Perdomo² – Maduro (Robusto)

Originalmente lanzado como una edición limitada, este cigarro fue uno de los primeros Perdomo que probé en esa edición de 2008, que lo marcaba como algo limitado y me gustó mucho. Bien podría decir que es el cigarro que me cautivó con la marca, allá por 2017. Desde hace un tiempo se trata de un cigarro de producción regular, con un precio que se equipara a sus líneas de bajo costo, pero también es un cigarro que ha sido relativamente difícil de conseguir por el ² que lleva en su nombre, pues hay quienes lo llaman Perdomo Squared (porque es al cuadrado) o simplemente Perdomo Ecuación. A diferencia de su edición limitada original, este lleva una capa Cameroon doble fermentada, pero mantiene su capote nicaragüense y tripa Piloto Cubano de Nicaragua, añejada hasta 5 años en barricas de cedro.

No obstante, aunque la capa sigue siendo visiblemente igual de irregular que en su versión original, esta vez es menos lisa y tiene muchísimas venas. Casi se siente como un producto de menor costo, aunque en su versión original tampoco era un cigarro caro. Desde el primer paso por nariz en frío también es obvio que se trata de un producto distinto, con aromas a establo y cuero en la capa, mientras que en la tripa se sienten aromas más hacia la madera y la pimienta. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con una calada en frío on notas ligeramente especiadas, canela y aserrín.

Aunque el Perdomo² Maduro enciende rápidamente y comienza de inmediato a producir abundante humo, hacen falta algunos retoques para asegurar que la quemada es uniforme, e incluso con eso tiende a desviarse un poco y requiere atención regular, al menos en el primer tercio. Los sabores en este primer tercio son de tierra mojada, aserrín, establo y pimienta, con un retrogusto de cuero y ligero de pimienta, aunque no realmente complejo. El anillo de combustión requiere atención constante, pero después de un rato evito darle toques técnicos y eventualmente no es que se corrige, pero aprendo a vivir con esta quemada torcida. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

En el segundo tercio la quemada no mejora mucho, pero pareciera que el Perdomo² Maduro libera un nivel de humo que no existía en el primer tercio y comienza a desprender abundante humo del pie y la cabeza. Los sabores son muy similares a los del tercio anterior, pero con una menor participación de la pimienta en el paladar y una mayor presencia de ella en el retrogusto. Es a partir del punto medio del cigarro que hay una evolución a resaltar, identificada con la mayo intensidad del sabor de madera y algo más de sensación cremosa en el humo, casi como si dejara un rastro oleoso en la parte interna de la boca. La fortaleza y la intensidad se mantienen iguales, por lo que no puedo decir que haya una evolución a destacar.

Pocos cambios y muy poco que destacar en el último tercio, pero si bien no hay mucho que decir de sabores y complejidad, sí debo destacar que el cigarro se ha mantenido entretenido y no lo digo solamente por la atención a la quemada, sino también porque no se ha vuelto aburrido. Es muy fácil asumir que porque no ha tenido cambios se ha hecho una fumada plana, pero entre sus sabores hay pequeños matices que van cambiando ligeramente, sin despegarse de sus sabores de origen. La fortaleza aumenta un poco, pero solo porque el cigarro se hace ligeramente esponjoso, lo cual hace que pierda su forma y se caliente más en cada calada y esto lo tomo como señal de que hay que dejar el cigarro de lado. Me toma una hora y 10 minutos fumarlo hasta el final.

Creo que está de más decir que el Perdomo² Maduro no es ni la sombra de su versión original, pero si bien en esa ocasión le califiqué con un 91, no significa que a este le voy a calificar mal. Es solo que no es un cigarro que repetiría constantemente, aunque sí es un cigarro que puedo fumar de vez en cuando, especialmente para esas ocasiones que no estoy buscando algo muy variado o simplemente quiero pasar un rato. Creo que mi crítica hacia él sería que en ese paso de ser una edición limitada al tipo de cigarro que es hoy en día, se sacrificó lo que lo hacía un cigarro tan bueno. Hoy en día se siente como uno del montón.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Perdomo
Marca: Perdomo
Modelo: Squared Maduro
Dimensiones: 4¾ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Cameroon
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana (Piloto Cubano)
Precio: $6,00
Puntuación: 82

Ron: Flor de Caña Perfect 10

La marca Flor de Caña es una de las primeras que se jacta públicamente y hace gran alarde no solo de la calidad de sus procesos, pero también cómo éstos son sostenibles y no dejan rastros de carbono en el medio ambiente. En lo personal, no es algo que valga mucho sobre la calidad del producto, pero la marca lo destaca en cada uno de sus productos, así como hacer gran mención de que son productos sin azúcar, sin gluten y kosher. Estos dos últimos creo que es como si mencionaran que son sin colesterol ni grasas trans. Al final es un destilado y, con excepción de azúcar, tampoco esperaría que tuvieran lo que mencionan, pero me parece que es un intento por hacerse ver distintos en un mercado lleno de tanta competencia.

