La Gloria Cubana es una marca que, como tantas otras en Cuba, también existe en República Dominicana. En mi caso, ya he probado tres cigarros de la marca hechos en RD, pero esta es mi primera experiencia con un LGC de su tierra natal. Sin embargo, aunque en Dominicana se podría decir que es una marca en auge, o al menos con un buen vitolario, en Cuba es otra historia. Actualmente la marca tiene solamente una vitola en producción regular (esta) y dos versiones exclusivas de La Casa del Habano. Es una lástima para una marca con un gran historial, siendo creada en 1885, aunque descontinuada a principios del siglo 20 y vuelta a crear en 1965 en la fábrica Partagás, donde se sigue haciendo hoy en día.

También cabe destacar que sin contar las versiones especiales de la marca, no hay un solo cigarro con un cepo mayor de 50 en la marca. Este es de cepo 32 y los han hecho hasta de cepo 28. Pero hablemos más de este 6 x 32 cubano, que me regalaron en Madrid cuando estuve de visita y quien me lo obsequió me dijo que es de 2001. La capa es bastante suave, sin notas oleosas pero tampoco es algo que llamaría áspera, y su color bastante claro me haría pensar que el cigarro puede ser suave. Tiene poco o ningún aroma en la capa, pero cuando lo pico, la calada en frío me presenta aromas de paja, dulce, grama y un toque suave de madera.

El Medaille d’Or enciende rápidamente y lo hago con un encendedor de butano de una sola turbina que siempre me ha dado problemas, pues no importa lo alto que ponga la llama, siempre sale al mínimo, pero es perfecto para cigarros como estos. Las primeras caladas son ligeramente amargas, quizá porque incluso con lo pequeña de la llama, el cigarro también es mínimo de ancho y seguramente quemé de más. Afortunadamente esa sensación amarga desaparecer rápidamente y comienzan a salir notas florales como sabor principal, con almendras y madera en el fondo. El humo es denso y abundante, y quema con una velocidad bastante más lenta de lo que esperaría. También me llama la atención que mantiene una buena ceniza, incluso con este tamaño. Llegando al final del primer tercio aparecen notas de avellanas que toman el liderato del cigarro junto con las notas florales y en el fondo se mantienen los sabores de madera.

El segundo tercio comienza y por precaución dejo caer la ceniza; el humo es abundante y denso, cosa que me sigue sorprendiendo. Las notas florales siguen siendo el sabor predominante del cigarro, pero luego aparecen notas herbáceas también, que se funden con el sabor de madera. El tiro va de lo mejor y si no fuese porque el cigarro es bastante delgado, pensaría que tengo al menos 90 minutos más de fumada, porque quema bastante lento. Sin duda 19 años de guarda tienen su efecto.

El Medaille d’Or muestra sabores de cuero y galletas hacia la mitad, mientras sigue manteniendo una ceniza muy decente. Estaba haciendo revisión de humidor el otro día y descubrí que, aunque este es mi primer LGC cubano, no es el único, pues tengo una Edición Regional de España que compré cuando estuve allá y que pronto le tocará fumada, así que muy bien por mí.

Para el último tercio el cigarro quema aún más lento, aunque también se siente un poco caliente, por lo que yo también hago el esfuerzo de fumarlo más lento. Incluso con estos problemas se sienten notas agradables de frutos secos y cuero en el fondo, bajo las mismas notas florales que se han mantenido desde el inicio. Cuando ya me estoy quemando los dedos, y mi esposa se me queda mirando con cara de misterio hasta que se da cuenta de lo minúsculo que estoy fumando, dejo el cigarro ir. En total la fumada duró una hora y 15 minutos.

Como dije al principio, me llama la atención lo pequeño que es este cigarro, pero también cuánto se ha mantenido, especialmente dado que las empresas cubanas están siguiendo la inevitable tendencia del mercado hacia los cepos más grandes. Es quizá por ello que solamente exista un producto de producción regular de la marca, pero sería una lástima que ese también desaparezca o que no hagan más vitolas. En lo personal me gustan bastante los cigarros delgados y en este LGC se sintió un poco más fuerte de lo que pensaba que sería, con una excelente construcción y humo abundante. Los sabores durante los dos primeros tercios también me impresionaron, aunque en el último tercio no fue tan llamativo. Sin duda sus 19 años de guarda le hicieron maravillas pero esos números de años de guarda no son lo mío. Sin embargo, estoy super agradecido de ese regalo.

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