La Gloria Cubana – Medaille d’Or No. 4

La Gloria Cubana es una marca que, como tantas otras en Cuba, también existe en República Dominicana. En mi caso, ya he probado tres cigarros de la marca hechos en RD, pero esta es mi primera experiencia con un LGC de su tierra natal. Sin embargo, aunque en Dominicana se podría decir que es una marca en auge, o al menos con un buen vitolario, en Cuba es otra historia. Actualmente la marca tiene solamente una vitola en producción regular (esta) y dos versiones exclusivas de La Casa del Habano. Es una lástima para una marca con un gran historial, siendo creada en 1885, aunque descontinuada a principios del siglo 20 y vuelta a crear en 1965 en la fábrica Partagás, donde se sigue haciendo hoy en día.

También cabe destacar que sin contar las versiones especiales de la marca, no hay un solo cigarro con un cepo mayor de 50 en la marca. Este es de cepo 32 y los han hecho hasta de cepo 28. Pero hablemos más de este 6 x 32 cubano, que me regalaron en Madrid cuando estuve de visita y quien me lo obsequió me dijo que es de 2001. La capa es bastante suave, sin notas oleosas pero tampoco es algo que llamaría áspera, y su color bastante claro me haría pensar que el cigarro puede ser suave. Tiene poco o ningún aroma en la capa, pero cuando lo pico, la calada en frío me presenta aromas de paja, dulce, grama y un toque suave de madera.

El Medaille d’Or enciende rápidamente y lo hago con un encendedor de butano de una sola turbina que siempre me ha dado problemas, pues no importa lo alto que ponga la llama, siempre sale al mínimo, pero es perfecto para cigarros como estos. Las primeras caladas son ligeramente amargas, quizá porque incluso con lo pequeña de la llama, el cigarro también es mínimo de ancho y seguramente quemé de más. Afortunadamente esa sensación amarga desaparecer rápidamente y comienzan a salir notas florales como sabor principal, con almendras y madera en el fondo. El humo es denso y abundante, y quema con una velocidad bastante más lenta de lo que esperaría. También me llama la atención que mantiene una buena ceniza, incluso con este tamaño. Llegando al final del primer tercio aparecen notas de avellanas que toman el liderato del cigarro junto con las notas florales y en el fondo se mantienen los sabores de madera.

El segundo tercio comienza y por precaución dejo caer la ceniza; el humo es abundante y denso, cosa que me sigue sorprendiendo. Las notas florales siguen siendo el sabor predominante del cigarro, pero luego aparecen notas herbáceas también, que se funden con el sabor de madera. El tiro va de lo mejor y si no fuese porque el cigarro es bastante delgado, pensaría que tengo al menos 90 minutos más de fumada, porque quema bastante lento. Sin duda 19 años de guarda tienen su efecto.

El Medaille d’Or muestra sabores de cuero y galletas hacia la mitad, mientras sigue manteniendo una ceniza muy decente. Estaba haciendo revisión de humidor el otro día y descubrí que, aunque este es mi primer LGC cubano, no es el único, pues tengo una Edición Regional de España que compré cuando estuve allá y que pronto le tocará fumada, así que muy bien por mí.

Para el último tercio el cigarro quema aún más lento, aunque también se siente un poco caliente, por lo que yo también hago el esfuerzo de fumarlo más lento. Incluso con estos problemas se sienten notas agradables de frutos secos y cuero en el fondo, bajo las mismas notas florales que se han mantenido desde el inicio. Cuando ya me estoy quemando los dedos, y mi esposa se me queda mirando con cara de misterio hasta que se da cuenta de lo minúsculo que estoy fumando, dejo el cigarro ir. En total la fumada duró una hora y 15 minutos.

