Con lo nuevo y moderno (aunque algo retro) que se ve la botella de Powers, es una marca que fue fundada en 1791 por James Power, quien tenía una posada a las afueras de Dublín en Irlanda, y no le gustaba el whiskey que adquiría para servir a sus huéspedes, así que decidió destilarlo él mismo. Hasta mediados del siglo 19 la destilería creció, llegando a ser una de las destilerías más modernas de Irlanda y de países aledaños.
En 1966 Powers se fusionó con Jameson and Cork para formar Irish Distillers y en 1975 la producción de la marca fue mudada a la destilería Midleton en Cork. En esa época, el whiskey de Powers era el más vendido en Irlanda.
Esta versión de centeno llamada Irish Rye fue lanzada en 2020. El centeno es malteado y destilado tres veces en una columna de destilación en una producción que se hace una vez al año. El whiskey luego es añejado de 4 a 5 años en barricas ex-bourbon y luego reenvasado en distintas barricas que incluyen vírgenes y ex-bourbon de primer y segundo uso. Finalmente es embotellado a 43,2% de alcohol.
En nariz el Powers Irish Rye tiene aromas frescos de pimienta negra y blanca, pero también especias como clavo y jengibre, pero también cáscara de limón como elemento frutal y un toque suave de manzana roja. También hay notas suaves de caramelo y cuero, y por supuesto que centeno. Luego de añadirle un toque de agua, hay notas suaves de chocolate, pero nada muy complejo y más bien hasta aguado.
Es bastante franco en boca y destaca notas de pimienta y jengibre, con la sensación de calor en boca que acompaña un destilado superior a 40% de alcohol, pero también las notas frutales se sienten en forma de chicle de frutas en donde destacan el limón y la manzana, al igual que en nariz. Con el agua se sienten más integrados los sabores, pero también más diluidos, incluso si son dos o tres gotas de agua.
Es sorprendente cómo un whiskey de centeno irlandés puede diferir del típico americano, especialmente porque Irlanda no es un país con una marcada tradición en este tipo de whiskey, por lo que no veo al Powers Irish Rye como un whiskey para tomar solo, sino más bien combinar en un cóctel al estilo de los que se hacen con la variante americana. Por un precio que ronda los $30 en Estados Unidos, se coloca en un renglón en donde podría funcionar perfectamente para ese propósito. Creo que es más herbáceo que de centeno, pero es un estilo distinto de un mismo tipo de whiskey que es agradable para mí.
Ficha Técnica: Fabricante: Midleton Distillery Nombre del Whiskey: Irish Rye Marca: Powers Origen: Irlanda Edad: 4 a 5 años Precio: $35 Densidad alcohólica: 43,2% Puntuación: 86
El Tatuaje Krueger es uno más de la serie de los monstruos de la marca, éste se encuentra en el sampler llamado Monster Mash, donde algunos de estos ‘monstruos’ son de origen literario y otros del cine. Este en particular le rinde homenaje al personaje de Freddy Krueger, de las películas de Pesadilla en la Calle del Infierno (A Nightmare on Elm Street). El cigarro lleva una capa San Andrés mexicana sobre capote y tripa nicaragüenses y tiene medidas de 5¾ x 48 y es un Belicoso con box press.
La capa de este Krueger es bastante rústica y podría decirse que hasta accidentada, con varias venas y lo que parecen ser pliegues, o al menos se nota donde la capa termina en varios lugares. Para los que sepan o quieran confirmar, los colores de la anilla son los mismos del suéter que usaba Freddy Krueger en las películas. La capa tiene aromas florales y de tierra, y en el pie hay notas similares pero algo más dulces. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío se nota con un buen tiro y aromas a tierra y una nota suave picante.
