Espinosa – Ten Years (Toro)

La marca Espinosa Cigars cumplió sus primeros diez años en 2022 y para ello decidió crear no una sino dos líneas nuevas. Una de ellas llamada La Zona 10 Year Anniversary, celebrando los 10 años de la fábrica llamada La Zona, en Nicaragua, que pertenece a Erik Espinosa. El segundo es este Ten Years, limitado a una sola vitola en forma de toro 6 x 52, que es producido por otra fábrica, perteneciente a AJ Fernandez y llamada San Lotano, ubicada en Ocotal, Nicaragua. Aunque quien sea asiduo a este blog y/o lleve un control de los cigarros creados por la marca, recordará uno llamado 20th Anniversary, que celebraba los 20 años de Erik Espinosa en la industria. Este Ten Years fue lanzado en agosto de 2022.

Como mencioné, se trata de un toro 6 x 52, puro nicaragüense y con una capa Habano híbrida. Esta capa tiene varias venas prominentes a todo lo largo y una tonalidad marrón notablemente clara. El cigarro se trata de una edición limitada a 1500 cajas de 20 cigarros, o lo que son 30 mil unidades… difícilmente lo llamaría «limitado», pero con las marcas grandes las cosas son así. No me impresionaría que luego de este tiraje limitado decidan hacerlo de producción regular. La capa tiene aromas a madera mojada y establo, mientras que en el pie se sienten notas de madera que reconozco como roble, pimienta y nueces. Finalmente, la calada en frío me da aromas a madera de cedro y paja.

El Ten Years comienza con sabores de intensidad media-alta que muestran notas de madera tostada y una intensidad de pimienta esperada, pero no tan fuerte como suelen caracterizar este origen. Incluso, al cabo de un rato esas notas de pimienta se suavizan considerablemente y, aunque todavía muy presente en el retrogusto, permite apreciar notas de madera de cedro. A lo largo del tercio aparecen sabores de nueces que llegan a ser prominentes, aunque no superan a la madera, que va adquiriendo matices que pasan de tostada a quemada. La fortaleza es media y la quemada muy buena, con una ceniza sólida que simplemente se deja caer sobre el cenicero al concluir este tramo.

Iniciando el segundo tercio aparecen sabores de tierra seca, que van ganándole terreno a la pimienta y equilibrando los sabores del cigarro, mientras que los sabores de madera se van cimentando como los principales de la fumada e incluso presentando matices interesantes. En el retrogusto la pimienta también está suavizándose, dominada por esas notas de tierra genérica. Hacia la mitad de la experiencia los sabores de nueces vuelven a presentarse y espero que se mantengan, porque le dan una dimensión adicional a la fumada, que si bien no es muy variada, no deja de ser agradable. La fortaleza llega a media-alta, al mismo nivel de la intensidad, mientras que la quemada es prácticamente perfecta y el humo abundante, aunque con un tiro ligeramente más apretado de lo que los Espinosa suelen ser… cosa que suele no gustarme mucho de los Espinosa, que tienden a ser muy sueltos.

La sensaciones de madera quemada aumentan en el último tercio y con ella llegan notas ligeramente amargas, al punto que superan los sabores de nueces y los desaparecen. Se mantienen los sabores de madera en el retrogusto, con algo de pimienta, mientras que en el paladar tanto la tierra como la pimienta siguen presentes. Fortaleza e intensidad se mantienen en media-alta, con una quemada que no es del todo recta, pero no da problemas ni requiere ajustes. Al cabo de una hora y 25 minutos, el Ten Years llega a su fin.

Si te gustan los cigarros de Espinosa, este es un cigarro que te va a gustar, pues se adhiere bastante el perfil que la marca nos tiene acostumbrados, sin mucha creatividad ni complejidad. Precisamente por eso no veo este cigarro como algo especial ni algo que conmemore una década de trabajo constante. Es un Espinosa como cualquier otro; bueno, con una construcción magistral y de intensidad y fortaleza respetables, como todos los demás. Creo que la marca ha hecho mejores cigarros, que no celebran algo tan conmemorativo como diez años, y a un precio menor.

