Durante muchos años los cigarros del señor Patel eran fabricados por Plasencia Cigars en Nicaragua y a veces en Honduras también. Así que era muy común cometer el error que si hablabas de la fábrica de Rocky Patel, la gente pensara que estabas hablando de Plasencia en realidad. Incluso, a quines hacían el tour de la fábrica de Rocky Patel eran llevados a la fábrica Plasencia, a una sección dedicada a RP. Pero eso no quiere decir que Patel no tuviera una fábrica propia, y es que en 2009 se asoció con Amilcar Pérez-Castro para crear Tabacalera Villa Cuba, S.A., una pequeña fábrica en Estelí (al menos más pequeña que Plasencia). Mientras que las marcas más conocidas de Rocky siguen siendo hechas por Plasencia, STG y Drew Estate, la mayoría de las nuevas líneas desde 2019 son creadas en esta fábrica, y para celebrar los 10 años de sociedad, decidieron crear un cigarro que lleve el nombre de la fábrica: TAbacalera VIlla CUba SA.

El cigarro fue lanzado en tres vitolas, de la que esta es la central, en forma de un toro 6×52 con capa mexicana San Andrés sobre capote y tripa nicaragüenses. Esta capa tiene aromas a chocolate, nueces y establo, mientras que en el pie se aprecian aromas que me hacen pensar que esta no será una fumada suave, con notas muy fuertes de los típicos aromas de tabaco nicaragüense, que incluyen chocolate, establo, madera, canela y un toque fuerte de pimienta. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío presenta una cantidad hasta molesta de pimienta roja, chocolate y lo que solo puedo describir como coca cola sin gas. Compré un 5-pack a ciegas, pues el cigarro me lo han recomendado bastante más de una persona, así que pensé que en el peor de los casos podría regalarlo a quienes me lo recomendaron, pero como ya es el segundo o tercero que fumo, decidí hace tiempo que me iba a quedar con ellos.

Luego de sus aromas tan fuertes y abundantes, impresiona un poco que el TAVICUSA no comienza con un bombazo de pimienta. Incluso, comienza con sabores dulces de cáscara de naranja, salsa barbecue, tierra y notas herbáceas, y a partir de ahí el cigarro comienza a sentirse más complejo en cada calada, contrastando sabores dulces de cáscara de naranja, frutos rojos y vainilla, con notas tostadas. El retrogusto es de fritanga, notas minerales y más notas tostadas. A lo largo del tercio aparecen también notas a cáscara de limón y pimienta negra, sobre todo en el retrogusto. No todos los sabores aparecen a la vez, sino es como distintas variaciones en distintos momentos del tercio. La construcción sin problema alguno, humo abundante y denso, y una quemada a muy buen ritmo.

El segundo tercio del TAVICUSA se siente en cierta manera como una evolución del primero, donde las notas tostadas se sienten como más quemadas y comienza a contagiar a otros sabores de ese elemento quemado, como café quemado, pan quemado, etc. Las notas frutales se ven dominadas por las minerales, mientras que en el retrogusto aparecen notas florales que incluyen distintas flores, que de ninguna manera podría identificar. Las notas dulces también se pierden un poco en este tercio, sobre todo a partir de la mitad del cigarro, pero siguen habiendo frutos rojos, sobre todo en el retrogusto. La intensidad de los sabores es alta y la fortaleza es media-alta, así que este cigarro sin duda es la batería que esperaba y que los aromas en frío me habrían deparado. Quemada muy buena y un humo abundante, con una quemada que podría ser calificada de lenta.

Ya en el último tercio los sabores comienzan a recoger sus maletas y se preparan para irse, desapareciendo primero las notas tostadas, que volvieron a ser tostada en algún punto del final del tercio previo, y aparece una nota de mantequilla de nueces, frutos rojos y una nota más suave de pimienta y todo lo demás está de salida. La quemada sigue muy bien pero son las sensaciones de nicotina las que me hacen fumar más lento y tomar los últimos momentos del cigarro con mucha calma. Durante toda la fumada la quemada fue perfecta, tomándome exactamente dos horas y 15 minutos acabar con este cigarro, al punto que ya me estaba quemando los labios, pues se mantuvo frío y sin problemas hasta ahí.

Luego de tantas alabanzas, es difícil sacarle puntos negativos al cigarro, pero sí tengo que decir algo que me llamó la atención desde el inicio: este puede ser cualquier cigarro de Rocky Patel. Nada en la anilla o en los sabores me hizo pensar que era algo típico nicaragüense ni una imagen que me describiera lo que es TAVICUSA. Fue antes de iniciar esta reseña que revisé que es lo que significa, aunque la terminación en SA sí me hizo pensar en el nombre de una marca o compañía. Pero insisto que fue un cigarro ideal, fuerte, de sabores abundantes y una nota tostada y ligeramente amarga de principio a fin, así que si esos no son los cigarros que te gustan, este no es para ti. Para una marca a la que mucha gente le tiene idea, el TAVICUSA creo que es un cigarro que puede callarle la boca a más de uno… para que solamente lo disfrute.

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