Cohiba – Medio Siglo

En mi escaso y, admito a veces sesgado, conocimiento de habanos, yo pensaba que este Cohiba se llama Medio Siglo porque es el más pequeño de la Línea 1492 de Cohiba, en la que se llaman Siglo I, II, III, IV, V y VI. Pero no. El Medio Siglo es uno de tres cigarros que celebran los 50 años de la marca Cohiba. Los otros dos son el Cohiba 50 Aniversario, de medidas 7 x 60 y limitado a 50 humidores de 50 habanos, y el Cohiba Majestuosos 1966 que también viene con un humidor y estuvo limitado a 1966 de ellos, cada uno con 20 habanos. Cada uno de estos humidores alcanza precios que superan los $10K, pero este Medio Siglo también celebra los 50 años de la marca y está a un precio más accesible de $62 por unidad. Tiene medidas de 4 x 52, por lo que es un petit robusto.

Por sus dimensiones, parece más un cigarro del mercado americano que un habano, pero tanto la anilla como sus aromas lo identifican plenamente como lo que realmente es. Porque es un Cohiba, está perfectamente torcido y su capa es muy vistosa, si bien no lisa pero con una buena cantidad de venas y una marcada uniformidad en el color. No es especialmente rígido y esto puede ser por una alta humedad en la conservación, pero con los aromas en frío a cereales y notas dulces que percibo en el pie, pienso que no puede dar problemas. Lo compruebo cuando lo pico y la calada en frío deja pasar una buena cantidad de aire y percibo en él aromas a cereal, hojaldre, café en granos y galletas María.

Los más observadores notarán que la imagen es un poco más adelante de lo que vendría siendo el primer tercio, especialmente en este corto ejemplar. Precisamente, por lo corto del cigarro he decidido dividirlo en dos mitades y no en tres tercios. En esta primera mitad, los sabores se hacen presentes desde las primeras caladas, destacando pimienta, madera, café en granos, galletas María (la que se llama María Dorada) y un retrogusto a chocolate con leche, junto con esta pimienta, que va evolucionando a una versión menos picante pero igualmente aromática. Hacia la frontera con el punto medio del Medio Siglo, la pimienta se viene sintiendo como una pimienta blanca y desarrolla sabores adicionales a cotufas (palomitas de maíz en el resto del mundo) y una nota de canela dulce que se viene intensificando y cuya sensación más cremosa me recuerda a los Cinnabon. Durante esta mitad la fortaleza ha estado en media, con intensidad en media-alta, pero también han habido detalles en el anillo de combustión, que realmente comenzó muy bien pero hacia el punto medio comenzó a variar su color y presentar este anillo negro que aparece en la imagen.

En la segunda mitad el anillo negro ha desaparecido casi por completo, pero lo ha reemplazado una variación increíble en el anillo de combustión, que ha requerido algunos toques técnicos a fin de que no se descontrole. Afortunadamente esto no parece haber afectado mucho los sabores, que han sido los mismos de la mitad anterior, pero con un toque más intenso en la canela dulce, más suave en el café y una sensación más armónica entre todos, con menor golpe picante y canela en el retrogusto también. Al final me toma casi una hora fumar el Medio Siglo, pero estoy seguro que cuando la marca lo menciona como una fumada que toma alrededor de 30 a 40 minutos es a un ritmo constante, y aunque a veces me parece que fumo muy lento y hay quienes me dicen que no permito evolucionar al cigarro correctamente como la marca recomienda, mira no.

La marca Cohiba y yo nunca hemos sido buenos amigos. Principalmente por un tema de precio, incluso antes de las alzas más recientes de sus precios, pero también porque tener predilección por Cohiba es como ser fanático del Real Madrid o Verstappen en la F1, y dejar de irle cuando no gana. Es irle al ganador histórico y al que todo el mundo apuesta (bueno, Ferrari quizá ya no). En lo particular he sido de darle más oportunidades a productos menos conocidos, de menor precio o que no tienen tantos seguidores. En general, pocas veces me ha parecido que la relación precio-valor de Cohiba no es la más justa, pero con este Medio Siglo, me parece que están bien encaminados a hacer un producto que tenga todo y que no te enfoques tanto en el precio antes de comprarlo. Estoy claro que por el precio de este cigarro puedo comprar una caja de un cigarro distinto y quizá no tan bueno, pero el fumador de habanos no escatima en eso. No es un cigarro fuerte, pero con este tamaño y grosor, no tiene que serlo; pero sí es un cigarro que quisiera fumar con regularidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cohiba
Modelo: Medio Siglo
Dimensiones: 4 x 52
Tamaño: Medio Siglo (Petit Robusto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $70,00
Puntuación: 91

