Autoridad – 7 Años (Robusto)

Culminando el pase por los productos de Autoridad, que es una marca del Club Buenos Humos de Bogotá, a partir de una liga de tabacos colombianos, en donde cada producto que he fumado tiene un tiempo distinto de añejado en la capa. Sin mucho que explicar sobre los tiempos, uno tiene 3 Años, el otro 5 Años y este 7 Años. También hay una versión de 10 Años, pero ese no estaba en el paquete que me obsequió un amigo. No obstante, fumar estos productos me ha permitido conectar con la marca y que me ofrezcan el 10 Años en algún momento, así como reconectar con otros amigos colombianos, quienes me han ofrecido productos de ese país para reseñar, lo cual hago con gusto.

La marca promete que mientras mayor edad cuenta el cigarro, más suave es, pero también más complejo, lo cual tiene sentido. Pero también es algo del mercado y la demanda, pues hay quienes quieren complejidad e intensidad, pero la marca ofrece algo para cada quien y supongo que en ese caso sería el 5 Años el que ofrecen con ese equilibrio. Por lo pronto, este 7 Años tiene notas florales y cereales en la capa, con algo de madera de sándalo también, o lo que algunos llamarían «madera especiada». En la tripa se aprecian aromas de cereales, como trigo, al mismo estilo de ese aroma de cereal de la capa. Finalmente, la calada en frío tiene cáscara de naranja o al menos una sensación cítrica, junto con las notas florales que sentí anteriormente.

Aunque el tiro del 7 Años se siente algo apretado, o al menos considerablemente más que los otros que he fumado, el humo pasa y se siente denso en boca. La sensación picante es leve, casi inexistente después de las primeras cinco caladas, en donde el sabor dominante es de jarbe de chocolate, como ese que tiene el sundae en el McDonald’s. A lo largo del tercio aparecen notas herbáceas y de cáscara cítrica, que a este punto no me atrevo a definir como una fruta en específico pues a veces se siente como naranja y otras como piña. Fiel a su promesa, fortaleza es baja y la intensidad es media-baja, con una quemada decente y un tiro algo apretado.

El segundo tercio es ligeramente más picante, pero no es una sensación que dure mucho, sino más bien un toque que le da al 7 Años algo más de complejidad, como un corto llamado de atención para destacar la transición, en donde el sabor de chocolate adquiere un matiz distinto en el que esta vez se siente como una cáscara de naranja cubierta de chocolate, lo que fusiona dos sabores que se sentían en el cigarro y que parecen unirse en el segundo tercio. El precio de esta transición tan interesante es que no hay otros sabores en el cigarro, salvo un toque cítrico en el retrogusto. Sigue quemando muy bien y la ceniza alcanza un tamaño decente, aunque ambas caídas de ella fueron sin mucho aviso y siempre encima de mis pantalones. El tiro sigue igual y la fortaleza similar, mientras que la intensidad se coloca en media.

Hay muy poco que marcar con la llegada al último tercio, salvo que el 7 Años se siente más amargo, pero ese sabor se siente adherido al de chocolate con naranja, por lo que es más como si esa fusión ahora incluyera un chocolate más amargo. Al igual que en el tercio anterior, ese sabor es el único que presenta el cigarro, que mantiene una quemada muy decente y un tiro apretado hasta la última calada, con una fortaleza baja y la intensidad media. Me toma alrededor de una hora fumarlo, que si hubiese tenido un mejor tiro seguro era mucho menos, así que al final ese tiro me ayudó a dosificar bien la experiencia. Fortaleza e intensidad se mantienen iguales.