Como dije al principio, me llama la atención lo pequeño que es este cigarro, pero también cuánto se ha mantenido, especialmente dado que las empresas cubanas están siguiendo la inevitable tendencia del mercado hacia los cepos más grandes. Es quizá por ello que solamente exista un producto de producción regular de la marca, pero sería una lástima que ese también desaparezca o que no hagan más vitolas. En lo personal me gustan bastante los cigarros delgados y en este LGC se sintió un poco más fuerte de lo que pensaba que sería, con una excelente construcción y humo abundante. Los sabores durante los dos primeros tercios también me impresionaron, aunque en el último tercio no fue tan llamativo. Sin duda sus 19 años de guarda le hicieron maravillas pero esos números de años de guarda no son lo mío. Sin embargo, estoy super agradecido de ese regalo.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: La Gloria Cubana
Modelo: Medaille d’Or No. 4
Dimensiones: 6 x 32
Tamaño: Palmitas (Slim Panetela)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $23,00
Puntuación: 86

Ginebra: Bulldog

La marca Bulldog de ginebra fue creada en Estados Unidos por Anshuman Vohra en 2007, año en el que también fue lanzada en Europa. Hoy en día es parte del grupo Campari y distribuida en 55 países.

Esta ginebra de estilo London Dry Gin es producida a partir de un alcohol de grano neutro a 96% que es infusionado con sabores y aromas naturales de 12 botánicos distintos dentro de un alambique de cobre. Los botánicos utilizados son limón, almendra, lavanda, cilantro, angélica, amapola blanca, oris, algo llamado ojo de dragón, hojas de loto, casia, regaliz y, por supuesto, enebro.

Estos botánicos son macerados en el alcohol neutro antes de la destilación, lo que permite que se desprendan sus aceites esenciales. Seguidamente el proceso de destilación crea vapores aromáticos que pasan por un condensador y son convertidos nuevamente en líquido para producir la esencia de los botánicos combinados. Esta esencia es combinada con un alcohol neutro de trigo y embotellado a 40% de alcohol, diluido con agua destilada.

La botella siempre me ha gustado y es lo que me llamó la atención inicialmente, pues tiene la forma de una coctelera, lo que da un claro mensaje del objetivo del producto: es para mixólogos y bartenders. Además, la botella es negra con letras blancas. Esto no siempre me gusta porque tengo que hacer magia para saber cuánto líquido queda en ella.

Cuando la sirvo en copa el líquido es completamente transparente y libre de impurezas ni partículas en suspensión. Al mover la copa y girar el líquido se nota una película muy ligera en las caras interiores, que desaparece sin dejar mayor rastro de lágrimas. Esto es algo típico del London Dry Gin, así que se comporta perfectamente.

En nariz tiene aromas de cáscara de limón, fusionados perfectamente con un toque suave de enebro. Tiene toques de tierra mojada con regaliz y angélica, que mantienen un buen equilibrio. Al poco rato también se aprecian notas de cilantro y otros botánicos muy leves. Aunque la ginebra tiene algunos botánicos bastante exóticos, como esto llamado ojo de dragón (que descubrí está emparentado con la fruta llamada lychee) y hojas de loto, la verdad es que el aroma es bastante tradicional.

En boca se siente ligeramente agresivo, recordándome a la ginebra Gordons, con un aspecto seco del enebro como sabor principal, seguido de sabores de cilantro y cáscara de limón, pero con una cierta astringencia que confirma la naturaleza coctelera del destilado. Podría ser una ginebra para martinis, pero me la imagino mejor como una con jugos de frutas.

En general diría que esta ginebra tiene un sabor más sutil que la mayoría, aunque de salida no se siente tan sutil, recordándome bastante al sabor puro de alcohol pero con retrogusto de cilantro y cáscara de limón. También tiene un toque perfumado ligero, que podría ser de la raíz de oris.

Bulldog ha sido una de mis ginebras preferidas para el gin tonic, particularmente porque el aguakina (agua tónica) en Venezuela tiende a ser bastante dulce y combina bastante bien con ella. Sin embargo, la he probado en Tom Collins y solamente funciona si la limonada está bastante dulce. La he probado con aguakinas importadas de menor contenido dulce y la verdad es que se siente bastante agresivo, por lo que no la recomendaría así, a menos que le pongas jarabe de goma.