Cuaba – Salomón

Una nueva cata de un habano que en su vitola más pequeña me pareció decente, aunque un poco caro, en esta época está aún más caro, pero me pregunto qué tal será la experiencia. Mucho he hablado, hecho y deshecho de habanos en general, principalmente por un factor precio. Pero en los últimos años he descubierto que para quienes fuman habanos el precio es lo de menos. No quiere decir que el dinero no duela, porque obviamente que sí. Es solo que a quienes les gustan los habanos por sobre todas las cosas, no se van a cambiar a centroamericanos simplemente porque los habanos estén más caros. La mayoría de las experiencias son considerablemente diferentes y ahí es donde radica esa fidelidad.

Para una marca que solamente hace cigarros doble figurados, el Salomón es el de mayor tamaño en su portafolio actual, aunque no el más grande que han hecho; ese título lo lleva el llamado Diademas, con una longitud de 233 milímetros, o un poco más de 9 pulgadas. El Salomón actual mide 7 pulgadas y un cuarto, con un cepo en su parte más ancha de 57. Se trata de un cigarro con una capa prácticamente lisa, muy bien conservado y de una apariencia imponente. Tiene aromas tenues en esta capa, destacando notas suaves de madera mojada, paja y un toque hacia el pie de nueces. Luego de picarlo con la guillotina en V, la calada en frío presenta notas más fuertes de nueces y toques de madera y cuero.

El Cuaba Salomón enciende rápidamente y gracias a que es prácticamente un punto el que se debe encender, es fácil hacerlo mal. Afortunadamente tengo un encendedor de una sola llama que lo hace más sencillo y menos propenso a errores. Hay algunas cosas que me hacen sospechar sobre la calidad de la fumada y es que en cigarros de estos estilos, las primeras caladas tienden a ser apretadas y luego se van abriendo, pero el Salomón tiene un buen tiro desde la primera calada, con humo abundante para ser un habano. Pero, para mi sorpresa, el tiro no se suelta tanto como sospechaba al llegar a una quemada más general, por lo que está básicamente en donde me gusta y con excepción del anillo de combustión, va quemando bastante bien. Los sabores son impresionantes, con notas de pimienta y una especie de caramelo, ese que llaman golden syrup. También hay notas secundarias de nueces, tierra y cedro, siendo este último el que repite en el retrogusto y es ahí donde no se sienten tantas notas de pimienta como suelen haber en cigarros de otros orígenes, en donde un toque de pimienta en el paladar se traduce en algo mucho más fuerte en el retrogusto. La intensidad es media, con una fortaleza un toque por debajo de media.

Para mi sorpresa nuevamente, cuando finalmente dejé caer la ceniza en el primer tercio, el Salomón continuó manteniendo una columna de ceniza muy respetable. Pocos cambios en términos de sabor, pero en el aspecto más positivo de ello, donde el caramelo estilo golden syrup es parte de los principales, pero también hay notas de nueces, tierra y cedro, con el cedro en el retrogusto pero también notas de caramelo salado en la nariz. Hay ocasiones en que el tiro se ha hecho un poco apretado, pero mediante algo de paciencia y dejarlo enfriar un poco, se controla y vuelve a tener un tiro ideal. La intensidad se mantiene en el mismo punto de media, pero la fortaleza se reduce un poco, llegando a media-baja. Realmente destaca que los cigarros más grandes y contundentes en apariencia son los más suaves y lo que me llama la atención del Salomón es cuanto estoy disfrutándolo.

El Salomón en su último tercio demuestra una consistencia impresionante, con los mismos sabores en más o menos el mismo orden, pero la apariencia de notas más picantes y no necesariamente un sabor a pimienta. Quizá se trate por la concentración del tamaño del cigarro y que este esté en sus últimos momentos, y desde la mitad del último tercio se hace más dulce, partiendo de ese mismo sabor de caramelo. La intensidad es idéntica a la del tercio anterior, pero la fortaleza aumenta un tanto y se coloca en media. Me toma un poco más de dos horas llegar al final del Salomón y no es para menos, pues me lo fumé hasta que me quemé los dedos.

