H. Upmann – Hispaniola by José Méndez (Belicoso)

El Hispaniola es un cigarro que he probado varias veces y en toro es parte permanente de mi humidor, pero la realidad es que no lo he probado en otra vitola. La razón principal es que todas las ofertas en que lo he encontrado han sido en toro, pero hace un tiempito estuve por la tienda de Bocanadas, en Caracas y lo vi en esta vitola belicoso. También existe en robusto, pero ese lo he visto menos aún. Tampoco quiero decir que la gente de Altadis no tiene idea de lo que está haciendo, pero es mi impresión que este cigarro, aunque se llame belicoso, es más bien un pirámide. Hasta donde tengo entendido, los belicosos son de «hombros» más curvos, mientras que los pirámide son prácticamente cónicos como éste, pero el hecho es que la vitola se llama belicoso, así que no queda de otra.

No sería realista asumir que la experiencia con este cigarro va a ser distinta a la del toro, especialmente porque es fabricado por Tabacalera de García y, por ende, es de producción masiva. Pero es muy posible que la manera en que da los mismos sabores sea distinta. Como me enseñaron en mi curso de Habanos Senior, los figurados se deben cortar con guillotina en V, y curiosamente, cuando hice la reseña original del Hispaniola en toro, también lo piqué en V. Los aromas sobre la capa son de canela, manzana roja y madera, mientras que en el pie se aprecian notas similares de manzana roja y un suave toque de pimienta. La calada en frío tiene toques de pimienta roja, canela, mucha madera y algunas notas adicionales que no llego a definir.

El tiro es bueno, pero ligeramente más apretado de lo que me gusta, aunque nada que preocupar, siempre que pueda vivir con la consecuencia de un humo menos abundante y denso. Quizá por su forma, tiende a concentrar más los sabores de pimienta negra y madera que aparecen desde las primeras caladas, pero al poco rato se vuelve cremoso y delicioso, con suficiente sensación picante para no soltar el humo por la nariz muy seguido, pero tanto como para hacerlo tranquilamente cuando me dispongo. La ceniza es ejemplar, con una fortaleza media y una intensidad media-alta.

Es bien sabido, o al menos está bien documentado en la reseña, que el Hispaniola original sostiene una buena ceniza, pero este belicoso no se queda atrás. Los sabores se mantienen en un equilibrio constante de cremosidad, pimienta y dulce, sin ser muy fuerte pero lo que llaman full-flavored o de intensidad alta. Las caladas muy seguidas rompen ese equilibrio y hacen del Hispaniola un cigarro excesivamente picante, pero siempre que lo trate bien, se comporta de maravilla. Los sabores del primer tercio siguen presentes en este, pero también hay distintos matices de madera, al punto que se siente más como leña de fogata y aparecen sabores a corteza de carne en esa misma fogata. El humo es ligeramente más abundante, pero solo después de hacerle presión en los lugares apropiados, pero en general tampoco molesta que no haya tanto humo.

En el último tercio y fiel a su forma, el Hispaniola se hace más picante pero también los sabores se sienten más concentrados, lo que también lleva a que se siente ligeramente más apretado. Esta intensidad creciente, que viene desde la mitad del tabaco, más o menos, diría que es gracias al andullo que tiene el cigarro en su blend y que es uno de los pocos cigarros que lo lleva, pero si no supiera que lo tiene simplemente lo habría atribuido a una fortaleza aumentada en el último tercio y esto bien puede ser por la hoja ligero. Los sabores ciertamente están en el rango de intensidad alta, pero la fortaleza también se coloca en alta, especialmente cuando le quedan pocos centímetros al cigarro, lo cual aparece cuando cumplo una hora y 45 minutos de fumada.

