Drew Estate – Nirvana (Toro)

Yo no sé tú, pero me impresiono cada vez que veo un cigarro que no conozco, especialmente cuando resulta ser que es una línea que existe desde hace años. Esta línea Nirvana fue lanzada en 2013, pero el blend no es propio de Drew Estate sino de una pequeña marca llamada Royal Gold, que tuvo corta duración y por tanto el cigarro también, y ya para 2016 había dejado de existir. Sin embargo, la línea Nirvana estaba disponible en cinco vitolas distintas y sus precios variaban entre $9 y $11. En lo personal las capas Cameroon no son mis preferidas, pero la razón principal es que en los inicios de la industria tabacalera del Nuevo Mundo, fue la capa Cameroon la que muchos fabricantes coincidieron en que se parecía más a la del Habano cubano y la que muchas marcas usaron para recrear su sabor que el Embargo había prohibido en USA. No me parece que lo tenga tan marcado, pero fue una tendencia que adoptaron muchas marcas y en gran parte la capa Cameroon es sinónima con cigarros de antaño, y en lo particular me gustan más los experimentos e híbridos creados en años más recientes.

El Nirvana se ve bastante elegante, aunque su anilla no me inspira mucho. En serio tuve que revisar bastante sobre él, porque nunca lo había visto. Tiene una construcción bastante decente y es en la anilla inferior donde se lee Royal Gold y aromas bastante escasos a cuero, nueces y canela. Luego de picarlo me encuentro con un buen tiro y la calada en frío me da aromas de salsa de carne, nueces y notas dulces. Le quito la anilla inferior y es hora de darle fuego.

El Nirvana realmente quema muy decente, muy recto y con una experiencia bastante suave en el retrogusto y algo más intensa en el paladar, con sabores a esa salsa de carne, madera de cedro y chocolate, lo cual hace una combinación bastante rara. La pimienta es blanca en el paladar y negra en el retrogusto, aunque no tan fuerte y en efecto, la intensidad es media con una fortaleza media-baja, pero buen tiro, buen anillo de combustión y un ritmo controlado.

Los sabores son pegajosos y lo que se llamaría cremoso, permitiendo una permanencia larga y que después de soltar el humo hayan bastantes sabores que perduran en boca, o mejor dicho perduran un buen rato, pero no son bastantes sabores. Pero sí hay sabores nuevos, especialmente a licor de naranja y dátiles, aunque ese sabor de licor desaparece cuando supero el punto medio del cigarro. Sigue quemando muy bien y dando una sensación pegajosa en cada calada y creo que es lo más destacado que puedo mencionar de la fumada, pues la fortaleza sigue siendo medio-baja y la intensidad no da muchas señales de que vaya a aumentar.

En el último tercio no hay sabores nuevos ni algo que pueda decir que está llevando la batuta en el Nirvana. De hecho, el último tercio parece inexistente en términos de intensidad. Sí hay algo de nueces, salsa de carne y madera, pero son sabores a los que llego dándole varias caladas. Peo sigue quemando bien y el anillo de combustión, aunque más accidentado, no representa un problema. Así llegamos al final del Nirvana, una hora y 20 minutos después de encendido.

No sé si sea un tema de mucha edad, porque en verdad no sé la edad de este cigarro. Quien me lo obsequió me dijo que tenía entre 2 y 3 años de guarda, pero investigando un poco creo entender que fue descontinuado en 2016, por lo que podría tener alrededor de 9 años y ese es tiempo suficiente para que pierda bastante, especialmente si su capa es Cameroon y ese era uno de los defectos de la capa Cameroon, que era muy delicada y por eso hoy pocas marcas la siguen usando. Pero los dos primeros tercios del Nirvana fueron interesantes y entretenidos, pero toda la fumada se caracterizó por la expresión ‘no mucho‘, en el sentido que no hubo mucho de nada.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Gran Fábrica Drew Estate
Marca: Drew Estate
Modelo: Nirvana
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Nicaragua
Capa: Camerún (Cameroon)
Capote: México (San Andrés)
Tripa: Nicaragua (Estelí, Jalapa)
Precio: $11,00
Puntuación: 82

PDR – VLR Maduro (Toro)

