Whisky: Nikka Miyagikyo

Sin ánimos de echarme flores o de decir que he sido un pitoniso, porque en verdad no se puede predecir lo que ya pasó, pero hace un tiempo probé el Miyagikyo 10 Year y pensé que era un buen whisky japonés y que en cierta manera es de los últimos de su estilo, porque marca edad. En verdad ese fue eliminado del mercado en 2015 y sustituido por esta versión sin edad, que guarda el mismo nombre.

Pero parece ser la tendencia de los whiskies, sobre todo de los japoneses, eso de quitarle los años a las etiquetas y valerse de un nombre y un origen. Afortunadamente este lo mantienen en 45% de alcohol como el original, pero más allá de describirlo como elegante y frutal, no hablan mucho de su composición. Fue lanzado en 2016, cuando se le eliminó la declaración de edad a todos los productos de la marca.

Afortunadamente, Miyagikyo sigue destacando que es un single malt y es de los pocos producidos por Nikka y es un blend de whiskies con y sin turba, añejados en barricas ex-bourbon y ex-jerez.

En nariz sigue siendo muy agradable, aunque sus aromas son a un whisky más joven. Estos aromas incluyen miel, vainilla, pera, toronja, canela, clavo y una nota como de pan quemado. No puedo negar que en un principio pienso que este cambio, aunque algo más alcoholado, no puede ser malo.

Pero en boca es obvio que no es un whisky de 10 años como el original prometía. Su sabor es joven, de corta permanencia, pero notas que sí son agradables aunque alcoholadas y agresivas a chocolate negro, pera, dátiles, clavo de olor, madera tostada y pimienta negra. La nota dulce que ayuda a apreciar mejor estos sabores es más difusa, precisamente por la nota alcohólica agresiva y tan frontal. El retrogusto incluye miel, pera y pimienta.

Está… bueno. No puedo decir que sea un whisky malo, aunque ciertamente no está al nivel del original de 10 años. Pero obviando ese origen, se trata de un whisky bueno, que contará 4 a 5 años (especulación) y que puede no ser un whisky destacado dentro de la oferta japonesa (ahora menos), pero que no deja de ser agradable.

Ficha Técnica:
Fabricante: Miyagikyo Distilling
Nombre del Whisky: Miyagikyo
Marca: Nikka
Origen: Japón
Edad: NAS
Precio: $100
Densidad alcohólica: 45%
Puntuación: 81

La Instructora – Delicado (Corona)

El primer Connecticut de La Instructora no es, según la marca, un típico Connecticut. Según Aaron Saide, dueño de la marca, encontró la hoja de la capa cuando estaba en el proceso de ligada con la fábrica Tabacalera Palma y le llamó la atención esta hoja por su color y aroma. Saide mencionaba también que su criterio para hacer este cigarro apunta a un equilibrio en el cigarro y alejarse de las propiedades menos favorables de la capa Connecticut americana. Para lograr ese equilibrio, el capote y tripa son dominicanos y seleccionados por Jochy Blanco, con suficiente edad para equilibrar la experiencia con la capa. Dice Saide que, aunque se trata de un cigarro con tendencia suave, no está falto de sabores. Sin embargo, la liga no contiene ligero, precisamente para asegurarse que sea suave. Por lo que he encontrado, el Delicado se trata de una edición limitada, pero solo he podido confirmar eso del lote inicial y el hecho que lo haya encontrado con relativa facilidad creo que confirma la producción regular.

La vitola en la que lo compré es corona 5½ x 44 y a diferencia de los otros dos productos de La Instructora que he probado (Perfection y BP#5), la anilla de éste es más sencilla, aunque también lidia con trazos de pintura. La capa tiene un tono dorado brillante, efectivamente muy llamativa como dice Saide, con aromas herbáceos de eucalipto y madera, que se repiten en el pie, pero con una sensación de musgo. La calada en frío tiene notas suaves de madera, paja y vainilla, pero precisamente esa suavidad de la que hablan se siente desde el frío.

La honestidad realmente es uno de los fuertes de la marca y desde las primeras caladas el Delicado es delicado, suave, con sabores muy ligeros y ligeramente dulces de vainilla, nueces tostadas e incluso las notas ligeramente amargas de la madera. El retrogusto es muy suave, casi inexistente, con notas de pan tostado. La construcción produce una ceniza blanca, pero no muy sólida, pues (mucho) antes de finalizar el primer tercio, se cae sola. También pasa que en un punto a la mitad del calibre, la capa decidió quebrarse un poco y se nota en la imagen superior, pero afortunadamente no me da problemas, o por lo menos no durante el primer tercio. La fortaleza es baja, con una intensidad media-baja.