La inclusión de andullo ciertamente se siente mucho más obvia que en el toro, quizá por la misma forma del cigarro que «concentra» los sabores y la fortaleza mucho más en la última sección, pero mientras que con el toro podría pensar que no lo tiene porque el perfil de fortaleza no es tan distinto al final, en este belicoso fue muy obvio que la fortaleza aumentó considerablemente. No obstante, en esta vitola sentí que quemó más lento y eso alargó la experiencia, que fue muy agradable. Pero en términos generales, el Hispaniola es uno de mis cigarros preferidos, no solo por sus sabores, fortaleza y calidad, sino también por su equilibrio y porque no pretende ser un cigarro de alta gama, ni celebra un aniversario, ni una época dorada. Es simplemente un cigarro que está y mientras siga estando, lo seguiré comprando, preferiblemente en toro.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera de García
Marca: H. Upmann
Modelo: Hispaniola by José Méndez
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Belicoso
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana (Piloto, Andullo), Nicaragua
Precio: $9,00
Puntuación: 92

Whisky: Highland Park 12

Hace un par de semanas me tocó organizar una cata de whiskies escoceses en Rumbullion Club. La manera en que solemos hacer estas catas tan generales es que ponemos un whisky de cada región, pero no más de 3 whiskies/regiones. En la mayoría de los casos ponemos un whisky de Highland y uno de Speyside, y el último es variable; puede ser de Islay, Lowland o lo que encontremos.

Para esta cata, sugerí un whisky de Speyside, uno de Islay y uno de Highland. Al menos yo pensaba que era de Highland. Con un nombre como Highland Park, de dónde más podría pensar que es. Pues no es de Highland. Es de Islands, que técnicamente es Highland.

Me explico, formalmente Highland Park es en efecto un whisky de Highlands. Esto sucede porque según la clasificación oficial solo existen 5 regiones: Lowlands, Highlands, Speyside, Campbeltown e Islay. Según esta división, todas las destilerías de las islas, excluyendo a Islay, se encuentran incluidas en Highlands. Sin embargo, hay quienes incluyen a las islas, excluyendo Islay, en una sexta región llamada Islands. Esta segunda clasificación no es la oficial, pero es la que más me gusta porque los whiskies de Islands son muy, muy distintos a los de Highlands, al punto de tener su propio estilo y suficientes volúmenes de producción para ameritar su propia ubicación.

La destilería de Highland Park está ubicada en las islas Orkney y tiene el honor de ser la destilería más al norte del mundo. En años recientes (2017 o por ahí), la marca pasó por un cambio de imagen que le dio un carácter vikingo a todos sus productos. Esto hizo que este Highland Park 12 se llame Viking Honour. También está Viking Scars (10 años), Viking Heart (15 años), Viking Pride (18 años) y creo que esos son todos los que tienen nombre de vikingo. No obstante, la marca también tiene productos de precios super elevados, que incluyen un single malt de 40 años y $5950, el de 50 años y $28 mil, o el de 54 años y $50 mil.

Para esta reseña, apenas probaré el de 12 años, que se encuentra embotellado a 40% de alcohol (aunque he visto versiones de 43%) y que cuesta alrededor de $50.

Precisamente, lo primero que me impresiona de este whisky es que no es Highland. Aunque los aromas tienen su toque ahumado/yodado, no son los más dominantes pero están muy presentes. En vez, los aromas son cítricos, con notas de madera quemada y nueces ligeramente tostadas. En realidad no es fuerte en nariz, a menos que le dé con mucha intensidad, pero eso no destaca más aromas, solo molesta un poco. La salinidad es suave, al igual que casi todos los aromas.

En boca es igualmente delicado, pero menos salino, o quizá porque las notas adicionales están casi a ese nivel de intensidad. Hay notas de ceniza y carbón a la brasa, pero también hay sabores de caramelo, frutos rojos, cáscara de limón, pasas, vainilla y mantequilla e incluso un toque más suave de jerez. Hay notas dulces malteadas que parecieran emanar de esa primera impresión salina, que aparece básicamente porque es la más inesperada y diferente.

