La recomendación de un amigo quien anteriormente me ha hecho recomendaciones de la calidad del Murciélago de Espinosa y el Trinidad Espiritu No. 1, así que sin pensarlo mucho decidí adquirir un 5-pack, aprovechando una buena oferta. San Lotano fue la primera marca propia de AJ Fernandez, aunque para ese momento ya era bastante conocido por hacer cigarros para terceros, con San Lotano se atrevió a hacer un cigarro para sí mismo, con el nombre de la que era su marca cuando vivía en Cuba. Esta marca originalmente comenzó con el San Lotano Oval, pero desde entonces ha creado una gran diversidad de productos, incluyendo en este blog el San Lotano The Bull y el Requiem Connecticut. De más estaría decir que las expectativas con este Requiem Maduro son altas, pero como lo compré en un 5-pack, la verdad es que este es como el tercero que pruebo y los otros dos estuvieron muy bien.

Sin embargo, mi experiencia con los robustos de AJ Fernandez no es tan extensa, pues normalmente opto por sus cigarros en vitola toro, quizá porque es lo que más encuentro, pero también porque me pareciera que es su vitola base para las ligas. El cigarro tiene una capa San Andrés mexicana, que cubre un capote nicaragüense y tripa de Honduras y Nicaragua. En la capa se aprecian aromas a madera, cuero y tierra seca, mientras que la tripa presenta aromas tostados y a madera. Finalmente, la calada en frío tiene notas de tierra seca, chocolate, nueces y madera. La construcción se ve libre de detalles, con una capa por demás lisa, teniendo en cuenta que es San Andrés, que rara vez será lisa, pero un color muy uniforme y una sensación pesada en este pequeño robusto 5 x 52.

Mi experiencia con las ligas de AJ Fernandez me ha llevado a que sea prácticamente imposible no tener altas expectativas con sus productos, así como esperar siempre un golpe de pimienta en las primeras caladas. Son pocas las ocasiones en que no las he sentido con sus ligas y esta es una de ellas. El cigarro sí comienza con pimienta y dominante de pimienta, en realidad, pero no es un golpe tan fuerte como suele tener… es más como una palmada, seguida de abundantes notas de chocolate negro seguido de notas cítricas y de pasas, que se mantienen a lo largo de todo este primer tercio, incluyendo también notas de café hacia el final. En general, una experiencia que ciertamente me parece muy valiosa, diferente, pero al mismo tiempo típica en el nivel de excelencia que AJ Fernandez me tiene acostumbrado.

Precisamente, a diferencia de la mayoría de las ligas de AJF, la de este Requiem Maduro no es principalmente picante, sino que la pimienta tiene una participación constante, pero no dominante. Lo que domina este cigarro son las notas dulces, que no son fuertes pero sí muy consistentes y junto con el chocolate y el café, le dan una complejidad muy agradable a cada calada. Precisamente lo que espero de una capa madura, pero también lo que esperaría en un segundo tercio, aunque este cigarro para expresar esa intensidad y complejidad en todos los tercios. Los sabores son exactamente los mismos: pimienta, café, chocolate, pasas y notas cítricas, pero también notas de galletas danesas en el retrogusto acompañando la pimienta.

En el último tercio el sabor principal es el de café, pero sigue acompañado del resto de los sabores, aunque son los cítricos y el chocolate los que han perdido terreno en ese sentido. El retrogusto mantiene las galletas danesas que aparecieron en el tercio anterior, pero todo con una complejidad y una riqueza que casi siento que el robusto se me va a quedar corto. No obstante, hay cigarros que funcionan muy bien en robusto y no tanto en toro, así que por lo pronto, me mantengo igualmente contento con esta experiencia y por el hecho que es un cigarro que regularmente está en oferta, así que con gusto y regularidad lo compraré. Me duró una hora y 15 minutos, que no es mucho, pero es un cigarro que dura lo que tiene que durar y nunca se hace cansón. No hablé de su construcción, quizá porque al igual que una buena banda sonora en una película, acompañó lo que fue una fumada perfecta, con humo rico, abundante y una quemada ideal.

Hace poco hablaba con un amigo que gusta fumar cigarros más o menos en los mismos niveles de intensidad y fortaleza que yo, con quien regularmente comparto experiencias, aunque él fuma muchísima más cantidad y variedad. Este amigo me decía que últimamente había notado un cambio en muchos productos de AJ Fernandez, como si algunos lotes no estuvieran tan buenos como otros, y con los niveles de producción que maneja la marca y la calidad en cada producto, hay un cierto «no puede ser para siempre» que me hace pensar que puede tener razón. Pero cuando le dije que no me había dado cuenta de eso y le mencioné este cigarro, me dijo que ese ha sido constante y consistentemente uno de los mejores. En verdad no me he dado cuenta de estos cambios en consistencia, pero también me pasa que no compro por cajas y dado que voy comprando con tanta variedad, quizá para el momento que vuelvo a comprar un AJF, ya la calidad volvió a ser la misma… una especie de ruleta rusa de la buena suerte.

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