Es poca la información que he podido encontrar de este Perfect 10, pero el nombre me haría pensar que se trata de un ron de 10 años de añejamiento. Pero dado que la etiqueta no menciona la palabra años, cualquier cosa es posible. En algunos portales he leído que se trata de un blend de rones añejados de 3 a 5 años, mientras que otros productos de la marca tienden a usar el número como un promedio de edades contenidas en el blend. Lo cierto es que en precio, el ron compite en un segmento de rones jóvenes, en donde también se encuentra el 7 «años» de la marca.

Curiosamente, aunque el producto aparece en la página web de la marca, no se encuentra entre los rones disponibles para la venta.

Al igual que algunos rones «baratos», el Perfect 10 destaca en su etiqueta lo que viene siendo estándar entre casi todos los rones: añejado en barricas de bourbon. En nariz se muestra con las escasas notas aromáticas que caracterizan a la marca, apenas incluyendo madera, vainilla y manzana roja.

En boca es igualmente escaso, aunque considerablemente alcoholado. Incluye frutos secos tostados, como almendras, nueces y anís, pero también notas sutiles de madera tostada y vainilla. La verdad es que ahí me quedo y el retrogusto es de caramelo. En general no hay mucho que ofrecer.

Si bien la mayoría de los productos de Flor de Caña se caracterizan por su sutileza y notas leves, que lo hacen un ron ideal para acompañar con algo muy neutro, tipo soda, este Perfect 10 pertenece a un segment que exige un sabor más fuerte, pues tiende a mezclarlo con sabores ya fuertes de por sí, tipo gaseosas o en la preparación de un cóctel dulce. No obstante, el perfect serve de la marca dice que se mezcle con agua mineral y/o con hielo.

El Perfect 10 me parece un ron confuso, pues es casi como si la marca quisiera que lo tomara como suelo tomar un ron caro (y más complejo e intenso), pero con bajo precio. Pero al hacerlo como sugieren, simplemente no sabe a nada. En algunas reseñas que vi mencionan que el ron es «de aromas agradables y sabores ricos y balanceados». Así de poco descriptivo me pareció.

Ficha Técnica:
Fabricante: Flor de Caña
Nombre del Ron: Perfect 10
Marca: Flor de Caña
Origen: Nicaragua
Materia prima: Melaza
Edad: 3 a 5 años
Precio: $16
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 75

Ramon Allones – Gigantes

Fue hace seis años que reseñé el Ramon Allones Gigantes, pero revisando un poco no me sorprende en lo absoluto que ese que fumé haya sido una falsificación. Por ello decidí borrar la reseña original y que sea ésta la que valga. El Gigantes es, como su nombre lo indica, un cigarro bastante grande y el de mayor tamaño ofrecido por la marca, así como uno de los más grandes de Habanos SA. Se trata de un cigarro de 190 milímetros de largo, o lo que vienen siendo aproximadamente 7,6 pulgadas, con un cepo 49. La marca originalmente fue fundada entre 1837 y 1845, y cambió múltiples veces de manos, incluyendo una época entre 1911 y 1927 que fue parte de un consorcio inglés y ello permitió que sus productos fuesen vendidos en ese país, en donde fueron muy conocidos como All-Ones. Después de 1927 fue adquirida por Partagás. Con la llegada de la Revolución a Cuba, al igual que las otras marcas de la isla, pasó a ser propiedad del gobierno. En 1972 gran parte de su vitolario se vio reducido y actualmente tiene tan solo tres productos de producción regular, aunque también hay dos productos adicionales que son exclusivos de La Casa del Habano. Esta vitola fue lanzada en 1978.