Siendo un gran fanático de los cigarros centroamericanos, podríamos argumentar que hay marcadas diferencias entre este habano y los centroamericanos que suelo fumar y la diferencia principal creo que está en la ausencia de transiciones mayores en este cigarro. Pero mientras que con algunos del nuevo mundo tiendo a marcar eso como un aspecto negativo, ello se debe a que no parecen haber cambios de lo que es, en ocasiones, una fumada aburrida. El Salomón de Cuaba no necesita tener transiciones… es más, hubo momentos en que esperaba que no las hubiese, precisamente por esos sabores tan agradables que se fundían en esta experiencia. Entre los habanos que he probado, el Cuaba me parece que envuelve los sabores más tradicionales del habano, en un gran formato que es perfecto para disfrutar durante un largo rato, sin una gran fortaleza. Por eso mismo, recomiendo este cigarro si quieres probar los sabores más típicos del habano.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Cuaba
Modelo: Salomón
Dimensiones: 7¼ x 57
Tamaño: Salomón (Doble Perfecto)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $43,00
Puntuación: 92

Whiskey: Penelope Batch 12

Penelope es una marca relativamente poco conocida de whiskey americano tipo bourbon. En los próximos meses posiblemente sea más conocida, pues recientemente fue adquirida por Pernod Ricard. Pero este Batch 12 es uno de sus últimos productos como independiente. No fue por eso que lo compré, sino porque forma parte de un bar de alto nivel que asesoré recientemente y, aunque sabía que era un producto bueno, no le había hecho reseña hasta ahora.

Como su nombre lo indica, el Batch 12 es la doceava edición de una serie de «batches» o lotes que Penelope ha lanzado. Se tratan de ediciones de bourbon embotellados directamente de la barrica, a concentraciones que pueden variar de una edición a la otra, siempre dependiendo de lo que queda en la barrica.

En el caso de este Batch 12, se trata de un bourbon lanzado en septiembre de 2022 y lo que contiene es una mezcla cuyo whiskey más joven es de 4 años y el más antiguo de 6 años. Específicamente, es un blend de bourbon de 4 años alto en trigo, bourbon de 5 años alto en centeno, y dos bourbon, uno de 5 y otro de 6 años, altos en maíz. El mash bill se trata de una combinación que alcanza 75,5% de maíz, 14,5% de trigo, 7% de centeno y 3% de cebada malteada, y es la razón por la que la etiqueta lo marca como 4 granos. El líquido final es embotellado a 56,95% de alcohol.

Agarrando la botella antes de probarla, es normal que esa marca de 56,95% alcohol intimide a cualquiera, pero en nariz no parece que tuviera tan alta concentración. Más bien se sienten notas de especias dulces, durazno y vainilla, y conforma voy buscando más aromas, el alcohol se siente y luego es lo único que puedo sentir.

En boca es sorprendente cuánto pica y es una sensación picante en lengua, paladar y encías, pero también es un sabor contundente a pimienta, acompañado de cereal dulce y caramelo. En el retrogusto encuentro notas de durazno, cuero, centeno y un final que parece eterno.

Aunque los sabores dulces son notables, se siente que son superados por las notas de pimienta, que acompañadas por un contundente golpe alcohólico, hacen que ponerle una piedra gigante de hielo sea prioritario. Pero luego de la ocasión, me quedo con las sensaciones picantes y de haber ingerido una concentrada cantidad de alcohol, pero no una satisfacción de haber tomado un bourbon excepcional, que es lo que debería ser este, principalmente porque no es diluido sino que viene directo de la barrica.