Creo que el Highland Park me sorprendió gratamente, principalmente porque no era lo que esperaba y son los whiskies salinos los que me suelen gustar. Pero también porque no es agresivamente salino, sino que además permite notas adicionales muy agradables y puede resistirse a un tabaco sin opacarlo. Sin duda uno de los buenos que tendré en mi bar.

Ficha Técnica:
Fabricante: Highland Park Distillery
Nombre del Whiskey: 12 Year Old Viking Honour
Marca: Highland Park
Origen: Escocia
Edad: 12 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 87

Oscar Valladares – Leaf Sumatra (Toro)

Uno de los cuatro blends de la serie Oscar, originalmente de Leaf & Bean, una tienda en Pittsburgh propiedad de Jim Robinson y quien se asoció con Esteban Disla (de la fábrica Nica Sueño), Noel Rojas (de Guayacan Cigars) y Oscar Valladares para crear distintos productos y este en particular es de los creados por Valladares. Hoy en día y gracias en gran parte al éxito de sus productos, Oscar Valladares es una marca de por sí, hechos en Danlí, Honduras. Más allá de la calidad de los cigarros, muchos productos de Valladares son famosos por venir envueltos en hojas de tabaco, desde los que cubren solo la mitad hasta este que viene completamente envuelto en una hoja de tabaco. Este cigarro lo adquirí en la tienda Bocanadas, ubicada en Caracas.

El papel que forma la anilla del empaque del cigarro, así como la que hace la función de anilla tradicional alrededor del cigarro son hechos de tabaco procesado. Una vez descubierto, la capa Sumatra de empaque tiene sus detalles y roturas, pero siendo solo un empaque, se ve muy bien cuando es abierta y si pones el cigarro sobre ella para tomar fotos, destaca bastante. Los aromas sobre la capa son a tierra y madera, mientras que la calada en frío presenta esos mismos aromas pero también tierra y una cierta nota cítrica muy agradable y persistente.

Siendo un cigarro de Honduras, las notas picantes no son tan insistentes desde la primera calada, pero más bien se presentan notas ligeramente picantes que parecen empujar sabores dulces y cítricos. A lo largo del tercio inicial también van apareciendo sabores a chocolate con leche y la pimienta pasa a ser un componente principal en el retrogusto y secundario en el paladar, en donde domina el cítrico y el chocolate, haciéndome recordar las cáscaras de naranja cubiertas de chocolate, pero uno más dulce. Llegando hacia el final del tercio, la pimienta del retrogusto se define más como una pimienta blanca. En términos de construcción, es prácticamente perfecta, con un anillo de combustión muy recto, ceniza blanca bien sostenida y un humo, que aunque no es abundante, es rico en aromas y sedosidad. La fortaleza es media-baja, con una intensidad media.

En el segundo tercio son las notas cítricas las principales en intensidad, mientras que el chocolate con leche se vuelve secundario y cada vez más lejos de la nota principal, junto con la pimienta que acompañaba los sabores del paladar. Pero también hay sabores adicionales y se siente algo que solo puedo definir como masa de pan, que no ha sido horneado sino que es la mezcla de harina, agua y levadura. Pero, aunque los sabores parecen reducir un poco su intensidad, la fortaleza del Leaf Sumatra ha aumentado y se coloca en media, mientras que la intensidad general se mantiene en el mismo punto gracias a la complejidad de ese sabor cítrico y la pimienta que se percibe en el retrogusto. Sigue quemando bien y la ceniza se sostiene durante un buen tiempo, pero tiende a escamarse un poco, por lo que no la mantengo tanto para no llenarme la ropa de hojuelas de ella.

El último tercio también presenta nuevos sabores, esta vez de tierra húmeda, que no llega a ser el principal pero sí supera a todos los demás que venían después de ese cítrico. La pimienta resalta también, dándole unas notas más agresivas pero no más fuertes al cigarro, permitiendo que cada calada sea más espaciada y que el Leaf Sumatra se mantenga frío incluso en los últimos momentos de la fumada. La fortaleza general vuelve a media-baja, a donde llega la intensidad también, principalmente porque la pimienta llega a superar el cítrico y éste se va perdiendo por el simple hecho que los sabores picantes son más notables que los cítricos. El tocón final se mantiene frío pero rígido también, cuando marco una hora y 50 minutos de fumada.