La capa del Gigantes no carece de venas y hendiduras a todo lo largo y siendo un cigarro de dimensiones tan superlativas, sería raro que no presentara una gran variedad de ellas. Pero la hoja es de un color rojizo muy atractivo y de esos que presentan variedad de aromas, principalmente de madera pero también incluye paja, nueces y tierra seca. La tripa presenta aromas similares, con una mayor tendencia hacia las nueces y la madera, y luego de picarlo y comprobar un excelente tiro, y agradecerlo, la calada en frío tiene sensaciones vegetales, de madera y de almendras. Hora de darle fuego y comenzar lo que estoy seguro serán al menos dos horas disfrutando de este habano.

Me sorprende que el Gigantes no tarda nada en dejar caer la ceniza, aunque no creo que sea un tema tanto de sostenimiento sino más bien del efecto del aire, pues llevo el cigarro en la mano y es inevitable que el aire la tumbe. Los sabores desde el inicio son tan herbáceos como esperaba, pero también abundantes de nueces y tierra seca. El retrogusto es principalmente de pimienta, pero más aromática que picante, mientras que los sabores en el paladar durante el primer tercio muestran una tendencia hacia el herbáceo y la madera, con algunos matices balsámicos. Lo que más me sorprende es que el humo llega considerablemente frío al paladar y no es que me sorprenda por inesperado, sino porque no recuerdo cuando fue la última vez que pude apreciar algo así. En efecto, esta nota fría del humo me permite apreciar mucho mejor cada uno de sus matices. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

Me toma casi una hora aproximarme al segundo tercio del Gigantes, aunque no estoy apurado en lo absoluto. Quizá lo que me impresiona más es que tuve que dejar el cigarro en el cenicero un tiempo que superó los 3 minutos y al regresar, seguía perfectamente encendido y solo hicieron falta un par de caladas para avivar el fuego y que el humo volviera a ser denso, como lo ha sido hasta el momento, aunque con el largo del cigarro ésta densidad solamente se presentó en este tercio. Los sabores de tierra y nueces, así como avellanas se hacen protagonistas en el segundo tercio, mientras que el retrogusto es principalmente de madera vieja y con esa nota de pimienta que ya pica un poco más, pero no aumenta mucho su fortaleza. La intensidad es media y el humo abundante.

La capa y la quemada, que ambas se habían mantenido a la altura durante los dos tercios anteriores, en el último tercio comienzan a desvariar un poco y el cigarro se siente más esponjoso e, inevitablemente, más caliente. Ya llevo más de dos horas con él, así que es solo justo que si va a presentar problemas sea ya en este punto. Pero la verdad es que más allá de los temas visuales, no hay mayor contratiempo. El humo sigue siendo abundante y los sabores se sienten nuevamente herbáceos y balsámicos, mientras que los sabores de tierra toman un matiz húmedo y se sienten tanto en paladar como en el retrogusto, donde esa nota de pimienta ya es más picante, pero igualmente aromática y permite el retrogusto sin mayor ardor. La intensidad es media-alta, con una fortaleza media, donde quizá el menor atractivo es precisamente que el humo ya no es tan frío como antes y eso me obliga a espaciar un poco las caladas, pero insisto, es inevitable. Cuando marco dos horas y 35 minutos, el Gigantes llega a su fin.

Las doble coronas cubanas son todo un manjar, especialmente si son los habanos lo que te gusta. En los últimos meses he aprendido a apreciarlos y fumarlos bien, no comparando con otros orígenes sino tomándolos como lo que son. Ninguno de sus exponentes se destaca por su fortaleza ni su grosor, por lo que no se prestan a esa carrera que siguen muchos fabricantes del ‘nuevo mundo’ de ver quién la tiene más grande. En el caso de los cubanos, quizá el Gigantes de Ramón Allones sea uno de los menos conocidos, pero con las recientes alzas de Habanos SA, es éste cigarro uno de los que se ha mantenido en un precio más decente y que sin duda será uno de los beneficiados. El Gigantes se colocó en el puesto 18 del Top 25 de Cigar Aficionado en 2021, pero para mí ya desde mucho antes era un cigarro extraordinario y esta reseña lo confirma.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Ramon Allones
Modelo: Gigantes
Dimensiones: 7⅝ x 49
Tamaño: Prominentes (Doble Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $40,00
Puntuación: 92

Ron: Santa Teresa Bicentenario Ultra Añejo

Recientemente la marca venezolana Santa Teresa lanzó una nueva versión de su afamado Bicentenario. Aunque tenía varios años sin comercializarlo y anteriormente venía en la botella tan característica, llamada «piña» y cuyo diseño se asemejaba al Selecto de los años 80 y 90, hace unos 3 o 4 meses lanzó al mercado nuevamente el ron, pero con una fórmula distinta.