Así como mencioné que existe un Autoridad para cada tipo de paladar o para cada gusto, pensaba que mientras más edad, mejor sería la experiencia. Pero luego de los tres que he fumado, creo que me quedo con el 5 Años, pero no por su complejidad, sino por la fortaleza, pues la marca también asegura que a mayor edad, menor fortaleza. Creo que el 5 Años mantiene un equilibrio ideal para mi gusto, pero el 7 Años podría ser una tremenda opción para quienes están buscando precisamente eso: más complejidad, no más intensidad ni fortaleza. Como ejercicio de fumado está bien pero no es algo que compraría regularmente. A este ritmo el 10 Años será una seda, pero quizá compense en intensidad o en experiencia general. Pero ha sido un gusto, aunque quedé con ganas de algo más fuerte después.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Autoridad
Modelo: 7 Años
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Colombia
Capa: Colombia (Cubita)
Capote: Colombia (Cubita)
Tripa: N/D
Precio: N/D
Puntuación: 84

Viaje – Skull and Bones Red

Sin mucho revisar, creo que tenía bastante tiempo sin reseñar un producto de Viaje. Pasa que las tiendas que frecuento no tienen muchas existencias de la marca y las ofertas son escasas. El único que he visto repetidamente es el Circa 45 y su versión Reserva, pero ninguno de los dos me pareció extraordinario. Sin embargo, la marca tiene ediciones anuales que siempre cambian de su serie Skull and Bones, y aunque solo he reseñado dos de ellas, he tenido la oportunidad de probar alrededor de cuatro distintos, todos con motivos de personajes de comics. Sin embargo, ediciones anteriores han llevado nombres de bombas y de elementos químicos. Pero siempre llevan el mismo tema año a año. Es decir, si el primero del año es un personaje de comics, todos los demás de ese año irán con personajes de comics, y así. En este caso pareciera que va por colores o al menos el cigarro que tengo en mis manos no identifica más nada, pero luego de investigar un poco me encuentro que se llama Little Boy, que fue el nombre de una de las bombas atómicas lanzadas en Japón en 1945.

El Skull and Bones Red Little Boy se trata de un 4¼ x 52, que lleva una capa Criollo nicaragüense sobre capote y tripa de ese país también y es fabricado por Raíces Cubanas en Honduras, una fábrica más conocida por hacer productos de Alec Bradley, incluyendo el Prensado que reseñé previamente. Es un cigarro bastante oleoso, brillante y su capa tiene muy pocas venas o al menos no se notan mucho. Los aromas en la capa son a chocolate, cuero y pimienta, mientras que la calada en frío revela una muestra algo más dulce y picante, incluyendo también tierra y cuero. Por las dimensiones del cigarro creo que voy a dividirlo en dos mitades, sobre todo porque no sabría cómo dividirlo en tres y porque, en retrospectiva, no sentí más de una transición.

Como si los colores, la anilla y el nombre no sirvieran de advertencia, las primeras caladas del Skull and Bones Red Little Boy me tienen cuestionando la decisión de haberlo fumado. Es FUERTE y cargado de una inmensa cantidad de pimienta, al punto que los ojos me lagrimean y cuando me atrevo a pasarlo por el retrogusto, el resultado me hace cuestionar aún más mi poder de decisión. Pero por debajo de esas sensaciones hay sabores a tierra húmeda, mucho cuero y un café espresso muy cremoso. Además de mucha, mucha pimienta, el retrogusto también incluye este espresso. La fortaleza es alta, por supuesto, con una intensidad media-alta, pero más aún me sorprende que me toma más de media hora alcanzar el punto medio del cigarro.

Aunque la imagen no muestra exactamente el punto medio, creo que es la mitad de lo que estaba dispuesto a fumar. La pimienta se suaviza un poco, pero no mucho, en la segunda mitad y el sabor principal del cigarro sigue siendo pimienta pero acompañada de ese sabor cárnico de la corteza de carne a la parrilla, con notas más suaves de masa de pan, café espresso, cuero y chocolate negro, pero también hay abundante nicotina que me hace pausar un poco antes y después de cada calada. Mantiene estos sabores hasta el final, con una fortaleza media-alta y una intensidad similar, hasta que cuento una hora y 10 minutos y lo dejo apagarse.