Una cosa que aprecio considerablemente de los cigarros de Oscar Valladares es que si bien muchos de los que he fumado han sido de formatos grandes, en la mayoría de los casos han funcionado bien y el sabor rara vez se ha visto diluido. Incluso con el Leaf Connecticut, que era en extremo suave, tenía una intensidad media. No obstante, la experiencia de este Leaf Sumatra es algo distinta a la de otros Sumatra que he fumado, principalmente por ese componente cítrico que si bien está presente en otros cigarros con esta capa, no llega a ser el principal como lo fue en este y aprecio bastante ese cambio, porque demuestra lo variada que puede ser la hoja. El Leaf Sumatra es, entonces, un cigarro apto para paladares de distintas experiencias, y también uno que repetiría tranquilamente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares
Marca: Leaf
Modelo: Sumatra
Dimensiones: 6 x 50
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras
Precio: $9,50
Puntuación: 86

Ron: Mestizo Antiguo

El poder de las redes sociales y como éstas pueden darle relevancia o indiferencia a tu marca parece ser una de esas clases que la gente de ron Mestizo se saltó. En sus redes sociales tienen 5 publicaciones, de las cuales tres son del año pasado y de las dos de este año (hechas en dos meses seguidos), una es una reseña de una de esas personas que solamente hablan bien del producto, pero realmente no lo describe.

Pero eso no quiere decir que yo vine a hablar mal del producto. En realidad no es uno del que pueda decir nada malo, pero tampoco nada bueno. En su etiqueta no dice nada relevante para el producto, solo dice que es un ron «antiguo» pero no habla de edad, barrica, destilación ni producción. En una noticia que pude encontrar en internet sobre el lanzamiento de la marca, destaca que este ron tiene un blend de rones con un máximo de 6 años de edad. Ese mismo artículo destaca la edad del Colección Privada, que ya actualicé en la publicación original.

Este Mestizo antiguo, al igual que el Colección Privada, destaca un color exageradamente oscuro, aunque más claro que su hermano «mayor». En nariz se siente muy alcoholado, como que la primera y la segunda nota que siento es relativa al alcohol, y aunque eventualmente aparecen aromas de vainilla, madera y cuero, con un final que incluye aromas como de uvas o vino, éstas carecen de una intensidad que las coloque sobre el alcoholado. No obstante, los aromas de vino/uvas me hacen pensar en el uso de barricas distintas a las tradicionales, pero viendo la tendencia del ron, creo que se trata más de barricas bien seleccionadas que de barricas de distintos usos.

En boca me sorprende que no es tan franco como la mayoría de los rones venezolanos. Destacan sabores a caramelo y madera, con un toque muy lejano de cuero. Más me sorprende que se siente diluido. Como si en aromas el alcohol dominara y en boca el agua dominara. El retrogusto es de notas vegetales.

Quiero destacar que el Mestizo Colección Privada me gustó bastante. Incluso, algunos amigos me preguntaban si valía la pena a un precio tan superior a rones de otras edades, y siempre aseguré que valía la pena. Pero este Antiguo realmente no tiene nada que lo diferencie de otros rones muy por debajo de su precio.

Para dejarlo claro, el Colección Privada tiene (o tenía en ese momento) un precio de unos $55, cuando su competencia se encontraba en aproximadamente $30. Según el artículo que leí sobre este ron, el Antiguo se ubica entre $25 y $30, pero los rones que compiten contra él (por edad) se ubican entre $15 y $20.

Si bien en el mercado del ron premium se puede justificar pagar $50 o más por un producto si es bueno, el mercado de rones de $15 los busca con otro propósito, que suele ser coctelería premium. Mestizo parece caer en el error que han caído muchas marcas venezolanas, que es inflar el precio para crear una (falsa) idea de calidad superior.