Uno de esos cigarros que no estoy 100% claro de dónde salió, o más bien sí sé de dónde lo saqué, pero no tengo ni idea de dónde lo sacó la persona que me lo obsequió, pues es alguien que normalmente compra cigarros con fines de educación de su paladar y para probar nuevas cosas y aplicarlas a los cigarros que hace. Precisamente por eso me sorprende que haya adquirido algo de la marca PDR, porque sé que no le gusta, pero además de la línea económica de PDR. Además adquirió más de una línea, que pronto probaré también. Esta línea VLR se puede traducir en distintas cosas, en parte porque el eufemismo para un producto barato en el mercadeo americano es algo de valor, y VLR puede ser visto como una abreviación de Valor. Incluso, el significado de VLR es Value Line Reserve. En algún momento posterior, le cambió el nombre a la línea llamándola Valley Reserve Line, que creo que es darle vueltas al asunto. Esta línea originalmente era fabricada exclusivamente para Thompson Cigar y no sé si se sigue manteniendo así después del rediseño.

Pero si te das una vuelta por mi experiencia con la marca, podrás notar que PDR no es santo de mi devoción, pues en muchos casos o al menos en mucho de lo que he fumado, parecen explotar al máximo los límites precisamente de la palabra Valor. Pero siendo que han pasado alrededor de cinco años desde que reseñé algo de la marca, pensé que no estaría mal regresar a ella, aunque sea para un par de pruebas. Cabe destacar que este cigarro tiene la anilla vieja, y que la nueva fue modificada en 2023, por lo que este cigarro tiene al menos un par de años de guarda. El cigarro tiene medidas de 6 x 52 y su precio original ronda los $4 por unidad. Por lo pronto, los aromas en la capa son a paja mojada y realmente distintas cosas mojadas, como madera y musgo, pero también notas de café y vainilla en el retrogusto.

El primer tercio es bastante suave y quema muy bien, incluso con una nota algo exagerada de humo pero que, viniendo de PDR, estoy acostumbrado. Los sabores principales son de cuero, pero también hay matices dulces de vainilla, paja y madera. La ceniza bastante blanca amenaza con quedarse sobre el cigarro, pero antes de finalizar el tercio la dejo caer preventivamente. La fortaleza es media-baja y la intensidad similar, aunque hacia el final del primer tercio pareciera querer ascender.

En el segundo tercio el VLR Maduro parece encaminarse más hacia lo que debería ser la fumada, con el sabor de cuero bien complementado por notas de pimienta e incluso una nota de jengibre, con un retrogusto intenso de madera y suave de pimienta. Afortunadamente la quemada es ejemplar y en verdad se va portando bien, aunque sí tiene algunos momentos que demuestra un cierto betuneado que hace que suelte más humo de lo que debería, pero no parece afectar demasiado los sabores de la fumada. Me explico, en un cigarro betuneado los sabores tienden a desprender sabores que no siempre son los propios de un tabaco y este no los tiene específicamente, sino sabores más propios de tabaco sin adulterar.

Llegamos al último tercio con una mayor intensidad en el sabor de cuero del VLR Maduro, pero también hay notas más fuertes de pimienta y madera. La intensidad se mantiene en media como máximo, pero titubea entre ese punto y media-baja, mientras que la fortaleza se queda fija en media-baja. Pero quema muy bien y se mantiene con una buena ceniza y en ningún momento requiere retoques. Me toma una hora y 10 minutos fumar este toro hasta el punto que lo dejé en el cenicero sin pena ni gloria.

El PDR VLR Maduro es un cigarro mucho más dinámico de lo que esperaría de un producto de bajo precio, pero no por ello quiero decir que sea glorioso. Es un cigarro de $3 y se comporta como uno, con sus bemoles y sus puntos a favor y en contra, pero al menos una buena quemada que mantiene el ritmo. Lo recomendaría si quieres un cigarro que queme bien y no ofrezca mucho en términos de sabor o experiencia, pero que eche humo constante y no tengas que darle retoques. Pero en ese rango hay una larga lista de opciones y no es un cigarro que debas salir a buscar, sino aprovechar si lo tienes y no mucho más. Pero en verdad cuando vi que era un PDR ya sabía más o menos lo que me esperaba.

Ficha Técnica:
Fabricante: PDR Cigars
Marca: PDR
Modelo: VLR Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: República Dominicana
Capa: N/D (Maduro)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $3,50
Puntuación: 74

Ron: Annabay Club 5 Years

Hace algún tiempo, cuando reseñé los rones de Papiamento de Aruba, algo que mencionaba muy convencido es que en Aruba no debe existir una destilería y por eso el ron es hecho en Panamá. Por eso, cuando vi este ron de Curaçao, cuya geografía es prácticamente igual a la de Aruba, pensé que sería más o menos la misma propuesta. Pero me sorprendió bastante descubrir que, si bien Papiamento no menciona en ningún lugar dónde se hace, Annabay destaca bastante que es hecho en Willemstad, la capital de Curaçao.

