Los puros dominicanos son bastante respetados en todo el mundo, quizá en gran parte gracias al éxito reciente de marcas como Arturo Fuente, que solamente ha ayudado a hacer a esta isla más famosa en el territorio mundial del tabaco.

Pero es que el tabaco es una de las plantas típicas de la isla Ls Española que acoge tanto a República Dominicana como a Haití, y el tabaco ha sido cultivado ahí durante siglos. Las culturas indígenas de taíno y arawacos que Colón descubrió ya fumaban el “cohiba” tanto aquí como en Cuba. Durante el siglo 19, la producción de tabaco del Caribe estaba dominada por monopolios alemanes que favorecían el tabaco cubano, y en cierto modo ha solo recientemente que el tabaco dominicano ha surgido de la sobra de los gigantes cubanos.

Más de la mitad del tabaco consumido en Estados Unidos es originario de la República Dominicana, haciéndose más evidente en los últimos 10-15 años por el ‘boom’ del mercado de tabaco en Estados Unidos. Aunque ese boom quizá ya esté en la fase menos expansiva, la demanda por el tabaco de puros continúa y los fabricantes dominicanos están respondiendo.

Pero no siempre fue así. La famosa reputación y calidad del tabaco cubano le dejó durante mucho tiempo al producto dominicano una pequeña parte del mercado. Esto ocurría más cuando los puros cubanos estaban disponibles en Estados Unidos, relegando el tabaco cubano a la producción de cigarrillos. Pero cuando la revolución comunista apareció en Cuba y le siguió el embargo americano y el éxodo de los grandes fabricantes de puros cubanos, la República Dominicana fue una de las grandes beneficiadas.

Uno de estos exiliados fue Carlos Toraño, habiendo huido en 1959 hacia la República Dominicana, con una de sus posesiones más preciadas: la semilla de la variedad de tabaco conocida como Piloto Cubano. Cuando los sandinistas tomaron el poder en Nicaragua, una vez más fue República Dominicana la gran beneficiada, con otro flujo de profesionales de tabaco arribando a esta isla. Todo esto, combinado con la disminución notable de la calidad del producto cubano de la época, ayudó a cimentar la industria en RD.

La fábrica más antigua de RD, que todavía funciona es La Aurora, S.A., en Santiago, el centro de la producción tabaquera de este país. Otras marcas como Arturo Fuente, Davidoff, La Flor Dominicana y La Gloria Cubana también tienen fábricas en o cerca de Santiago.

La fuente principal de tabaco en la República Dominicana es el valle de Cibao, ubicado entre dos cordilleras montañosas, la Cordillera Septontrional al norta y la Cordillera Central, al sur. Al noroeste, siguiente el Río Yaque del Norte, se encuentran los pueblos donde el tabaco ha sido cultivado por agricultores durante generaciones: Villa Gonzalez, Navarrete, La Canela, entre otros.

El Valle Cibao fue formado a partir de la erosión de las Cordilleras y está situado perfectamente para proteger los cultivos de las tormentas caribeñas. El valle Yaque y Vega Real, ubicados dentro del Cibao, son donde la mayoría del tabaco negro es cosechado.

Existen tres tipos de tabaco oriundo del valle del Cibao:

Olor Dominicano: El tabaco típico de la República Dominicana, es suave y ligeramente salado cuando es utilizado como capote y tripa. Recientemente se ha utilizado como capa por la marca Davidoff.

Piloto Cubano: derivado de semillas cubanas, esta es su variedad más fuerte y es utilizado para darle fuerza a la tripa.

San Vicente: es un híbrido de Piloto, nacido en la finca de San Vicente en Vuelta Abajo (Cuba). Un poco más ligero que Piloto y relativamente ácido en calidad, utilizado para capote y tripa.

Las hojas de capa han sido, hasta no mucho, un problema de proporciones importantes entre los fabricantes dominicanos. No fue sino hasta que la familia Fuente comenzó a experimentar con distintas hojas en su finca de El Caribe, a unas dos horas al sur de Santiago, que se comenzaron a ver posibilidades reales para cosechar capas de calidad en la RD. Previo a esto, las capas eran importadas de Connecticut o de Camerún para finalizar lo que había sido hasta ese momento un producto completamente dominicano.

Luego que Carlos Fuente escuchara que era imposible crear un tabaco de capa en la República Dominicana, fue que se dispuso a crearlo. Luego de descubrir un lote inusual de piloto cubano cultivado por Angel Oliva en la finca que luego se convertiría en Chateau de la Fuente, Carlos decidió que esa sería su capa dominicana. Tras lograr el éxito con ella, y la gran fama que consiguió con la línea Opus X, la primera en usar esa capa, otros fabricantes siguieron su ejemplo.

Hoy en día existen diversos productos 100% dominicanos, fabricados por La Flor Dominicana, Davidoff, La Aurora, Fittipaldi Cigars, entre muchos otros.

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