En el año 2020, Southern Draw creó una nueva línea llamada Manzanita para rendirle tributo al mundo del tabaco. Pero fue un cigarro muy diferente por algunas razones, principalmente porque la marca es una de las que tiene sus cigarros a precios normalmente amigables, pero este costó $15 por unidad en su lanzamiento, aunque hoy ya están un poco más solidarios. La otra razón, es porque no compartieron el origen de todas sus hojas, destacando solamente que es fabricado por AJ Fernandez, al igual que todos sus otros productos y los varietales de las hojas utilizadas, por lo que sabemos que la capa es un híbrido de Habano, el capote es Habano también, y en la tripa tienen hojas Corojo 99, ligero y Pelo de Oro, aunque «ligero» realmente no es un varietal, es decir que las dos que mencionan, Pelo de Oro y Corojo 99 podrían ser de la variedad ligero en la planta. Por otro lado, en 2021 se añadieron dos tamaños más al vitolario que consistía en solamente uno.

Sin duda el colorido de la capa del Manzanita combina muy bien con la anilla roja. A propósito de su nombre, casi todos los productos de Southern Draw, con excepción del 300 Manos, están relacionados con plantas o flores y este recibe su nombre precisamente por lo rojizo de la capa, que según los torcedores se asemeja a una manzana. También tiene varias venas prominentes y abundantes, y un cierto brillo a todo lo largo, aunque no es un brillo que se nota de cerca. Los aromas en la capa son a pasas, madera (bastante), cuero, bosta y paja, mientras que en la tripa se sienten variaciones de estos, incluyendo establo y tierra. Finalmente, la calada en frío presenta notas de madera, bourbon, pasas, nueces y chocolate negro.

Desde el primer momento el Manzanita constituye una fumada interesante, y sus sabores son de abundante riqueza e intensidad, incluyendo chocolate negro y madera, seguidos de notas más suaves a cuero, tierra, cáscara de maní y nuez moscada. La pimienta está presente tanto en el paladar como el retrogusto, pero se siente con una intensidad sospechosa, pues aromáticamente es fuerte pero no pica del todo. En el retrogusto también hay pasas, que le añaden una dulzura que contrarresta esa posible intensidad picante, o al menos la controla. El tiro es perfecto, la ceniza se sostiene muy bien y es blanca, con una producción abundante de humo. En términos de fortaleza, comenzó en media, pero para finales del primer segmento ya está en media-fuerte.

El segundo tercio del Manzanita sigue teniendo al chocolate negro de protagonista, pero los sabores de madera adquieren una propiedad cremosa y casi se siente como rueda sobre la lengua. En los sabores secundarios se aprecian hojas de té, tierra, cuero, paja y una ligera nota floral, mientras que el retrogusto sigue siendo dominado por el dulce de pasas y apoyado por una nota más sutil pero no menos obvia de pimienta. La quemada sigue presentando una ausencia casi total de problemas y el humo es abundante en cada calada, incluso si las hago más cortas. La fortaleza del Manzanita se coloca fija en media-fuerte.

El chocolate negro ya no es el sabor dominante, al menos no en el último tercio, pero principalmente porque ninguno lo es. Es como si la intensidad de los sabores hubiese sufrido un revés en esta última sección y todos los sabores redujeron su riqueza, por lo que podría decir que se siente menos complejo y presenta menos sabores, incluyendo chocolate negro, canela, cuero y madera, con pasas y pimienta en el retrogusto, pero todos estos menos intensos, sin duda. Pero en términos técnicos no ha habido problema alguno, por lo que sigo disfrutando del Manzanita hasta la última calada, que llega al contar una hora y 35 minutos. Algo menos de lo que hubiese esperado en un toro, pero sin duda algo que disfruté durante toda la fumada.

Al igual que tantos otros cigarros de Southern Draw, parte de las ganancias del Manzanita benefician a ONGs locales de Nicaragua. Hay quienes dicen que esa es la razón de los precios mayores de la marca y del precio que rondaba los $15 en este a la hora de su lanzamiento, aunque en realidad cuando yo lo compré costaba considerablemente menos. Por otro lado, lo adquirí en Toro, no porque considere que es mejor que robusto, sino porque al menos con los cigarros de AJ Fernandez, me parece que esta vitola favorece mucho más sus ligas y es por ello que es la vitola que más vende, o al menos eso creo. La experiencia con el cigarro es rica y compleja, y la combinación de chocolate con madera, aunque es algo que existe en distintos cigarros, aquí se sintió perfecta. Al menos en los dos primeros tercios, mientras que en el último se sintió más como una despedida.

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