El Bicentenario actual se trata de un blend compuesto de tres rones: el primero es un ron de la familia que la marca dice que tiene más de 80 años de edad, añejado en barricas procedentes de la selva negra (Alemania?) y que dejaron de producir hace años debido a a devastación forestal. El segundo ron es llamado «de la capilla», que también dice tener más de 80 años en la Casa Tovar de Santa Teresa. Por último, los rones son combinados con un ron que tiene más de 15 años de envejecimiento.

En mi experiencia y mediante al estudio que he podido hacer sobre distintos rones, he aprendido que embotellar un ron de más de 30 años es prácticamente imposible, debido a la evaporación que éste sufre, especialmente en ambientes tropicales. Pero la marca insiste en que las barricas que tienen «hasta 80 años» envejeciendo el ron son «distintas». Podría asumir que son toneles de 600 litros, pero pensaría que la evaporación es similar. La única opción que le veo es que sea en tanques de acero sellados, que no interactúen con el oxígeno.

Al no haber interacción con el oxígeno y no ser afectados por temperaturas, no ocurriría el fenómeno de oxidación que se traduce en la calidad del añejamiento. Esto me llevaría a pensar que 80, o 90 años como mencionan en otros portales, son irrelevantes si el alcohol no ha añejado. Pero no dejemos que eso sesgue la prueba de este producto.

La destilación debe ser por columnas, porque es lo que la hacienda Santa Teresa tiene, pero no sabemos cómo fue la destilación hace 80 años. El embotellado se hace a 40% de alcohol.

Como la mayoría de los rones ultra premium de Venezuela (Diplomatico Ambassador, Carupano Legendario, Roble Zafra), la botella y la tapa son sorprendentemente pesadas. Incluso aguantarlo con una mano para la foto es un pequeño reto. El líquido, por su parte, es increíblemente oscuro y denso. En realidad se siente como un ron muy añejado y en nariz los aromas son indiscutiblemente venezolanos y típicos de Santa Teresa: cáscara de naranja, azúcar morena, vainilla, caramelo, nuez moscada y clavo de olor.

En boca se siente muy alcoholado, pero en el buen sentido. En cierta manera me recuerda al Bristol Spirits Venezuela 12 years que probé el año pasado. Los sabores son muy francos pero el estallido de sabores sin duda me hace pensar que se trata de un ron que supera el 50% de alcohol, con sabores a cáscara de naranja, pulpa de naranja, cáscara de toronja, mermelada de naranja, avellanas tostadas, nueces garrapiñadas, vainilla fuerte y abundante, casi como una pasta, tabaco y toffee. Es un sabor complejo y fuerte en cada sorbo.

Cabe destacar que este ron lo probé en una cata a ciegas, y aunque no lo había probado antes, lo identifiqué como un producto de Santa Teresa. Precisamente por ese golpe alcohólico y esa complejidad del sabor pensé que se trataba del Bristol Spirits que mencioné, pero simplemente porque sabía que era de esta marca y que sentía que el contenido alcohólico era superior.

Normalmente soy muy crítico de los rones que aseguran tener edades o estilos imposibles, y 80 años de añejamiento me suena a una locura. Pero el Santa Teresa Bicentenario es un ron excepcional y delicioso. Exceptuando la botella, no encuentro manera de justificar los $600 que llega a costar, pero sin duda se trata de un tremendo ron.

Ficha Técnica:
Fabricante: Hacienda Santa Teresa
Nombre del Ron: Bicentenario Ultra Añejo
Marca: Santa Teresa
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 15 a 80 años*
Precio: $680
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

*según la marca

Drew Estate – Feral Flying Pig

El Flying Pig se trata de una vitola seleccionada por Steve Saka, cuando era presidente de Drew Estate en 2009. Saka escogió la vitola a partir de un libro de 1895 en el que aparecía el cigarro. Desde entonces, han aparecido algunas versiones de Liga Privada en esta singular vitola, que combina la forma de un doble figurado con un cepo casi uniforme de 60 y un «moño de señora» sobre la cabeza. El cigarro es adornado por una capa Connecticut Broadleaf, que cubre un capote Mata Fina brasileño y tripa nicaragüense que consiste en 5 hojas distintas. Aunque es una edición que aparece todos los años, es de producción limitada, lo que hace que obtenerlo sea medianamente difícil.

