Alec & Bradley – Gatekeeper

En 2018 la marca Alec Bradley creó su primer producto con el nombre Alec & Bradley. Es un cambio mínimo, pero significa mucho y lo explico a continuación: Más o menos en 1997, Alan Rubin creó una marca de tabacos. Siguiendo los consejos de un amigo, quería que el nombre de esta marca comenzara con A para que estuviera entre los primeros en las páginas amarillas. Estoy seguro que para cualquier millenial o incluso Gen X las páginas amarillas suenan como el telégrafo, pero durante muchos años estas eran el medio principal para conseguir servicios en la ciudad y los comercios iban en orden alfabético, por los que comenzaban por A estaban de primeros y si estabas buscando algo, era infinitamente más probable que llamaras al primero de la lista. Por eso ves, sobre todo en Estados Unidos, muchos comercios que comienzan por A o incluso ABC, como ABC Liquors, por mencionar uno. El hecho es que Alan Rubin llamó a la empresa por sus dos hijos: Alec y Bradley. Eso fue hace más de 25 años y hoy los dos hijos son parte de la empresa. Ellos dos ya han creado distintos productos, de los cuales realmente no he probado mucho, principalmente por mis propios temas con la marca, pero el segundo de esos productos fue este Gatekeeper.

Gatekeeper lleva una capa Habano ecuatoriana sobre capote nicaragüense y una mezcla de hojas de Nicaragua y República Dominicana en la tripa. Su producción fue originalmente en la Tabacalera La Alianza, en República Dominicana y propiedad de E.P. Carrillo, pero por temas de capacidad, la fabricación hoy en día es en Tabacos de Oriente en Danlí, Honduras y propiedad de la familia Plasencia. El Gatekeeper tiene una capa Habano con una variedad de colores muy variada, casi hasta pareciera un Broadleaf alisado, por llamarlo de alguna manera. Pero también tiene un buen brillo y eso denota hidratación y aceites en buen estado. Tiene aromas a carne a la parrilla, cítrico y carne seca tipo beef jerky. La calada en frío tiene un aroma variado de pimienta, madera mojada o más bien corteza de árbol húmeda y esa nota de carne a la parrilla, aunque quizá recién puesta al fuego. Es un cigarro firme y siendo un 6×60, estoy seguro que estaré aquí un buen rato, incluso si no es mi vitola preferida.

El Gatekeeper comienza con los sabores que la calada en frío me mostró: madera en distintas formas, todas húmedas, chocolate negro, pimienta en forma de especia y no necesariamente de picor en la lengua, aunque esto puede ser más por el cepo del cigarro también, aunque tiene más esas propiedades picantes en el retrogusto. No obstante, no es un cigarro realmente complejo en número de sabores, pero los matices de estos sabores son muy variados en cada calada y eso lo hace muy interesante, incluso con una intensidad media y una fortaleza por debajo de media, al menos en este momento. Hay notas herbáceas de vez en cuando, sobre todo en el retrogusto y estas honestamente no tienen mucho sentido con estos sabores, pero afortunadamente no duran mucho y con estas dimensiones la intensidad de los sabores secundarios no llega a ser muy fuerte, tampoco. La ceniza es de buen tamaño para el momento en que la dejo caer, un poco antes de finalizar el tercio, con una buena quemada, buen anillo de combustión y humo abundante.

Los sabores en el segundo tercio del Gatekeeper siguen teniendo una intensidad mayor a la esperada en un cepo 60, con una cantidad considerable de matices de madera, pero también tierra húmeda y pimienta muy presentes en cada calada. La pimienta tanto en paladar como en retrogusto y esto me lleva a especiarlos más. Es cuando me aproximo a la mitad que el Gatekeeper presenta un sabor inesperado y que se mantiene, incluso al punto de considerarlo efectivamente un sabor y no simplemente un dejo o un destello. Este sabor es a uva fermentada, al punto que me recuerda a un vino blanco, que luego es acompañado por notas de pan tostado. Llegando al final del segundo tercio, los sabores de madera comienzan a diluirse un poco pero no son sustituidos en intensidad por el resto de los sabores, o al menos no dentro del segundo tercio. El anillo de combustión no es del todo recto, pero pese a lo que representa la imagen, el cigarro sigue con una tendencia a mantener una buena ceniza y el tiro es fenomenal.

El último tercio trae consigo nuevas notas, algunas menos llamativas que otras, particularmente porque se siente como si los sabores estuviesen quemados. Esto hace que la experiencia se sienta más seca y las sensaciones de la fumada se dirijan al fondo de la garganta por la sequedad que produce y se alejan del paladar y la lengua porque los sabores son mucho menores y la incomodidad mayor. Los sabores de madera siguen, aunque mucho menos presentes y el resto es tierra y pimienta, y aunque no llega a ser tan intenso de ellos como lo fue en tercios anteriores, pareciera que no evoluciona hacia algo menos agradable, sino que se queda en un punto que no es ni bueno ni malo. Dado como iba desarrollándose, creo que esto es algo bueno, pues la tendencia parecía ser que iba a empeorar. Luego de dos horas y 15 minutos, el Gatekeeper llega a su fin.

Me tomó un rato descubrir de qué se trata la imagen de la anilla y aunque el nombre del cigarro se traduce a una versión más clásica y respetable de un portero, en la imagen no aparecen ni puertas ni rejas ni llaves. Se trata de una mano sosteniendo la cabeza de Medusa y visto así es interesante, aunque no le veo mayor relevancia. Además de la imagen en la anilla, el Gatekeeper tiene mucho a favor y poco en contra, pero eso que tiene en contra es bien polarizado. Comienza muy ambicioso y con sabores agradables que no parecen tener relación, por lo que cada uno parece ir por su cuenta, pero en el segundo tercio estos sabores se canalizan y algunos pierden su intensidad, así que el cigarro parece ir en una sola dirección. Pero en el último tercio es como si los sabores se enfrentaran a una pared y simplemente dejan de ofrecer cualquier cambio o evolución. Iba muy bien para tener una gran puntuación, pero el último tercio ciertamente afectó eso. Tengo la esperanza que en un toro o un robusto la experiencia pueda ser mejor, pero por los momentos la puntuación será la que es.

Publicado por diego440

Publicista, redactor y hasta director de arte. Siempre escritor, por eso ahora generando contenidos en digital.

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