Ficha Técnica:
Empresa madre: Campari Group
Fabricante: N/D
Nombre de la Ginebra: Bulldog
Marca: Bulldog
Origen: USA
Precio: $22
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Casa Cuevas – La Mandarria EL

Justo antes del IPCPR de 2019 las instalaciones de Casa Cuevas fueron robadas. Los ladrones entraron a la fábrica en Miami tumbando una puerta con una mandarria. A raíz de ese incidente, Casa Cuevas creó un cigarro con el nombre del instrumento usado para robarlos a fin de rendir homenaje a lo que les cambió un poco sus expectativas para el año. Por supuesto, en el momento del robo se hicieron eco en varios portales y el cigarro sirvió como un perfecto ejemplo de cómo sacarle provecho incluso a los peores sucesos.

Otro aspecto interesante que tiene La Mandarria es que la capa termina un poco antes del cigarro, dejando ver la parte inferior del capote, en el estilo que se llama Shaggy foot. La capa se trata de un habano colorado claro, con una buena cantidad de aceites, pocas venas y una sensación ligeramente esponjosa a todo lo largo del cañón. Los aromas de la capa son de establo encerrado, como con una sensación húmeda y aromas adicionales a madera vieja. En el pie se siente un rico aroma a nueces y pimienta de esa que te hace estornudar luego de olerla. Lo pico con la doble hojilla y la calada en frío me da aromas de madera, paja y notas sutiles de pimienta.

Esa sensación esponjosa en el cigarro tiene sus consecuencias y desde el primer contacto con el fuego comienza a quemar bastante discordante; esta tendencia se mantiene hasta que el fuego alcanza la parte que ya tiene capa y el cigarro quema más parejo. También cabe destacar que hasta que la quemada llega a la capa, prácticamente no se sienten sabores en el cigarro, pero una vez que empieza a quemar la capa, sin duda que todo mejora. Los sabores entonces son de madera y pimienta, con una mayor cantidad de esta última en el retrogusto. No hay muchos más sabores y la intensidad del cigarro está fija en media.

En el segundo tercio los sabores se hacen más ricos, con matices que lo hacen más agradable en cada calada; el sabor a nueces que comenzó a inicios de este tercio se siente más cremoso y la madera más prominente y con un toque mineral general en el cigarro que me recuerda a la tierra mojada, pero no termina de definirse. La intensidad del cigarro se mantiene en media, así que son solo los sabores los que cambian.

Llegando a la mitad de La Mandarria, el cigarro se ha fumado bastante rápido, pues apenas marco 40 minutos. Sin embargo estoy algo dudoso sobre este cigarro en su calidad de edición limitada, pues aunque entiendo que lo sea por vitola, es el tercer Casa Cuevas que fumo y los tres me han sabido muy parecido. Los tres han sido capa habano y seguramente eso sea la razón principal. Este tiene en el humidor desde principios de noviembre de 2019, así que son casi 8 meses, que es tiempo suficiente para desarrollar sus sabores.

En el último tercio el cigarro se vuelve bastante más mineral, siendo este el sabor predominante y con él esa sensación de tierra pero también una de arcilla. Las notas de nueces ahora se sienten tostadas y la madera sigue presente. La intensidad sigue en media y no se mueve de ahí, con algo de nicotina ya en este tercio pero sin mayor cambio. Al cabo de una hora y 35 minutos La Mandarria llega a su final.

La verdad es que el Casa Cuevas Habano me gustó y en su edición limitada El Flaco me gustó más. Este no es excepción, aunque quizá tenga menos sabores por esa calidad esponjosa que tenía, entre la multitud de cigarros con capa habano que hay en el mercado Casa Cuevas ofrece una excelente liga, cosa que no es fácil. La Mandarria tiene una liga parecida, pero no es igual, pues cuenta con tabacos de Colombia en la tripa. Sin embargo, tampoco me sorprendió mucho más que los otros productos de la marca. Ello me llevaría a irme por el Habano tradicional.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Las Lavas
Marca: Casa Cuevas
Modelo: La Mandarria Edición Limitada
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua, República Dominicana, Colombia
Precio: $12,00
Puntuación: 81

Ron: Tanduay Silver

En el año 2013 Tanduay Holdings comenzó a vender sus productos de este lado… del Pacífico. Uno siempre dice de este lado del charco refiriéndose al Océano Atlántico, pero viniendo de Filipinas creo que sería más correcto referirse al Pacífico. El hecho es que su participación ha sido más en el mercado de Norteamérica y para el año que decidieron comenzar ya Tanduay era uno de los mayores productores de ron en el mundo, pero su producción es vendida casi exclusivamente en el mercado asiático, razón por la cual aquí nunca habíamos oído de ellos.

