La línea Lost and Found es un proyecto que comenzó con el nombre de Impromptu y eventualmente comenzó a llamarse como se le conoce hoy en día. Desde el principio la idea era la misma: una colaboración entre Tony Bellatto, Robert Caldwell y Jaclyn Sears, en donde Caldwell encuentra cigarros que se han quedado «fríos» por una razón u otra en fábricas por toda América Latina. Sears diseña las anillas y Bellatto se encarga de la distribución y dirige el proyecto. Estos cigarros añejados y olvidados vienen de las mejores fábricas, bajo el compromiso que esa fábrica no es identificada y están disponibles en pequeños lotes.

El cigarro en cuestión es un toro de medidas 6 x 52, con una capa Habano dominicana y poca identificación en el resto de las hojas, más allá de que fueron fabricados en 2015 y con la salvedad que vienen de República Dominicana también, por lo que tengo pocas dudas del origen del cigarro, y una rápida búsqueda en internet lo confirma. Pese a su tamaño, el cigarro se siente bastante ligero, pero el cigarro tiene una capa con bastantes venas, pero buenos aromas cremosos, como lo dice la anilla, matices de vainilla y fruta sintética (como un chicle de frutas). En el pie se sienten notas de esa misma fruta sintética, que podría ser como los famosos chicles o caramelos de patilla (sandía) y finalmente en la calada en frío, notas algo discordantes, que incluyen nuevamente el chicle, pero también mantequilla y paja.

Desde las primeras caladas los sabores son bastante sutiles, con toneladas de humo pero no mucha intensidad en el rango de sabores, destacando principalmente notas de frutas sintéticas, como el típico chicle de tutti frutti, vainilla, crema y una sensación como de refresco de cola. En el retrogusto hay una ligera sensación picante y de caramelo, y este último a lo largo del tercio se riega hacia el paladar también. Si no fuese porque el cigarro identifica la capa como Habano, su fortaleza e intensidad de los sabores me harían pensar que es un Connecticut. El tiro es bastante suelto, pero el cigarro mantiene su forma muy bien, aunque obliga a fumarlo lento pues cuando le doy menor espaciado a las caladas se calienta bastante y se vuelve amargo.

En el segundo tercio mantiene sus notas sutiles a vainilla, fruta sintética y crema, siendo esta crema la que domina la fumada y mantiene al cigarro bastante suave, siempre que no le dé caladas muy largas, lo que hace que se sienta más picante, pero con un fuerte toque amargo, por lo que trato de espaciar las caladas. Hacia el centro del cigarro aparecen notas de madera, como las del interior de una caja de tabaco nueva y unas notas a pan blanco igualmente sutiles y que se mantienen en la fumada siempre que sea pausada. Sin embargo, con todo y que la fumada es pausada, el cigarro tiende a desviar su quemada, por lo que el anillo de combustión es variable y me obliga a tener el encendedor a la mano.

Para el último tercio los sabores apenas si se sienten, gracias a la concentración de la quemada en los toques finales, aunque la pimienta es quizá lo que más destaca y cada calada obliga a tomarlo con suavidad, pues pica bastante en la lengua y la garganta. A partir de la mitad el cigarro perdió su propiedad cremosa, siendo hasta áspero en el humo y logró apagarse solo unas tres veces, por lo que la combinación de reencendido, caladas continuas para mantener la llama y sensación más fuerte hizo que lo dejara de lado cuando todavía le quedaba un rato, aunque ya sin muchas ganas. Este problema de construcción también hizo que se calentara bastante y en ninguno de los casos era una experiencia agradable. No obstante, no es el primero que me fumo de estos y la experiencia anterior no sufrió estos problemas de quemado, así que me gustaría pensar que no es una constante en el cigarro. Cuando marcaba una hora con 20 minutos, lo dejé de lado.

Más que una edición limitada y escasa, la mayoría de los Lost and Found son una lotería. Su historia marca que son cigarros olvidados en fábricas de toda Latinoamérica, sin explicar las razones por las que fueron dejados atrás. Podría pensar mal y asumir que los dejaron porque tienen problemas, pero eso sería juzgar a toda la línea por la experiencia con un cigarro y en realidad he fumado varios Lost and Found con distintos resultados. Lo que sí es cierto es que son bastante variados y este Pepper Cream Soda Habano quizá no fue el mejor, pero seguiré probando.

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