En Venezuela el mercado del tabaco tiene dos vertientes: tabacos “esotéricos” (de brujería) y los tabacos premium. Por cuestiones de santería y demás pseudo religiones y su popularidad, esa vertiente esotérica tiende a ir en auge, mientras que la parte de la tabaquería premium, al requerir más atención, cuidado e inversión, tiende a estar dominada por pocas marcas y tener un crecimiento mucho más lento. Por esta razón me sorprendió bastante cuando el dueño de la Tabaquería Willy me contactó para que pruebe su cigarro, haciéndome saber que es fabricado en una zona famosa por estos tabacos esotéricos. Sin embargo, Hector (el dueño y creador de esta marca) me aseguró que únicamente utiliza la mano de obra de estos tabacos y no el producto. Luego de probar varios, compruebo que es verdad.

Esta es la tercera variación del Tepuy que pruebo, habiendo sido parte de la creación de su liga desde el inicio. Bueno, no, eso es exagerar. Solamente me han pasado pruebas en las que digo qué me gusta y qué no me gusta, pero no he llegado a decir “ponle más de esta hoja” o “tres gramos menos de aquella”. Sin embargo, mucho agradezco a Hector la oportunidad. El Tepuy es un puro venezolano clase Romeo, con unas dimensiones de 5 x 38, donde todo su tabaco es guácharo cubano, sembrado en Venezuela. Por esto es un cigarro de apariencia rústica, especialmente porque la capa, aunque seleccionada para tal fin, no es especialmente llamativa. Sin embargo, tiene aromas de té cítrico (ahí no falta una coma, es un té cítrico), cáscara de cambur (banana, si no estás en Venezuela) y pasas. En la tripa se aprecian prácticamente los mismos aromas, pero incluye notas de bosta y finalmente, en la calada en frío, se aprecia cítrico y chocolate.

Como mencioné anteriormente, esta es la versión final de varios intentos previos y lo que he notado en la mayoría de las pruebas es que es un cigarro muy sensible a la humedad; cuando esta se encuentra por encima de 74% el cigarro tiende a tirar muy mal. Normalmente mantengo mis cigarros por debajo de 68%, pero como estábamos haciendo pruebas, quise jugar con eso. En este caso el cigarro tiene tendencia a apretarse un poco, sobre todo en las primeras caladas, antes de entrar en calor y, aunque estoy me lleva a fumarlo más lento, también me hace perder un poco la paciencia con él. El Tepuy comienza con notas fuertes de pimienta, que en verdad son de sensación de picor en la lengua más que el aroma de ella, pero pronto le acompañan notas afrutadas y café verde. Precisamente por el tema de la paciencia, como estaba un poco apretado traté de darle varias caladas a fin de calentarlo un poco, pero el cigarro regaña cuando hago eso y su sabor se hace muy amargo, así que controlo las caladas y continúo mi fumada.

Con unas dimensiones de 5 x 38 en realidad me sorprende que me tome 20 minutos superar el primer tercio, pero este Tepuy quema lento y parejo, así que me considero afortunado. En el segundo tercio hay una sensación mucho menor de pimienta y más afrutado, aunque estos sabores de frutas no los diferencio, sino que es más como una amalgama de sabor. También se aprecian notas de café y canela, sobre todo cuando supero la mitad del cigarro. Justo en ese momento también la quemada sufre una desviación y me veo forzado a darle un retoque, pero nada demasiado intenso.

Una cosa que me impresionó mucho de Hector fue que me dijo que él quería aprender mucho de mí, pero habiendo probado otras vitolas que está haciendo, una de ellas con cepo 26 me pareció que tiraba demasiado apretado, casi infumable. Hector me dijo que se debía a las hojas de tripa larga con el cepo tan delgado, que en esos casos es mejor usar tripa corta y que he probado en su purillo, pero tengo la reseña pendiente. Eso lo aprendí con él, así que quedé en deuda. En cuanto al cigarro, en el último tercio regresan esas notas fuertes de pimienta en la lengua, con notas destacadas de chocolate, mientras que esa amalgama de frutas desaparece casi por completo. El último tercio es casi eterno, quemando bastante lento pero requiriendo atención constante, pues tiende a apagarse. Sin embargo, la quema lenta fue lo que más caracterizó la fumada, tomándome una hora y 20 minutos para fumar el cigarro. El humo es abundante y muy denso, a veces parecía que demasiado, pero no por ello lo calificaría de desagradable, sino sorpresivo.

Lo he dicho antes y lo repito, el que emprende en Venezuela merece un aplauso, sobre todo cuando es un producto que requiere trabajo y esmero. El producto de Tabaquería Willy puede que no sea el mejor del mercado, con un buen precio, aunque solamente manejo el de fabricación y a fin de no echarle tierra a nadie, no lo voy a compartir. No obstante, hay que tener en cuenta que es su primer producto y está empezando, de la manera correcta, con asesoría y con humildad. Parece sencillo, pero cuando las cosas se hacen bien, merecen que les vaya bien. Gracias al Sr. Hector por dejarme probar su producto.

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