Una nueva marca de Frank Vazquez, cuyo nombre no le suena a casi nadie, quizá porque ha sido parte de Corona Cigar Co. que es una tienda con dos sucursales en Florida. Pero más allá de quién es esta persona, mejor veamos qué es este cigarro; es fabricado por MJ Frias Cigar en República Dominicana, otra vez algo que casi nadie conoce. Pero se trata de un robusto extra de 5,5 x 54 con capa mexicana San Andrés, capote Broadleaf americano y tripa de dominicana, nicaragüense y americana, que ya nos va acercando a un terreno más conocido. Es la primera producción de esta marca y el único tamaño para cuando salió, aunque para el momento de este artículo ya salió una edición en corona larga también. El cigarro formó parte del pack mensual de Cigar Hustler y tiene una de las anillas más feas que he visto, que me recuerda mucho a los ACID.

Como dije, la anilla es bastante fea, quizá por los colores y por el uso de los brillantes, pero eso es un detalle y definitivamente es subjetivo. Pero el cigarro lleva unos meses en mi humidor y la verdad es que me llamaba bastante la atención, principalmente porque el cigarro vino sin celofán, lo cual me pareció bastante raro al principio, porque Cigar Hustler casi todo lo envía con celofán. Pero eso es quizá el único defecto, si lo quisieras contar como uno, pues en la capa hay aromas abundantes y deliciosos de miel, chocolate y tierra, mientras que en la tripa se sienten aromas de miel y cuero. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me llama aún más la atención, con aromas a frutas cítricas, suave de pimienta y chocolate. Para ser honesto, hasta que le hice la calada en frío estaba pensando que se trataba de otro cigarro raro más, pero estos aromas me llevaron a probarlo lo antes posible.

El Ponce comienza como todo un nicaragüense, pero es un dominicano, claro… pimienta fuerte, contundente y abundante, pero no durante largo rato y rápidamente se siente la influencia del broadleaf con San Andrés, pues incluye notas fuertes de caramelo, cuero y vainilla que duran gran parte del primer tercio. El humo es abundante, el anillo de combustión muy recto y el cigarro se siente pesado, incluso después de encendido, ceniza blanca y muy sólida. A mediados del primer tercio aparece un sabor que me encanta y que no he sentido mucho en tabacos: helado de café. Aunque el café sí es algo común, la sensación bastante cremosa de ese café en este cigarro solamente la puedo equiparar al helado, con notas de frutos rojos hacia el final del tercio. El retrogusto es de pimienta suave, cuero y nibs de cacao.

El segundo tercio se caracteriza por un breve llamado de atención a la construcción, no porque sea mala, sino porque la ceniza aguantó casi hasta la mitad del cigarro y cuando le voy a hacer una foto en este tercio ninguna mantiene una columna llamativa y eso sucede principalmente porque ese anillo de combustión no llega a ser realmente recto y el tiro sufre un poco, lo cual requiere un retoque para asegurar la quemada uniforme. Los sabores son similares a los del tercio anterior, aunque la pimienta es mucho menos intensa, pero el caramelo sigue muy presente, le siguen nueces y madera mojada, pero el sabor a helado de café se mantiene entre los principales y sin duda me encanta y me hace fumar (o tratar de fumar) más lento.

El último tercio del Ponce se hace más simple y el primer sabor en ser sacrificado es el de helado de café, lo cual me pareció malísimo, pero es sustituido por un sabor sencillo de café que ya no es cremoso y los sabores cítricos se vuelven parte principal de esos mismos sabores, así que hay algo de compensación ahí también y para nada puedo decir que este tercio no es tan bueno como los demás, aunque haya sabores distintos. También hay nueces y pimienta en menor instancia, y son estos dos sabores los que se repiten en el retrogusto. El anillo de combustión, humo, tiro y quemada siguen estando a la altura que han estado desde el inicio y al cigarro le toman casi dos horas alcanzar el final, con estas dimensiones me parece bastante respetable.

Un poco sobre las expectativas nos enseña que no hay que juzgar un cigarro por su anilla, pero también que hay que confiar un poco en el paquete mensual. La verdad es que me suscribí por primera vez a Cigar Hustler hace como 3 años y luego de unos 8 meses me salí; cuando lo hice me preguntaron qué sugerencias tenía para ellos, lo cual me pareció muy interesante porque no es el único pack al que me he suscrito y en ningún otro me han pedido opiniones. Les dije cuáles eran mis temas en ese momento (falta de variedad/rareza) y al cabo de unos 4 meses revisaba y veía que incluían cigarros muy interesantes así que a la primera oportunidad que tuve regresé y no me he arrepentido en lo absoluto. El Ponce resultó ser una fumada bastante buena, perfecta en todos los temas técnicos y de buenos y abundantes sabores, por lo que sería imposible puntuarlo mal por una anilla «fea».

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