El Krueger comienza con notas interesantes desde las primeras caladas, incluyendo lo que llamaría un café mocha, o una combinación de chocolate con café, seguida de notas minerales como de arcilla, pimienta abundante y madera de cedro. Esas notas de chocolate con café se sienten bien equilibradas en este tercio, sin destacar una sobre la otra sino manteniendo una buena armonía, mientras que la pimienta, principalmente en el retrogusto, se mantiene a raya y no domina demasiado la fumada e incluso permite un sabor a madera, aunque éste no es de cedro sino algo más genérico. Quema de maravilla y la ceniza se forma bien y sin mucho problema. La fortaleza se coloca en media, con una intensidad alta.
Durante el segundo tercio es el sabor de café el que toma la delantera, aunque el de chocolate sigue presente pero con una intensidad menor. El café se siente más como un espresso que como granos de café, y el sabor de cedro se coloca en primer plano, junto con el de café. Cuando superé el punto medio del Krueger, el sabor de madera disminuyó un poco su intensidad y fue sustituido por el de tierra, llevando éste la delantera junto con el café que siempre ha estado ahí. La fortaleza sigue en media y la intensidad en alta, quemando bien con una ceniza blanca y uniforme, con un anillo de combustión que podría ser mejor pero en verdad preocupa muy poco.
La combinación de café, tierra y madera es el sabor principal en el último tercio, y aunque el sabor de chocolate me hubiese encantado más presente en esta sección, porque de verdad que es una combinación que me encanta, la verdad es que como va está muy bien. La pimienta se hace un poco más fuerte en este tercio, especialmente en el retrogusto, pero también con una marcada participación en el paladar, llevando la fortaleza a media-alta y manteniendo la intensidad en alta, incluso con algunas notas minerales también. Me toma casi dos horas fumar este Krueger, lo cual disfruté bastante.
El Krueger es una nueva demostración de lo bueno que es este sampler y una vez más en que me cuesta definir lo bueno que pueda ser al mismo tiempo que quisiera tener más y conozco lo difícil que puede ser conseguirlos de manera regular. El Krueger combina notas dulces, de café y pimienta, tres sabores que me gustan mucho en un cigarro y en éste tiene una complejidad muy buena. Si a eso le sumamos una muy buena construcción y humo abundante y rico, es una combinación ganadora. No me parece el mejor de la serie, pero está bien cerca.
Ficha Técnica: Fabricante: My Father Cigars Marca: Tatuaje Modelo: Monster Series Krueger Dimensiones: 5¾ x 48 Tamaño: Belicoso Origen: Nicaragua Capa: México (San Andrés) Capote: Nicaragua Tripa: Nicaragua Precio: $9,50 Puntuación: 93
Si el Buchanan’s 12 es el whisky que mucha gente en Latinoamérica tiene de cabecera, el Buchanan’s 18 es el que toman para ediciones especiales. Incluso, el Buchanan’s 18 se ha convertido en un whisky aspiracional para muchas personas que ven el 12 como un objetivo logrado.
Con un precio que circula entre $60 y $80, tiene sentido que sea más aspiracional y celebratorio que muchos en el mercado nacional, especialmente porque son pocas las marcas que han vendido whiskies de 18 años de manera tan regular como Buchanan’s. Creo que la que más se le acerca es Johnnie Walker 18, aunque esa tiende a costar más y el hecho que Buchanan’s sea más ‘asequible’ y siga siendo Buchanan’s es insuperable.
Nuevamente, la marca no pierde tiempo ni tinta describiendo el proceso de creación de este whisky. Se trata de una mezcla de whiskies de malta con whiskies de grano, de distintas destilerías y distintas regiones, añejados durante 18 años y embotellado a 40% de alcohol. Eso sí, la botella es espectacular.
En nariz se sienten abundantes notas de alcohol de grano y si en algún momento te has puesto a percibir los aromas de una vodka como Grey Goose, sabes de lo que hablo. También hay notas de miel, madera y ciruela, pero son relativamente tenues, pero se llegan a sentir cáscara de naranja y cereales.
En boca se siente ligeramente medicinal, pero también hay notas de cartón, miel, panquecas recién hechas, madera seca y un fondo lejano de café americano. En el retrogusto madera mojada.
