La gente de La Flor Dominicana tiene tantos productos de nombres y anillas tan similares que a veces no tengo del todo claro cuales he fumado y cuales no cuando los veo a primera vista. Algunos son bastante «cariñosos» en precio, pero todos siempre me han parecido bastante fuertes. Durante una época compré algunos en 5-packs y los tenía de consumo regular en el humidor, sobre todo el Coronado, que siempre me ha gustado. Pero en los últimos dos años he probado y comprado muy pocos, así que cuando se me presentó la oportunidad de probar este Cameroon Cabinet, salté a ella con un poco más de entusiasmo del que suelo tener por la mayoría de las otras fumadas. Este Cameroon Cabinet, en esta pequeña vitola, supuestamente es el cigarro que Litto Gomez y su hijo fuman de manera muy regular en la fábrica. Es el único tamaño que todavía se produce de la Serie 2000 de LFD y recibe su nombre por la capa que lo cubre.

Se trata de un petit corona de dimensiones 4,75 x 40, con capa Cameroon dominicana, capote de República Dominicana y una mezcla de tabacos dominicanos y nicaragüenses en su tripa. Dado que la capa es madurada y que aparentemente es ligero, tiene un color más oscuro que las típicas capas Cameroon. También tiene una multitud de pequeñas venas a lo largo de ella, pero la oleosidad también hace que no sea tan fácil verlas en primera instancia. Tiene aromas a cuero, tierra y especias varias, del tipo que son dulces y que podría determinar como canela y nuez moscada, pero no me atrevería a identificar cada una, así que solamente especiada. En el pie es más escaso de aromas, destacando paja y una sensación como de turba salada, pero en la calada en frío se siente más como tierra mojada y cáscara de naranja.

¿Qué te puedo decir? ¡Es un La Flor Dominicana! Comienza intenso desde la primera calada, con notas ricas en nueces y dulce, muy picante pero de tabaco y no de pimienta. También hay notas de chocolate, sobre todo chocolate negro en el retrogusto y se mantiene con estos sabores durante gran parte del tercio, apareciendo notas de tierra mojada hacia la frontera con el siguiente tercio. La ceniza se sostiene sorprendentemente bien para un cigarro de cepo 40 y es ya metido en el segundo tercio que decido dejarla caer en el cenicero. En construcción se comporta de maravilla, con un tiro ligeramente apretado, pero anillo de combustión muy recto y me toma unos 20 minutos superar el primer segmento.

El segundo tercio es relativamente menos dulce que el anterior, lo cual no me gusta tanto porque es una de las cualidades que más me atraen de las capas Cameroon. Sin embargo, mantiene sus sabores de chocolate negro y tierra mojada, siendo el primero de ellos el que presenta en el retrogusto. También hay pimienta, aromática solamente pues la sensación de picor es mucho menor pero sigue siendo solo de tabaco. En construcción sigue perfecto y eso es algo que destacar, pues muchos cigarros de LFD con la perilla en forma de cincel tienden a ser excelentes, pero muchas veces pareciera que la fábrica pasa tanto tiempo perfeccionando esa perilla que las que más normales, no les prestan tanta atención y son más propensas a dar problemas. Pero con este Cameroon Cabinet, no ha habido problema alguno y tanto la ceniza como el anillo de combustión han estado perfectos.

En el último tercio regresan los sabores dulces y también el sabor de nueces, que leyendo un poco mi párrafo anterior, parece que no lo mencioné y quizá se deba a que se sintió muy poco. Dicho eso, nunca desapareció del todo, solo perdió intensidad o fue dominado por el sabor de tierra, que parece amainar un poco en este tercio y es lo que me permite apreciar otros sabores. Esta tendencia más dulce no me recuerda tanto a la capa Cameroon, pero tampoco creo que esté a ese nivel de poder determinar exactamente a qué se debe un sabor u otro. No obstante, la fumada se ha comportado muy bien y la construcción del cigarro ha sido perfecta desde el primer momento. Cumpliendo una hora y 5 minutos de fumada, dejo al Cameroon Cabinet morir con dignidad, no sin antes quemarme un poco los labios porque estaba a ese punto. Si hubiese tenido un palillo de esos que le reclamo a mis amigos que los tienen, lo hubiera usado.

Los cigarros de La Flor Dominicana siempre van a ser intensos de sabores y en casi todos los casos, de fortaleza. El Cameroon Cabinet no es excepción, aunque no está al nivel de otros como el Double Ligero, y no tiene que estarlo. Obviamente la capa juega un papel importante en la percepción de los sabores, pero en este me hubiese gustado que los toques dulces tan típicos de la capa jugaran un papel más protagónico en la fumada. Sin embargo, no me cabe duda que sea un cigarro que puede ser disfrutado por cualquier nivel de fumadores y en esta vitola no sentí que me quedara con las ganas de fumar más. Sí me pasó que se terminó rápido, pero es un tema de la vitola. Pero no me sentí carente de mayor intensidad… entregó todo lo que tenía que entregar y me dio una fumada muy agradable.

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