Esta participación comenzó con dos rones, uno blanco llamado Silver y uno ámbar llamado Gold. Aunque el comienzo ha sido lento, Tanduay sigue siendo un gran participante en el mercado asiático y en 2017 superó a Bacardí como el ron más vendido en el mundo. Este título de #1 siempre ha sido disputado e intercambiado entre Tanduay, Bacardí y McDowell’s, este último de India.

El Tanduay Silver es un blend de rones añejados hasta 5 años, luego filtrados hasta lograr un color amarillo pálido y está dirigido a la producción de cócteles.

La botella de Tanduay Silver es alta y transparente, con una etiqueta negra, sencilla y con letras blancas. Se encuentra embotellado a 40% de alcohol y no tiene declaración de edad, aunque se anuncia como un ron hasta 5 años, no me sorprendería que en promedio sean mucho menores.

En copa se trata de un líquido amarillo pálido, casi del color de la paja seca e incluso se aprecia un toque verdoso también. Parece más un tequila reposado en términos de color y me lleva a pensar que posiblemente el ron no haya pasado por un filtro de carbón para dejarle sabores residuales del añejado.

En nariz se aprecia una firme nota de toffee, seguida de una nota más suave de madera, banana y cáscara de naranja.

Permitiendo que la copa y el destilado respiren un poco, comienzo a apreciar notas de especias dulces como vainilla, canela y jengibre, así como una sensación muy agradable de azúcar morena. También se sienten notas astringentes producto del golpe alcohólico que me voy a dar en breve.

En boca el sabor general me recuerda más a un ron joven amarillento que a un ron blanco. Tiene una fuerte nota de caramelo dulce, madera, notas más suaves de coco, banana y cáscara de naranja, así como toques sutiles de vainilla y cardamomo. Definitivamente no diría que pasa suave por el paladar, pero sí es menos agresivo que el típico ron blanco, y con más sabor. A su paso por la garganta se siente una considerable intensidad calórica y un retrogusto de cítricos y caramelo.

Explorando un poco sus posibilidades, hice una Cuba Libre con él y ese aspecto más dulce de lo normal con él lo hace un contendiente menor para ser una buena opción. Pero en un Daiquirí Hemingway funciona muy bien gracias a la sensación que da el limón con los sabores.

En efecto, el Tanduay Silver es una gran opción para coctelería, siempre que esta tenga una buena cantidad de limón en la preparación. Pienso que con un mojito también debe funcionar, pero las muestras que me envían no dejan suficiente para hacer una gran cantidad de opciones. Sin embargo, como ron blanco o ligero, el Tanduay Silver es una buena opción. Pero no como mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tanduay Holdings Inc.
Nombre del Ron: Silver Asian Rum
Marca: Tanduay
Origen: Filipinas
Materia prima: Melaza
Edad: hasta 5 años
Precio: $16
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 73

Mombacho – Liga Maestro (Gordo)

Mombacho fue una marca originalmente creada en 2006 para suplir al mercado de Canadá, China e Italia, y desde 2014 venden en Estados Unidos también.. El Liga Maestro, mi segunda instancia con esta marca (la primera siendo el Tierra Volcán), es un puro nicaragüense originalmente creado en 2013 exclusivamente para el mercado italiano. Luego de un éxito considerable en Italia, en 2017 anunciaron la expansión de la distribución para el resto de Europa y Norteamérica como parte del décimo aniversario de la marca. Este cigarro llegó a mis manos como un regalo que me hiciera un amigo (que conocí ese día) en Madrid, en una reunión en el club Pasión Habanos.

El cigarro es de un color bastante oscuro, sin destacar que se trate de un maduro; también tiene una oleosidad mínima pero no inexistente y en la capa se aprecian aromas de tierra y establo. En el pie se aprecian notas de tierra pero más suaves, superadas por madera, café, chocolate y notas florales. Luego de picarlo, regresando al corte en V profundo, me encuentro con un tiro que parece un poco más apretado de lo que quisiera y una nota fuerte de tierra mojada.

