Después de la experiencia con mi último cigarro tuve que alejarme un momento de las fumadas a fin de descansar un poco el cuerpo y darle un poco de oxígeno a las experiencias. Estoy al tanto que suena bastante raro, pero la experiencia fue bastante desagradable y no fumé nada durante tres días. También me pasa que tenía una tos bastante fea que sin duda fue el producto del viaje a Atlanta y a Madrid, en otro ambiente, con bastante frío y fumando en lugares encerrados, a lo que no estoy acostumbrado. Aunque sí aproveché para seguir catando licores, e incluso atreverme a reseñar un par de whiskies que deben estar publicando esta semana.

Pero para esta fumada estoy con un Kristoff Vengeance, un cigarro que compré hace 11 meses en Smoke Inn de Pompano Beach, junto con un amigo del Caracas Cigar Club. Mi experiencia con los Kristoff ha sido bastante positiva, aunque tengo casi 8 meses sin fumar uno nuevo. El Vengeance es un cigarro que rinde homenaje a los primeros productos de la marca, cuando ni siquiera se llamaban Kristoff, sino Exclusive Brands, hace siete años. En esta ocasión tiene una nueva liga, pero el mismo nombre.

Kristoff - Vengeance 01

La capa de este Vengeance me parecía más oscura cuando lo tenía en el humidor, casi negra; pero ahora que lo tengo entre los dedos se nota más marmoleada y con distintos tonos de marrón. Al igual que los otros Kristoff que he fumado, este tiene el pie cubierto por la capa y un rabo de cochino o moño de señora, que estoy seguro hay una diferencia entre ellos pero para mí es simplemente un sobrante enrollado que va en la perilla y que me imposibilita hacerle un corte de punch, pero igual tampoco es un corte que busco hacer regularmente. Tiene aromas del chocolate ese que comen las señoras, llamado After Eight, que es un chocolate con menta, aunque el cigarro es más fuerte de chocolate que de menta. La calada en frío muestra el mismo sabor mentolado con algo de paja y pimienta.

Kristoff - Vengeance 02

El Vengeance comienza más suave de lo que un nombre como Vengeance me haría pensar, especialmente cuando llevo varios días sin fumar y esperaba una bomba inmediata. Pero la intensidad es media y los sabores son de madera, tierra y especias varias; este último sabor siempre lo relacionaré con salsa inglesa (Worcestershire), pero en este caso un poco más especiado. Nada mal, pero muy hacia el estilo maduro y con pocos matices adicionales, pero sigo fumando, sin mucho apuro.

Kristoff - Vengeance 03

Durante el primer tercio el sabor de madera se distancia un poco del resto de los sabores, lo que le permite definirse mejor y dar la sensación de ser cedro. Los sabores de especias y tierra se colocan de segundos distantes, mientras que el retrogusto es de pura madera. Estos sabores mantienen su intensidad y posición, hasta el final del tercio, que las especias se colocan de protagonistas y la madera adquiere un toque ahumado, haciendo que parezca más leña que otra cosa y la tierra se coloca de fondo en los sabores.

Kristoff - Vengeance 04

El segundo tercio comienza con el protagonismo de la madera ahumada y variaciones de los sabores de especias y tierra en el fondo, casi como en el primer tercio pero variando las intensidades de cada uno. En realidad el cigarro son estos tres sabores, intercambiando protagonismo, con un toque de pimienta en el segundo tercio, que la siento más en el fondo de la garganta y un poquito más de intensidad, pero que todavía no supera la media.

Kristoff - Vengeance 05

Los tres sabores que han caracterizado el cigarro desde el inicio se ven más fundidos a partir de la mitad, e incluso acompañados por notas delicadas de mosto y nueces, e incluso el sabor de leña vuelve a ser de madera sin humo en este punto. El retrogusto no ha cambiado desde el principio, aunque la pimienta nunca ha sido parte de él, lo que me ha permitido apreciar distintas intensidades, pero del mismo sabor. Hacia el final del cigarro los sabores nunca cambian, aunque sí hay una nota más amarga y la intensidad se mantiene igual.

Kristoff - Vengeance 06

El Vengeance comenzó con sabores agradables y una intensidad esperada, pero quizá su mayor problema es que se quedó ahí y no evolucionó. Si bien los sabores de madera, tierra y especias son agradables, salvo unas suaves notas a la mitad del cigarro y la aparición de un sabor ahumado, no hubo mucho más que ofrecer. Al final el cigarro es demasiado básico para la sorpresa que estoy acostumbrado a recibir de Kristoff, tanto en sabores como en intensidad. Si bien podría fumarlo de nuevo, lo haría acompañando un buen ron, sabiendo que es un cigarro casi uniforme en su fumada de principio a fin. El tiempo total de fumada fue de 85 minutos.

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