Más al detalle, bajo la falsa premisa que el 20 en la botella de Colección Privada representa años, se pueden justificar los $50 de la botella… luego descubres que el 20 no representa años y que es un blend de rones de 6 a 8 años y te molestas, pero eso es con ese ron. Con este Antiguo es difícil justificar $25 por un producto que no destaca nada, ni en etiqueta, ni en sabores ni en calidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alcoholes y Añejos Monagas
Nombre del Ron: Antiguo
Marca: Mestizo
Origen: Venezuela
Materia prima: Melaza
Edad: 2 a 6 años
Precio: $25
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 74

Por Larrañaga – Montecarlos

Confieso que estoy disfrutando esta nueva oportunidad de probar habanos de manera más o menos regular, gracias al trabajo que tengo en Robusto Bar. Aunque este producto no es de venta en el lugar, estar rodeado de personas pro-habanos y que estas compartan conmigo su experiencia y sus cigarros también garantiza que les haré partícipes de mis experiencias con cigarros de otros orígenes, por mucho que no les gusten o que quieran convencerse que no serán buenas. Pero eso es una discusión constante y ya hasta fastidiosa, en la que no pienso caer ahora, porque la verdad es que la oportunidad de disfrutar de un Montecarlos no es algo común, por lo que me cuentan y conseguir esta caja para compartir entre amigos parece haber sido todo un evento.

El Montecarlos es un producto de baja producción, porque la marca Por Larrañaga no es global ni tan masiva como las más comerciales y porque la vitola no es de fácil fabricación. Se trata de un 6 1/4 x 33, lanzada en 2002 y totalmente hecha a mano, que reemplazaba a la serie anteriormente llamada Montecarlo o Monte-Carlo, que era mecanizada. Se trata de un cigarro muy elegante, desde su anilla dorada y pequeña hasta una capa casi lisa y de un color claro que combina perfectamente con esa anilla. Para una marca que solamente hace 4 productos, aunque uno de ellos es limitado a tiendas Habano Specialist, este Montecarlos es el más largo y estilizado. Precisamente por el cepo tan pequeño y el hecho que son de tripa larga, se requiere un torcedor clase 9 (la experiencia más alta) para crearlo y según lo que he leído es relativamente común que den problemas de tiro. Afortunadamente, el mío permite un buen flujo de aire, aunque lo consideraría ligeramente más apretado de lo normal. La capa y el tiro tienen los aromas clásicos del habano tradicional, incluyendo paja, cuero y nueces, así que espero que la experiencia esté a la altura.

Las primeras caladas y hasta donde aprecio lo que creo que es el primer tercio del Montecarlos, el tiro es muy bueno, pero sin duda con ese toque más apretado de lo que me siento cómodo, pero no es una queja ni esto evita que la experiencia sea muy positiva. Los sabores principales son de madera, con distintos matices de ese mismo sabor a apreciar a todo lo largo del tercio y lo que podría identificar como madera de sándalo, balsa, cedro e incluso roble, con un retrogusto considerablemente picante y hasta agresivo, si se pudiera, al menos dentro del ámbito de los habanos. También hay algunos toques dulces que me recuerdan a pasas o a un sabor del vino Pedro Ximénez y una cierta salinidad en los labios. Aunque hay un toque picante, particularmente en el retrogusto, prácticamente puedo soltar una calada entera por la nariz sin que me dé problemas. La intensidad la colocaría en media-alta, con una fortaleza media-baja. No quema mal, pero ese toque medio apretado del tiro hace que queme más lento de lo que quisiera y tenga que mantener el encendedor a la mano para evitar cualquier conato de apagado.