Ficha Técnica:
Fabricante: San Lotano
Marca: Espinosa
Modelo: Ten Years
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano híbrido)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $13,00
Puntuación: 86

Fortaleza y Libre – Segundo Viento (Robusto)

Suele suceder que tengo más de un ejemplar del cigarro que me dispongo a reseñar y dependiendo de la ocasión y el momento para disfrutar el que dispongo para una reseña, el elegido es el último que tengo. Esto me permite hacer una cata comparativa de la experiencia de ese cigarro vs. cigarros anteriores. Pero en el caso de este Segundo Viento y no precisamente por su nombre, el día que me dispuse a hacer la reseña apenas había fumado uno previamente, es decir que lo haría con el segundo. Pero dado que últimamente hago estas catas en mi trabajo y no en mi casa, termino anotando todo en un cuaderno, pero como usamos mucho papel y ese papel no se usa después, termino reciclándolo y usándolo para anotar mis impresiones de cada cigarro. Quien me conozca sabe a dónde voy con esta larga explicación, y el hecho es que obviamente perdí ese papel y esta reseña está basada en el tercer (y último) de estos cigarros que fumé.

El Segundo Viento, aunque en su página web lo identifican en inglés como Second Wind, toma su nombre de ese aliento extra que todos tenemos y que nos permite dar nuestro mayor esfuerzo cuando pensamos que ya no podemos más. Su traducción real debería ser Segundo Aliento, pero supongo que hicieron la traducción directa del nombre que se les ocurrió en inglés. El cigarro lleva una capa Habano ecuatoriana, mientras que el capote y la tripa son dominicanos que, según la marca, pertenecen todos a la misma finca. Esta capa tiene aromas intensos a bosta y un toque herbáceo más suave, que se siente también en la tripa, junto con paja y cuero. Lo pico con una doble hojilla que está extremadamente afilada y corta perfectamente y la calada en frío me da notas de establo nuevamente, con notas más suaves de madera.

Este Second Wind está en formato robusto con dimensiones de 5 pulgadas de largo y cepo 54, con un box press que más que cuadrado es rectangular. La pimienta es el sabor que me recibe de primero, aunque afortunadamente no es dominante pero se mantiene muy presente a lo largo del tercio. Le acompañan notas más fuertes de almendras verdes y café en granos. Estas almendras llevan una evolución constante en este tercio y a la mitad de esta primera sección se transforman en notas especiadas de madera que me recuerdan a la madera de sándalo. Hacia finales del tercio este sabor no evoluciona, sino que se mantiene en ese sabor de sándalo, pero los sabores de almendras regresan y se separan de la madera. El retrogusto es de establo y notas sutiles de paja, mientras que la fortaleza es baja y la intensidad media. Quema muy bien, lo cual se repite en el resto de los cigarros que fumé de este Segundo Viento.

El anillo de combustión es perfectamente recto, lo cual también mantiene con el resto de los Segundo Viento que fumé, y en el segundo tercio la pimienta sigue teniendo una participación destacada en el paladar, pero no llega a dominar la fumada. Le acompañan notas de frutos secos, que ya no son almendras sino más como nueces dulces y finalmente, ya con menor intensidad, el sabor de madera de sándalo se sigue manteniendo, aunque para mediados del cigarro prácticamente ha desaparecido. No obstante, las notas dulces se mantienen muy presentes, aunque sin muchos matices durante este tercio. El humo es abundante en cada calada y eso me lleva a fumar más lento, o al menos darle caladas más cortas, pero también porque si lo fumo muy rápido se siente más fuerte y más intenso, pero mientras mantenga ese ritmo normal, la fortaleza es baja y la intensidad media.

Aunque el anillo de combustión se nota recto, en el último tercio el Segundo Viento sufre algunos percances, principalmente porque la ceniza no se deja caer en un solo bloque y al soltarla en el cenicero hay secciones que se quedan «pegadas», lo que lleva a que no queme de manera pareja y requiera uno que otro retoque, pero no son muchos, afortunadamente. Los sabores de pimienta son prácticamente los únicos que regresan en este tercio, aunque puedo decir que la madera y las nueces siguen medianamente presentes, el tema es que hay sabores dulces de melaza y canela que los superan y son posiblemente los protagonistas de esta sección. Al cabo de una hora y 10 minutos, este robusto llamado Segundo Viento, llega a su fin, con una fortaleza media-baja y una intensidad de igual grado.

