No parece, pero tengo casi un año sin fumar un Arturo Fuente, al menos para reseña. La marca no está entre mis preferidas, pero hay que reconocer que sus productos que hacen bien me han encantado. El Don Carlos es uno de ellos y no es la primera vez que fumo uno, pero sí en esta vitola llamada No. 3. Anteriormente he fumado el Belicoso y el Eye of the Shark, siendo este último ganador del puesto #1 en Cigar Aficionado en algún momento. La línea Don Carlos lleva su nombre en honor al patriarca de la familia Fuente y el cigarro lleva consigo hojas con hasta 10 años de añejamiento y están entre los mejores de la tabacalera. Cuenta la leyenda que esta vitola era la que mandó a hacer Don Carlos para su disfrute personal, aunque está disponible en alrededor de 8 vitolas distintas.

La capa de este cigarro es Cameroon africana, asumo que del mismo país que lleva su nombre y es una capa con una buena textura, casi lo que llamarían “toothy” o con relieve. Los aromas de la capa son bastante habituales, incluyen madera y cuero, y siendo el tipo de cigarro que es, no esperaría algo diferente. La tripa presenta aromas muy parecidos, y en la calada en frío se encuentran los mismos de madera y cuero, pero también incluyen un dulce de caramelo, pero me refiero a ese caramelo sintético de una chupeta. La resistencia al aire en frío es perfecta, así que creo que me espera una buena fumada, y siendo un Don Carlos, no esperaría nada menos. Aunque hay algunos Arturo Fuente que pueden no estar a la altura de lo que esperaría de la marca, esa altura definitivamente es la marcada por el Don Carlos.

El Don Carlos No. 3 comienza sencillo, sin mayores sabores diferentes sino más bien una continuación de lo que han sido los aromas, presentando cuero y madera arropados bajo un manto dulce, pero se siente casi como un solo sabor. En el retrogusto es básicamente lo mismo, aunque hay una mayor participación de la nota dulce, que por los momentos es bastante neutra. Me toma aproximadamente 15 minutos superar el primer tercio y, aunque los sabores se mantienen muy parecidos, destacando apenas unas notas de canela y nuez moscada en esa nota dulce, pero es un cigarro que en cada calada siento que lo estoy disfrutando bastante. Se siente bastante clásico y eso es algo bastante relevante en este cigarro.

Para el segundo tercio la construcción de este Don Carlos se muestra perfecta, con una ceniza que cayó porque la obligué a caer. Hace unos días estaba fumando un cigarro de cepo 58 y cuando la ceniza cayó estaba todavía encendida y me cayó sobre un dedo, haciéndome una quemada mínima pero que por supuesto me rozaba con todo, así que ahora estoy dejando caer la ceniza en cada tercio. Se ha perdido el sabor de canela en este tercio y parece haber sido sustituido por semillas de girasol, pero la cantidad de humo aumentó considerablemente y es en el retrogusto donde la canela se mantiene. El sabor de madera también se pierde a partir de la mitad del cigarro, por lo que los sabores principales son de cuero y nueces, mientras que entre los sabores secundarios se sienten notas de chocolate sutiles. La intensidad en este punto supera la media pero por muy poco, manteniendo una progresión desde ligeramente por debajo de media que tenía desde las primeras caladas.

En el último tercio el cuero sigue siendo uno de los sabores principales, pero esta vez le acompaña tierra mojada, mientras que esas notas de chocolate que sentí en el tercio anterior parecen haber desaparecido por completo, mientras que las semillas de girasol se mantienen entre los sabores secundarios pero sin mayor cambio con respecto al tercio anterior. La canela regresa al retrogusto, donde acompaña a la nuez moscada, aunque esta última se mantiene como protagonista. Al cabo de una hora y 5 minutos, el Don Carlos No. 3 llega a su fin, con un toque más de intensidad que en la mitad, pero notando una intensidad media bastante sólida durante la mayoría de la fumada.

En el campo de los cigarros “de premios”, la pimienta es muy protagonista, y aunque el No. 3 quizá no sea el que más premios ha ganado de los Don Carlos, sí destaca el hecho que no tienes que tener pimienta para ser bueno. Incluso, al principio me hizo preguntarme un poco sobre su calidad porque los sabores son sutiles, pero a mediados del primer tercio ya había perdido cualquier indicio de duda. El Don Carlos No. 3 es un muy buen cigarro, con notas y matices y transiciones interesantes, sobre todo para un cigarro con un cepo 44, que tienden a ser más fuertes pero en este caso lo que hizo fue ser más concentrado en su riqueza de sabores. Por otro lado, hace cuestión de un par de años me salí del paquete mensual de Cigar Hustler y a finales del año pasado regresé a él, básicamente porque me salí de los otros en los que estaba. La inclusión de este cigarro en el paquete de Cigar Hustler me hace más feliz de haber regresado.

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