El anillo de combustión del Montecarlos se comporta de maravilla, especialmente teniendo en cuenta lo complicado que puede ser su torcido. No sostiene mucha ceniza, pero con este cepo sería absurdo esperarlo. Aunque el tiro es ligeramente apretado, esto no evita que logre desprenderle humo abundante en cada calada y que ésta no tenga que ser excesiva para lograrlo. En términos de sabores no hay muchos cambios, pero siendo un cigarro que era hecho a máquina previamente, no esperaría que los hayan, especialmente dado su precio que suele ser inferior a $10. Los sabores dulces son ligeramente más abundantes, por lo que esa sensación de pasas ahora se siente más como de ciruelas, mientras que los distintos matices de madera siguen presentes y esa sensación salada también.

En el último tercio hay pocos cambios, pero todos son significativos. Para empezar, los distintos matices de madera parecen concentrarse principalmente en el sabor de roble, que en el primero y segundo tercio eran más como el más lejano de los matices de madera, por lo que esa evolución se ha hecho muy interesante y en este último tramo ha presentado una mayor intensidad del que menos sentía. Además, la sensación picante se ha traducido en una sensación más seca en la garganta y aunque esto no ha significado mucho en términos de sabores, sí he espaciado un poco más cada calada. Esto nos lleva al tercer punto de este último tercio y es que el cigarro se ha apagado un par de veces, en parte porque el espaciar las caladas hace que pase más tiempo en «neutro» el cigarro pero el tema del tiro se ha apretado en este final, sin duda por el cepo y la interacción de la saliva y el calor. Le hice un pequeño corte adicional, pero este no ayudó y es una atención constante al encendido lo que lo mantiene andando en la sección final. No obstante, me toma una hora fumarlo hasta el punto que ya me quemo los dedos.

Una grata experiencia con un habano es algo que he podido disfrutar en meses recientes mucho más que en años recientes. No sé si es un tema de conservación adecuada o de no esperar tanto de ellos por su precio. Si bien por su precio es superior al de los cigarros de otros orígenes, el común del fumador de habanos no está tan pendiente del precio y hoy en día se aprecia más es la oportunidad de fumar un habano original, con gente que los disfruta también y sin mayores pretensiones. Efectivamente, este Montecarlos lo disfruté junto con 4 personas más que fumaban el mismo cigarro y creo que eso contribuyó a mejorar la experiencia. No obstante, mis impresiones son mías y el tiro ligeramente apretado de mi cigarro no fue común, pero como soy el crítico, entre mis amigos ya hay como un chiste privado que el cigarro apretado siempre me va a tocar a mí. Sin duda son experiencias y esta fue muy positiva.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Por Larrañaga
Modelo: Montecarlos
Dimensiones: 6¼ x 33
Tamaño: Deliciosos (Slim Panetela)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $10,00
Puntuación: 87

Riverside – Fosforo (Robusto)

El pasado mes de octubre, una tienda llamada Riverside Cigar Shop, en Jeffersonville, Indiana (USA), lanzó su propia marca de cigarros llamada Fosforo. Desde el pasado diciembre, Pospiech Inc. se ha encargado de su distribución. Aunque Pospiech como tal puede no ser una marca o una distribuidora especialmente conocida, en efecto es una empresa creada por Michael Szczepankiewicz y Mike Palmer, ambos dueños de Cigar Hustler, y ha sido a través de Pospiech que han manejado la distribución de marcas como Powstanie, Chogüí y FQ, por mencionar algunas. Pero quizá son más conocidos por su relación muy directa con RoMaCraft Tobac, y aunque este Fosforo no es fabricado por NicaSueño como RoMa, es hecho por Garmendia Cigars Co., la misma fábrica de West Tampa Tobacco. La liga del Fosforo, creada por todo este grupo de personas y empresas, lleva una capa Habano oscuro de Ecuador, sobre un capote nicaragüense y tripa de las regiones de Condega y Jalapa, en Nicaragua.

