Comprando Puros – Puerto Rico

Este artículo es corto porque en realidad mi visita a Puerto Rico fue corta. En total creo que no estuve más de 5 horas y toda la visita fue en el Viejo San Juan; por lo que esta impresión de la isla no debería ser definitiva ni la única, pero el hecho es que tuve dos experiencias que fueron completamente diferentes en un rango de 2 cuadras, por lo que me pareció necesario escribir el artículo.

Era mi primera vez en la isla y en verdad no sabía qué esperar ni qué buscar. Estaba de crucero con mi esposa y su familia y este resultó ser uno de los destinos. A diferencia de mis otros artículos de Comprando Puros, en todos mis destinos anteriores he hecho algún tipo de investigación previa y al visitarlos ya sé a qué lugares debería ir. Nos bajamos del barco tipo 9:30am y a las 2:00pm ya nos estábamos subiendo de nuevo, y fue solo después de visitar varios lugares en el viejo San Juan que decidí explorar y buscar algún producto local de tabaco.

Mientras iba caminando me topé con un torcedor que estaba haciendo y vendiendo tabacos en la calle. Al preguntarle cuánto costaba uno que parecía un Churchill, me dice que son $6 cada uno. Yo lepregunté qué tabaco incluía, para ver si valía la pena… y su respuesta fue que eran $6 y que si no quería, no preguntara. Así que seguí mi camino y dejé al hombre cazando turistas y torciendo sus cigarros. También visité algunas tiendas de souvenirs y las típicas trampas de turistas, en donde vi de todo y no compré nada.

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Ya me había llevado un cargamento abundante de cigarros a disfrutar durante el crucero y antes de salir había adquirido unos con amigos, por lo que en verdad no había una necesidad imperiosa de vistar ninguna tienda; solamente lo hice porque tenía el tiempo. Precisamente con esa mentalidad, entré en una tienda llamada K&K Cigars & Smoke Lounge. Con ese nombre me parecía que se trataría de algo más que una simple tienda de souvenirs, así que entré a ver.

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Una vez adentro vi que tenían distintos ‘niveles’ de tienda, siendo lo más exterior una típica tienda de souvenirs de la isla relacionados con el tabaco y más adentro eran productos para expertos. Por supuesto, en lo que entré al final de la tienda una dependiente se quedó conmigo. En estos casos trato de hacerme el típico turista y preguntar cualquier cosa, así que les dije que estaba buscando algo de producto local pues me interesaba probar el tabaco de Puerto Rico. Inmediatamente la dependienta me presentó una marca que nunca había visto, y me dijo que se trata de una propia de ellos,  llamada K&K. En el mostrador habían varios 5-packs de estos cigarros y dos precios: $19,95 y $79,95 y me dice que son cigarros de capa madurada durante 12 meses y que son 100% boricuas.

Inmediatamente hago la pregunta de rigor: “El precio de $19,95 es por el 5-pack, ¿no?”, a lo que me responden “No, el 5-pack cuesta $79,95… si los compras unitarios el precio es de $19,95”. En un rápido cálculo matemático mental les digo que $16 por cada cigarro (si compras el 5-pack) me parece un poco caro para un producto local que nadie conoce. A esto la dependienta se me queda mirando como si la hubiera insultado y al cabo de unos segundos incómodos le doy las gracias y me voy de la tienda pensando que es la propia trampa de turistas. Me dispongo a irme directo al barco, puesto que si este es el tipo de tiendas que hay en Puerto Rico, pues no hay más nada que buscar.

Pero en el camino mi esposa ve una tienda y me dice que la visite, para ver qué hay. Al lado había una tienda de carteras y ella me dice que estará allá mientras yo estoy en la tienda de tabacos… todo estaba calculado, seguramente. Entré en la tienda y veo que se trata de una tienda de verdad, con precios realistas. Una de las dependientas es cubana y nos ponemos a conversar sobre la situación de Venezuela, sobre cuánto tiempo ella tiene en Puerto Rico, y demás cosas superfluas. Luego le pregunto por el producto local y me invita a la cava de la tienda, donde tiene dos tabacos boricuas de marcas desconocidas, pero en $8 cada cigarro. Ingenuamente le pregunto si son buenos y me dice que son ‘normales’. Así que le pregunto si son mejores que los de K&K, y me responde que los de K&K no son buenos. Como había la confianza, le comento que en la tienda de K&K me querían cobrar $16 por cada uno de los cigarros de ellos y me dice que los de esa tienda son conocidos en San Juan por siempre querer robar a los turistas así.

En esta tienda, que no recuerdo el nombre, la cava era bastante grande y se los digo: a este humidor sí da gusto entrar. Luego de pagar por unos 5-6 cigarros que compré, tanto boricuas con su la marca de la casa (Cigar House) como centroamericanos en general, la dependienta me dice que si quiero ver una buena tienda visite el local de al lado, que es de la misma dueña, quien originalmente comenzó con el local en el que estábamos y luego abrió el otro.

Pues ese otro era The Cigar House, una tienda que desde que entré me impresionó. Primero eres recibido por mostrador tras mostrador de accesorios para el fumador de todas las clases, niveles y precios. Hacia mitad de tienda está la caja registradora y la entrada al humidor, al que no puedes entrar con ningún paquete. La dependienta me abre y me dice que no me vaya muy lejos solo… yo me río y me volteo hacia la cava:

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Como ese pasillo habían dos más. La variedad de cigarros era increíble, los precios bastante similares a los de tiendas en USA (quizá $1 más caros) porque claro, para efectos de tabaco, Puerto Rico sigue siendo parte de USA y se rige bajo las mismas leyes, por lo que los habanos siguen siendo ilegales. La variedad de licores disponibles para disfrutar mientras fumas también llamaba la atención.

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Pero la variedad y el tamaño de la tienda me impresionó mucho. Mientras estaba pagando mis compras (nuevamente, unos 5-6 cigarros) un señor estaba comprando una caja de Padron y una caja de Opus X, y a todos nos trataron igual. Como no tenía donde guardar los cigarros, les pedí si me podían dar una de las cajas vacías que tenían detrás del mostrador y me dijeron que se venden en $2 cada una, así que pensé que igual puedo cargar los cigarros en la mano sin problema, pero al cabo de unos minutos la dueña de la tienda se levantó y me obsequió una de las cajas vacías.

Luego de darle las gracias le comenté que me habían recomendado visitarla en la tienda de al lado y le dije que soy de Venezuela y nos quedamos conversando un rato. En general la experiencia de Puerto Rico fue bastante positiva y quedé contento con esta visita improvisada a la isla y las tiendas.

 

 

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