Ficha Técnica:
Fabricante: MGP
Nombre del Whiskey: Batch 12
Marca: Penelope
Origen: USA
Edad: 4 a 6 años
Precio: $65
Densidad alcohólica: 56,95%
Puntuación: 83

La Barba – Purple (Robusto) (recatado)

Vamos con una nueva recata, esta de un cigarro que probé originalmente en 2017 y en ese entonces me gustó bastante, llevándose 88 puntos en mi ranking. Desde entonces ha cambiado su anilla por una un poco menos decorada, menos brillante y más sencilla. Hay quienes dicen que ha cambiado su liga también, pero de eso no tengo evidencia, solo comentarios de otras personas. En su momento me pareció de fortaleza media-alta, con una alta intensidad de sabores. El producto fue lanzado en 2016 y su nombre corresponde al color de la anilla. En ese momento existían dos productos de la marca, Purple y Red, siendo este último de intensidad y fortaleza menor. El Purple era visto como el de mayor categoría entre los dos. La diferencia principal entre el de 2017 y este, es que en 2017 era fabricado en Honduras y este es dominicano.

Al igual que en la cata original, lo pruebo en vitola robusto 5 x 50. Lleva una capa HVA, que significa Habano Vuelta Abajo de Ecuador, con un capote Corojo dominicano y tripa del mismo Corojo dominicano, HVA Habano ecuatoriano y un varietal nicaragüense conocido como Carbonell. La capa tiene aromas típicos de una capa habano, pero considerablemente suaves, como madera, cuero y pimienta, mientras que la calada en frío tiene básicamente notas de madera y no mucho más. El tiro es fluido y no se le sienten imperfecciones.

Enciende bien y rápidamente, sin darle muchas caladas. En realidad con solo tostarlo ya casi se enciende solo y al darle unas caladas simplemente se siente como asegurar ese encendido. El aire fluye libremente por el cigarro y en cierto modo no se siente muy lleno de tabaco, pero con la fumada pausada y controlada evito que se consuma muy rápido. Los sabores en este primer tercio son realmente básicos, destacando tabaco prácticamente rubio en sus primeras caladas y es luego de un rato que comienza a desarrollar sabores a madera de cedro, notas dulces y un toque de pimienta en el retrogusto. Siempre que fume lento, la quemada es buena, aunque ligeramente diagonal. La intensidad es baja con una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio aparecen sabores de tierra seca, aunque más como arcilla, pero ningún sabor se siente realmente como principal, sino que la madera y la tierra son sensaciones secundarias y no porque haya un sabor primario, sino porque todo se siente muy sutil. La pimienta en el retrogusto pasa a formar parte de los sabores del paladar cuando supero la mitad del cigarro, aunque no le da matices a la tierra o la madera, y es precisamente cuando pasa al paladar que se siente como el sabor principal. Pero en términos de construcción, se comporta muy bien, con humo abundante y una quemada muy decente. Fortaleza es media, con una intensidad media-baja.

Es en el último tercio donde el Purple destaca sus sabores, siendo madera, pimienta y tierra, pero también con notas más sutiles de cuero y crema, los cuales mantiene hasta las últimas caladas. La quemada es buena y en ningún momento se siente esponjoso o requiere retoques, siempre que no abuses de él dándole caladas muy seguidas o exigiéndole más de lo que ha dado hasta el momento. Me toma una hora y 10 minutos acabar con el Purple, sin haber descargado nicotina en algún punto y terminando de la misma manera que ha sido hasta ese momento: suave.

No sé si originalmente este cigarro me había parecido más fuerte debido a la experiencia más limitada que tenía en ese momento, pero estoy seguro que era mucho más complejo. Viendo un poco las fotos de la reseña de 2017, el cigarro se notaba más oleoso y llamativo, y viendo los sabores que percibí, siento que puedo confirmar si no un cambio de liga, al menos un cambio de intensidad y fortaleza. Esta experiencia con el Purple me presentó un cigarro muy suave, poco complejo e incluso algo de menor categoría que incluso el Red. Es un cigarro que puedes disfrutar si no tienes mucha experiencia fumando o si no estás buscando algo que te asalte los sentidos, pero combinarlo con un destilado creo que no sería la mejor idea. Una coca cola creo que lo superaría, incluso. En mi caso, no creo que lo repita, aunque me queda uno en el humidor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera William Ventura
Marca: La Barba
Modelo: Purple
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano Vuelta Abajo)
Capote: República Dominicana (Corojo)
Tripa: República Dominicana (Corojo), Ecuador (Habano Vuelta Abajo), Nicaragua (Carbonell)
Precio: $9,00
Puntuación: 82

Ron: Papiamento Reserve

Hace cosa de unos 4 meses tuve la oportunidad de ser invitado a una cata a ciegas en casa de un profesor de mi diplomado de ron. En la cata éramos 6 personas, entre los cuales se encontraban 4 sommelier, un consumidor y yo. Durante la cata pudimos probar seis rones distintos y de todos, logré adivinar tres, y casi un cuarto. Este Papiamento Reserve estaba en la cata, pero como no lo había probado antes, era imposible llegar a la conclusión del ron. No obstante, sí pude determinar que había pasado por barricas de jerez y eso fue lo que más me marcó del ron.