Algo curioso de este Fortaleza y Libre vs. otros de la marca que he fumado y que con este alcanzan a cinco distintos, es que la marca me ha sorprendido en cada uno. Los que pensaba que iban a ser «normales» han sido extraordinarios; los que pensaba que iban a ser fuertes, han sido suaves; y los que pensaba que iban a ser suaves han sido sorprendentemente fuertes. Precisamente, este Segundo Viento pensé que sería de una fortaleza destacada y, viendo como han sido los demás, pensé que sería más de lo mismo porque hasta el momento no había probado uno que fuese suave. Pero, como dije, sorprende precisamente porque lo es. Fortaleza baja con una capa Habano y una cantidad muy decente de sabores, de los cuales algunos los espero más en una capa Connecticut, pero la gran mayoría consistentes con esta capa. Una excelente opción para esa fumada suave que regularmente necesitamos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Hoyito
Marca: Fortaleza y Libre
Modelo: Segundo Viento
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 86

Davidoff – Nicaragua (Diadema)

Esta es una reseña que me debía. Me la debía porque he probado los tres Davidoff de anilla negra: Escurio, Yamasá y Nicaragua, pero también porque mientras que el Escurio y el Yamasá me parecieron tabacos excelentes y excepcionales, mi experiencia con el Nicaragua fue terrible. Esto fue porque no solo se trata de un tabaco caro ($18), sino porque quemó muy mal y la consecuencia directa de eso, más allá de la atención que requiere, es que los sabores no se transmiten a la fumada. En esta ocasión lo fumé en otra vitola; la reseña que hice en 2019 fue con un belicoso y esta vez es una diadema, que viene siendo una especie de salomón mucho más estilizado y con puntas figuradas, pero por demás mucho más recto y es la presentación de mayor tamaño de la línea (6 1/2 x 50).

No sorprende que visualmente el Nicaragua es bellísimo, con una capa muy lisa y carente de imperfecciones y la sensación a todo lo largo que no hay secciones suaves o esponjosas en el cigarro. La capa es Rosado de Nicaragua, por lo que tiene ese tono ligeramente rojizo que hace un contraste muy interesante con las anillas negras y naranja. Esta capa tiene aromas a aserrín, cuero y tierra, pero los aromas en el pie no son tan variados, principalmente por lo pequeño que es en la punta. Mejor dicho, aprecio varios aromas, pero son los mismos que los de la capa, pero me lleva a pensar que es la capa lo que estoy oliendo, precisamente por ese tamaño reducido. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío se siente muy fluida, casi perfecta, con aromas a pimienta negra y musgo.

Esos aromas de musgo afortunadamente no se hacen presentes en la fumada, o al menos no al punto del encendido, donde es la pimienta quien me da la bienvenida a la fumada, acompañada de sensaciones cremosas de madera, tierra y nueces. Estas notas acompañan casi todo el tercio, aunque se sienten ligeramente más cremosas conforme voy avanzando y se añaden sensaciones dulces también, mientras que el retrogusto tiene notas de pimienta, café y un toque cítrico suave. El humo no es muy abundante sino hasta que supero la curva del pie y entonces se hace continuo y copioso. La fortaleza está en media, con una intensidad media-alta.

En el segundo tercio me encuentro con sabores similares, pero también hay algunos nuevos, como uno de pan de pretzel que no es dominante pero su inclusión es muy apreciada, aunque pareciera sustituir al sabor de nueces. Es a partir de la mitad que incluye también una nueva variación en el sabor cítrico que sentí en el retrogusto y que identifico como pimiento. También incluye cuero, que no lo había apreciado en el paladar anteriormente. La quemada es excelente y la ceniza se sostiene largo rato sobre el cigarro, y aunque no llego a mantener el mismo tamaño que tuvo durante el primer tercio, sí lleva la tendencia… es solo que no soy uno de los que disfrutan largas cenizas, más que nada por miedo a que me caiga encima. Fortaleza e intensidad se mantienen en el mismo nivel que durante el tercio anterior, así que no hay cambios notables en ese departamento.

En el último tercio me reciben sabores de canela y cuero como los principales, pero si algo ha caracterizado esta fumada es que los sabores van variando de intensidad sin necesariamente cambiar su participación, aunque el sabor de madera específicamente sí parece haberse perdido un poco en el tercio anterior, pero ya se hace presente nuevamente y con un matiz como el típico «caja de puros» que le encanta usar a los roneros como descriptor. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Davidoff Nicaragua llega a su fin, aunque confieso que me hubiese encantado que durara más, mucho más.