En el segundo tercio comienzan a predominar sabores más relacionados con madera y distintas variaciones de quemado, que pueden ser tostado, carbonizado o incluso charreado. En nariz sigue siendo casi inexistente el sabor, aunque en cada calada hay humo abundante. También hay sabores menos intensos a pimienta, nueces tostadas y especias dulces. La quemada es bastante buena, con un buen aro de combustión y ese quiebre de la capa no parece que va a producir mayores problemas. La intensidad es media-baja, con fortaleza baja.

En el último tercio el Delicado regresa a sus orígenes, con un perfil más aromático que intenso de sabores y notas que encuentran vainilla, madera y especias como sus orígenes. El humo se mantiene frío siempre que las caladas no sean seguidas, y la fortaleza se mantiene baja. No hay mayores cambios durante el tercio y la ceniza se sostiene bien, lo cual es algo nuevo. Al cabo de una hora y 20 minutos, este Delicado llega a su fin.

El Delicado de La Instructora es un cigarro que tiene mucho a su favor, especialmente en el mercado de cigarros de capa Connecticut, que si bien la tendencia actual es ir hacia experiencias más fuertes, La Instructora se mantiene fiel a las raíces del gusto por esta hoja y hace un producto suave, muy suave. El aspecto negativo de esto es que esa tendencia se da por las exigencias del mercado y los consumidores, que apuntan a experiencias más complejas y el Delicado parece dirigirse en contra de la corriente y ser un cigarro más tradicional. Esto tiene un efecto polarizante y habrá a quienes les guste el cigarro y a quienes no, pero creo que habrán menos personas en ese limbo de gusto. En lo particular, me gustan más fuertes y este en vitola corona con un cepo 44 debería ser de los más intensos, y apenas se notó. Su precio tampoco ayuda, sobre todo porque es muy variado; según la marca, este corona cuesta $12 pero un toro cuesta $18 y un torpedo $23.

Por otro lado, lo he dicho antes e insisto: La Instructora tiene los nombres menos imaginativos en sus cigarros. Las anillas son bellísimas, pero los nombres de los cigarros inspiran muy poco, especialmente con lo rico y abundante que es el idioma español (e inglés).

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Palma
Marca: La Instructora
Modelo: Delicado
Dimensiones: 5½ x 44
Tamaño: Corona
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $12,00
Puntuación: 84

Romero Mendoza – Tarazona

Durante mucho tiempo estos cigarros fueron hechos en Venezuela. De hecho, el que estoy probando hoy fue, efectivamente, hecho en Venezuela y lo dice en la anilla. Cabe destacar que durante un buen tiempo de su fabricación nacional, no eran productos fáciles de conseguir. Entre la precaria existencia de tabaco nacional y la escasa producción, no eran cigarros fáciles de conseguir. Durante un tiempo tuvieron capa Cameroon, pero no sé de qué origen. Sin embargo, también eran considerablemente caros y asumo que por eso mismo. La marca está ligada al abogado Alfredo Romero, quien también es activista de derechos humanos y dirige una ONG llamada Foro Penal.

Pero su comercialización actual se encuentra en la ciudad de Miami y los cigarros tienen una composición de tabacos nicaragüenses y americanos, así como una más eficiente red de ventas, que atiende rápidamente cada solicitud. Antes había que escribirles un email o por Instagram y con suerte respondían en menos de 2 semanas, diciendo que no tenían cigarros o que costaban el doble de un cigarro nicaragüense normal. Pero a lo que vamos, porque este es el cigarro venezolano, que era fabricado por Don Quijote y era «el difícil». Yo CREO que era un puro venezolano, pero en verdad no tengo nada que lo confirme ni lo niegue. En la capa tiene aromas de madera, tierra seca y algo de galletas de soda. En el pie se sienten toques suaves de madera y algo más fuertes de cuero, y finalmente después de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío tiene aromas de madera vieja y cuero seco.

