Hace aproximadamente año y medio el miembro de un foro que frecuento me contactó un día diciendo que tenía un amigo venezolano en su tierra, quien pronto regresaría a Venezuela y se ofreció a enviarme una muestra del tabaco mexicano, sin muchas ínfulas de su calidad, sino más bien como una muestra honesta del tabaco mexicano accesible a todos, y fue como así me hizo llegar algunos de la Casa Turrent y de Santa Clara, de los cuales creo que este es el último. Conforme llegaron los guardé celosamente en mi humidor luego de agradecerle infinitamente por tan hermoso gesto sin provocación ni insistencia. No los fumé en ningún orden específico, pero por pura casualidad quedó este de último y me atrevería a decir que es el que más me ha gustado, al menos en mi mala memoria.

Santa Clara - Capa Flor 01

Para ser un cigarro fabricado en México, el Capa Flor anuncia bastante a Nicaragua, con el mismo peso que su país natal, por lo que me incliné a investigar un poco más sobre su contenido y la verdad es que solo una de las hojas de la tripa es de este país centroamericano, así que aquí vamos con este casi puro mexicano. El Capa Flor tiene una capa bastante áspera y carente de brillo, incluso con una guarda que fácilmente supera el año. Esa misma capa tiene aromas de canela, paja y establo, mientras que en la tripa se sienten aromas de pimienta, paja y cereales. Al picarlo el único aroma que se siente en frío es pimienta, y luego de insistir un poco se llega a un aroma que me recuerda lejanamente al comino, pero no me atrevo a identificarlo como tal, aunque tampoco es la primera vez que lo siento en un cigarro.

Santa Clara - Capa Flor 02

El cigarro enciende rápidamente y se fuma rápidamente, dando una sensación como si estuviera ligeramente seco, pero permite apreciar varios sabores desde el inicio, caracterizándose principalmente por la pimienta que ataca frontalmente sin mucho más que apreciar en principio. Pero a lo largo del primer tercio se llegan a apreciar sabores adicionales que le dan una dimensión más profunda al cigarro, entre los cuales puedo destacar nueces, ciruelas (o pasas?) y cuero. El retrogusto es pura pimienta, sin llegar a dominar los aromas y sabores que le acompañan, pero tampoco mostrando más matices por los cuales poder describir más.

Santa Clara - Capa Flor 03

A diferencia de muchos cigarros mexicanos que he podido probar, la ceniza se mantiene bien formada y hasta cierto punto se siente sólida luego de las caladas. Comenzando el segundo tercio la variedad de sabores es menor, pero sí llama la atención que el sabor de pimienta que se sentía tan relevante al inicio pareciera haber desaparecido, siendo reemplazado por chocolate y manteniendo nueces y cuero. En algunas caladas y más hacia la frontera de la mitad del cigarro se llega a apreciar madera, pero muy levemente. También hacia esa misma frontera se siente un resurgir de la pimienta, por lo que sin duda el cigarro presenta matices y variaciones interesantes.

Santa Clara - Capa Flor 04

Ya en la mitad del cigarro la pimienta regresó de lleno y va desplazando el sabor de chocolate que pareciera ir de salida, sin embargo en el retrogusto se siente una combinación perfecta de estos dos sabores con distintos matices que le dan una mayor fortaleza al cigarro y le hacen pasar de una intensidad media a una media-fuerte sin mayor problema. Afortunadamente esta intensidad no está apoyada en la nicotina, por lo que me atrevo repetidas veces a probar el retrogusto y apreciar esa sabrosa combinación de chocolate que casi se puede identificar como un chocolate con leche.

Santa Clara - Capa Flor 05

Hacia el último tercio el Capa Flor pareciera abrirse más y, aunque la capa pareciera cambiar un poco y hacerse más venosa e irregular, los sabores se sienten más y se aprecia el sabor de madera que había sido tan tímido hasta el momento, junto con la pimienta y el chocolate e, incluso, la aparición de un sabor dulce que me recuerda al azúcar moreno, aunque no todo es perfecto y el cigarro se vuelve muy caliente en cada calada, incluso llegando a quemarme los labios un par de veces (y no por la llama directa), pero también le acompaña un fuerte componente de nicotina. En general el Capa Flor me gustó y creo que fue el mejor de los cigarros obsequiados, así que inconscientemente dejé lo mejor para el final. Sin duda creo que es el que volvería a comprar si tuviera la oportunidad, aunque no me creo que su calidad sea únicamente por la inclusión de un tabaco nicaragüense, sino que sus hojas mexicanas también son buenas, incluso mejores que otros puros mexicanos que he probado. El tiempo total de fumada fueron apenas 55 minutos.

Dossier-2.indd

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s