El último de los cigarros que la marca me pidió que probara y lo que, inevitablemente significará una pequeña sinopsis de mis impresiones al final de esta reseña. El 1492 es un cigarro de esta pequeña marca de propiedad francesa y fabricación en la República Dominicana, siendo este en particular uno con capa San Andrés mexicana sobre un capote nicaragüense y tripa de USA (Pennsylvania Broadleaf), Colombia, Nicaragua y República Dominicana. Visualmente, el 1492 es prácticamente igual a los demás, salvo que el color de la anilla es de fondo blanco y la capa se nota bastante irregular y más moteada que en el 1498, que comparte el mismo origen mexicano.

Igualmente, la capa es bastante irregular, con distintos tonos de colores y venas mucho más prominentes. La capa San Andrés no es una que se destaque por ser especialmente bonita y en el 1492 queda bastante claro. Incluso, en su capa tiene un aroma como de tabaco húmedo, cuero viejo, madera de cedro y una cierta nota de pimienta que me hace arrugar la nariz. En tripa se sienten aromas muy similares, que me hacen pensar que esa capa es bastante aromática, porque en la tripa no hay San Andrés, pero son esos aromas a cedro y cuero los que más se siente, con un adicional de paja. Lo pico y la calada en frío presenta aromas a madera y una nota especiada, pero no mucho más.

El 1492 enciende rápida y uniformemente, dejando atrás todas esas impresiones de cigarro fuerte que había sentido en frío y destacando una nota muy suave de pimienta, apenas para potenciar los sabores a madera mojada, anís, ciruelas y notas cítricas en la calada, con un anillo de combustión muy bueno, recto y sin indicios de problemas, ceniza blanca uniforme y humo que no es realmente abundante pero tampoco llega a hacerme pensar que pueda haber un problema. Hacia el final de este primer tercio aparecen sabores a nibs de cacao que espero sean un preámbulo a un segundo tercio más intenso en sabores, pues el cigarro va de medio a suave.

El segundo tercio es muy parecido al primero, aunque con sabores distintos, pero caracterizando una intensidad media, sobre todo porque la pimienta tiene la misma nota suave y destaca los sabores a madera, anís y cítricos, mientras que este tercio saca a relucir sabores adicionales como los de chocolate del tercio previo pero que se definen más como nibs de cacao y una nota de cebada que le da un perfil como de cereales a este segmento, haciéndolo ligeramente más complejo pero con la misma intensidad de media a suave. El humo sigue siendo ligeramente escaso y sigo teniendo la esperanza que se haga más fuerte en el último tercio sobre todo porque un cigarro suave con capa San Andrés no es lo más común y en todas las instancias que los he probado tengo una mayor intensidad y eso destaca sabores más ricos.

En el último tercio el 1492 comienza a sufrir un poco en la capa y aparecen pequeñas «ampollas» que la quiebran, aunque esto también puede ser porque le he dado más caladas de lo normal buscando mejorar la intensidad, pero en el último tercio pasa de media-suave a puramente suave. Los sabores se simplifican un poco, desapareciendo la pimienta y los nibs de cacao, y dejando los de cebada, madera y una nota irrisoria a nueces que se siente principalmente por el retrogusto, zona en la que durante el resto de la fumada no se sentía mucho más allá de una nota dulce. El total de la fumada fue de una hora y 20 minutos, aunque esperaba algo más de tiempo porque el cigarros se siente bastante grande en mis manos.

En general mi experiencia con Luis de Torres ha sido realmente positiva, aunque quizá fue el 1492 el que menos impacto me causó y por eso lamento haberlo dejado para el final. Fumé dos cigarros para hacer esta reseña porque la primera me pareció que fue una experiencia muy suave y quise esperar que hubiese sido un tema de irregularidad del cigarro, pero al mismo tiempo el hecho que los dos cigarros hayan sido prácticamente iguales habla maravillas de su fabricación, cosa que no siempre es fácil cuando tienes una marca muy pequeña como esta. No obstante, el 1492 es un cigarro que se ve muy bien a la hora de fumarlo y su columna de ceniza es espectacular, solo que para el que lo fuma no es el mejor ejemplar de la marca y yo me iría por el 1498 o el 1493, o incluso el 1502. Dicho eso, en general los nombres (o números) de cada cigarro no me dicen mucho y no denotan ni la intensidad ni la complejidad… que podríamos decir lo mismo de casi todos los otros cigarros que existen, pues quizá nombres como Signature o Anniversary Edition tampoco denotan su calidad o intensidad. Pero usar los años de los viajes que Colon realizó a América no es algo que me llene de gozo o expectativa a la hora de encender un cigarro. Además que no sé cómo funciona en el mercado mundial contra una marca que se llama 1502, pero eso es un tema legal en el que no planeo meterme.

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