Confieso que tengo pocas expectativas por el cigarro, porque sé que es un cigarro sencillo y siempre lo ha sido. El hecho que tenga unos años en el humidor no van a mejorar esa experiencia, sino suavizarla más. Efectivamente, desde las primeras caladas los sabores son de madera vieja y paja seca, con pocos matices y siempre esa nota que va entre ácida y amarga de alguna variación herbácea seca. A lo largo del tercio también hay sensaciones de vainilla y galletas de soda, pero nunca es un sabor que uno diga «hmmm este cigarro tiene sabores a…» sino que es más como un «si me esfuerzo un poco puedo decir que este cigarro tiene un dejo de…». La fortaleza y la intensidad son bajas, pero al menos quema bien.

Al menos quema bien, y según el maestro Cándido Rosario un cigarro que queme bien, parejo y a buen ritmo es un cigarro bien construido. Por tanto, es un cigarro bueno, porque los sabores son subjetivos. Quién seré yo para contradecir al maestro Cándido, pero este Romero Mendoza estará bien construido, pero es carente de sabores, así de simple. No hay gran variación en el segundo tercio o más bien, es como seguir fumando el mismo cigarro cambio alguno, salvo que es más pequeño. El anillo de combustión no es perfecto, pero al menos no se me ha apagado y el humo es decente.

Finalmente llegamos al último tercio y los sabores, aunque casi iguales, no son exactamente iguales. Hay sensaciones más picantes, típicas del final de un cigarro, especialmente de esta forma que va concentrando los sabores y la fortaleza, claro. La quemada sigue siendo decente y eso denota una buena construcción, pero más allá de ser un toque más corto, no hay una transición que varíe en gran parte los sabores. La lengua pica un poco más pero no se trata de pimienta, sino de concentración de humo y fortaleza por el tamaño que el Tarazona tiene en este momento. Al cabo de 55 minutos, este Romero Mendoza llega a su fin.

El hecho que este cigarro ya no se haga implica que no tendrá puntuación, y en este caso podríamos decir que fue «salvado» por eso mismo. Sin embargo, este cigarro tiene un buen tiempo en el humidor y eso también ha sido determinante en la suavidad y pérdida de sabores de este cigarro. No obstante, los he fumado con menos tiempo de humidor y en su «punto», en donde tampoco ha sido un cigarro que destaque por su sabor, intensidad o fortaleza, pero eso es algo que caracteriza a muchos productos venezolanos. Sería interesante probar la nueva versión de este cigarro, hecho en Nicaragua, creo, pero vendido en Miami en todo caso. No por compararlo con éste, pero para ver la evolución de la marca, que sin duda sus compradores son compatriotas.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Don Quijote
Marca: Romero Mendoza
Modelo: Tarazona
Dimensiones: 5⅛ x 50
Tamaño: Pirámide
Origen: Venezuela
Capa: Venezuela
Capote: Venezuela
Tripa: Venezuela
Precio: $9,00

Whisky: Bruichladdich Organic Scottish Barley

Después de ver una botella tan inusual como The Classic Laddie de Bruichladdich, una parte de mí pensó que de verdad debería probar ese whisky, no tanto por la destilería (que me gusta mucho lo que produce) ni por la promesa en la botella de ser un whisky de Islay sin sabor ahumado, sino porque la botella me llamaba mucho la atención. Pero al parecer a más nadie le ha llamado la atención, porque en Venezuela no la he conseguido en un precio normal.

Pero hay un tiempo conseguí la que estoy reseñando, que la botella es prácticamente igual y promete lo mismo en su etiqueta: un whisky de Islay sin sabor ahumado.

Lo que promete esta botella, que no estoy seguro si The Classic Laddie lo hace también, es un producto orgánico, cosechado sostenidamente, sin emisiones y otras cosas que poco me importan. Esta edición es lo que se llama un Travel Retail, o un producto hecho para las tiendas duty free en aeropuertos. No declara edad, está añejado en barricas ex-bourbon y embotellado a 50% de alcohol.

Lo más probable es que sea un whisky joven, pero viniendo de Islay y prometiendo que no es ahumado, me despierta mucho la curiosidad, considerando que es hecho por la misma destilería de Port Charlotte y el Octomore. Además, debajo del nombre están identificadas las fincas de las que compraron la cebada para hacer este whisky. Más que su lado orgánico, me parece muy sobresaliente colocar esa información.

Precisamente porque debe ser bastante joven, es sorprendentemente pálido en copa. Incluso se siente hasta débil en nariz, fresco y con abundante cebada. Los aromas apuntan hacia el dulce, tipo tocinillo del cielo, caramelo salado, pimienta e incluso una nota que me recuerda al vino blanco.

