Hace un par de años, para mi cumpleaños, un amigo fumador me regaló este cigarro. Como ya había fumado el Jericho Hill en robusto (OBS), no pensé que este fuese muy diferente, quizá porque en ese momento no sabía mucho sobre la diferencia radical que los lanceros representan dentro de las ligas, ni de su rareza. El hecho es que el cigarro lo dejé en el humidor y no fue sino hasta hace unos meses, que maté mi curiosidad por los lanceros y descubrí el abanico de sabores e intensidad que contienen, que me dispuse a probar este también y hacerle su propia reseña.

Como la mayoría de los productos de Crowned Heads, este no podía simplemente llamarse Lancero, sino que su nombre debía rendir tributo a una canción, usualmente del género folk americano. Específicamente, Jericho Hill es parte de una canción de Johnny Cash y en esa misma canción hacen mención de ser enjuicidado por 12 hombres honestos (un jurado legal), por lo que este cigarro se llama 12 Honest Men. Al igual que la versión robusto, el cigarro es fabricado por My Father Cigars en Nicaragua, con una capa San Andrés mexicana sobre tripa y capote de Nicaragua, y estuvo limitado a 3500 cajas de 12 cigarros. El cigarro tiene una capa bastante irregular, nada lisa y con una variedad de venas, con aromas a establo, cuero e incluso una sensación herbácea mentolada. En el pie se aprecia madera, paja, establo y más de esa sensación mentolada. Finalmente lo pico, con la doble hojilla para no perderme nada con este cigarro y la calada en frío presenta un tiro bastante suave y aromas a madera, tierra y jengibre.

Como buen cigarro de My Father, comienza con una explosión de pimienta, al punto que causa dolor hacer un retrogusto, le siguen sabores de tierra, madera y cuero, en un solo grupo y sin aparente distinción, sino más como una amalgama de sabor. El final es largo y lleno de pimienta, con una intensidad media, pero si empieza así ya me imagino cómo será más adelante. A los 10 minutos de encenderlo los sabores siguen desarrollándose, y ahora me presenta toques de cuero ya por separado, pimiento picante, madera y chocolate, todos arropados por un sabor de tierra. El retrogusto sigue siendo intenso de pimienta pero incluye algo de chocolate también. El tiro es perfecto y el humo es denso, aunque no muy abundante, quizá porque no le quiero dar caladas muy largas. Llegando al final del primer tercio se sienten notas de café, seguidas de madera y tierra y la pimienta se ha calmado bastante, permitiéndome probar el retrogusto sin miedo.

En el segundo tercio aparecen notas cremosas, que le dan un toque más agradable y menos terrestre al cigarro, también porque el café se siente más presente, mientras que el fondo sigue siendo de chocolate, tierra y madera. El retrogusto está aún más interesante, pues mantiene la nota de pimienta, que creo que nunca perderá, pero también incluye un fuerte componente de café. Un aspecto importante con los lanceros es que mucha gente piensa que son fumadas cortas, pero marco la mitad del cigarro luego de 50 minutos de haberlo encendido. También mucha gente piensa que son cigarros femeninos y por eso no son tan buscados por algunas personas que ven los cigarros 6×60 como de macho pelo en pecho y los delgados como de mujeres delicadas… nada más alejado de la realidad, pero dudo que por los momentos veamos a moteros en Harley Davidson, chaquetas de cuero y tatuajes hasta debajo de las uñas fumando un lancero. Pero hay que saber esas cosas.

Comienzo el último tercio marcando una hora y 10 minutos de fumada, con un sabor que me recuerda al café mocacchino (nuevamente algo poco relacionado con el macho vernáculo) sin azúcar. Precisamente, el cigarro carece de sabores dulces, pero tiene bastante café y chocolate, con toques de cuero y madera y ya no se siente cremoso. En este tercio el café se hace más rico y matizado, mientras que el tiro continúa perfecto pero yo sigo fumando incluso más lento, pues aunque no hay una cantidad grande de nicotina, la verdad es que se siente bastante intenso. Quedando apenas unos centímetros, aparece un sabor de canela, pero también una sensación amarga que no hace agradable la fumada, y ya cuando llego a una hora y 45 minutos, dejo al Jericho Hill apagarse tranquilo.

El Jericho Hill 12 Honest Men es un cigarro que disfruté perfectamente hasta el punto en que no lo disfruté, por redundante que suene. Es una fumada que no tiene transiciones radicales, pero está apoyado sobre sabores muy agradables que se congenian perfectamente y una construcción excelente. No me pareció muy complejo, sino más bien lo que esperaba sin muchas sorpresas, aunque la intensidad es impresionante, sobre todo a partir de la mitad. Pero sin duda un cigarro que funciona de ejemplo ideal para la fortaleza y diferencia que puede marcar la vitola lancero. Si lo consigo a buen precio sin duda me encantaría más de él en mi humidor.

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