En términos generales el Buchanan’s 18 podría ser un whisky decente de diario, pero por $80 yo preferiría irme por algún whisky de single malt y ese es el tema cuando en un mercado no existe el single malt, el Buchanan’s 18 pasa de ser una opción a una única alternativa. Pero en el mercado cambiante en el que estamos, hay mejores opciones. Sólo que depende de qué es lo que estás buscando: si quieres un whisky celebratorio para algún evento y quieres que los demás sepan que estás gastando, el Buchanan’s 18 es para ti. Pero si lo que buscas es un whisky con sabor para degustar, hay una gran cantidad de single malts que son superiores, a mucho menos de $80.
Ficha Técnica: Fabricante: Diageo Nombre del Whiskey: 18 Special Reserve Marca: Buchanan’s Origen: Escocia Edad: 18 años Precio: $80 Densidad alcohólica: 40% Puntuación: 80
Desde aproximadamente 2011, Alec Bradley realiza un lanzamiento anual de una línea llamada Fine and Rare. Hasta 2013 estaba disponible en tres vitolas pero desde entonces solamente hay una disponible y es por eso que este 2014 no lo identifico con la vitola, pero tiene medidas de 7 x 54, en lo que viene siendo conocido como una Diadema. El blend utilizado lleva 10 tabacos distintos y como en las ediciones pasadas y posteriores, la anilla incluye muchísima información, como el número de unidades producidas, la fecha de torcido, fecha de lanzamiento, cantidad semanal producida, nombre de la fábrica, firmas del supervisor y torcedor, de Ralph Montero (VP de AB) y Alan Rubin (presidente y fundador de AB).
En verdad la anilla es bastante grande pero no se ve exagerada ni de esas que cubren todo el cigarro gracias a las grandes dimensiones que tiene. Aunque es bastante lisa, también tiene diversidad de colores y una ligera sensación oleosa. Los aromas que percibo son de establo, madera y cuero, mientras que en el pie se siente… pues nada, la verdad, porque el cigarro debe tener un poco más de 10 años de guarda y el pie es más pequeño que el cepo total del cigarro y ha perdido cualquier aroma que había ahí. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas a canela, masa madre y una nota de vainilla que se siente casi como helado.
Viniendo de Alec Bradley y siendo fabricado en Honduras, la nota picante en las primeras caladas me sorprende un poco, pues no les lo habitual, pero también hay una cremosidad dulce en la experiencia. El tiro está perfecto, especialmente cuando supero ese punto más cerrado y el humo abundante y denso. A lo largo del tercio también hay sabores de nueces dulces, pimienta, vainilla cremosa y no mucho más, pero el retrogusto incluye un toque de pimienta y notas más fuertes de madera. La ceniza es básicamente lo que definiría como «más o menos», con un anillo de combustión irregular que simplemente produce una buena columna.
Hay un sabor de pimientos a la parrilla que no puedo dejar de ignorar y fue algo que apareció hacia el final del primer tercio y no sabía exactamente cómo definir. Una mezcla frutal, tostada y de chile que no sabía si eran sabores separados, pero también la nota de nueces tostadas está muy presente. También hay notas dulces y picantes, que hacen que el Fine & Rare 2014 sea una delicia de fumar. La quemada está mucho mejor, principalmente porque el anillo de combustión parece rectificarse un poco, pero el tiro es fenomenal y el humo abundante.
Se me dificulta un poco quitarle la anilla tan detallada con facilidad, especialmente porque tiene 10 años pegada, pero pude hacerlo con apenas un lado medio quemado, pero los sabores de pimentón a la parrilla, nueces tostadas y el regreso de la vainilla y su propiedad dulce y cremosa hacen que los últimos momentos del Fine & Rare 2014 estén entre los mejores, aunque sería injusto descalificar a los tercios anteriores por no tener esta concentración de sabores. La quemada sigue tan bien como en el tercio anterior, el humo abundante, pero la ceniza no se sostiene mucho tiempo, ni falta que le hace. Luego de dos horas y 15 minutos, dejo el cigarro a un lado, cuando ya me empiezo a quemar los dedos.