Entre los dedos se siente mucho más grande de lo que se ve en las imágenes, también porque existen muchos cigarros con formas en este estilo y todos tienden a ser pequeños, con contadas excepciones. Pero este, aunque tiene un cepo de 60, que no es pequeño, tiene un largo de 5 3/8, que es algo más grande que un robusto. La capa está llena de irregularidades de tamaño, pero muy pocas de color y un brillo notable. Los aromas de la capa incluyen manzana, cuero, chocolate y café, mientras que en la calada en frío se aprecia más café espresso, dulce y cítrico.

El primer tercio del Feral Flying Pig tiene esos sabores intensos y ligeramente ácidos de café espresso, combinados con chocolate negro, cedro y un retrogusto que incluye chocolate y cuero. Tiene una sensación picante en lengua, pero nada que sea abrumador y ésta aparece esporádicamente en el retrogusto. Como sucede con casi todos los productos de la línea Liga Privada, el Feral Flying Pig desprende una cantidad asombrosa de humo desde el pie pero también en cada calada. Este humo es denso y rico y pareciera no querer irse, por lo que el room note se siente achocolatado y delicioso también. Pero tanto la fortaleza como la intensidad son medios, cosa que no esperaba y que siento con mucho agrado.

Para mi sorpresa, el segundo tercio no es más intenso que el primero. Incluso, la sensación de pimienta, sobre todo en el paladar, tiende a ser menor y para la mitad del cigarro cas desaparece por completo. En el retrogusto se mantiene muy dominante, pero el mayor cambio se encuentra en la fortaleza. Siempre imaginé que sería un cigarro fuerte, pero para finales de este tercio estaba casi obligándome a fumarlo al tiempo que alcanza la fortaleza alta. Los sabores no aumentaron al mismo grado, pero sí hubo mayor participación de los sabores dulces, lo cual hizo que el Feral Flying Pig se sintiera muy distinto y, aunque no del todo agradable, al menos sí daba bastante en cada calada.

En el último tercio habían sabores de cedro, café espresso y cuero como los dominantes, mientras que la sensación dulce agrupaba todo lo que los sabores secundarios podían ofrecer, incluso con una sensación cremosa y oleosa en boca y paladar. Tuvo algunos momentos que se sentía demasiado picante en los labios, pero precisamente por la alta fortaleza que presentaba, me hacía salivar más y eso hacía que impregnara un poco cada calada. La solución fue secarlo con los dedos y dejarlo enfriar y secarse un poco sobre el cenicero. Al cabo de un par de minutos se sentía como una nueva fumada, con la misma fortaleza y la misma intensidad del café. Fueron necesarias dos horas y 10 minutos para acabar con este cerdo volador salvaje.

Algo interesante que leí sobre el cigarro mientras lo estaba fumando fue que el «moño de señora» que lleva sobre la perilla del cigarro debe ser retirado para fumarlo, sin picarlo ni nada, solo removiendo esa parte. Un poco tarde lo leí, pero me llama la atención que la marca asegura que no hace falta cortarlo. En cuanto a la experiencia de la fumada, antes de encenderlo esperaba que fuese fuerte, pero hasta el final del primer tercio pensé que sería tan suave como lo era hasta ese momento. Como si me estuviese midiendo, el cigarro se hizo instantáneamente muy fuerte en el segundo tercio y es ciertamente tan fuerte como lo esperaba. Al final de la fumada no quería ni pensar en tabaco. Efectivamente, según la marca, es el Flying Pig más fuerte que se ha lanzado. Pero aunque es fuerte, no es realmente complejo, pero sin duda es una buena fumada. Como los Liga Privada acostumbran ser.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Liga Privada Feral Flying Pig
Dimensiones: 5⅜ x 60
Tamaño: Figurado
Origen: Nicaragua
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: Brasil (Mata Fina)
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 88

Vegueros – Centrofinos

A veces pareciera mentira que Habanos SA tenga tantas marcas en su haber. Si bien en el vitolario actual existen apenas unas 27 marcas, tienen más de 150 marcas registradas. La gran mayoría de ellas existieron en algún punto de la historia del habano en Cuba y, según sea la necesidad y la diferencia con respecto a otros productos, las van reviviendo. Es así como algunas marcas van desapareciendo, otras apareciendo y de repente te encuentras con una marca aparentemente nueva, pero que luego descubres que existe desde hace muchos años. Efectivamente, tal es el caso de Vegueros, una marca que nació en 1997 para consumo local y que en 2012 fue completamente descontinuada y vuelta a lanzar en 2013 como marca global. El objetivo principal de la marca es rendir homenaje a los agricultores (vegueros) y a la planta del tabaco, por lo que sus vitolas tienen los nombres de los pisos foliares de la planta: centrofino, tapado, mañanita y entretiempo. En 2019 lanzaron esta vitola llamada Centrofino, que se aproxima a un robusto largo, con medidas de 5⅛ (o 130 mm) x 50.

