El segundo producto de Mythology Cigars; no porque el Sátiro haya sido previo, pues los dos fueron lanzados al mismo tiempo, pero el segundo que fumo. En esta ocasión tuve la oportunidad de probarlo en Toro y en Robusto, aunque la reseña será del Toro, pues fue el cigarro incluido en el pack mensual correspondiente a septiembre de Rumbullion Club. Según la marca, en la mitología griega Arpía era una mujer alada, de gran belleza y capaz de hechizar a quienes oían sus cantos. Se caracterizaban por ser retorcidas, perversas y de bajos instintos. En el argot venezolano se le conoce con ese nombre a las mujeres que son especialmente celosas y/o malignas con los hombres, o al menos los hombres que se victimizan fácilmente llaman así a sus novias, amigas y conocidas. En esta ocasión, su liga tiene una capa San Andrés mexicana sobre capote nicaragüense de Jalapa y tripa seco de Jalapa, viso de Jalapa y Ligero y Viso de Esteli

El cigarro se ve bastante atractivo con su capa oscura, anilla roja en el pie y los colores de la anilla de gran tamaño. La capa tiene múltiples venas, aunque gracias a la gran anilla no se notan del todo. Se siente como un cigarro pesado y compacto, lo cual ya me llama la atención bastante. En la capa tiene aromas perfumados a flores, madera y tierra seca, mientras que en el pie se sienten aromas de tierra y un suave toque de café. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas nuevamente florales, pero también especiados, como de nuez moscada con paja y una nota de cuero.

Aunque no se nota en la imagen, el Arpía es de gran calibre, con unas dimensiones llamativas que no tengo a la mano pero asumo que está en un 6×54 o por ahí. La explosión de pimienta impresiona y me toma desprevenido en las primeras caladas, desprendiendo bastante humo y en mis ojos bastantes lágrimas… creo que hasta se me agua un poco la nariz. Afortunadamente no es el único sabor y al cabo de las primera tres o cuatro caladas permite apreciar una nota densa y abundante de chocolate, que se funde con madera aproximadamente a la mitad del tercio, momento en el que incluye un sabor como a crema de avellanas, que en el retrogusto es solo de avellanas, pero con un fuerte componente de pimienta también. El tiro es fenomenal y el anillo de combustión bastante respetable.

Como es muy obvio por las imágenes, el tiempo en Caracas está bastante cambiante. Es el final de la época de lluvias y esto hace que un minuto esté bastante nublado a las faldas del Ávila, y a los 20 minutos esté despejado. Esto seguirá así hasta finales de este mes y en enero comienza la sequía que dura hasta finales de mayo. Este clima húmedo ayuda a que los sabores del cigarro se sientan más pegajosos y con la abundancia de pimienta y chocolate que lleva, pues a veces hay que levantarse y moverse un poco. El sabor de chocolate toma un matiz dulce, mientras que las avellanas siguen bastante presentes, tanto en retrogusto como en el paladar. Finalmente, aproximadamente a la mitad del cigarro, se siente un pequeño hormigueo en los labios después de cada calada, junto con un leve sabor a cáscara de naranja que le da una sensación muy agradable al cigarro y me invita a fumar más lento.

Ya entrada la noche en el último tercio del Arpía los sabores no han cambiado mucho, destacando básicamente los mismos: pimienta, chocolate y avellanas, aunque ahora podrían ser almendras. El sabor se siente algo más seco, si se quiere menos cremoso, siendo el resultado que se siente más seco en la garganta. Pero el humo sigue siendo abundante, el tiro muy bueno y no se calienta a menos que le dé caladas muy continuas. Al cabo de una hora y 45 minutos, el Arpía llega a su fin.

Cuando estábamos fumando estos cigarros en período de prueba, siendo las muestras finales escogidas por los dos dueños de la marca, a quienes conozco, el consenso fue que ambos cigarros son los que deberías llevar a una reunión de amigos (textualmente fue a una parrilla, pero para cualquier ocasión funcionan) y que el Sátiro era el indicado para antes de comer, cuando estabas tomando un trago y comiendo entradas. Mientras que el Arpía sería el que fumes después de haber comido, con el estómago lleno y con un ron de edad avanzada. Esa misma teoría sigue aplicando, pues el Arpía es considerablemente más fuerte, aunque quizá menos complejo. No es un cigarro perfecto y este es el cuarto que me fumo de esta sesión finalizada y aunque algunos me han dado problemas, este se comportó de maravilla, por lo que quizá lo más importante a lograr con esta marca es consistencia en sus productos. Pero al igual que lo dije con el Sátiro: los primeros productos de una marca rara vez serán perfectos, pero si siguen así llegarán lejos.

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