En cuanto a su construcción, el tiro estuvo muy decente y, aunque nunca se apagó, sí tuve que darle un par de toques para reavivarlo y una pequeña purga por el punto medio. La ceniza se «floreció» cuando iba por ese punto medio, lo que normalmente me obliga a dejarla caer para asegurar una quemada uniforme, pero más allá de eso, se portó muy bien. En cuanto a la sensación general, es impresionante la cantidad de cigarros que Viaje a sacado de esta línea Skull and Bones (más de 50) y la mayoría de ellas ni siquiera los he visto, por lo que no hay punto de comparación válido. Esta limitación hace que muchos queramos fumarlos lo antes posible, pero sería más interesante cómo se comportan con algo de tiempo en el humidor. También pasa que como las anillas son prácticamente iguales, es muy difícil diferenciarlos. Pero como experiencia independiente, es agradable ver que Viaje sigue presente y con ligas sorprendentes.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Viaje
Modelo: Skull and Bones Red Little Boy
Dimensiones: 4¼ x 52
Tamaño: Petit Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Criollo)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86

Ron: Relicario Peated Finish

La creación de este ron era, en cierto modo, inevitable. Entre tantísimos productos que han aparecido en República Dominicana, con edades tan avanzadas y procesos de solera de dudosa confirmación, era solo cuestión de (corto) tiempo antes que alguna empresa comenzara a utilizar distintas barricas.

Pero no son los primeros, porque he visto el uso de barricas de ex-cognac, ex-jerez y ex-oporto en distintos rones dominicanos, pero aquí es donde se pone algo complicada la definición, porque este ron asegura que el segundo uso es en barricas de whisky «peated», o salino, turbado y todas esas características que identifican al whisky de la región de Islay.

Pero la marca lo identifica como barricas de Speyside. Si bien el sabor peated puede provenir de esta región, no es lo típico. Mejor dicho, el whisky de Speyside no es reconocido por ser peated. Es un sabor distinto.

Pero independiente de lo que no es, el ron se trata de un destilado de columnas, añejado de 5 a 10 años en barricas ex-bourbon y finalizado durante 6 meses en barricas de whisky de Speyside, de 240 litros. Es embotellado a 40% de alcohol.

En nariz el Relicario Peated Finish ya cumple lo que promete. Es considerablemente ahumado, pero no en el mejor de los sentidos. Si bien muchos whiskies ahumados presentan considerables notas yodadas y marítimas en nariz, solo para presentar algo similar en boca, este ron presenta notas que son las menos agradables de esos whiskies ahumados, incluyendo una fuerte presencia de alquitrán, humo de caucho quemado, e incluso notas de carbón. Incluso hay notas medicinales, pero también aromas como de salsa barbecue, jarabe de maple, madera y no mucho más.

En boca hay diferencias marcadas, pero no todas son las más positivas. Tiene más sabores relacionados al ron, especialmente el dominicano, que puede ser más neutro que de humo y ahumado. Hay una notable sensación de café en granos, chocolate amargo, jengibre y frutas muy maduras, pero al poco rato también aparecen esas notas que hicieron que por nariz no fuera tan agradable, incluyendo alquitrán y esa sensación cuando se le echa agua al carbón que está a la brasa. El retrogusto es de thinner (diluyente de pintura) y asfalto, con una suave nota de madera.

Al final es exactamente lo que promete: un ron que pasó por barrica de whisky ahumado. Puede que no sea lo que esperaba o que simplemente no sea un ron para mí, pero dado que tenía una buena cantidad a disposición, lo probé de distintas maneras y no me funcionó en ninguna. Ni siquiera con coca cola.

El whisky con peat me encanta pero creo que los sabores de la cebada malteada combinan bien con ese ahumado. El de la caña no. Se siente como ron con agua de mar, al estilo del Burla Negra. Pero incluso menos agradable por el aftertaste ahumado.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Ron: Peated Finish
Marca: Relicario
Origen: República Dominicana
Materia prima: Melaza
Edad: 5 a 10 años + 6 meses
Precio: $45
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 79

Fonseca – No. 1

Fonseca es una marca de origen cubano que existe aproximadamente desde 1892, aunque fue registrada en 1907. Actualmente existe también en Nicaragua, como parte de la línea de marcas de My Father, y anteriormente era de Quesada en República Dominicana. Pero su versión cubana original pertenece al portafolio de Habanos SA y se ha caracterizado por ser un tabaco de precio moderado a bajo, en algunas ocasiones hechos de tripa corta, pero actualmente de tripa larga, con pocos productos, aunque una participación selecta en ediciones regionales. La vitola No. 1 es la más grande del portafolio actual de la marca, aunque posiblemente el más conocido sea el Cosacos. Cuenta la leyenda que la persona que creó la marca era un tipo muy fino y elegante y quiso que sus cigarros fuesen igualmente los más elegantes del mercado y por eso los cubría con papel tisú. La casa matriz de Habanos SA ha mantenido esta tradición, aunque algunas versiones de El Rey del Mundo también lo mantienen.

