Una nueva cata de un habano que en su vitola más pequeña me pareció decente, aunque un poco caro, en esta época está aún más caro, pero me pregunto qué tal será la experiencia. Mucho he hablado, hecho y deshecho de habanos en general, principalmente por un factor precio. Pero en los últimos años he descubierto que para quienes fuman habanos el precio es lo de menos. No quiere decir que el dinero no duela, porque obviamente que sí. Es solo que a quienes les gustan los habanos por sobre todas las cosas, no se van a cambiar a centroamericanos simplemente porque los habanos estén más caros. La mayoría de las experiencias son considerablemente diferentes y ahí es donde radica esa fidelidad.

Para una marca que solamente hace cigarros doble figurados, el Salomón es el de mayor tamaño en su portafolio actual, aunque no el más grande que han hecho; ese título lo lleva el llamado Diademas, con una longitud de 233 milímetros, o un poco más de 9 pulgadas. El Salomón actual mide 7 pulgadas y un cuarto, con un cepo en su parte más ancha de 57. Se trata de un cigarro con una capa prácticamente lisa, muy bien conservado y de una apariencia imponente. Tiene aromas tenues en esta capa, destacando notas suaves de madera mojada, paja y un toque hacia el pie de nueces. Luego de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío presenta notas más fuertes de nueces y toques de madera y cuero.

El Cuaba Salomón enciende rápidamente y gracias a que es prácticamente un punto el que se debe encender, es fácil hacerlo mal. Afortunadamente tengo un encendedor de una sola llama que lo hace más sencillo y menos propenso a errores. Hay algunas cosas que me hacen sospechar sobre la calidad de la fumada y es que en cigarros de estos estilos, las primeras caladas tienden a ser apretadas y luego se van abriendo, pero el Salomón tiene un buen tiro desde la primera calada, con humo abundante para ser un habano. Pero, para mi sorpresa, el tiro no se suelta tanto como sospechaba al llegar a una quemada más general, por lo que está básicamente en donde me gusta y con excepción del anillo de combustión, va quemando bastante bien. Los sabores son impresionantes, con notas de pimienta y una especie de caramelo, ese que llaman golden syrup. También hay notas secundarias de nueces, tierra y cedro, siendo este último el que repite en el retrogusto y es ahí donde no se sienten tantas notas de pimienta como suelen haber en cigarros de otros orígenes, en donde un toque de pimienta en el paladar se traduce en algo mucho más fuerte en el retrogusto. La intensidad es media, con una fortaleza un toque por debajo de media.

Para mi sorpresa nuevamente, cuando finalmente dejé caer la ceniza en el primer tercio, el Salomón continuó manteniendo una columna de ceniza muy respetable. Pocos cambios en términos de sabor, pero en el aspecto más positivo de ello, donde el caramelo estilo golden syrup es parte de los principales, pero también hay notas de nueces, tierra y cedro, con el cedro en el retrogusto pero también notas de caramelo salado en la nariz. Hay ocasiones en que el tiro se ha hecho un poco apretado, pero mediante algo de paciencia y dejarlo enfriar un poco, se controla y vuelve a tener un tiro ideal. La intensidad se mantiene en el mismo punto de media, pero la fortaleza se reduce un poco, llegando a media-baja. Realmente destaca que los cigarros más grandes y contundentes en apariencia son los más suaves y lo que me llama la atención del Salomón es cuanto estoy disfrutándolo.

El Salomón en su último tercio demuestra una consistencia impresionante, con los mismos sabores en más o menos el mismo orden, pero la apariencia de notas más picantes y no necesariamente un sabor a pimienta. Quizá se trate por la concentración del tamaño del cigarro y que este esté en sus últimos momentos, y desde la mitad del último tercio se hace más dulce, partiendo de ese mismo sabor de caramelo. La intensidad es idéntica a la del tercio anterior, pero la fortaleza aumenta un tanto y se coloca en media. Me toma un poco más de dos horas llegar al final del Salomón y no es para menos, pues me lo fumé hasta que me quemé los dedos.
Siendo un gran fanático de los cigarros centroamericanos, podríamos argumentar que hay marcadas diferencias entre este habano y los centroamericanos que suelo fumar y la diferencia principal creo que está en la ausencia de transiciones mayores en este cigarro. Pero mientras que con algunos del nuevo mundo tiendo a marcar eso como un aspecto negativo, ello se debe a que no parecen haber cambios de lo que es, en ocasiones, una fumada aburrida. El Salomón de Cuaba no necesita tener transiciones… es más, hubo momentos en que esperaba que no las hubiese, precisamente por esos sabores tan agradables que se fundían en esta experiencia. Entre los habanos que he probado, el Cuaba me parece que envuelve los sabores más tradicionales del habano, en un gran formato que es perfecto para disfrutar durante un largo rato, sin una gran fortaleza. Por eso mismo, recomiendo este cigarro si quieres probar los sabores más típicos del habano.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cuaba
Modelo: Salomón
Dimensiones: 7¼ x 57
Tamaño: Salomón (Doble Perfecto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $43,00
Puntuación: 92
