Me sorprende un poco que con tanta información sobre la anilla, hayan omitido el blend. En realidad no se ve tan interesante, simplemente destacando el nombre de Nicaragua y Honduras una y otra vez, pero me hubiese gustado algo más de detalle acerca de la proveniencia de cada una. Curiosamente (pero completamente a propósito), el Fine & Rare original de 2011 tenía un lazo con el número 11, pues estaba limitado a 1.111 cajas y fue lanzado el 11/11/11. El de 2014 no tenía ninguno de estos lazos con los números, pero me parecía interesante de todas maneras. En realidad siempre había querido probar uno de estos cigarros y finalmente pude, con un muy buen resultado. El hecho que haya sido una edición limitada en 2014 y que técnicamente no hagan esta versión más me llevaría a no colocarle puntuación, pero también es cierto que la línea sigue existiendo, y hasta 2024 se ha hecho al menos, así que sí habrá puntuación.
Hoy pruebo nuevamente un Whiskey Rebellion 1794, esta vez en vitola Bradford, que corresponde a un 5 x 56. Es un cigarro que me gusta bastante, tanto que de hecho este es parte de una caja que compré con un par de amigos más y gracias a que vienen 24 en cada una, nos quedamos con 8 cigarros por cabeza. De eso hace más de un año y soy el único al que le quedan, aunque no muchos. Esta línea originalmente nació como una colaboración entre Skip Martin de la marca, con la gente de Cigar Dojo y en una hora se vendieron 500 unidades, en su lanzamiento en 2016. Desde entonces han lanzado distintas vitolas. La línea le rinde tributo a la llamada «Rebelión del Whisky de 1794»; una protesta de la década de 1790 contra un nuevo impuesto a las bebidas espirituosas introducido por George Washington. Finalmente, 170 manifestantes fueron arrestados y más de una docena de personas murieron en el oeste de Pensilvania mientras el ejército estadounidense intentaba sofocar el levantamiento.
Se trata de un cigarro muy bien armado, con una variedad de tonos marrones sobre la capa, o lo que muchos llamarían ‘marmoleado’; con múltiples venas sobre esta capa Habano ligero, que lleva por debajo un capote Besuki de Indonesia y tripa dominicana y nicaragüense y además, esa capa no llega hasta el final del cigarro. Tiene aromas muy agradables a chocolate, caramelo, cedro y pasas, mientras que en el pie se aprecian básicamente los mismos aromas, incluyendo un toque de regaliz negra. Finalmente lo pico y la calada en frío me da aromas a helado de chocolate, miel, café y frutos secos.
Desde la primera calada el Intemperance Whiskey Rebellion 1794 fija un estándar de intensidad y fortaleza para tratarlo con cuidado. Nada de caladas muy largas ni muy seguidas, se trata de un cigarro que destaca mucho y enciende fácilmente tanto el tabaco como la garganta y los pelos de la nariz. Se sienten incluso distintos matices de fuentes del sabor picante, que pueden incluir pimienta, pero también chile picante y paprika, pero no es la única sensación y no tarda mucho en darme notas de chocolate, café espresso, nueces, cuero, pasas, té negro y peras. Muy complejo y con una fortaleza que alcanza la media-alta, y la intensidad es alta. Lo apoyo mal del cenicero se cae la corona de la ceniza, pero el resto se sostiene bien y el resto de la construcción se ve perfecta.
En el segundo tercio no hay sabores nuevos y con esa larga lista realmente no hacían falta, siguen ahí los sabores de chocolate, café espresso (pero la nota fuerte, no la ácida), ahumado de carne (que es nuevo, o más bien un matiz adicional de la nota de cuero), pasas, nueces, té y es el sabor de peras el que realmente parece desaparecer, pero en su lugar hay una insistente nota de regaliz negra, presente principalmente en el retrogusto. Cada sabor está muy presente y aunque diría que el principal es el de chocolate, hay caladas en las que dudo que lo sea, porque cada uno de los sabores se destaca. La ceniza se forma bien, aunque la imagen haga pensar lo contrario, pero fue cuando me levantaba a hacer la foto del segundo tercio que decidió caerse. El tiro está muy bien y tanto la intensidad como la fortaleza siguen en el mismo punto del tercio anterior, incluso al superar el punto medio.
