En junio de 2019 Drew Estate anunció que crearía una nueva vitola del Undercrown Shade como el que fumé hace casi cinco años, en formato perfecto de medidas 6×50/54 y con una liga similar a la del producto original, pero que promete ser un tanto más fuerte, aunque en papel son las mismas hojas, aunque pueden ser “primings” distintos o un tema que simplemente se da por la forma del cigarro que, aunque es técnicamente un perfecto, se comporta más como un salomón. El cigarro me lo regaló el mismo amigo que me regaló los ACID que he estado reseñando últimamente, pero en este caso incluyó un cigarro que sabía que me gustaría, en comparación con otros que cree que me gustarían.

Al igual que el Shade original, la capa del cigarro es ligeramente más oscura que las Connecticut tradicionales, o quizá es un efecto de la luz por el blanco de las anillas, aunque es un poquito más oscura que el dorado incluido en ellas también. Los aromas de la capa son de paja mojada y dulce, mientras que es imposible sentir los aromas del pie gracias a lo pequeña que es la abertura y lo que siento son los mismos aromas de la capa. La calada en frío es de paja también, con notas ligeramente herbáceas y de madera. El tiro en frío se siente extremadamente apretado, pero eso es directamente gracias a esa pequeña abertura del pie; una vez comience a quemar bien el tiro tiende a abrirse más y es cuando realmente sientes el sabor del cigarro.

Efectivamente, las primeras caladas son terribles, muy apretadas pero el truco siempre está en tener la paciencia y saber que en lo que la quemada sea mayor, igual será el sabor y mejor será el tiro. En su forma me recuerda mucho al Caleta de ZR Cigars. Una vez quema bien, los sabores son de leña y mosto, con notas más ligeras de pimienta y paja, mientras que para el momento de la imagen son de madera húmeda y pimienta negra, con paja mojada en sabor secundario y retrogusto de pimienta únicamente. La intensidad es media, con una quemada extraordinaria, anillo de combustión perfecto y la ceniza muy bien formada.

Durante el segundo tercio los sabores de paja mojada y madera mojada están en el mismo punto de intensidad máxima, mientras que la pimienta se mantiene como secundario, y al punto medio del cigarro desaparece, seguido de los sabores de paja y dejándome con sabores de madera entre los principales y prácticamente únicos, pero acompañado de notas dulces que le dan una complejidad muy interesante al cigarro y me invitan a fumarlo más lento. En el retrogusto las notas son cremosas y de vainilla, por lo que es un placer fumarlo. La intensidad se reduce un poco a baja-media, pero eso no reduce la calidad de la experiencia, gracias a que el humo es abundante y denso y en el resto de los temas técnicos se comporta a la altura. Quizá el aspecto negativo en este punto es que la hoja Connecticut suele ser un poco más suave o delgada que las más maduradas, por lo que la perilla del cigarro tiende a verse más afectada por la saliva y toma una imagen bastante fea, pero trato de remediarlo con la fumada lenta, precisamente.

El último tercio es bastante parecido al previo, con una nota más dominante de madera, dulce y la pimienta se mantiene en el retrogusto. Las notas de madera incluyen matices de madera mojada y seca, en momentos distintos, mientras que la intensidad aumenta pero no mucho, colocándose como un grado por debajo de media. Pero se mantiene a la perfección en temas técnicos, con humo abundante y una quemada constante, sin apagados y sin calenturas. Me tomó casi dos horas terminarlo y fue una tarde/noche de amigos en casa. Antes de encenderlo pensé que sería el primero y ya tenía el segundo a la vista, pero después de este no me quedaron ganas de fumar inmediatamente. Eventualmente lo hice, pero fue uno corto.

Hace mucho tiempo probé este cigarro por primera vez y en esa época no era gran fanático de los Connecticut y por ello no me pareció gran cosa (le di 80 puntos). Pero en esta ocasión me gustó más, quizá en parte porque los Connecticut ya me gustan bastante pero también porque he afinado el paladar para estos cigarros más suaves y en 2016 me pareció muy suave. Los sabores y la intensidad del cigarro rara vez superan el punto medio, pero la sensación cremosa y el humo abundante son puntos a su favor que solo ayudan a sentir mejor los sabores. Me llamó la atención no querer fumar algo después (me aguanté casi una hora sin fumar al final de este), pues por lo general con amigos lo normal es que me fume dos. Pero realmente consideraría volverlo a comprar porque lo disfruté bastante.

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