Desde las primeras caladas el cigarro me hace dudar si debería comerlo o fumarlo… eso fue un chiste; no te comas el cigarro. Pero los sabores son propios de un postre, al punto que me hace babear un par de veces. Estos incluyen café cremoso y un dulce de caramelo junto con un toque suave pero muy obvio de pimienta, principalmente en la lengua. A la mitad del primer tercio se sienten fuertes notas de cuero, madera y notas florales, y así vamos construyendo una buena ceniza y fumando con calma mientras leo un libro que quería comenzar desde hace tiempo y es mi 13vo libro en lo que va de año.

Para el segundo tercio los sabores de tierra finalmente hacen su acto de aparición, pero se sienten ligeramente ácidos por las notas florales que contiene. También se siente más fuerte y entre los sabores secundarios se aprecian madera, azúcar morena que domina un poco esa nota ácida de las notas florales y balancea el cigarro y un toque más fuerte de pimienta. En efecto, el cigarro comenzó con una intensidad baja-media y ya está alcanzando la media.

A la mitad del Liga Maestro los sabores se sienten un poco más separados, con un retrogusto que incluye pimienta, madera y notas cremosas. Entre los sabores destacan el café como nuevo elemento, pero no llega a ser una nota dominante como lo son la de tierra, café y cuero. El anillo de combustión no es del todo recto, pero no ha requerido mi intervención, mientras que el humo, que hasta el momento ha sido de medio a escaso, comienza a desprenderse mucho más abundante en cada calada.

En el último tercio el cigarro se muestra incluso más equilibrado, con una «normalización» de los sabores y sin que alguno de ellos destaque por encima de los demás. Estos son un café mucho menos cremoso y una sabor de chocolate que no es del todo dulce. También tiene toques de madera y tierra más sutiles, pero igualmente balanceados, mientras que el anillo de combustión, aunque no se vuelve recto, sí se hace menos propenso a mostrar desviaciones… como si la curva fuese más uniforme. El final se siente bastante corto y los sabores desaparecen al poco tiempo de soltar el humo, dejándome la sensación en el retrogusto de madera y un toque de pimienta. Así, luego de una hora y 15 minutos, el Liga Maestro llega a su fin.

El Mombacho Liga Maestro demostró ser un buen cigarro de cuerpo medio con una cantidad decente de complejidad, aunque una falta de equilibrio durante la primera mitad que me desconcertó un poco. Sin embargo, puedo decir que me gustó y que la experiencia fue gratificante y que los 7+ meses que lleva en mi humidor le han hecho bien. Cabe destacar que los Mombacho que he fumado tienen la fecha de fabricación en la cara interna de la anilla y este decía Enero 2017, por lo que en efecto tiene 3 años y medio de guarda en distintos humidores.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mombacho Cigars
Marca: Mombacho
Modelo: Liga Maestro
Dimensiones: 5 x 54
Tamaño: Gordo (Robusto Extra)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua (Condega)
Tripa: Nicaragua (Condega, Jalapa)
Precio: $13,50
Puntuación: 85

Padron – 1964 Anniversary (Belicoso)

Siempre he sostenido que los gustos cambian, el paladar madura, se hace más o menos sensible y el cigarro que hoy te gustó puede que no te guste tanto dentro de 6 meses, al igual que el cigarro que hace 4 años no me gustó, hoy me encantó. Ese es el caso de este 1964 Anniversary, que revisando un poco las coincidencias, por tan solo dos días no cumple los 4 años exactos entre una probada y la siguiente, o al menos entre una reseña y la otra.

Cuando lo reseñe originalmente creo que estaba empezando a fumar en serio y, un poco molesto quizá porque pensaba que los cigarros rara vez superaban los $8 llegué a pagar $12 por él y por lo mismo fui quizá más crítico y no tuve la intención de comprar más. Pero cuando me llegó uno de ellos en el paquete mensual de Small Batch de octubre 2019, pensé que sería buena idea darle otra oportunidad. Por lo pronto la capa no me impresiona mucho, pues tiene muchísimas imperfecciones a nivel de textura y color, aunque las juntas no parecen problemáticas. Los aromas en frío en ella son suficientes para justificar esta segunda oportunidad, pues incluyen jarabe de chocolate y brownie. En el pie se aprecia una suave nota de pimienta y la calada en frío demuestra un tiro relativamente suelto, pero sin preocuparme mucho y aromas más suaves de chocolate y poca pimienta.