Esta capa Habano tiene unas cuantas venas y no es muy lisa, pero realmente se siente atractivo en las manos gracias a que, siendo una capa que suele cubrir cigarros de fortaleza media-alta, los aromas los identifico más con cigarros suaves y estos incluyen un fuerte componente de bosta, madera y notas cítricas. En la tripa se sienten notas ligeramente más suaves pero no menos atractivas a madera, nueces y un toque suave de pimienta. Finalmente lo pico y la calada en frío me da notas de frutos rojos, cáscara cítrica y pimienta, pero esta pimienta es más como una de guayabita (allspice en inglés) y no muy fuerte. El tiro se siente bien y es rápidamente como procedo a encenderlo.

Desde la primera calada el Fosforo me encanta con sabores intensos y muy poca pimienta. En los últimos años he aprendido a apreciar los cigarros que no la incluyen en las primeras caladas, aunque sigo disfrutando los que sí. Pero el Fosforo incluye una buena cantidad de sabores a madera, marshmallow asado y durazno, todos muy cremosos y envolventes. En el retrogusto hay un ligero toque de cáscara cítrica, que es acompañado por cotufas a mediados de este segmento. Ya más cercano al final del tercio me encuentro con notas dulces y de cotufas en el paladar también. La intensidad es media y la fortaleza también, pero para no tener muchas notas picantes, esto es todo un logro y algo que realmente me impresiona. La quemada muy buena, con uno que otro desliz, pero nada grave ni que amerite retoques, con humo abundante en cada calada pero la convicción de no apurar mucho la fumada.

En el segundo tercio los sabores son parecidos a los del tercio previo, pero ligeramente menos cremosos, quizá porque hay un añadido picante que les quita esa propiedad y se siente más en la garganta. Los sabores de madera y durazno parecen no estar afectados por este cambio, pero el retrogusto pierde la propiedad cítrica y solamente se sienten cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo). La intensidad se mantiene en media, pero a partir del punto medio del cigarro, esta aumenta un tanto, sin dar el paso al siguiente punto. La fortaleza sigue siendo media también y en medio de todo impresiona cómo un cigarro que reduce su sensación cremosa y aumenta la picante puede mantenerse en el mismo punto, aunque quizá un toque también ha aumentado.

En el último tercio regresan las notas cremosas que me habían gustado tanto en el primer tercio y cuya presencia extrañé en el segundo. Sigo teniendo los sabores de durazno y madera, pero el añadido cremoso le da un matiz de vainilla y crema pastelera a todo el perfil, que si bien es menos picante que el segundo tercio, no lo desecha del todo, especialmente porque en el retrogusto hay una abundancia de esa crema que hace que me olvide de la etiqueta de fumador y saque un palillo mondadientes de la barra y disfrute hasta el último centímetro posible de este cigarro, aunque a eso no le hice fotos. Me toma una hora y 10 minutos fumar este Fosforo hasta el final y fue una gran fumada, en realidad, sin tener que caer en intensidad y fortaleza alta, pero con buena experiencia a todo lo largo.

Hace un tiempo hablaba con un amigo que es muy pro-habanos y me decía que hay muchos nombres de cigarros centroamericanos que le parecen tontos. Le respondí que si bien los habanos tienden a tener nombres relacionados con la gloria y la grandeza del tabaco (royal coronation, perfecto, legado, specially selected, etc.), llega un punto que se acaban los sinónimos y que ante tantas marcas que existen en el llamado Nuevo Mundo del tabaco, ya comienzan a hablar y protagonizar otros temas. Sin embargo, el nombre Fosforo es uno de los más difíciles de defender, porque en el mundo del tabaco el fósforo tiene un contenido de azufre que es lo que enciende en los fósforos de madera, esa parte que suele ser roja. También me pasa que verbalmente se parece a Bosphorous, el cigarro de Ozgener. Más allá del nombre, esta es una maravilla de cigarro, con buenos sabores, una intensidad moderada y una complejidad inexistente en muchos cigarros más conocidos. Realmente es un cigarro del que compraría muchos más ejemplares.

Ficha Técnica:
Fabricante: Garmendia Cigars Co.
Marca: Riverside
Modelo: Fosforo
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano oscuro)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa)
Precio: $8,00
Puntuación: 93