Hace casi dos años publiqué la reseña de un Lunatic Maduro también, este llamado El Chiquito, que realmente me llamó la atención por su forma y tamaño, pero para ser muy honesto no me impresionó mucho su sabor. Sin embargo, JFR ha creado distintos tamaños y exageraciones para muchos de sus cigarros bajo el paraguas de Lunatic, de los que El Chiquito es quizá uno de los más destacados gracias a sus dimensiones de 4,75×70. Pero en el paquete mensual de Cigar Hustler me incluyeron este llamado El Loquito, que posiblemente no sea tan estrafalario en su forma, pero realmente creo que me llama más la atención porque creo que podré apreciar mejor sus sabores.

JFR es una línea de Aganorsa que existe desde 2005 como productos exclusivos de tiendas físicas, por lo que sus siglas quieren decir Just For Retailers. En 2014 lanzaron la serie Lunatic en ligas Habano y Maduro y disponible también en línea. De hecho, ha sido esta línea la que ha impulsado las ventas del resto de los productos de la marca en línea también. La capa “Shade Grown Corojo Maduro” tiene aromas a madera y bosta, aunque ambos son bastante sutiles. En el pie es imposible sentir aromas y no confundirlos con los de la capa, pero lo que llama la atención es la calada en frío, precisamente porque las dimensiones de este cigarro hacen que el pie sea muy pequeño y en frío el tiro se siente terrible, aunque siempre sucede con estas vitolas y al ir quemando se va abriendo. La calada en frío presenta aromas a cuero, anís y chocolate oscuro. Aprovecho la ocasión de encender este cigarro mientras visito a mis amigos de Gentleman Brothers, quienes están en el proceso de construir una sala de fumadores en sus instalaciones.

Aunque visualmente parece muy distinto a El Chiquito, la diferencia es básicamente en que el cepo de este alcanza los 60 y la forma es de Perfecto, aunque el largo es el mismo. Antes de encenderlo me di cuenta que había cometido un error al llevarme el encendedor triple turbina y dado que el pie del cigarro es mínimo, encenderlo fue complicado porque no quería quemar de más. Sin embargo, eventualmente lo encendí bien y el cigarro mantuvo ese tiro terrible durante las primeras caladas, al punto que parecía a veces que se había apagado por el poco humo que podía soltar en boca. Pero cuando finalmente comenzó a abrirse la fumada los sabores a cuero y tierra fueron abundantes, acompañados por madera y pimienta, y un aura dulce que acompañó todo el tercio. El retrogusto es principalmente de pimienta y la intensidad media-alta. El anillo de combustión se corrige solo en la mayoría de los casos y la ceniza se sostiene bastante bien gracias a este gran cepo.

En el segundo tercio los sabores de cuero y pimienta son los más prevalentes, mientras que esa misma propiedad dulce que invade toda la fumada también se siente más dominante y ayuda a que los sabores de chocolate se sientan más en la fumada, pues aunque estaban muy presentes en frío, una vez encendido pareció desaparecer esa nota. Es la intensificación de la nota dulce la que ha ayudado a relucir los sabores de chocolate, precisamente porque es amargo y no tan notable. En términos técnicos el Lunatic Maduro se sigue comportando bastante bien, con una buena ceniza que, por protección propia decidí dejar caer, humo abundante y una velocidad de quemada muy respetable.

El Loquito se siente bastante más suave en el último tercio, lo que me ayuda a prolongar la experiencia algo más, pero también me deja con las ganas de otro cigarro, cosa que no hago porque ya Gentleman Brothers había cerrado y porque ya era tarde. Pero esa sensación es más por el hecho que el cigarro tiene cepo 60, pues normalmente los que fumo con ese cepo tienden a ser un poco más largo y el hecho que ambas puntas del cigarro son pequeñas y difíciles de fumar, o al menos al final, hace que la fumada no sea tan larga. Los sabores predominantes son de cuero y chocolate, pero la pimienta se mantiene como parte de la mezcla, sobre todo en el retrogusto. Al cabo de una hora y 15 minutos El Loquito llegó a su fin.

El JFR Lunatic Maduro El Loquito muestra los mismos sabores que en El Chiquito, porque obviamente son la misma liga, pero El Loquito concentra muy bien los sabores gracias a su cepo “menos grande” y su forma que tiende a cerrarse hacia la perilla. Es un cigarro dulce y picante, si nos vamos a la generalización, pero tiene sabores a chocolate, cuero y tierra que mantienen la fumada interesante. Entre los dos que he fumado me quedaría con este, pero tampoco es una vitola que me guste mucho y si bien es divertido y llama la atención un cigarro así, sigo prefiriendo los más tradicionales y parejos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s