José Domínguez la persona es posiblemente más conocido que José Domínguez la marca. Esto por una razón muy buena y otra no tan buena. La menos buena es que en 2019 fue arrestado luego de una orden de captura en su contra emitida en 2017, que lo acusa de evasión de impuestos. Al parecer todos los cigarros que son importados a USA deben cancelar un arancel de 52,75% sobre el precio al mayor, limitado a 40,26 centavos de dólar por cigarro. La parte acusadora alega que Dominguez rebajó el valor de los cigarros que importó entre 2009 y 2012. La otra razón por la que es conocido es que es el productor de marcas como Victor Sinclair, esta que lleva su nombre y otras. Que puede no sonar como mucho, pues confieso que aunque he escuchado una que otra cosa sobre la marca Victor Sinclair, no había probado algo de alguna de las marca de Dominguez. Por lo que me impresionó bastante cuando me dijeron que es una de las marcas más vendidas en el mundo.

En cuanto al producto en sí, este Maduro es uno de dos productos que hace la marca. El otro es un Connecticut. Ambas líneas están disponibles en cinco vitolas distintas y, aunque esta es de 5×50, se llama Gordito, según varias páginas en donde los he visto a la venta. Hay alguien que está trayendo estos cigarros para la venta en Venezuela, por lo que me pidió que probara algunos de los productos. Este Maduro está cubierto por una pequeña lámina de cedro que recubre algo del cigarro con capa San Andrés mexicana, sobre capote y tripa dominicanos. Luego de quitar esta laminita de cedro en la capa se aprecian aromas a madera, como debería ser obvio, pero también un fuerte componente mineral, que por un lado es tierra y por el otro es como asfalto mojado. En el pie los aromas son muy similares, pero mucho más inclinados a tierra y finalmente en la calada en frío se siente una calidad vegetal y más destacada de madera.

El José Domínguez tiene un buen tiro, por lo que enciende con una marcada rapidez, sabores con una cierta tendencia hacia el amargor, pero entre esa oleada se aprecian también notas de café espresso marcadamente agradables, incluso más de lo que esperaba con esta bienvenida amarga. El humo es abundante, denso y la quemada uniforme y de buen ritmo. Hacia mediados y entrando en el final del primer tercio, los sabores de tierra mojada se equiparan a los de café, dándole una fortaleza media al cigarro.

La quemada continua su paso uniforme y bastante bueno, con un ritmo decente y humo abundante en cada calada. La fortaleza del cigarro sigue fija en media, sin dar mayores indicios de que vaya a cambiar y los sabores se ubican a una intensidad media-baja, incluyendo tierra y madera como principales, pero sin muchos matices que destacar. En el retrogusto la tierra tiene una participación marcada, y es en donde el sabor de café vino a colocarse, habiendo abandonado su presencia en el paladar. La verdad es que no es un cigarro que me cautive mucho, pues la suavidad de sus sabores junto con la fortaleza baja me hacen pensar en otras cosas mientras fumo y hasta distraerme un poco.

Es en el último tercio donde la quemada comienza a desvariar, aunque en verdad es muy poco y no vale la pena juzgar la construcción del cigarro por un detalle así, pues se ha comportado de maravilla desde la primera calada. Los sabores guardan una marcada similitud con los del tercio anterior, pero llevando esa misma tendencia de ir desapareciendo el sabor de café e intensificando el de tierra. Manteniendo este estilo el José Domínguez Maduro llega a su fin aproximadamente una hora y 15 minutos después de haberlo encendido, destacando durante toda la quemada una construcción impecable.

El José Domínguez Maduro puede no ser el cigarro más bonito, ni el más complejo, ni el de los mejores sabores. Pero sí que es un cigarro ideal para principiantes, pues su sencillez y carencia de matices pueden significar un interesante paso hacia las capas maduras, que suele ser un tema medio intimidante para nuevos fumadores. Incluso para fumadores más experimentados puede ser una fumada agradable y conozco algunos que lo han probado y dicen que es exactamente eso: agradable. En lo personal, no es un cigarro que voy a salir a comprar mañana, pero con gusto lo volvería a fumar, sobre todo un lunes por la tarde o en algún ambiente donde no importen mucho los sabores sino más bien la experiencia y con esta fabricación hay muy poco que puede estar mal.

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