvo un ligero retoque para hacer la quemada más recta, se comporta de maravilla.

Hay pocos cambios en el segundo tercio, salvo una mejor definición de los sabores. Quizá porque ya los reconocí en el primer tercio, ya en el segundo no hay mayores sorpresas ni aparecen sabores nuevo, salvo en el retrogusto, en donde esa sensación de crema de almendras se haca más compleja e incluye algo de vainilla, para darle un ligero empuje hacia las notas más dulces, pero no… se mantiene muy aromático solamente. En el paladar los sabores son de mazapán, porque aquí sí es ligeramente más dulce especialmente despúes del punto medio, madera seca y notas herbáceas. La quemada ya no requiere intervención y el humo sigue siendo abundante, aunque hago es esfuerzo consciente de no darle caladas muy largas a fin de no apurar mucho la fumada. La intensidad es baja-media, con una fortaleza baja.

En el último tercio del Serie Le Hoyo Río Seco ocurre lo que esperaba que ocurriera, pero también me sorprendo. Por un lado, dado el cepo, esperaba que los sabores se diluyeran aún más y se hiciera más suave, lo cual ocurre hasta un cierto punto, pues el sabor de madera desaparece y el herbáceo se siente mucho más suave, al igual que el de almendras, así que hasta ese punto es dentro de lo esperado. Pero de la nada aparece un sabor de chocolate blanco que le da una cremosidad increíble a la fumada y, aunque me obligo a fumarlo lento, el hecho que se estaba calentando tanto dentro de este tercio por el tamaño de la parte encendida, hacía que fuese imposible mantenerlo a temperatura y ese sabor de chocolate simplemente estaba desapareciendo, así que no me contuve y lo seguí fumando al mismo ritmo, que no era tan rápido de todas maneras, para poder apreciar bien esas notas de chocolate blanco, con un retrogusto de vainilla que tenía la misma intensidad que en el tercio previo. La fortaleza es baja-media, con una intensidad que comienza en baja-media, pero termina en baja. Me toma una hora y 40 minutos fumarlo hasta el final.

Mucho se habla sobre el incremento vertiginoso de los habanos en los últimos años y, la verdad, es un hecho muy difícil de obviar. Pero mientras que las noticias sobre ello tienden a enfocarse en los mayores aumentos como Cohiba y Trinidad, así como las relaciones que son difíciles de justificar, como Romeo y Julieta, que se trata de una intensidad media a baja y un precio relativamente alto, yo creo que hay que saber buscar y aprovechar. El precio de este Serie Le Hoyo Rio Seco no es bajo, como casi ningún habano es de precio bajo, pero tampoco es tan elevado, especialmente si lo comparamos con otros habanos de marcas globales. Nuevamente, hay que saber buscar, porque hay países donde este cigarro alcanza los $40 o $50, pero hay otros donde se consiguen en $25 y a ese precio es más fácil justificarlo. La experiencia de éste sí que lo vale.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Hoyo de Monterrey
Modelo: Serie Le Hoyo Río Seco
Dimensiones: 5½ x 56
Tamaño: Amorosos (Robusto Extra)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $36,00
Puntuación: 92