La marca Tatuaje, de Pete Johnson, ha creado distintos cigarros con el tema de los monstruos, que incluyen ligas “inspiradas” en el hombre lobo, Frankenstein, Dracula, Dr. Jekyll & Mr. Hyde, Chucky, Jason Voorhees, la momia, etc. Por lo general, suelen agrupar cada liga de monstruos con una cierta temática basada en su vitola, así que existe un sampler llamado Little Monsters en la que cada uno de los cigarros es un 4,375 x 56, otro llamado Pudgy Monsters en el que cada uno de los cigarros tiene el pie “descubierto”, o que la capa termina antes. También tiene un sampler llamado Skinny Monsters, en donde cada cigarro es un lancero o más bien como una corona larga y son en total ocho cigarros distintos. La producción se centró en 10 mil samplers y este Wolf, basado en la liga llamada Wolfman consiste en una capa Sumatra ecuatoriana sobre tabacos de Nicaragua, fabricados al igual que todos los Tatuaje, por My Father Cigars.

El Skinny Monsters Wolf tiene una capa bastante clara, pero viéndola en detalle es fácil determinar que no es madura ni es Connecticut ni es Habano, y es muy interesante poder descartar por conocimiento y llegar a la conclusión de lo que es y luego confirmo con sus aromas a cuero, canela y café, mientras que la calada en frío presenta aromas de 7up (o de algún refresco de limón) seguidos de crema pastelera y un toque de chocolate. Aunque sigo siendo fiel y ferviente admirador de los lanceros, todavía me cuesta pensar que serán fuertes o duraderos antes de encenderlos, que es por lo que sus aromas en frío siempre me impresionan.

Luego de casi un año en mi humidor me impresiona gratamente lo sólida que logra ser la ceniza tan solo en el primer tercio, pero más me impresionan sus sabores a nueces tostadas, nibs de cacao, caramelo y cuero que tiene desde las primeras caladas, y los sabores son abundantes como esperaría de un lancero. El humo también es abundante y en cada calada se queda rondando el lugar en donde estoy sentado y me deja un “aura” deliciosa. El anillo de combustión es casi perfecto durante la mayoría del tercio, desviándose un poco pero corrigiéndose solo. Tampoco es tan fuerte com algo llamado por el Hombre Lobo me haría esperar, incluso lo llamaría delicado, pero los sabores van bastante bien y el de nueces tostadas se convierte en avellanas hacia el final del primer tercio y el resto de los sabores se mantienen iguales.

En el segundo tercio se mantienen los sabores de caramelo, chocolate, avellanas tostadas y tierra, pero en el retrogusto se destaca la pimienta y en el paladar esta sensación picante también tiende a darle mayor intensidad al resto de los que se sienten. El anillo de combustión y tiro siguen siendo impresionantes y la ceniza que se mantiene sobre el cigarro más todavía, pues no es común que un cigarro de estas dimensiones mantenga una ceniza tal. Superada la mitad del cigarro los sabores de caramelo comienzan a diluirse un poco, y con ella la dulzura general del cigarro, dejando más espacio para que los sabores de chocolate, avellanas tostadas, tierra y pimienta se expongan, junto con un toque de cuero.

Pero con todos los sabores que ha mostrado el Skinny Monsters Wolf, ninguno se ha destacado sobre los demás, o al menos no hasta el último tercio, cuando un sabor como de chiles picantes aparece de inmediato y frontal, sin mucha preparación, pero a su paso deja un estela dulce que trae consigo un regreso del sabor de caramelo del primer tercio, que se combina con el chocolate, avellanas, tierra y cuero de los anteriores. El anillo de combustión muy bueno y no presenta problema alguno y, aunque la ceniza se mantiene sobre el cigarro, sí ha comenzado a resquebrajarse un poco. Al cabo de una hora y media, el Skinny Monsters Wolf llega a su fin, sin calentarse y todavía con mucho sabor hasta la última calada.

Esta es mi primera experiencia con cualquier “monstruo” de Tatuaje, incluso la primera con este blend, así que no puedo decir si es el mejor, pero sí he fumado otros Tatuaje y todos me han parecido muy buenos y este no es una excepción. La ausencia de ese golpe de pimienta en las primeras caladas y la ausencia de un sabor extremadamente fuerte de ella durante el resto de la fumada permitió apreciar los pequeños matices del cigarro, complementados con una construcción magnífica que no me llevó a darle retoque alguno ni pensar mucho en ella durante la fumada. Sin duda ese sampler de Skinny Monsters es uno que voy a buscar.

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