A finales de 2019 celebraba mis fumadas de ese año mencionando que había fumado 131 marcas distintas, de las cuales 51 eran nuevas. Hoy, con este Gran Habano pruebo una nueva marca que no había probado antes. Incluso, esta ni siquiera la había visto antes. Fue otra de las compras en Cigar Market en Santo Domingo, y en verdad que más allá del caso de la Dalia Negra de los años 40 y el libro, no había oído nada del cigarro más allá de la recomendación que me hicieran en la tienda. Pero también resulta que la capa es Connecticut, por lo que me llamó la atención, aunque técnicamente no es un Connecticut, sino una hoja Corojo que ha crecido a la sombra.

Gran Habano - STK Black Dahlia 01

El STK Black Dahlia está disponible en tres vitolas: Corona, Gran Robusto y Robusto, de la cual este es el corona y, por tanto, el de menor cepo. Es un cigarro fabricado en Honduras y el STK en su nombre significa Stay True Kid, una especie de slogan del ligador, George Rico. El cigarro es firme y casi podría decir que es duro, con una capa relativamente lisa pero con varias venas prominentes y aromas de cereales, dulce y no mucho más. En el pie se aprecian también los cereales, pero casi al punto de poder decir que el olor es a Zucaritas, aunque con más cuerpo. La calada en frío está buena de tiro, con sabores a pan con mantequilla y un toque suave de pimienta.

Gran Habano - STK Black Dahlia 02

Las primeras caladas del Black Dahlia son bastante buenas, con una poderosa combinación de pimienta y pan tostado en la intensidad media, pero con una sensación que pronto será mayor. Las primeras notas del retrogusto también son de pimienta, pero no tan fuerte al llevar una combinación de pan, pero parece más como masa de pizza. Este fue el primer indicio de que se podía tratar de un Connecticut y a partir de ahí investigué un poco más y me encontré con esta variación del Corojo a la sombra, que me agradó bastante.

Gran Habano - STK Black Dahlia 03

A lo largo del primer tercio la pimienta continúa siendo abundante mientras que el tiro es muy bueno y, aunque el anillo de combustión es un poco variable, no llega a preocuparme del todo. Los sabores son limpios y directos, y durante el primer tercio se hacen cremosos también, dándole al cigarro una buena complejidad y equilibrio, aunque no mucha variedad. El hecho que tiene un cepo de 46 me está garantizando una buena intensidad en cada calada.

Gran Habano - STK Black Dahlia 04

En el segundo tercio la pimienta se suaviza un poco y esos sabores relacionados al pan toman la delantera, con esa misma sensación cremosa y el humo abundante. Sin embargo, no hay una gran variedad de sabores, así que me mantengo apreciando los matices de pan que tiene el Black Dahlia. En cierto modo me siento ligeramente defraudado porque con un nombre como Black Dahlia esperaría una bomba de sabores densos y oscuros, gracias a la notoriedad y crudeza del crimen que dio lugar al nombre de Black Dahlia. Pero si bien no es tan suave como un Connecticut, es un cigarro de capa clara.

Gran Habano - STK Black Dahlia 05

A la mitad del cigarro comienzan a aparecer notas de café, siendo más destacadas en cada calada, al mismo tiempo que un sabor a madera húmeda aparece de vez en cuando y el añadido de sabores dulces y de cáscara de naranja que parecen complementar el resto de los sabores. Sin embargo el sabor de café no termina de despegar y se mantiene sin ser protagonista, sino más como un personaje clave, pero secundario, para mantener la analogía de cine. El anillo de combustión continúa sus variaciones, pero hasta el momento no ha requerido retoques.

Gran Habano - STK Black Dahlia 06

En el último tercio el sabor a café mantiene su rol, y aunque nunca se destaca del todo, sí se sienten matices de él también. El sabor de madera en este tercio también desarrolla nuevos matices, pero sigue siendo la pimienta el sabor dominante, aunque ahora se siente más suave en el retrogusto, en donde sigue acompañado por ese sabor de masa de pizza, e incluso algo de tierra. Aunque estoy en los toques finales del Black Dahlia, la velocidad de quemado se ha hecho más lenta a partir de la mitad, y la ceniza mantiene una columna de buenas dimensiones. En el este último tercio también aparece ese sabor de cereal que sentí como aroma en frío y es acompañado de notas ahumadas, pero finalmente al cabo de 1 hora y 10 minutos, el Black Dahlia llega a su fin, con buenos sabores y temas técnicos sin problemas.

Para ser una marca de la que nunca había oído, la verdad es que me pregunto porqué, pues el cigarro se sintió refinado y de buena calidad durante toda la fumada. No es un cigarro en el que los sabores te van a sorprender o que van a aparecer ‘de repente’, sino que estos van fluyendo con una cierta elegancia como si se tratara de un cigarro de mayor reconocimiento. Tiene una complejidad notada y ciertamente, aunque es un cigarro de capa clara y cultivada a la sombra, para nada lo consideraría un cigarro mañanero, como sucede con muchos Connecticut. Al mismo tiempo, tampoco lo consideraría un cigarro para acompañar un trago, pues los matices que tiene en realidad piden que sea disfrutado solo. El Black Dahlia tiene una profundidad y riqueza que demuestra un refinamiento del tabaco y una liga (al menos de países) que no creo que he probado antes.

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