Aunque mi costumbre en los últimos meses ha sido de fumadas de día, para este cigarro me sorprendieron las 6 de la tarde sin que me hubiese dispuesto a fumar, así que la noche me tocó durante la reseña y con ella las imágenes no son tan buenas. Las primeras caladas de este 1964 Anniversary son bastante suaves, con notas de pimienta más sutiles de lo que esperaba. También sucede que la pimienta, en su suavidad, es el sabor más destacado de la fumada en la mitad del primer tercio, pero esto cambia luego de la segunda mitad, pues aparecen sabores densos y ricos de chocolate y algo de tierra que se juntan con la pimienta.

Otro aspecto que quizá no había entendido del todo en mi reseña original era el gran poder e importancia del retrogusto. En el segundo tercio del cigarro el retrogusto es quizá uno de los factores más importantes para definir los sabores. La pimienta se encuentra muy presente tanto en el retrogusto como en el paladar, pero las notas de chocolate, tan fuertes durante la segunda mitad del primer tercio, parecen disiparse bastante en este. Son los sabores de tierra y sus diversos matices los que fortalecen el cigarro en este tercio, apreciables en el paladar y el retrogusto.

A la mitad del 1964 Anniversary regresan los sabores de chocolate, en la misma intensidad y estilo que durante el primer tercio. La intensidad del cigarro también aumenta y mientras lo fumo lentamente y marco 45 minutos de fumada llego a la conclusión de porqué le di tan baja puntuación originalmente. El cigarro me parece uno para fumadores experimentados; si bien sus sabores son ricos y tiene inmensidad de matices, en verdad puedo contarlos con los dedos de una mano e incluso me sobran dedos. Es a partir de un paladar experimentado que aprendes a apreciar matices, toques, intensidades y cremosidad en el humo y hace 4 años podría decir que no los tenía desarrollados como hoy. Aunque los sabores siguen siendo los mismos, hoy el cigarro me gusta muchísimo más y aprecio cada calada.

En el último tercio el 1964 Anniversary quema mucho más lento, aunque yo también hago un esfuerzo por darle caladas más cortas. La intensidad del cigarro es alta y la pimienta está mucho más presente en la lengua y el paladar, pero llego a un punto en que trato de no inducir el retrogusto porque en la nariz también se siente su intensidad. Quedando unos pocos centímetros de él comienzan a aparecer notas fuertes de nicotina que me llevan a fumarlo más lento pero, eventualmente, dejarlo. Hacia el final también comenzó a mostrar sabores suaves de madera y cuero, pero nada que significara un cambio en la tendencia de los sabores. Con un total de una hora y 35 minutos dejé al 1964 Anniversary apagarse solo.

No soy un fumador experimentado, o al menos no al nivel de amigos que llevan 20 o más años fumando. En total tengo un poco más de cinco años en esto, pero recuerdo que desde el principio sentía muchos sabores en los cigarros y dudaba mucho si en verdad estaban ahí. Ha sido mediante estudio, paciencia y hasta valentía de mostrar mis gustos que me he atrevido a determinar y mostrar mis experiencias. Fumar este cigarro después de cuatro años de haberlo probado por primera vez realmente me ha abierto los ojos. Las razones y los aprendizajes me los reservo, porque en verdad traté esta reseña como si nunca hubiese fumado el cigarro. En cuanto a él, se trata de un cigarro de pocos sabores, lo cual puede traducirse en una baja complejidad, pero no dejes que eso te lleve a pensar que se trata de un cigarro fácil o simple. Es mucho más que eso y fue una fumada que disfruté mucho. Viendo las impresiones de la reseña previa, me doy cuenta que le aprecié muchos más sabores. Este tiene tres: chocolate, pimienta y tierra. Creo que nunca había fumado un cigarro que lograra tan alta puntuación con tan poco.

Ficha Técnica:
Fabricante: Padrón Cigars
Marca: Padrón
Modelo: 1964 Anniversary
Dimensiones: 5 x 52
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $15,00
Puntuación: 91