Variando un poco las fumadas y esta vez probando un cigarro que no compré en Madrid, hoy me acerqué a este Epicurean Carnavale, que llegó en el paquete mensual de Cigar Federation para noviembre de 2019. Los detalles de este Carnavale son un poco escasos, al igual que el cigarro. Fue lanzado en 2014 con una producción de mil cajas anuales, es fabricado en Nicaragua por Plasencia Cigars y su liga es bastante curiosa, con una capa habano colorado oscuro de Jalapa, Nicaragua y doble capote de Pennsylvania Broadleaf y tabaco hondureño, mientras que la tripa consiste en 3 ligeros nicaragüenses. Según Cigar Federation, este cigarro es de la producción original de 2014.

El Carnavale se siente bastante pequeño entre mis dedos, quizá porque también se siente liviano y el box press tiende a compactar un poco la forma del cigarro, sobre todo que siendo un 5 x 56 se siente como si el cepo fuese menor. Si acaso es que el cigarro es de 2014, en realidad se siente como si tuviera ese tiempo de guarda, con una capa bastante áspera, pero ligeramente esponjoso a todo lo largo. En la capa se sienten aromas suaves a pasas, cereales, madera y pimienta, mientras que la calada en frío presenta aromas más fuertes de pasas, algo de madera y canela.

También según Cigar Federation la guarda del cigarro ha hecho que los sabores se sientan más suaves o, como dicen ellos, mellow. Es efectivamente como se va sintiendo el cigarro, suave y muy uniforme en sus sabores, como si fuese una amalgama de ellos y no están claramente divididos, algo que esperaría de un cigarro con tres hojas de ligero en su tripa. Pero desde la primera calada los sabores son dominantes de chocolate y le acompañan notas dulces de pasas, aunque estas se sienten hacia el final del sabor. Sin embargo, carece casi totalmente de pimienta, la cual apenas se siente en el retrogusto. La quemada es bastante uniforme y el tiro es excelente, haciendo que finalice el primer tercio con una nota media-baja, en unos 20 minutos.

El sabor a chocolate sigue siendo el dominante en el segundo tercio, aunque también presenta notas un poco menos fuertes que la dominante de café, especialmente en el retrogusto. A lo largo de este tercio se sienten notas de madera y cuero, pero estas duran apenas segundos y son fáciles de que se escapen; incluso pienso que algún otro sabor relevante se me puede haber escapado por querer fumar lento y no darle caladas tan seguidas. La nota dulce de pasas en el tercio anterior es solamente dulce en este tercio, que igualmente se siente a veces. El segundo tercio termina con una intensidad media, con un anillo de combustión igual de recto que en el tercio anterior y un tiro bastante bueno.

El último tercio del Carnavale sigue con el sabor dominante de chocolate pero mezclado con una nota suave de café, ahora en el paladar también y algo más de dulce. También incluye esa colección de sabores que apenas si se perciben y que bien podrían pasar si no estás pendiente, e incluyen té, cuero y grama, en los que ninguno tiene una intensidad suficiente para marcar el tercio, sino ser solo una esencia. Es en este tercio que el anillo de combustión comienza a dar problemas y requiere un par de retoques, aunque hay un momento que comienza a quemar por debajo del anillo de combustión y eso nunca es bueno. Al final, me tomó una hora y 25 minutos fumar el Carnavale.

Con toda su historia y su supuesta antigüedad superior a seis años, en verdad esperaba bastante de este cigarro, incluso sabiendo que sus sabores iban a estar algo mellow, pero lo que me recibió fue una fumada efectivamente mellow y escasa de sabores. Aunque el sabor de chocolate y luego el de café son los más destacados y se tratan de sabores muy agradables, el resto de los que podían estar incluidos no tuvo una intensidad considerable para mantenerme interesado ni para pensar que la fumada era compleja o interesante. Dicen que una de las grandes diferencias entre los cigarros centroamericanos y los cubanos es que la guarda superior a los 4 años no le hace tan bien a los de Centroamérica; en la mayoría de los casos no he podido comprobar esto porque rara vez me duran tanto los cigarros, pero este Carnavale parece haber probado esa teoría. No obstante, existen excepciones y he comprado cigarros centroamericanos que ya vienen con una buena guarda y en muchos casos han mejorado muchísimo, pero es obvio que esa guarda no los mejora a todos.

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