Siendo quizá una de las familias tabacaleras más premiadas de los últimos 15 años, los Garcia, mediante sus marcas propias Don Pepin, Jaime Garcia, My Father, así como la fabricación para otras marcas como L’Atelier, Tatuaje, Crowned Heads, Nestor Miranda, Ortega, San Cristobal, entre muchos otros, no son ajenos a las premiaciones. Habiendo comenzado con una pequeña fábrica en Miami en 2003 y con la aparición del primer My Father en 2008, con La Opulencia añaden otro cigarro más a un abanico extremadamente variado y exquisito.

My Father - La Opulencia 01

En mi humidor con 20 días menos de un año, el La Opulencia lo compré en Cigar House de Puerto Rico, una tienda impresionante y con uno de los humidores más grandes que he visto. Aunque el diseño de la anilla se asemeja a los típicos de My Father, el nombre ‘La Opulencia’ originalmente era el de una marca cubana creada en 1897 y que ya hace años desapareció. El cigarro fue lanzado en 2017 y quizá su aspecto más diferenciador con respecto a los otros productos My Father con anillas similares es que es el primero en utilizar una capa mexicana, aunque el resto de las hojas provienen de las fincas de la familia García en Nicaragua. La capa tiene una apariencia bastante áspera y mate, con aromas fuertes a establo (que es una manera bonita de decir bosta), mientras que en el pie se sienten aromas de chocolate pero al punto que lo podría definir como un brownie. Luego de picarlo la calada en frío presenta aromas de tierra y un toque de chocolate.

My Father - La Opulencia 02

 

La Opulencia comienza con humo denso y abundante, quizá un poco más suelto de lo que me gusta, pero sin ningún problema real. Los sabores iniciales son de café, pimienta, madera y canela, lo cuales se mantienen durante los primeros 10 minutos, cuando la pimienta comienza a sentirse más suave… y esta es una tendencia bien clara en los cigarros My Father, que comienzan fuertes de pimienta y luego se van suavizando, pero sí cabe destacar que La Opulencia no tiene ese elemento tan fuerte de pimienta, sino que es como un adicional de los sabores antes descritos, aunque luego efectivamente se va diluyendo también.

My Father - La Opulencia 03

 

El tiro se acomoda antes de llegar al segundo tercio, y los sabores se sienten mejor situados, aunque no muy variados y una intensidad que se fija en media. Se comienzan a sentir sabores de tierra mojada y un surgimiento del sabor de chocolate que tanto esperaba en el cigarro, aunque el sabor se siente más relacionado con una torta de chocolate (o incluso un brownie, como dije antes) que con una pastilla de chocolate puro. El sabor de canela se siente más tanino o herbáceo, como la corteza de un árbol.

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También se sienten toque suaves de anís en el segundo tercio, aunque por lo general el cigarro se siente más como una experiencia de identificar sabores que sentir una masa de sabores en el paladar y quizá se trata de esto porque el cigarro está como contenido… para nada siento estas descargas de sabores que son tan típicas en otros cigarros de la marca. Si bien es un cigarro con buenos sabores, en gran parte estaba esperando una riqueza de ellos, de cantidades casi masticables en un cigarro con un perfil de mayor envergadura, no por lo grande, sino por lo cargado de sabores, y lo que más se ha sentido es como una súper definición de sabores.

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Pero tampoco ha sido un mal cigarro, pues en la mitad se le sienten sabores de notas florales y más tierra, este último sabor alcanzando una riqueza como la que que esperaba, esta vez con una constante aparición y ciclo de los sabores de anís y canela. Marcando los 40 minutos de fumada, la mitad del cigarro llega con relativa rapidez, pero luego recuerdo que es un robusto, así que vamos bien. La pimienta sigue presente, pero es más que nada en el retrogusto, con no mucha intensidad.

My Father - La Opulencia 06

 

 

En el último tercio el cigarro continúa su tendencia de densidad de humo y sabores, con un regreso del sabor de pimienta, más acorde a lo que esperaría de un My Father, aunque también incluye café, crema, té e incluso algo de frutos rojos, con un abundante golpe de chocolate en esta sección, más que en las anteriores. A lo largo del último tercio también se sienten toques de madera, nueces y mantequilla, y manteniendo una nota suave de anís que dura hasta el final. La línea de quemado y el tiro del cigarro se comportaron a la altura esperada de esta fábrica. La Opulencia, más allá de ser un cigarro que o te gusta o no te gusta, es una experiencia de observación, prácticamente. Al principio era mucho menos de lo que esperaba, pues con un nombre como La Opulencia esperas algo lujoso, pomposo, acaudalado… pero el cigarro se sentía más bien suave y ‘ahorrativo’, aunque podríamos argumentar que en sinónimos también podría ser ‘elegante’, pues nunca fue tan fastuoso como esperaba, y es que no es un cigarro que te agreda con sus sabores, sino que te los deja percibir suavemente durante toda la fumada, solo que a veces parece demasiado suave.

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