Dado que las capas cubanas realmente no se diferencian entre sí de la misma manera en que las centroamericanas lo hacen, identificarla como Colorado sería equivocado, pero sí se nota una nota rojiza sobre la capa o al menos hacia el rojo y no tanto hacia el marrón. La marca lo describe como un habano de fortaleza media a alta, pero sus aromas sobre la capa de paja concentrada, o madera vieja me hacen pensar distinto. También hay una nota suave de cáscara cítrica, como de naranja que ha pasado mucho tiempo en la nevera y ya comienza a perder los aromas. En la tripa los aromas de madera son más abundantes y luego de darle un corte plano me encuentro con un tiro ligeramente apretado (nada problemático) y aromas a madera y arcilla.

Recién encendido me encuentro con que ese tiro va a seguir siendo más o menos igual, así que el Centrofinos no se beneficia de esa tendencia en algunos cigarros a abrirse un poco cuando entran en calor. Pero los sabores se sienten perfectamente, por lo que pienso que el tiro no es problema y esos primeros sabores son de tierra seca o arcilla, grama recién cortada y paja, pero los sabores no son necesariamente intensos, incluso en el retrogusto. Precisamente, espero que sea más adelante que la fortaleza de este habano se haga notar, porque durante esta primera sección se trata de una fumada de fortaleza baja, con intensidad media-baja, pero no es un cigarro que calificaría como suave, o al menos no según Habanos SA.

Para lo poco emocionante que el Centrofinos fue en su primer tercio, debo admitir que el segundo tercio es mucho mejor. Los sabores de tierra parecen haber desaparecido, o quizá siguen ahí, pero son superados en intensidad por una nota abundante de chocolate blanco, cremoso, espeso y de ese que es prácticamente untable. Los sabores herbáceos se siguen apreciando, principalmente en el retrogusto, pero es el sabor achocolatado del paladar el que realmente me cautiva y me hace fumar el habano algo más lento, y esto se vuelve un esfuerzo consciente, porque ese tiro se abrió comenzando el segundo tramo y la fumada fue tan placentera como esperaba. El humo es denso, algo que no ocurrió en el tercio pasado y mientras más espacio le doy entre una calada y otra, más intensos son sus sabores, aunque confieso que no es tanto el tiempo que pasa alejado de mis labios.

En el último tercio del Centrofinos realmente se nota esa fortaleza que la marca describía y es quizá de donde se basaron para describirlo con la fortaleza que aparece en el vitolario. Los sabores son de chocolate blanco todavía, aunque han reducido su intensidad y de pimienta, tanto la parte que pica como el aroma, principalmente en el retrogusto. También hay notas de madera y es ahí en donde se encuentra la sensación cremosa. En cuanto a su construcción, el anillo es bastante recto y ayuda a mantener bloques de ceniza que se van cayendo (o dejando caer) en cada tercio. Sí llega a un punto en que el cigarro se hace muy suave y por ende se calienta, por lo que es mejor dejarlo en el cenicero a que se apague, so pena de quemarme los dedos. Me toma una hora y 15 minutos fumarlo hasta el final.

Es la segunda vitola de la marca Vegueros que fumo y la verdad es que la anterior (Entretiempos) no me gustó del todo. Posiblemente porque estaba esperando el cumplimiento cabal de esa fortaleza prometida, pero conociendo un poco más a los habanos y su comportamiento, he aprendido que la fortaleza en la mayoría de los habanos es progresiva y que casi todos comienzan mucho más suave de lo que terminan. Esta suavidad aparente puede engañar a muchos, haciéndoles pensar que es un cigarro para fumar en la mañana o que no necesitan tener el estómago tan lleno para disfrutarlo, pero en la segunda mitad posiblemente se arrepientan. Al mismo tiempo, no creo que sea un habano ideal para combinar con un destilado fuerte, por lo que recomendaría un whisky de Highland, por ejemplo. Más allá de eso, no me queda más que recomendarlo porque es muy agradable, aunque no parezca muy emocionante al principio.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Vegueros
Modelo: Centrofinos
Dimensiones: 5⅛ x 50
Tamaño: Centro Fino (Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $13,50
Puntuación: 86