Una particularidad que tiene el Davidoff Nicaragua es que cuando marcas de otros países, como República Dominicana en este caso, hacen cigarros con el nombre de Nicaragua o hacen cigarros directamente en estos países, suelen hacerlos relativamente parecidos a los originales, pero mucho más picantes. Este cigarro no es particularmente picante, o al menos no al nivel de muchos. Esto puede ser bueno o no, pues si algo espero de un cigarro que viene de Nicaragua es ese toque picante, incluso si es un Davidoff. Aparte de eso, esta experiencia del Davidoff Nicaragua finalmente se coloca a la par de las experiencias previas con las anillas negras de la marca. Se trata de un cigarro equilibrado, con muchos sabores y una fortaleza respetable. No me parece que sea el mejor, pero ciertamente tenía que estar al nivel de los demás. En mi experiencia, el orden es Escurio, Yamasá y Nicaragua.

Ficha Técnica:
Fabricante: Davidoff Group
Marca: Davidoff
Modelo: Nicaragua
Dimensiones: 6½ x 50
Tamaño: Diadema
Origen: República Dominicana
Capa: Nicaragua (Rosado)
Capote: Nicaragua (Jalapa)
Tripa: Nicaragua (Condega, Estelí, Ometepe)
Precio: $18,00
Puntuación: 92

Ron: Habitation Velier Last Ward 2009

Destilado por Mount Gay en Barbados, Last Ward representa un trozo de la historia de esta destilería, que fue manejada por la familia Ward durante más de 100 años, hasta su adquisición por Rémy Cointreau en 1989. En 2009, Frank Ward comenzó a destilar su propio ron en la destilería, que llevaría la marca Mount Gilboa.

En 2014, cuando la destilería fue vendida, Ward le vendió sus barricas a Habitation Velier, que las ha usado desde entonces para crear rones como este que tengo en mis manos. Esta edición 2009 es la segunda de lo que la marca llama Last Ward. El ron es destilado tres veces (lo cual es raro en el mundo del ron) en un alambique de doble retorno, luego envasado en barricas ex-bourbon y añejado completamente en Barbados desde 2009 hasta 2018 (9 años). Posteriormente es embotellado directo de la barrica, a 59% de alcohol. También destaca en la etiqueta que la merma (impuesto a los ángeles o evaporación del alcohol en ese tiempo) es superior al 64%.

Desde que me lo sirvo y antes de ponerme a sentir sus aromas, sino tan solo sirviéndolo me doy cuenta que es algo distinto. Hay aromas que me recuerdan al Caroni en toques menos agresivos, pero igualmente volátiles y diferentes. No es uno de esos rones con aromas a vainilla y madera y caramelo, sino más bien pimienta y caucho quemado y goma de lápiz. No obstante, también hay pan recién horneado y tostado, notas dulces que me recuerdan al bourbon y al rato de estar en copa comienzan a aparecer esas notas de vainilla, caramelo, cereza, durazno, flores e incluso una nota que me recuerda al chicle.

En boca repetimos con esos sabores diferentes y hasta solventes, con fuertes notas ahumadas, a cuero, pero también cáscara de limón, manzana verde, cereza, durazno, almendras, cereales, mantequilla salada y vainilla. En el retrogusto es ahumado, con un dulce como de cotufas (palomitas de maíz) garrapiñadas y cáscara de limón amarillo.

Ciertamente es un ron difícil y agradezco a quien me permitió probarlo que lo dejara en casa para darle una segunda probada y fue en esa segunda experiencia que realmente pude apreciar las notas más dulces y frutales que ofrece el ron. Sin duda no es un ron para cualquiera y a 59% es realmente para pocos, pero históricamente es un ron con una larga historia y que pertenece a una tradición extinta.

Ficha Técnica:
Fabricante: Habitation Velier
Nombre del Ron: Last Ward 2009
Marca: Velier
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 9 años
Precio: $128
Densidad alcohólica: 59%
Puntuación: 88

Diesel – Whiskey Row (Robusto)

