Casi cuatro años después de haber probado mi primer Gilberto, tuve la fortuna de que un amigo me regalara este Gilberto Reserva. Los Gilberto de Oliva tienen una historia interesante, pues es la primera marca lanzada desde que Oliva vendió sus operaciones en 2016 y recibe su nombre por el patriarca Gilberto Sr., quien murió en 2017. También fue el primer producto nuevo de Oliva desde 2012 y la primera marca nueva de Oliva desde 2008. Originalmente este cigarro se llamaría Facundo, siendo el hijo de Melanio Oliva y el padre de Gilberto, pero se saltaron una generación y lo llamaron por el patriarca más reciente. Esto también se debe a que Facundo se ha convertido en una marca de Bacardí y para evitar temas legales, decidieron no usarlo. Sin embargo, la venta de la marca se limita a la marca per se, pues la familia sigue manteniendo los sembradíos de tabaco que comenzaron en el año 1969 en Nicaragua y que luego plantaron en Honduras, México, Panamá y las Filipinas.

La composición de este cigarro es exactamente la misma del Reserva Blanc, con excepción de la capa, que en este caso es una Sumatra de Indonesia. Pero la capa deja bastante que desear, pues se ve muy imperfecta e incluso hasta fea, pero por $6 por unidad, no es mucho más lo que puedes esperar. Los aromas de la capa tampoco son los más agradables, incluyendo cartón mojado, galletas de soda y cuero, mientras que en el pie son mucho más llamativos, pues incluyen café, madera, frutos rojos y caramelo. La calada en frío también compensa bastante, incluyendo café mocha y paja.

Los aromas en frío no siempre garantizan su presencia luego del encendido y el Gilberto Reserva es una prueba de ello, comenzando con sabores a paja, cedro y aserrín, pero también aparecen notas dulces y afrutadas, como cáscara y pulpa de naranja, y a mediados del segmento aparecen también notas de café, tierra mojada, cáscara de limón amarillo y pimienta, esta última bastante suave. En el retrogusto aparecen más notas de pimienta, aunque con la misma intensidad, cartón mojado y aserrín también. Pero esta combinación no tiene problemas y aunque hay algunos sabores y aromas que no calificaría como agradables, la experiencia total sí lo es. La construcción se comporta muy bien, pero sí hay algunas demostraciones que no se mantendrá tan bien y esto solo lo noté mientras lo fumaba, pues hay imperfecciones mínimas que luego se convirtieron en mayores, pero que por lo general podría ignorar en un cigarro que no las desarrolle en tercios siguientes.

Mientras que los sabores en el primer tercio parecían competir entre ellos y dar una demostración de distintos matices, el segundo tercio destaca la dominancia del sabor de tierra mojada, acompañado de sabores más sutiles de café, cartón mojado, madera y una nota frutal distinta y más parecida a uvas o pasas en este punto. Estos sabores secundarios mantienen la tendencia entremezclada del primer tercio, pero el 50% de los sabores son de tierra mojada. La intensidad de los sabores es media y la fortaleza es suave-media, mientras que en su construcción, si no lo demuestra la imagen les cuento que la capa se ha quebrado en un par de sitios y el anillo de combustión ha requerido retoques continuos. Menos mal que tengo un encendedor de una sola turbina para apuntar a esos problemas sin quemar de más.

El último tercio lo extiendo lo más posible porque realmente es delicioso y porque estuve unos 10 días sin fumar y un cigarro de estas dimensiones me pega más de lo que quisiera luego de esta ausencia. El sabor de tierra sigue dominando, pero le acompaña un sabor de café casi al mismo punto de intensidad y por detrás le siguen notas de madera de roble y frutos rojos. La pimienta sigue presente, pero pareciera tener un delay, en el sentido que la siento en la lengua pero cuando ya estoy probando el retrogusto del cigarro. Mi ausencia de fumada también llevó una ausencia de alcohol, por lo que estoy fumando con agua gasificada y el chispeo en boca posterior a la fumada es increíble. No obstante, los problemas de quemada se mantienen aunque en menor regularidad y al cabo de una hora y 40 minutos finalmente lo dejé descansar en paz.

En el gran universo de los Oliva y los múltiples productos que tienen, que incluso en 2017 cuando este fue lanzado ya eran bastantes y hoy son muchos más, el Gilberto Reserva no destaca mucho más allá en términos de sabor ni de calidad, pero en 2017 seguramente destacaba por precio. No sé si todos los Oliva han sido de precios amigables siempre, pero el hecho es que a $6 por cigarro son pocos los Oliva o los cigarros de buena calidad hoy en día, pero no inexistentes. Por un toque más se pueden conseguir muy buenas ofertas en línea, en las que estoy seguro que el Gilberto Reserva también se encuentra. Pero el Gilberto Reserva tiene una característica que es relativamente rara entre los tabacos nicaragüenses y es que no es fuerte ni agresivo, y eso era exactamente lo que estaba buscando. En términos generales es muy parecido al Reserva Blanc, pero con sabores diferentes y mis impresiones del Reserva Blanc no fueron las mejores, pues lo noté eclipsado por el Connecticut Reserve de la misma marca. No recuerdo otro Oliva con características similares a este, pero si lo comparo con su versión Connecticut, creo que este sale mejor parado.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s