Cuenta la leyenda que la liga de este cigarro fue creada en 2006 por Julio Eiroa, cuando la familia Eiroa era dueña de la marca Camacho (antes que fuese vendida a Davidoff en 2008) y que se utilizó por muy poco tiempo para el Camacho Select. En ese momento el cigarro era un elemento muy diferenciador del resto de los productos de la marca, que tenían una marcada tendencia hacia las hojas Corojo, al igual que las marcas actuales de la familia. Aunque el Camacho Select tuvo un éxito modesto, no fue suficiente para capturar el interés de un mercado que favorecía ligas más fuertes. Pero Julio nunca perdió la apreciación por esta liga y en 2020, luego de más de tres años de pruebas, finalmente lo lanzó al mercado, siendo un puro hondureño pero con capa Camerún cultivada en Honduras.

El cigarro lo fumo gracias a un amigo que me lo brindó. En Venezuela lo vende Gentleman Brothers y un día fui a un pequeño evento de la tienda y ahí me encontré con el amigo en cuestión quien lo acababa de comprar y decidió obsequiármelo. El cigarro no tiene la típica apariencia de los cigarros de capa Camerún, quizá porque se nota más rojiza y oscura la capa, con varias impresiones corrugadas y cero oleosidad, pero en términos generales carece de detalles que le hagan ver mal. Lo que no tiene la capa es mucho aroma, pues se siente casi neutra, con algunos aromas muy suaves a tierra mojada y madera seca, lo cual no ocurre en el pie, donde se sienten notas suaves de pimienta de guayabita, que le dan un aroma dulzón, pero al picarlo y darle unas caladas en frío nuevamente aprecio muy pocos aromas, esta vez a notas ligeramente dulces, galletas danesas y pimienta.

Luego de algunos días queriendo fumar en la terraza sin techo que hay en mi casa, hoy finalmente lo hice para fumar este cigarro. Pero ley de Murphy, esa nube negra que se ve al fondo llegó en menos de 10 minutos, relegándome a fumar abajo, donde siempre. Una vez encendido, el Aladino Cameroon es mucho más sabroso e interesante que en frío, presentando notas relativamente fuertes y “afiladas” de pimienta, un dulce como de manzanas golden, y en el retrogusto tierra seca. Esa tierra llega al paladar a mediados del primer tercio, lo cual se traduce en una sensación seca en la garganta que hace que la pimienta tenga esa cualidad “afilada”. La ceniza se cae con una relativa rapidez que me impresiona, pues no dio indicio alguno de fragilidad, aunque también puede ser porque el final de este primer segmento fue bajo techo y en mi mente ese cambio de la humedad ambiental tiene algo que ver… o que simplemente soy un descuidado. El anillo de combustión va bastante bien y el tiro es fenomenal.

Aunque el cigarro destaca la palabra Cameroon en su anilla y se diferencia de la mayoría de los productos de las distintas marcas de Eiroa por la inclusión de esta hoja, los sabores del cigarro no llevan la nota típica de la hoja, sino que se siente como un producto de capa Corojo, quizá más tenue. El más fuerte de los sabores es el de tierra, pero incluye notas de pimienta, crema y arcilla, mientras que el retrogusto ofrece notas picantes pero no de pimienta, sino más como de pepperoncino. La intensidad, que era tipo media, aumenta un poco a partir de la mitad, aunque en ningún momento aturde, con buena combustión, excelente ceniza, humo abundante y sin problemas.

Actualmente cae lo que se conoce aquí como un “palo de agua”, mientras el último tercio presenta sabores nuevamente distantes de los típicos de una capa Camerún, pero no por ello desagradables… de hecho, todo lo contrario y estoy disfrutando plenamente de esta fumada. Sin embargo, así como no muestra los sabores típicos, tampoco muestra la complejidad típica del Camerún y el cigarro se siente más lineal, con pocos sabores adicionales aunque hay una cantidad destacada de sabores herbáceos hacia el final junto con el sabor a arcilla, que había sido esporádico durante el segundo tercio y casi inexistente hasta este punto de este último segmento, pero muestra notas cremosas también, que ahora que las identifico han sido cambiantes durante gran parte del cigarro, presentes pero a veces muy corto tiempo. Al cabo de una hora y 50 minutos, el Aladino Cameroon llega a su fin.

La capa Camerún, aunque usada escasamente hoy en día, fue una de las más usadas en los años 90 y 00, quizá porque ofrecía una complejidad y sabores similares a los de los habanos tradicionales y cuando el embargo entró en furor, fue una de las capas predilectas por los fabricantes centroamericanos. Hoy en día existen muchísimas opciones más baratas y la capa Camerún ciertamente es una de las más caras, pero para mí siempre tienen un encanto particular. En este caso se trata de una cepa cultivada en Honduras, pero al igual que existe tabaco Connecticut cultivado en Ecuador o Habano de Nicaragua, este Cameroon tiene todo el derecho del mundo de ser cultivado en tierras hondureñas, aunque aparentemente va a tener propiedades distintas. Dicho eso, el Aladino Cameroon es un cigarro que recomiendo ampliamente por sus sabores, cremosidad y exactamente por esa diferencia con los sabores de la capa Cameroon típica.

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