Unos meses después, mientras hacía la asesoría de destilados para un local, recibí la propuesta de poner rones de la marca Papiamento y acepté. Fue así como llegaron a mis manos el Caribbean Carnival que probé recientemente y este.

El Papiamento Reserve es el primer producto de esta marca. Se trata de un ron de origen panameño que es añejado y embotellado en Panamá, pero se vende como un ron arubeño. Sus creadores son un grupo de hermanos de origen venezolano. Hasta el momento solo conocía un ron de Aruba llamado Tiburon, pero no lo he reseñado.

Este Reserve se trata de un blend de rones entre 3 y 15 años, que son luego finalizados en barrica de jerez, por un tiempo indeterminado. Es embotellado a 40% de alcohol.

La botella es exactamente la misma que la del Caribbean Carnival, pero sin la etiqueta de papel. En vez, tiene un grabado dorado o también puede ser una calcomanía; en verdad no estaba tan curioso al momento de tener la botella en mis manos. En nariz tiene aromas muy agradables que me recuerdan a lo mejor del ron de Panamá, pero con el añadido de frutos rojos típico del jerez. Estos aromas son de miel, vainilla y madera en sus tonalidades principales, seguidos de notas más suaves de frutas, donde destaca la banana y las pasas.

En boca es mucho más complejo y llamativo, con una abundancia de pasas, frutos rojos, dátiles, azúcar quemada y caramelo, con algunas notas más suaves y sutiles a mandarina y maní, con un retrogusto de frutos rojos, donde destaca la frambuesa y chocolate negro.

En su momento lo dije y esta vez lo confirmé: puede que pase un tiempo extendido en ex-bourbon y quizá puede que ese tiempo alcance los 15 años, pero la influencia de la barrica ex-jerez es extremadamente notable. Esto hace que sea un ron complejo y algo que combina plenamente con un buen tabaco. No recomendaría mezclarlo o usarlo en un cóctel, pero básicamente porque ello desvirtuaría la gran calidad del ron y sus sabores no merecen ser diluidos.

Ciertamente un ron que merece ser adquirido y probado varias veces.

Ficha Técnica:
Fabricante: Bodegas Papiamento
Nombre del Ron: Reserve
Marca: Papiamento
Origen: Aruba (ron de Panamá)
Materia prima: Melaza
Edad: 3 a 15 años
Precio: $45
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 88

Fortaleza y Libre – Avalanche (Robusto)

La octava liga de esta marca tan singular llamada Fuerte y Libre se llama Avalanche y fue lanzada el año pasado. Según la marca, el lanzamiento de nuevas ligas no es algo periódico, sino que responde más a sus propios deseos y de cómo el mercado y los tabacos les «hablan». En sus palabras, cuando vio que todos en la fábrica y sus socios estaban asintiendo al probar esta liga en particular, se dio cuenta que estaba lista para ser lanzada. El Avalanche lleva una capa Connecticut ecuatoriana sobre capote y tripa dominicanos, y fue parte del sampler que la marca me obsequió hace unos meses. Al igual que sus otros productos, es hecho en la fábrica El Hoyito, en Tamboril, RD. La marca lo describe como un cigarro de fortaleza baja y de intensidad media.