En 2018, cuando el añejado del tabaco en barricas que anteriormente contuvieron algún destilado eran todavía una idea novedosa y diferente, Diesel y AJ Fernandez se unieron para hacer este cigarro llamado Whiskey Row y una versión adicional llamada Sherry Cask, que pasa por barricas de jerez. En julio de 2020, cuando lo probé, me pareció cualquier cosa. Le terminé dando 75 puntos, principalmente porque no me pareció que el paso por barrica de bourbon le hubiese dado propiedades distintas a las del tabaco que no ha pasado por esas barricas y fue esa prueba la razón principal por la que ni quise probar el que pasa por barricas de jerez. Sin embargo, tres cosas tiene este cigarro a su favor que me llevaron a probarlo de nuevo. La primera es que no es caro, promediando unos $7,50 si contamos las múltiples vitolas en las que está disponible. La segunda es que cuando lo probé originalmente fue en vitola Gigante, que era un 6 x 60 y siempre he defendido que esas vitolas no son para probar un cigarro por primera vez, a menos que el cigarro sea hecho para esas dimensiones. La última es que me regalaron este cigarro en vitola robusto, así que tenía que probarlo nuevamente.

El capote de este Diesel Whiskey Row es San Andrés mexicano y tiene 5 años de añejamiento antes de pasar un tiempo indeterminado en barricas de whiskey Rabbit Hole. El resto de las hojas que lo conforman no pasan por esta barrica, y la capa es Habano ecuatoriana, mientras que la tripa es nicaragüense, de Condega, Jalapa y Ometepe, y han sido añejadas de 5 a 8 años. Una de las razones de esta sociedad es que ninguna de las dos marcas se jacta de mucho; Rabbit Hole no anuncia que tiene 12 años de añejado ni que son una 5ta generación de destiladores, así como Diesel no se tiene tabacos añejados 20 años ni son de origen cubano. Ambas marcas son relativamente nuevas y con mucha energía para innovar en el mercado. Al igual que sucedió con la vitola anterior que fumé del Whiskey Row, hay muy poco más allá de la anilla inferior que me identifique este cigarro con whiskey y esta capa que supuestamente ha pasado tiempo en barricas de bourbon tiene aromas más bien a madera, pimienta, cuero y establo, mientras que la calada en frío repite la madera y la pimienta, pero añade canela y chocolate negro.

Si bien todavía no he probado nada de Rabbit Hole, sí he probado una gran variedad de bourbon y whiskey americano, y hay muy poco en los sabores iniciales del Whiskey Row que me lleve a identificar si tan siquiera un sabor relacionado al maíz. Pero sí he probado suficientes bourbon para sentirle sabores adicionales y ahí es donde este cigarro y el bourbon en general tienen similitudes, porque aunque el bourbon no sabe a tabaco y este cigarro no sabe a bourbon, hay sabores parecidos en las notas a pimienta, cuero, chocolate, café, canela e incluso notas florales que son notables en ambas experiencias. Hay notas de pimienta, particularmente un picor en la lengua, lo cual mantiene durante el resto del tercio. El tiro es excelente y el humo abundante, sin problema alguno en la quemada más allá de una cierta torcida que se corrige sola. En cuanto a la fumada, tanto fortaleza como intensidad se colocan apenas en media, siendo ese apenas lo más notable, pues fácilmente podría ser menos.

Esas notas de pimienta y madera que dominaban el tercio anterior no parecen ser tan participativas en el segundo tercio, permitiendo que otros sabores se destaquen mejor, como los de vainilla y dulce, pero con adicionales a chocolate y café, mientras que el retrogusto es dominante de pimienta, pero a menor intensidad que en la sección previa. No sorprende, entonces, que la intensidad en el segundo tercio sea media-baja, con una fortaleza más o menos a la par y que ata mucho con lo que mencionaba al final del párrafo anterior, de que esta experiencia fácilmente podía ser menos que media en fortaleza e intensidad. La quemada no es del todo perfecta, pero esas imperfecciones visuales coinciden con el momento en que hago las fotos, sobre todo porque la producción de humo es abundante y no he tenido que retocarlo.

Hay mayor complejidad en el último tercio de la que esperaba, con sabores que van más hacia las pasas, la canela y notas dulces, pero igualmente manteniendo ese perfil picante en el retrogusto y la combinación de madera y cuero entre los secundarios del paladar, lo que hace que la experiencia sea variada, al menos. Entre sabores secundarios más generales puedo identificar almendras y nuez moscada, pero no con intensidades permanentes. La quemada finalmente aparece en la imagen demostrando la calidad que ha tenido hasta el momento y me toma una hora y media fumarlo hasta el final, en donde fue ligeramente más intenso y fuerte, lo que lo colocó cómodamente en media.

