Aproximadamente el año pasado, cuando todo el mundo estaba ocupado con la pandemia y sus consecuencias, dos amigos de la infancia en Chicago llamados Adetola “Aric” Wimberly-Bey y Derrick Bell crearon su marca de tabacos llamada Black Star Line y lanzaron su primer producto: El Milagro. Con el pasar de los meses fueron lanzando nuevos productos y hoy, aproximadamente dos años después, ya tienen cuatro cigarros de lo que ellos llaman «premium», así como una línea de cigarros infusionados, una colaboración de café, una línea de ropa y varias combinaciones entre ellos. Su primer cigarro era fabricado en El Titan de Bronze en Miami, pero para este War Witch contactaron a Agricola Norteña S.A. en Nicaragua, mejor conocidos como Aganorsa.

Aunque no se nota a primera vista, el War Witch es un cigarro de capa Connecticut, disponible en dos formatos: lonsdale 6×46 y robusto 5×50. El resto de la liga está conformado por un capote nicaragüense Criollo y tripa también nicaragüense, de Jalapa y Estelí. Sobre la anilla del cigarro está escrito War Witch, pero gracias al tamaño de las letras y lo pequeño del cepo, es imposible que se lea en un solo plano. La capa es bastante lisa, con un color casi uniforme, algunas venas y un ligero box press ovalado. Tiene aromas ricos aunque no muy numerosos en la capa, que incluyen tabaco fuerte, cremoso y dulce, mientras que en el pie se le sienten notas de chocolate. Finalmente lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta notas de crema, pimienta y frutas generales.

El War Witch enciende parejo, aunque me toma varios intentos hacerlo de manera uniforme, gracias a que el tiro no es el mejor. Comienza con una intensidad cremosa impresionante y sabores a pimienta blanca, cítrico, chocolate, madera y luego notas a canela y pimienta en el retrogusto, pero extremadamente abundante en cada calada, lo que me lleva a fumarlo lento y a disfrutar cada calada. Esto tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, pues si lo dejo tranquilo un rato, tiende a perder el fuego; no se apaga, pero sí requiere varias caladas o un retoque para volver a agarrar su intensidad. Los sabores cítricos toman una dimensión bastante cremosa y me recuerda al pie de limón, también porque aparece una nota destacada de vainilla también hacia el final del primer tercio y la intensidad se coloca en media alta. Si hay algo negativo que mencionar, además de esa tendencia a no mantenerse en su mejor momento de calor, está el hecho que es algo mas seco de lo que esperaba y siento la garganta algo seca, incluso tomando agua regularmente.

El anillo de combustión requiere un par de retoques en el segundo tercio, aunque esto creo que va más atado al tema del tiro y esa tendencia a apagarse, pero siempre que tenga el encendedor a la mano y la disposición de revisar bien por donde hacer ese retoque, el cigarro se comporta bastante bien y los sabores mantienen su intensidad sin quemarse. Sin duda es un Connecticut fuerte, tal como me encantan. El sabor frutal general del primer tercio se siente más como de banana o piña en el segundo, acompañado de cerezas, chocolate, cítrico cremoso, vainilla y la pimienta se siente más como negra que blanca, aunque en el retrogusto no es tan fuerte y es acompañada de chocolate. La complejidad del War Witch realmente abruma en ciertos puntos, pero es solamente cuando lo fumo muy rápido y el mal tiro me obliga a hacerlo a veces. Pero, cuando supero la mitad del cigarro los problemas de tiro parecen desaparecer, aunque los sabores se mantienen.

Los sabores del segundo tercio se ubican en el mismo orden y la misma intensidad en el último, pero esto no me molesta en lo absoluto, pues los dos tercios previos fueron maravillosos. La capa muestra una pequeña rotura justo por debajo de la perilla y perfectamente identificable en la imagen, pero siempre que incluya esa parte cuando me pongo el cigarro en la boca, no hay problemas y eso me ayuda a darle una calada más intensa al cigarro y poder probar mejor todos estos sabores deliciosos que incluye. La sensación seca en la boca y la garganta desapareció en el segundo tercio y al final el cigarro me duró casi dos horas, lo cual me pareció bastante impresionante.

El War Witch es un cigarro que no llega a un momento aburrido ni se estanca en sus sabores, complejidades o matices. Es implacable pero controlado, y eso no es algo común entre los tabacos, especialmente los de capa Connecticut. Es más común que se hagan más fuertes en el último tercio y finalmente se terminen, pero sabiendo que si el cigarro durara más, se haría más intenso. War Witch llega a su punto máximo a mitad de fumada, pero no sigue subiendo, aunque tampoco baja. Es un cigarro complejo que puede ser disfrutado por fumadores experimentados o incluso por más nuevos que se están atreviendo a fumar algo más fuerte y ese sabor cítrico cremoso, que solo puedo identificar como pie de limón, es realmente sorprendente.

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