El que voy a reseñar es de medidas 5 x 52, descrito como un robusto. Es el tamaño ideal y recuerdo cuando hablaba con la marca y le pedía que no por favor no incluyeran cigarros con cepos de 60, aunque en su momento me pareció que estaba imponiendo un criterio ajeno al suyo, pero igualmente agradezco mucho que lo hayan hecho. Efectivamente tiene los aromas típicos de una capa Connecticut ecuatoriana, que incluyen madera, paja y una cierta nota que va de ácida a cítrica. En el pie tiene más notas cítricas que me hacen pensar que ese aroma de la capa posiblemente tenga más que ver con su interior que con la capa en sí, pero también hay notas de pasas, melaza, madera y un toque suave de pimienta. Lo pico con la doble hojilla y me encuentro con una calada que tiene aromas nuevamente cítricos, pero esta vez más identificables como de mandarina, pero también pimienta y madera. Escogí la noche para fumar este cigarro, o más bien fue que en la noche tuve la ocasión de disfrutarlo en paz.

Como me sucedió con el Sun Country, que también tiene capa Connecticut, el Avalanche comienza con una fortaleza considerable. Es menor que el Sun Country, pero no es un Connecticut suave per se. Sin embargo, la intensidad que tiene no es por pimienta, sino por esos sabores cítricos que realmente son muy agradables en la fumada. Los sabores son a nueces, frutos rojos, melocotón y madera, pero ese melocotón es en almíbar y bastante fresco, con un retrogusto intensamente cítrico y notas suaves de pimienta, que invitan al retrogusto regular. El Avalanche quema bien, produciendo buena ceniza y humo blanco abundante en cada calada. El hecho que estoy fumando al lado de una lámpara acentúa la cantidad de humo en cada calada y se ve muy bien, además.

En el segundo tercio los sabores de melocotón siguen presentes, pero ya han tomado un segundo puesto que se va diluyendo conforme va avanzando la fumada. Pero afortunadamente son reemplazados con otros sabores, como nuez moscada, frutos rojos y galletas de soda, mientras que el sabor cítrico del retrogusto ya viene a formar parte de los sabores del paladar, y es en el retrogusto donde los sabores ahora son de nueces y un toque de madera. El Avalanche está sorprendiendo y el hecho que el tiro es perfecto le ayuda mucho, así como el anillo de combustión y la tendencia a mantener una ceniza de buen tamaño. La intensidad es menor a la del tercio anterior, pero la coloco en media, con una fortaleza media-baja, lo cual lo hace ideal para una fumada nocturna, al menos para mí.

En el último tercio la capa sufre algunos accidentes, aunque cuando le quité la anilla salió perfecta pero sí se notaba que había algo de presión en ella, que bien puede ser por el calor del cigarro vs. la delicadeza de la capa. Los sabores son parecidos a los del tercio anterior, pero más simplificados, con las mismas notas de nueces y galletas de soda y el retrogusto de nueces. No obstante, en este último tercio el Avalanche se hace más dulce y en esa nota hay un matiz como de marshmallow al fuego, con todo y la nota tostada tan característica. El cigarro lo fumo hasta que prácticamente me quemo los labios y si pudiera lo hubiese fumado más. En ningún momento se tornó desagradable, aunque sí hubo una sensación picante en el último tercio, aunque fue más como una picazón en la lengua y esta fue causada porque el humo ya venía muy caliente, lo que hizo que la intensidad se mantuviera igual en media, pero la fortaleza aumentó y no por bien. Me tomó una hora y 15 minutos fumar el Avalanche hasta el final.

Con estas marcas pequeñas siempre hay un tema de creatividad que, cuando es bien manejado, puede tener resultados grandiosos. Con otros pasa que se pueden pasar y hacer un producto que tiene mucho de algo y poco del resto, lo cual termina siendo un bodrio. Pero también hay que tener en cuenta que cuando una marca ya lleva 8 productos distintos, los más nuevos tienen que tener un aspecto diferenciador. En varios aspectos, el Avalanche es un cigarro muy distinto a los demás, y aunque la tendencia de los Connecticut fuertes es algo que me gusta, en muchas ocasiones cuando las marcas apuntan a un cigarro de capa Connecticut que no es fuerte, tienden a irse al extremo y hacerlo sorprendentemente plano o unidimensional. Pero una vez más Fuerte y Libre me sorprende con su producto, haciendo un Connecticut que no es fuerte, pero que tiene sabores muy agradables y de intensidad moderada. El Avalanche ciertamente es un cigarro que recomiendo ampliamente, especialmente si los cigarros más fuertes no son lo tuyo.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera El Hoyito
Marca: Fortaleza y Libre
Modelo: Avalanche
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $10,50
Puntuación: 91