Incluso, Annabay tiene una tienda disponible para turistas en el muelle de St. Anna Bay, en Punda, en lo que la marca destaca como el Rum Locker, donde se puede aprender sobre el legado del ron de Curaçao y probar los distintos productos de Annabay, porque además hay más de uno. Son 4.

Entre todos sus productos, este 5 Years es el más antiguo que tienen y quizá me genera mucho más respeto por la marca que no se basan en un texto de mercadeo para destacar todo lo que su ron tiene o no. Si bien su propuesta es de un ron que se toma solo o en las rocas, también destacan que es un ron de melaza, destilado en columnas y alambique y añejado un mínimo de 5 años. Finalmente es embotellado a 40% de alcohol, sin colorante, sin endulzante y sin aditivos.

Su color no miente y este en verdad es un ron joven, con aromas a madera, vainilla, caramelo y una que otra nota de frutos secos que no se mantiene mucho tiempo. Al cabo de unos minutos en copa su aroma se reduce bastante, sin duda por su juventud.

En boca los sabores son ligeramente más amables, con notas de chocolate y tabaco verde, que se funden con estas otras notas que ya sentí en nariz de madera y vainilla y caramelo, pero sin la adición de algún fruto seco, ni siquiera en el retrogusto, en donde se sienten apenas notas de caramelo.

En realidad el Annabay Club, incluso con 5 años de añejamiento, se siente como un paso más allá de un Bacardí o algún ron venezolano joven. Pero por lo que he leído, el objetivo principal de Annabay Club es ser un ron de consumo interno, y en un país en donde prácticamente todo es importado, debe ser un gran alivio para los locales que exista un producto hecho en su pequeña isla y que tenga una calidad para poder ser exportado, aunque sea a Holanda.

No es un ron extraordinario y por $50 creo que está extremadamente caro, pero teniendo en cuenta su origen y su propósito, creo que es un paso en la dirección correcta. Quizá en unos años existan versiones de mayor añejamiento y si vienen de esta base, creo que va a ser muy bueno.

Ficha Técnica:
Fabricante: AnnaBay Club
Nombre del Ron: 5 Years
Marca: AnnaBay Club
Origen: Curaçao
Materia prima: Melaza
Edad: 5 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 80

La Flor Dominicana – 1994 (Aldaba)

Hoy en día me río, pero la verdad es que suelo ser de esas personas que dan consejos (siempre que me los piden) y sugerencias, pero rara vez los hago yo mismo. En el caso de este cigarro y la razón de la anécdota es que cuando te da una gripe o algún malestar que te deja con la garganta sensible y tos, obviamente fumar un tabaco no es la mejor idea. Pero si lo vas a hacer, por la razón que sea y en mi caso fue porque tuve una visita con un amigo que venía específicamente a fumar, pues la recomendación siempre sería que te fumes algo pequeño, ligero y suave. No que te fumes un La Flor Dominicana, que es una marca notoria por la fortaleza de sus productos y además en vitola Aldaba de medidas 6½ x 58. Pero eso fue exactamente lo que hice cuando venía saliendo de una tos horrible que me dejó la garganta hecha puré.

La serie 1994 toma su nombre a partir de una plantación especial hecha por Litto Gomez en ese año, en virtud de crear una liga especial para celebrar los 20 años del trabajo de Litto Gomez en la industria en 2014, aunque el cigarro no es realmente el conmemorativo de los 20 años de la marca. Esto sucede porque la marca fue creada en 1996 y si existiese un cigarro para conmemorar los 20 años de la marca, éste hubiera sido lanzado en 2016, lo cual creo que no ocurrió. La capa San Andrés mexicana es un tanto rojiza, aunque esto también puede ser un efecto visual por el tono de la anilla y esta capa tiene aromas a tierra húmeda, dulce y pimienta. La calada en frío es intensa, incluso sin haberle dado fuego y me presenta sabores a corteza de árbol, avena y azúcar morena, pero no mucha pimienta.

