Son pocas las personas que han oído hablar de Gran Habano, básicamente porque es una marca con un nombre bastante genérico, como Humo y Tabaco pero también porque son pocos los esfuerzos que han hecho para destacarse. Pero es una de esas marcas que cuando hacen algo, te ha sonado bastante o el nombre de parece conocido. Sin embargo, tampoco es una marca que ha existido demasiado tiempo, siendo apenas en 1998 cuando abrieron su fábrica en Danlí, Honduras. Pero Gran Habano es propiedad de la familia Rico, quienes se encuentran en su cuarta generación trabajando con tabacos, habiendo comenzado en la década de 1920 en Cuba con vegas tabacaleras. Pero, es el cuarto Gran Habano que he podido fumar y este vino como parte del paquete mensual de The Cutfather.

Entre todos los Gran Habano que he podido probar, creo que este es el más caro, alcanzando un precio $6 por unidad, que no está nada mal con respecto a la calidad de muchos de sus productos que he podido fumar. Pero con un nombre como Habano y una marca como Gran Habano, estoy claro que suena bastante redundante, aunque estemos hablando de “habanos” distintos. El Gran Habano Habano viene en ocho vitolas distintas, que van desde el Rothschild 4,5×50 hasta el Imperiales 6×60, pero el que tengo es el gran robusto, con un “promedio” de 6×54. En su capa tiene aromas muy agradables a chocolate y café, que son típicos de las capas Habano y quizá una de las razones por las que son tan populares y, muy en lo particular, es una de mis capas preferidas y lo ha sido durante un buen tiempo. La calada en frío ofrece aromas similares, aunque con un adicional de cítricos que me llama la atención.

He tenido la fortuna de conocer a varios de los que reciben el paquete mensual de The Cutfather y hemos podido conversar sobre las impresiones de este cigarro antes de encenderlo (o antes que yo lo encienda, al menos) y el consenso ha sido que es un cigarro decente, sin demasiadas sorpresas ni complejidad, pero que puede ser una fumada agradable. Un par de personas me han dicho que el tiro no les resultó bueno y durante el primer tercio creo que coincido con ellos, pues el tiro es algo apretado y produce poco humo. Pero eso me permitió apreciar notas abundantes de pimienta y sal, siendo la sensación picante una que se queda conmigo durante gran parte de este primer segmento. Afortunadamente le acompañan notas de café y chocolate, que son agradables pero no dominantes y la nota cítrica que sentí en frío se aproxima más a la de cáscara de limón, madera y almendras. El anillo de combustión no es del todo recto y eso podría ser lo más negativo que destacar en este tercio, aunque el tiro ciertamente parece no darme tregua sino hasta el inicio del siguiente tercio.

Efectivamente, en el segundo tercio el humo es más denso y abundante gracias en gran parte a que el tiro se abre un poco y, aunque no está perfecto, al menos me permite disfrutar mejor del cigarro. La ceniza lleva una clara tendencia de quedarse sobre el cigarro y en las dos ocasiones que la he dejado caer, ha sido luego que alcance una altura respetable. Pero además del tiro hay pocos indicios de que pasé al segundo tercio, pues los sabores son muy parecidos a los del primero, incluyendo madera, almendras, cáscara de limón, aromas de café y chocolate, y una menor participación de la pimienta como mayor indicador. La intensidad es media en este tercio, habiendo sido baja-media en el anterior gracias a ese tiro.

En el último tercio la intensidad de hace ligeramente mayor, alcanzando puntos de media-alta, quizá. Pero los sabores son más o menos iguales que a lo largo del resto de la fumada, con una menos participación de la pimienta y una mayor suavidad en el resto de los sabores, así que nuevamente se podría decir que carece de transiciones. Esto hace que carezca de complejidad también, por lo que la fumada es simplemente lineal, pero no por eso voy a decir que no se disfruta. El Gran Habano Habano ha constituido una experiencia muy similar a la de los otros cigarros de la marca que he probado, con sabores agradables, pero rara vez más que una fumada promedio. La experiencia con el Black Dahlia creo que ha sido la mejor, pero ese no es un cigarro promedio de la marca. El total de fumada me tomó una hora y 45 minutos, que es bastante decente pero creo que la causa principal fue que me tomara más tiempo del que quería en el primer tercio.

En general, me hubiese gustado un poco más de complejidad en este Gran Habano, y muchos podrían argumentar que no hay mucho más que esperar de un cigarro de $6, pero la verdad es que he fumado cigarros de $3, incluso de la misma marca, que han demostrado ser más interesantes. No obstante, como buen fumador siempre estoy buscando algo nuevo y algo interesante que fumar y mis expectativas no eran demasiado altas al encender este cigarro, por lo que puedo decir que no he sido defraudado. El Gran Habano Habano quema bien, aporta buenos sabores y tiene una buena duración, pero no es un cigarro del que me voy a acordar dentro de 3 meses.

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