La marca JFR es una filial de Aganorsa Leaf, que anteriormente era conocido como Casa Fernandez. La idea original de esta marca era crear una serie de productos que fueran exclusivos para tiendas físicas y detallistas, por lo que sus siglas representan el nombre Just For Retailers. Con el pasar del tiempo y el hecho que varias tiendas físicas han creado sus propias páginas web y venden por ambos lados, JFR se mantiene como una línea más de Aganorsa. Sin embargo, tanto en línea como en tiendas físicas existe la línea Lunatic, creada porque según la marca hay que tener un cierto grado de locura para probar sus cigarros, algunos de los cuales tienen cepos de hasta 80.

JFR - Lunatic Maduro 01

Aunque con este el cepo apenas llega a 70, el hecho es que tiene 4,75 pulgadas (120 mm) de largo, haciéndolo tener una apariencia bastante rara, sin duda. Lo adquirí en Smoke Inn en Pompano Beach, FL… precisamente por lo raro de su forma y porque no quería comprar un cigarro taaaan grande. Hay uno de 8×80 que debe ser para fumar durante seis horas, al menos y llega un punto que me aburro.

JFR - Lunatic Maduro 02

Otro tema con este cigarro es que cuando son cepos tan grandes (superiores a 56) prefiero picarlos con un punch, pero este cigarro tiene el “moño de señora” en la perilla, por lo que me veía obligado a picarlo con hojilla. Pero antes de picarlo y después de quitarle la cubierta plateada siento en la capa habano ecuatoriana aromas a madera, notas florales y especias, mientras que la calada en frío presenta miel, canela, madera cuero y nueces. Esta calada es algo incómoda porque aunque lo haya cortado lo más fino posible, es un corte de gran envergadura y un cepo 70 nunca ha sido de mis preferidos. Pero a darle fuego.

JFR - Lunatic Maduro 03

Lo enciendo con un encendedor de tres turbinas y luego de un buen tostado afortunadamente enciende de manera rápida y uniforme. Un tema crónico con los cigarros de gran cepo es que suelen tardar bastante en desarrollar un buen sabor y gran parte de ese tiempo es transición de uno al otro, por lo que siempre prefiero fumadas con sabores más definidos y donde las transiciones son más cortas, ergo cepos más pequeños. Pero el Lunatic comienza con sabores de mediana intensidad a madera, pimienta y café, con notas de tierra y pimienta suave en el retrogusto.

JFR - Lunatic Maduro 04

Gracias a estas enormes dimensiones de cepo me toma casi media hora llegar al final de primer tercio, pero en ese trayecto sentí sabores que momentáneamente llegaron a ser intensos, pero no incluyen otros diferentes a los mencionados en el inicio, aunque la nota de café sí llegó a ser más intensa durante el tercio. El anillo de combustión es bastante uniforme, lo cual ya es un reto mantener en estas dimensiones, pero el tiro y la construcción también se han mantenido a la par.

JFR - Lunatic Maduro 05

En el segundo tercio este Lunatic tiene un fuerte sabor a café que es el principal y casi el único que se siente, pero en el retrogusto se aprecia tierra mojada y pimienta. Mientras me aproximo a la mitad, lo cual toma unos 15 minutos adicionales aparecen notas de cuero al momento que el anillo de combustión empieza a variar su línea y hacerse más irregular. El humo, tiro y construcción se mantienen muy bien y el cigarro, aunque ligeramente más caliente de lo que me gusta, se está comportando bastante bien. La ceniza la dejé caer a propósito porque dudaba que se mantuviera intacta, así que fue más por prevención.

JFR - Lunatic Maduro 06

En el último tercio el café y la pimienta se mantienen como los sabores principales y el final del sabor es de tierra mojada y cuero, con pimienta y tierra mojada en el retrogusto. La intensidad sí se hace un poco mayor, estando fija en media durante toda la fumada… creo que uno de los temas que menos me gusta de estos cepos es que siento que cuando no puedo fumar más del cigarro todavía queda bastante del mismo, solo que me quemo los dedos fácilmente. La línea de quemado mantiene esa tendencia de no ser recta, lo cual hace que sea más fácil quemarme por un lado que por el otro, pero de repente también se sienten toques suaves dulces que me recuerdan a un sabor a miel, que atan muy bien con los aromas en frío.

En realidad mi compra de este cigarro respondió a un tema de duración, diversión y dinero, y El Chiquito, que es como se llama la vitola, llama mucho la atención en la mano, en papel y en tienda, no es nada caro y contando esos dos temas no quería un cigarro que me tuviera más de 3 horas pegado a él, sobre todo habiéndolo fumado y darme cuenta que es una experiencia de pocos sabores. Pero estos sabores tienen intensidades que llegan a ser altas, por lo que el cigarro no es tan diluido como hubiese pensado, pero ciertamente uno al que no quisiera dedicarle más que a cualquier otro cigarro. Los productos de Aganorsa casi siempre cuentan entre los que me parecen mejores, pero al mismo tiempo agradezco que este no lleve el nombre en la anilla, pues no me gustaría romper esa tradición.

Dossier-2.indd

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s