Por supuesto todo era una ilusión y desde las primeras caladas este 1994 es un bombazo, pero también tiene notas de beef jerky, de ese que tiene como medio kilo de pimienta, tierra y una dulzura propia de azúcar morena. Afortunadamente las notas más intensas de pimienta no parecen participar mucho en el retrogusto, lo que me permite apreciar notas de cuero y cedro. En realidad no es tan intenso durante el tercio como las primeras caladas me habrían hecho creer y aunque el anillo de combustión no es el mejor, la construcción permite un buen tiro y cierro el primer tercio con una intensidad media y fortaleza similar.

La calidad de la construcción se hace notar en el segundo tercio, donde ya el anillo de combustión es más recto y sigue dando un tiro excelente que produce una ceniza compacta y bastante clara. La fortaleza va in crescendo y los sabores se sienten un tanto más secos y causan una aspereza en la garganta que es imposible ignorar. Los sabores siguen siendo de tierra (que ahora es más seca) y pimienta como principales, mientras que entre los secundarios cuento cedro, cuero y azúcar morena, y el 1994 desarrolla toda esa fortaleza con la que suele ser relacionada la marca, alcanzando un nivel alto de ella, con una intensidad media-alta.

Aunque en el último tercio el 1994 parece suavizarse un poco, se podría decir que el daño está hecho y cada calada sigue siendo intensa y agresiva en la garganta. En realidad no se hace más suave, sino que la pimienta baja un poco su intensidad y esto permite que el sabor de azúcar morena amenace con colocarse entre los principales, aunque no llega a hacerlo del todo. También aparecen sabores de canela, pero es la lengua y el paladar quienes se llevan la mayor parte de la intensidad de la pimienta. Como suele sucederme con muchos de La Flor Dominicana, el último tercio es el que más tardo en fumar y entre que quema lento y que le doy caladas cortas y que el cigarro es bastante grande, parece un final eterno. Así, al cabo de dos horas y media, dejo el 1994 en el cenicero cuando aún le quedaban alrededor de 15 minutos, porque no estaba evolucionando, sino haciéndose más picante cada vez.

Si leíste el párrafo anterior, va a ser difícil convencerte de que el 1994 constituye una fumada agradable, pero teniendo en cuenta el estado en el que me encontraba, creo que la experiencia hubiese sido similar con casi cualquier opción. El hecho que quemara tan lento en el último tercio fue lo que agravó un poco la situación. Pero el 1994, especialmente en esta vitola es un cigarro impresionante y uno que solamente debes fumar cuando sabes lo que te espera y estás preparado para ello, tanto de garganta como de estómago. La primera mitad es sumamente intensa de sabores, mientras que la segunda es mucho más fuerte y en ese sentido aporta todo lo que caracteriza a este marca dominicana. Lo he probado en otra vitola llamada Conga, que es considerablemente más pequeña (5 x 52) y sorprendentemente, menos fuerte. Pero si estás listo para algo así, es difícil contar con algo mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera La Flor
Marca: La Flor Dominicana
Modelo: 1994
Dimensiones: 6½ x 58
Tamaño: Aldaba (Gordo)
Origen: República Dominicana
Capa: México (San Andrés)
Capote: República Dominicana (La Canela)
Tripa: República Dominicana (La Canela)
Precio: $8,00
Puntuación: 91

Whisky: Old Parr 18

Old Parr ha sido una marca de consumo casi masivo en el whisky en Latinoamérica desde hace muchos años. En su mayor auge, que fácilmente se mantiene activo, Old Parr y Buchanan’s han sido las marcas más destacadas dentro del consumo de whisky de la región. Pero han sido pocos los países fuera del continente que lo han recibido y en los últimos años Diageo ha apostado por el público hispano en Estados Unidos para promocionarlo.

Son pocos los whiskies de blend que destacan el contenido de su líquido y Old Parr no es uno de los que más menciona, pero sí dice que esta versión de 18 años tiene los whiskies más destacados de Cragganmore. No hay mucho más que decir, salvo que está embotellado a 40% de alcohol y que todos los alcoholes contenidos en la botella tienen al menos 18 años de edad.

En nariz se sienten aromas relativamente sencillos, que incluyen frutos secos (principalmente nueces), miel, vainilla, cáscara de limón y té negro.

En boca es ligero y ligeramente dulce, con notas de cereales y nueces como principales y luego algunas más suaves de vainilla y canela o nuez moscada. En el retrogusto hay nueces tostadas y más cereales, y un toque ahumado.

Como sucede con otros whiskies de blend y quizá más con las expresiones más antiguas, no hay mucho en términos de intensidad, pues los alcoholes se suavizan bastante con la barrica y el Old Parr 18 se vuelve un whisky muy suave, ideal para tomar solo o en las rocas, muy bueno en su categoría pero con un precio que cuesta justificar antes de adquirir su versión de 12 años.

