El tabaco en Venezuela es por demás una industria que, aunque lleva muchísimos años (fácilmente 200), todavía está a un nivel ‘boutique’, por producción y por tipos de construcción. Sin embargo, también está el nivel de empresa venezolana con fabricación más industrial fuera del país. Es ahí donde una marca pequeña llamada Black Rhino existe, con una producción de tabacos de hojas centroamericanas fabricados en Nicaragua y Honduras, por marcas como Alec Bradley y Rocky Patel. Hace aproximadamente una semana tuve la oportunidad de conversar con German Nuñez, el creador de esta marca; hablamos de sus productos, su fabricación y demás detalles. Con mucho agradecimiento recibí un muestrario de sus productos y me comprometí a realizar una reseña de cada uno. Aunque esta reseña publica un sábado, ha sido desde el lunes que he fumado la marca.

Este Black Rhino es el segundo de la marca que fumo, aunque el primero fue hace unos dos días atrás, precisamente durante la entrevista. Sin embargo, varios integrantes del Caracas Cigar Club fuman algo de la marca regularmente, al igual que otros amigos por fuera del Cigar Club, incluso algunos seguidores por Instagram me han pedido reseñas de estos cigarros. Obviamente me estaba quedando atrás con las tendencias locales. Este Sumatra Nica es anunciado por la marca como uno de los productos nuevos y diferentes a lo que han hecho anteriormente, así que veremos. Por lo pronto puedo decir que la capa es bastante lisa y uniforme, con aromas a cuero y un aroma herbáceo que solo puedo describir como musgo, por ser una combinación de hierba y tierra. La tripa muestra aromas de madera, cuero y algo dulce que creo que es canela. Finalmente lo pico y siento aromas de musgo nuevamente, aunque más inclinado hacia la tierra mojada, madera y nuevamente ese dulce como de canela.

El Sumatra Nica comienza con una intensidad media, tal como Germán me había prometido, que todos sus cigarros tienen este tipo de intensidad. Los sabores son interesantes, comenzando con un sabor suave-medio de pimienta seguido de madera, tierra y nuez moscada. No hay mucho más en el primer tercio, o al menos no mucho más que yo sienta, pero es porque estoy más preocupado por el anillo de combustión que se deforma desde la primera calada. Así que de sabores vamos bien, pero de quemada no tanto.

Para el segundo tercio la quemada no ha mejorado, pero afortunadamente esto no parece afectar mucho los sabores, o al menos no al punto de hacerse problemático. En el segundo tercio aparece un sabor de chocolate que define mejor ese aroma dulce que sentí en frío, aunque está completamente separado de la canela, que sí se siente también en este tercio, pero sin dulce. La pimienta es más fuerte también y se aprecia nuez moscada y madera de sabores secundarios hacia el final. El tiro continúa bien pero me encuentro dándole retoques al cigarro constantemente, lo cual afecta algo el disfrute del cigarro, especialmente en un formato como este robusto.

Para la mitad los sabores no varían mucho con respecto a los del inicio del segundo tercio, mostrando quizá como único cambio la desaparición d los sabores especiados que se sentían al fondo del cigarro, como canela y nuez moscada, aunque el de canela en específico se viene suavizando y es luego de la mitad y antes del último tercio que da su último aliento. La construcción sigue dando problemas, pero ya es más fácil de solucionar gracias a que es una gran parte la que se quema más rápido y le doy un toque técnico de fuego y se empareja bien. Los sabores en orden de intensidad siguen siendo de chocolate, pimienta y esa canela que se va desvaneciendo.

Finalmente el último tercio es una repetición del segundo pero con mayor intensidad, menos especias y no mucho más. sin embargo, la quemada sí se llega a corregir, pero afortunadamente estos temas de anillo de combustión en ningún momento afectan al tiro, que es perfecto durante toda la fumada. Al cabo de unos 55 minutos después de encenderlo, el Sumatra Nica de Black Rhino llega a su fin.

Como todo lo que se hace en Venezuela, aunque este cigarro no sea realmente hecho, pero sí comercializado principalmente aquí (o únicamente), pasa que tiene muchos detractores y partidarios, en ambos extremos y pocos hacia el centro. Están los que dicen que son muy caros y que no tienen buena calidad y por el otro lado están los que dicen que es un producto exclusivo para Venezuela y que es lo mejor que se hace aquí. Pero mi opinión es que se trata de un buen producto a un buen precio, especialmente teniendo en cuenta que es importado. También aprecio que su intensidad sea de media a media-alta, pues es precisamente lo que hace falta en el mercado venezolano, donde tantas marcas se dedican a la intensidad baja porque es la que prefiere la mayoría y el mercado de cigarros de mayor intensidad está bastante desierto. Aunque estoy seguro que los precios varían considerablemente entre los del distribuidor y los de venta, voy a evitar colocar el precio en la ficha a fin de no entorpecer a nadie. En lo particular me pareció un buen cigarro, aunque los temas de construcción me afectaron visualmente al cigarro, porque en sabores no pareció dar problemas.

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