Esta vez disfruté aún más de la experiencia con el Whiskey Row y entiendo perfectamente por qué la del 6 x 60 no fue buena y no me sorprende en lo absoluto, especialmente a la hora de comparar ambas reseñas. El Gordo diluye mucho más los sabores y este no es un cigarro fuerte ni agresivo y creo que acompañarlo con bourbon sería un error, así como asumir que la experiencia será similar a la de tomar un bourbon. En realidad hay muy poco del cigarro y la experiencia que hace que quiera combinarlo con bourbon y en un momento de la fumada tomé un trago (de otro bourbon) y rápidamente lo dejé a un lado, porque iba a opacar toda la experiencia del cigarro. Precisamente, no hay nada en la fumada, ni siquiera en aromas y sabores que relacione con el bourbon más allá de la aproximación sutil que mencioné antes. Si no dijera nada de bourbon en sus anillas, consideraría la fumada una muy decente pero suave de Diesel. Pensando así, esta experiencia con el Whiskey Row ha sido mucho más positiva, aunque su nombre no esté relacionado con la fumada. Lamentablemente habrán quienes lo combinen con un bourbon, porque parece lo más obvio, pero no sería lo más correcto. Disfruta del bourbon y más tarde del cigarro, mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: AJ Fernandez
Marca: Diesel
Modelo: Whiskey Row
Dimensiones: 5½ x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: México (San Andrés, añejado en barricas de bourbon)
Tripa: Nicaragua (Ometepe, Condega, Jalapa)
Precio: $7,50
Puntuación: 86

Ron: Foursquare Touchstone

La edición número 22 de la serie Exceptional Cask de Foursquare y, hasta el momento, la más reciente disponible, hasta dentro de muy poco que anuncien otra más, que será más impresionante y mucho más llamativa, porque todas lo son y ninguna me ha dejado mal.

Luego de que en 2019 Foursquare adquiriera 10 barricas del fabricante de cognac llamado Camus, de su programa Caribbean Expedition. Luego de un año, estas barricas fueron vaciadas y el cognac fue enviado a Francia para ser embotellado. Las barricas fueron, a su vez, rellenadas con un ron de 2008 que ya tenía 12 años de añejamiento en ex-bourbon y se mantuvo en esa barrica durante 2 años más.

Pero eso no es todo. El ron que salió de esas barricas fue mezclado con otro ron de 14 años, que había pasado 5 años en barricas ex-bourbon y 9 años en barrica ex-cognac. Como suele suceder con esta serie de rones, todo el añejado, blend y embotellado es manejado en Barbados por la destilería Foursquare. Ese embotellado ocurre a 61% de alcohol.

Hasta donde tengo entendido, es el segundo ron de esta serie que pasa por barricas de cognac, aunque han habido otros rones de la destilería que se han beneficiado por esta barrica, pero no de la serie Exceptional Cask.

Al igual que sucede con el Foursquare 2009 y 2010, el Touchstone, con una concentración alcohólica tan alta, no presenta una nariz cargada de alcohol. Esto permite apreciar aromas complejos y variados, que incluyen madera intensa proveniente del añejado en ex-bourbon, notas suaves de vainilla, el típico pound cake americano (ponqué en Venezuela), ciruelas y cáscara rallada de naranja.

En boca también es clara la influencia del ex-bourbon y quizá un sabor más directo del ron de lo que esperaba, con muchos matices de madera, pero también vainilla, pimienta, cáscara de naranja, mermelada de naranja y una sensación menos dulce de lo esperado. Luego de unos segundos en boca sí aprecio notas adicionales a durazno y piña ácida, y finalmente notas de manzana roja y frutas cítricas. El retrogusto es de madera en distintos matices, que no son tan complejos como otras experiencias con un ECS de Foursquare, pero no deja de ser interesante.

Mi única experiencia previa con un ron que haya pasado por barrica de cognac es con Abuelo XV Napoleon, así que inevitablemente pienso en ella cuando pruebo este. Aunque son considerablemente distintos y Foursquare simplemente está en una clase de sí mismo con sus ECS, no es el mejor de la serie que he probado. Pero es que inevitablemente, cuando pruebo un ECS, lo catalogo dentro de los otros de su serie y no necesariamente en comparación con otros rones.

Ficha Técnica:
Fabricante: Foursquare Distillery
Nombre del Ron: Exceptional Cask Series XXII Touchstone
Marca: Foursquare
Origen: Barbados
Materia prima: Melaza
Edad: 14 años
Precio: $130
Densidad alcohólica: 61%
Puntuación: 90