Efectivamente, el No. 1 viene siendo un Lonsdale y realmente es de tamaño considerable. El cigarro viene envuelto en papel tisú y lo normal es que la anilla no sobreviva el desprendimiento, pero le quité el papel con todo el cuidado y mantuve la anilla intacta, a fin de poder colocarla sobre el cigarro durante la fumada. Los aromas en general son de madera, cuero y notas más suaves de paja y café. Estos aromas se sienten tanto en capa como en calada, por lo que ese precio de aproximadamente $12 por cigarro se siente desde el principio, ejemplificado en esa falta de complejidad. Afortunadamente el tiro va bien y no hay mayor contratiempo antes de encenderlo.

El No. 1 comienza suave, incluso más suave de lo que esperaba con este cepo. Desde las primeras caladas pienso que este sería el cigarro ideal para acompañar un café mañanero, aunque para el final del primer tercio me alegro que no es de mañana y que no lo acompañé con un café, pues sin duda que se pone un poco más fuerte, en el estilo habitual que representa a los habanos y ese cambio progresivo de su fortaleza e intensidad. Pero, los sabores en el primer tercio son de madera, paja y café, en donde la madera es el más dominante, pero no necesariamente intenso. Hacia el final del tercio también aparece un sabor de avellanas, con fortaleza e intensidad bajas, pero no inexistentes, y una quemada muy buena.

La quemada sigue siendo magistral, especialmente para ser un habano, pero porque es un habano de costo menor de la habitual. Lo normal es que estos habanos de costo menor no quemen tan bien porque las hojas no son las mejores, que son reservadas para tabacos de mayor categoría. La fortaleza y la intensidad se mantienen a la par, apenas logrando un avance hacia la media, pero con sabores similares, en donde el de café se siente con mayor intensidad o al menos más participación en la fumada. El humo es abundante y la quemada, además de decente, no es muy rápida.

El último tercio comienza a mostrar y destacar las «costuras» del Fonseca No. 1, principalmente porque se siente mucho más caliente pero también porque es más esponjoso. Afortunadamente no se apaga, pero hay momentos en que debo dejar de fumarlo porque se está calentando mucho y temo que cuando me lo acerque a los labios estará apagado, pero se vuelve un equilibrio entre mantener el cigarro y cuidar la temperatura. No es un equilibrio en el que veo a la mayoría de los fumadores y dado que el No. 1 no aporta nada nuevo en el último tercio, puedo ver a otros que simplemente lo dejan y te puedo asegurar que no te pierdes de nada si lo haces, con la excepción que el sabor de café es más dominante sobre los demás sabores, aunque sigue siendo un cigarro de intensidad y fortaleza media, con posiblemente algo de participación de pimienta, aunque bien puede ser una consecuencia de esa sensación más fuerte. Me toma una hora y 10 minutos fumarlo.

En general, el Fonseca No. 1 se trata de un cigarro de intensidad suave a media, que si bien puedes pensar que es una experiencia para un café, hacia el segundo tercio la fumada evoluciona y te enfrentas a la posibilidad de acompañarlo con otro café, esta vez más intenso, o algo con mayor fortaleza. En mi caso fue un ron (en otra fumada) y la combinación fue muy buena, pero bien podría no ser nada y solo disfrutar el cigarro. Pero pienso que lo sorprendente de este cigarro es lo diverso que puede ser y entretenido, especialmente para una fumada de este precio. Algo que podría agradecer de la subida vertiginosa de los habanos es la disponibilidad de opciones de menor costo y que éstas no carezcan de calidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Fonseca
Modelo: No. 1
Dimensiones: 6⅜ x 43
Tamaño: Cazadores (Lonsdale)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $12,00
Puntuación: 86

Ron: Plantation Trinidad 2008 Single Cask

Otro más de la serie Single Cask de Plantation que probé en una cata de Rumbullion Club fue este Trinidad 2008. Dada mi experiencia tan diversa y variada con el ron trinitario, tenía grandes expectativas sobre este ron, particularmente porque una buena cantidad de lo que he probado ha sido hacia notas más químicas y productos más escasos.