En boca creo que me equivoqué al describirlo, porque ciertamente no se siente ahumado, pero sigue siendo yodado y salino. Pasa que no tanto y por ello puedo apreciar notas dulces pero cebada por todo el cañón también, con esa intensidad tan típica de Islay, pero sin el humo. Caramelo salado nuevamente, pimienta blanca, tierra seca, piña y toffee, con notas en el fondo de torta seca. En el retrogusto hay notas de frutos secos y pan pumpernickel, y algo de piña también.

En boca es complejo, incluso más de lo que pensaba, pero también es sumamente alcoholado y creo que en frío puede perder muchos de los sabores, por lo que es un whisky para tomar seco y en pocas cantidades. El valor del whisky es un poco turbio, porque es más caro que The Classic Laddie y solamente lo puedes comprar en aeropuertos, por lo que en teoría tienes que hacer otra compra antes de acceder a él (un pasaje aéreo). Pero es de un litro y ciertamente porque es más difícil de llegar a la botella, hay una cierta exclusividad también.

En cuanto a sabores, aunque no tiene la nota ahumada, no es falto de potencia y eso se aprecia en el primer trago.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bruichladdich Distillery
Nombre del Whisky: Organic Scottish Barley
Marca: Bruichladdich
Origen: Escocia (Islay)
Edad: NAS
Precio: $90
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 86

Joya de Nicaragua – Antaño 1970 (Belicoso)

Fue hace un poco más de 3 años que reseñé este cigarro por primera vez, aunque en otra vitola, y recuerdo que en ese momento me extrañaba que no lo hubiese reseñado antes. Curiosamente, cuando me disponía a empezar a escribir esta reseña, estaba seguro que no lo había reseñado antes. El Antaño 1970 es todo un clásico de Joya de Nicaragua, que no es hecho desde 1970 pero sí celebra el éxito inicial de la marca que fue fundada en 1964 pero que sucumbió a los embates de las dictaduras centroamericanas en los 70 y 80. Pero fue en 1970 cuando su producto recibió la mayor puntuación por parte de una revista americana llamada Cigar Insider. Esta edición no sé cuándo fue lanzada pero desde entonces ya se ha convertido en la línea Antaño de Joya de Nicaragua, que incluye el Connecticut, el Dark Corojo, el Gran Reserva y este original, aunque en realidad no estoy claro si existen otros.

La reseña original que hice de este cigarro era de la vitola Gran Consul, que corresponde a un 4¾ x 60, que también he probado en el Dark Corojo y me parece que no le hace justicia a la liga. Esta vez se trata de un Belicoso 6 x 54 con la misma liga del Antaño 1970 de siempre que, al menos en papel, es básicamente muy parecido a liga del Lot 23 de Perdomo que reseñé hace poco. Al igual que ese, tiene un color bien uniforme, pocas venas y una apariencia que poco ha cambiado durante los años que tiene esta liga en el mercado. Los aromas son de chocolate intenso, madera y pimienta, mientras que en el pie encuentro más pimienta que chocolate y notas suaves especiadas. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de cuero, madera, higos y chocolate negro. Así que a darle fuego.

El Antaño 1970 comienza con una fortaleza baja, principalmente porque el tiro está muy apretado, casi al punto que por un momento pensé en no encenderlo. Afortunadamente tiene sabores agradables, que incluyen notas dulces y picantes, con distintos matices de pimienta, o al menos es pimienta negra en el paladar y pimienta roja en el retrogusto. Durante el tercio también se siente ese sabor de higos que tuve en frío, pero se convierte en dos sabores, que son el sabor de origen y pasas, y eventualmente cerezas. Al final del tercio la intensidad es media, con una fortaleza baja, que quema bien y relativamente recto, pero sigue con un tiro terrible.

El segundo tercio es más cremoso y el tiro mejora ligeramente, pero no a un punto que uno piense que el cigarro se arregló. Siguen habiendo sabores agradables a chocolate, cereza, cuero, café, pasas, higos y notas dulces, con un retrogusto de pimienta y café, aunque con una intensidad que no supera la media y una fortaleza baja, que solo llega a media cuando supero la mitad del cigarro. Pero en ese punto medio parece que el cigarro se arregla, o al menos el tiro mejora bastante y aunque no está en su punto ideal, es mucho más fumable. Los sabores son los mismos que describí al inicio de este párrafo, con fortaleza media y la intensidad supera la media pero por muy poco. Afortunadamente sigue quemando bien y no da problemas, salvo la necesidad de mantenerlo encendido, por lo que le doy caladas más seguidas de lo que me gusta.