El último tercio se simplifica un poco, en el sentido que hay menos sabores pero los principales siguen siéndolo y definitivamente es el de chocolate, seguido de café espresso, pasas, regaliz, té, ahumado (cárnico, sí) y el adicional de un golpe de nicotina que no es lo más agradable pero que no podía dejar de estar. Es un cigarro sumamente complejo y los matices entre estos sabores siguen ahí. Incluso la podría llamar una fumada sofisticada, gracias a tantos sabores y matices, que si bien la nicotina dificulta un poco apreciarlos todos, eso solo obliga a fumarlo más lento, aunque sigue muy sabroso. Esa nicotina lleva la fortaleza a alta, al mismo nivel que la intensidad. Me toma dos horas y 20 minutos fumarlo completo, especialmente porque llegó el punto que saqué la pinza para fumarlo sin quemarme los dedos.
El Intemperance Whiskey Rebellion 1794 es un cigarro fuerte y no importa que el cepo sea de 56, pues en otras vitolas es igual de fuerte y eso denota una gran calidad en el blend pero también en el ajuste de ese blend a cada vitola. Siendo que la línea central de RoMaCraft es la pre-colombina en sus distintas variedades, me da una cierta satisfacción que la marca dedique también su enfoque a las líneas secundarias, especialmente ésta, que es una línea secundaria de la secundaria, por así decirlo. Entendiendo que Intemperance como base es una línea y esta es una de cinco (¿o son 4?) derivaciones que tiene. Existen muchos cigarros que son fuertes solo por el aparente hecho de tener toneladas de pimienta, pero esta línea además tiene mucho sabor y esa compra de la caja que hicimos ha demostrado ser una excelente inversión, al mediano plazo en mi caso. Para referencia, lo he probado también en vitolas Hamilton, Pennsatucky y Washington.
Fieles a su tendencia de usar nombres del bestiario mitológico del país de origen de sus rones, Raising Glasses usó en esta edición un ron venezolano y le puso el nombre The Whistler, que se traduce a El Silbón, una figura mitológica demoníaca de origen rural, que se pasea con una bolsa de huesos de sus víctimas. Se dice que cuando se oye el silbido cerca, el silbón está lejos, pero si lo oyes a lo lejos, El Silbón está cerca.
El ron contenido en la botella no identifica la destilería pero es un ron de melaza destilados por columnas y añejado durante 12 años en Venezuela y luego 2 años en el Reino Unido. Finalmente es embotellado a 62,1% de alcohol.
En nariz el The Whistler es un ron con los aromas típicos de un ron venezolano, especialmente uno con sabores y aromas concentrados, incluyendo caramelo, almendras, nuez moscada, canela, nuez de cola y cáscara de limón verde.
En boca es intenso de chocolate y café, con sabores algo más suaves pero igualmente deliciosos a madera quemada, caramelo salado y un toque químico como de asfalto. En el retrogusto me encuentro con notas a vainilla, madera y nueces, a tono con los más típicos venezolanos.
El tema que no identifique a la destilería me tiene algunos conflictos, porque en la descripción de su página menciona que no debe ser difícil de deducir, pero las opciones son dos: Alcoholes del Caribe, que es uno de tantos nombres que usan las empresas extranjeras para identificar a CILCCA, o Santa Teresa, que muchas identifican como Destilería SOFA. Sin embargo, en la descripción también hablan de Brown Forman y Diplomático, que sería DUSA, pero nunca he oído de DUSA vendiendo alcoholes a otros países.
En cualquier caso está delicioso.
Ficha Técnica: Fabricante: N/D Nombre del Ron: The Whistler Marca: Raising Glasses Origen: Venezuela Materia prima: Melaza Edad: 14 años Precio: $45 Densidad alcohólica: 62,1% Puntuación: 92