No obstante, este Plantation Trinidad 2008 es un producto más «normal» vs. una gran cantidad de lo que compromete la línea Single Cask de Plantation. Se trata de un ron de melaza con una fermentación relativamente corta de apenas 2 a 3 días. Pero lo más destacado es que es un producto cuya destilación es 100% producto de columnas. En comparación con el último Plantation que reseñé, que era 100% de alambique, pues las diferencias que esperaba eran varias.

Efectivamente, este ron es añejado en Trinidad en barricas ex-bourbon durante 11 años, para luego emigrar a Francia, donde pasa 2 años en barricas ex-cognac y es luego envasado durante 9 meses en barricas ex-vino Sauvignon Blanc. Es finalmente embotellado a 48% de alcohol.

Sin duda alguna el Trinidad 2008 es mucho menos complejo que los demás rones de alambique que probé en la cata, pero sus aromas son distintos a los de un típico ron de columnas, sin duda por ese añadido que le aportan las barricas de vino. Tiene esas notas de madera, vainilla y caramelo que le aporta el ex-bourbon, pero también de bayas, uvas y pimienta blanca del vino, e incluso notas adicionales a curry, cítricos y herbáceos.

En boca es sumamente suave, sutil y hasta delicado, incluso teniendo en cuenta el 48% de alcohol que lleva. Tiene notas muy suaves a banana, piña y parchita, que eventualmente se sienten más inclinadas, sobre todo en retrogusto, a la manzana verde y la pimienta verde.

Pero es poco complejo y está bien porque es un ron de columnas. Eso participa bien y funciona como parte de la inmensa colección de productos que Plantation lanza cada año. No todos pueden ser de alambique y como coleccionista y probador, esto es positivo. Pero contra otros productos de mayor sabor e intensidad, pues es una competencia desleal, especialmente con un precio tan similar a los demás de la línea.

Ficha Técnica:
Fabricante: Trinidad Distillers Limited
Nombre del Ron: Trinidad 2008 Single Cask 2022
Marca: Plantation
Origen: Trinidad / Francia
Materia prima: Melaza
Edad: 11 años + 2 años + 9 meses
Precio: $85
Densidad alcohólica: 48%
Puntuación: 84

Alec Bradley – Prensado (Churchill)

Por allá por 2011, cuando yo ni pensaba comenzar a fumar y cuando aquí en Venezuela tampoco se fumaba tanto, o al menos yo no conocía a tanta gente que fumara, Alec Bradley salió ganadora del puesto #1 en Cigar Aficionado con el Prensado. En mi haber de fumador, he probado este cigarro en robusto y en toro. Luego de probarlo en toro, me pareció un cigarro excepcional y de ahí me compré como 10, pero ninguno estuvo a la altura. Luego leí un poco sobre el blend y descubrí que la marca, para poder lograr la demanda que tenía por el cigarro, comprometió el blend y le puso hojas que no eran las mismas. Básicamente hicieron una religa. También leí distintas noticias que mencionaban que esta era una práctica común en el mundo del tabaco y de Alec Bradley. Tal fue mi desilusión que no lo volví a comprar. Pero hace un par de años, un amigo probó el robusto y me comentó que estaba al nivel del original. Lo probé y me pareció que estaba bueno, aunque no a ese nivel. Pero el año pasado un amigo me obsequió 3 de estos Prensado, de la serie original de 2011 y en la vitola que ganó el puesto #1 en la revista. Así que tenía que probarlo.

La mejor manera de identificar que se trata de uno de los originales es en la anilla, pues la nueva versión de este cigarro tiene el logo nuevo con fondo rojo y letras blancas y una corona de 4 puntas sobre esas letras. El logo viejo tiene las letras a y b y no mucho más. Pero lo más característico de este Prensado, el segundo de renombre en la marca, es esta capa hondureña llamada Trojes, que puede ser identificada inicialmente como maduro, y su fabricación en Honduras tampoco era lo común. Esta capa tiene un aroma «normal» pero muy peculiar a tabaco dulce, con notas de chocolate y cuero. Estas notas, sobre todo las de chocolate y cuero se repiten en la calada en frío y el tiro se siente muy bien.