El último tercio es básicamente lo que quisiera que el segundo fuese, pues los sabores son básicamente los mismos, ligeramente menos picante pero con un buen tiro durante toda la sección. La fortaleza aumenta a media-alta más adelante en el tercio y ese aumento me indica que ya debo ir pensando en dejar el cigarro a un lado. Los sabores de pimienta ya no se sienten matizados, sino una sola sensación picante, que también alcanza los labios. Luego de dos horas de fumada, dejo el Antaño 1970 a un lado, satisfecho de haberme quedado hasta el final con él, aunque también pensando que la experiencia podía haber sido mejor.

Con tantos cigarros y tantos años que tiene Joya de Nicaragua, uno pensaría que problemas como estos no deben ocurrir más, pero no deja de ser un producto hecho a mano y eso siempre tendrá sus imperfecciones. Dicho eso, es curioso que siempre me toque con ese cigarro que tengo muchas ganas de reseñar. Pero eso también describe a casi todo lo que reseño, pues son muy pocas las reseñas que no quiero hacer. El Antaño 1970 es un clásico y se seguirá manteniendo como un clásico de Joya de Nicaragua, porque es un cigarro de una gran fortaleza e intensidad y uno de los que ilustra con mayor fidelidad lo que representa el tabaco nicaragüense. Como me ha sucedido con otras vitolas, creo que esta le haría más justicia al blend que la última que fumé, que aunque el anterior permite más sabores y aromas, este se enfoca más en los mejores sabores del cigarro y los explota. Aunque sin haber fumado uno con el tiro bueno, no puedo asegurarlo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Fábrica de Tabacos Joya de Nicaragua
Marca: Joya de Nicaragua
Modelo: Antaño 1970
Dimensiones: 6 x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $10,50
Puntuación: 86

Whisky: The Balvenie 16 Triple Cask

Hace un par de semanas tomé una botella que tenía sin abrir del bar, por una ocasión especial. No soy de guardar botellas o cigarros para un evento en particular, pero tenía ganas de probar algo diferente y esa botella casualmente estaba cerrada. En lo particular, creo que la ocasión especial es abrir la botella o encender el tabaco, más que consumirlo por la situación.

The Balvenie es una destilería de Speyside y parte del portafolio de William Grant, junto con las destilerías de Glenfiddich y Kininvie, que juntas hacen el blend de Monkey Shoulder, por cierto.

Este producto destaca que usa tres barricas, pero hay dos que son muy similares. Son: barricas ex-bourbon de 1er uso, barricas ex-bourbon de otros usos y barrica ex-jerez de otros usos. Luego de mezclados, no son envasados en una barrica para descansar, sino que son embotellados a 40% de alcohol.

Los aromas propios de cada barrica se sienten bien equilibrados, con notas de caramelo, vainilla, pasas, frutos rojos notas florales suaves y miel, pero con unas gotas de agua destacan aromas más cítricos y de nuez moscada, que son más del ex-bourbon y las notas de ex-jerez se sienten menos.

Las notas son dulces y malteadas en boca, destacando más sus barricas ex-bourbon que la ex-jerez, con flores secas y frutos rojos muy suaves, pero notas más destacadas de miel, maíz y caramelo. El retrogusto tiene esas notas de frutos rojos y pasas que le hace falta en boca y más notas de roble.

Mientras que en papel y en la botella cerrada este whisky se ve impresionante y los 16 años destacan mucho, llamando la atención de quien la vea, junto con el uso de tres barricas distintas, el hecho es que no es un whisky de sabores intensos que me haga pensar que es algo que quiero probar y tomar con regularidad. Pareciera que más bien está hecho para un público más masivo, al que le gustan los sabores más suaves. La diferencia principal que tiene este Balvenie con otros es el uso de barricas ex-bourbon de primer uso, que simplemente hace que el blend tenga más sabores taninos, pero que mejoraría mucho con una mayor concentración alcohólica. Los sabores se hacen un poco más complejos con la adición de agua, pero menos ricos. Por esto, el The Balvenie 16 se ve aspiracional en el anaquel, se ve espectacular en las fotos y con un tabaco denota ostentosidad y lujo. Pero en boca, no es gran cosa.

Ficha Técnica:
Fabricante: The Balvenie Distillery
Nombre del Whisky: 16 Year Old Triple Cask
Marca: The Balvenie
Origen: Escocia (Speyside)
Edad: 16 años
Precio: $130
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 85