Y… ¿qué pasó? Me distraje. No hice foto del primer tercio. Hice unas fotos del cigarro, pero pensaba que le había hecho fotos a ese tercio y resulta que no. Como dije, tenía tres ejemplares, pero uno me lo fumé mucho antes de esta reseña, para probar qué tal y comprobar que estaba bueno. El segundo es el de la reseña y el tercero no lo quiero encender todavía. Así que nos quedamos sin foto del primer tercio. Pero no sin las notas: Aunque los aromas del Prensado se caracterizaban por chocolate y cuero, desde las primeras caladas el cigarro presenta frutos secos, principalmente almendras y nueces, muy cremoso y con humo abundante y ligeramente dulce. En el retrogusto hay una nota ligeramente picante, pero lo que domina es un sabor como de pan tostado. Estos sabores se mantienen durante el primer tercio y apenas si participa una nota suave de café, tanto en paladar como en retrogusto. La fortaleza es media-baja, con una intensidad muy similar, pero quema bien y el humo pasa perfectamente por las 7 pulgadas de largo que tiene.

En el segundo tercio los sabores se concentran un poco más y aparecen notas de tierra mojada también, aunque ese sabor de almendras y nueces sigue siendo el principal, mientras que el café parece haber desaparecido o quizá está contenido dentro del sabor a tierra, pues éste se siente más aromático de lo que suele ser. La quemada ha sido un poco variable, sobre todo porque al finalizar el primer tercio parecía que iba bien pero en el segundo tercio pareciera que va mal. No obstante, fortaleza e intensidad han aumentado medio punto, llegando en ambas instancias a media, mientras que el tiro ha requerido un toque de presión en algunas partes, aunque eso lo atribuyo al largo del cigarro vs. mi aparente falta de costumbre con vitolas de este largo.

En el último tercio los sabores se concentran más pero son básicamente los mismos que en el tercio anterior, aunque los de almendras y nueces ya no son los principales, y ese sabor de tierra ya no parece tan aromático, principalmente porque el sabor de café parece haberse separado de él y ya puedo sentirlos como dos sabores separados. Este café no deja de ser una nota de café americano, quizá como el americano que te sirven en máquina y no el típico americano que te sirven en USA que es de un gotero, por lo que éste es más aromático. La quemada no termina de echarse a perder y hay alguna que otra instancia que requiere un toque técnico, pero afortunadamente el tiro y la fumada no parecen afectados, así que es algo superficial. Me toma dos horas y 15 minutos fumar el Prensado hasta el punto donde ya me quema los labios, con una fortaleza e intensidad medias.

Nada mal para un cigarro que tiene casi 10 años de guarda, que parece haber perdido algo de fortaleza pero nada más. Aunque esa pérdida la atribuyo a que se siente más suave que el toro y el robusto que fumé hace tiempo, cosa que puede deberse también a la liga para un cigarro tan grande. En lo particular, no me gustan mucho los Churchill, pues me parecen demasiado largos, como una versión más fina de un 6×60, pero la realidad es que si el cigarro es bueno y no quieres que se termine, un Churchill es la mejor opción y con este Prensado, no sentí que fuese infinito ni me cansé de él. Sin embargo, también siento una gran diferencia con respecto al Prensado que hicieron posteriormente, tanto en construcción como en sabores. Si bien podemos argumentar que un tabaco cambiará en 10 años, la construcción es la misma y si usaron buen tabaco para empezar, cuando lo encienda seguirá siendo buen tabaco. Pero de las religas de Alec Bradley creo que ya he hablado, así que puedo decir que el Prensado fue un excelente cigarro y si la nueva administración de la empresa apunta a renacer esta calidad, tienen todo mi apoyo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Raíces Cubanas
Marca: Alec Bradley
Modelo: Prensado
Dimensiones: 7 x 48
Tamaño: Churchill
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Trojes)
Capote: Nicaragua
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $11,00
Puntuación: 90