Ficha Técnica:
Fabricante: Diageo
Nombre del Whiskey: Aged 18 Years
Marca: Old Parr
Origen: Escocia
Edad: 18 años
Precio: $70
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 82

Oscar Valladares – 2012 Maduro (Toro)

En lo particular, los blends de Oscar Valladares me suelen gustar. En las pocas ocasiones que alguno no me ha terminado de gustar se ha debido a que son cepos muy grandes, cigarros con poco sabor, o una combinación de ambos factores. Pero por lo general me gustan, especialmente su línea Leaf. Pero es por ello por lo que me llamó bastante la atención que mi experiencia con el Corojo de su línea 2012, aunque muy decente, me parece que no estuvo a la altura de lo que esperaba, especialmente después de una introducción tan vanagloriada, siendo su primer producto desde que creó su propia marca y su propia fábrica en Danlí, Honduras. Incluso, esta línea 2012 fue previa a la de Leaf, aunque fue esta última la que sin duda le dio la fama que tiene, en gran parte por el empaque pero también por la calidad de las ligas.

Pero así me encontré con este 2012 Maduro, con una capa San Andrés mexicana sobre capote hondureño y una mezcla en la tripa de tabacos provenientes de Nicaragua y Honduras. La anilla roja combina muy bien con esa apariencia rojiza de la capa oscura que tiene aromas intensamente achocolatados y más suaves a pimienta, cedro y establo. Luego de picarlo con la guillotina en V, que a veces me funciona mejor con los cigarros box pressed, me encuentro una calada en frío que denota un tiro bastante suelto y aromas a establo, café, pimienta y cedro.

Desde las primeras caladas el chocolate se coloca como pieza central en los sabores, incluso con un matiz de brownie muy particular, que incluye también las nueces que suele llevar, aunque en menor intensidad. Le acompañan sabores de café y pimienta, pero incluso una nota suave de semillas de mostaza, mientras que en el retrogusto me encuentro con sabores de pimienta, salsa BBQ y una nota cítrica de limón. Aunque el tiro es algo más suelto de lo que quisiera, la verdad es que quema de maravilla gracias a un aro de combustión muy recto, ceniza bien formada y la apariencia de que no se va a caer nunca, aunque al final del primer tercio le hago el favor a fin de no echármela encima, como suele suceder.

Aunque los sabores son agradables, creo que al 2012 Maduro le viene faltando un cierto elemento de intensidad para hacerlo mejor, o lo que algunos dirían que le falta punch. Los sabores siguen su tendencia pero se hacen más lineales que cualquier otra cosa, con la aparición inconstante de sabores adicionales que si bien le dan una dimensión agradable a la fumada, no constituyen complejidad per se. Estos incluyen una conserva de limón y un toffee que no estaban en el tercio anterior, pero ninguno de los otros sabores parecen evolucionar y sigue siendo el brownie el principal. La intensidad está entre media-baja y media, con una fortaleza que varía menos y se coloca en media.

Pero sin duda debo destacar que la construcción está fenomenal y aunque el tiro es algo suelto, creo que el corte en V con una guillotina pequeña fue clave para disfrutarlo. El sabor de chocolate es lo que cambia un poco y se siente más como chocolate con leche que el brownie que estaba presente en los tercios anteriores, mientras que el resto de los sabores se van desvaneciendo, hasta incluir durante la parte media de esta última sección un chocolate con leche, cedro y pimienta, siendo esta última el único sabor en el retrogusto. Al cabo de una hora y 45 minutos, el 2012 Maduro llega a su fin.

Algo que en mi experiencia y opinión tiende a caracterizar mucho a los tabacos hondureños es que tienden a ser de fortaleza e intensidad media y con tendencia a media-baja en casi todas las fumadas que he hecho. No es un defecto, sino que pareciera ser la tendencia del mercado y la demanda, o al menos es lo que he notado de las principales marcas de ese país. Si estás aprendiendo a fumar o si es tu gusto, el tabaco hondureño puede ser muy bueno, pero una vez que empiezas a probar tabacos de otros orígenes, con mayor fortaleza e intensidad, el hondureño se siente más lineal y menos complejo. No es algo que afecte a todas las marcas hondureñas y cuento varias en mi historial con mayor intensidad de sabores de ese país, pero el grueso de ellos son así y este 2012 Maduro parece adherirse a esa tendencia.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oscar Valladares Tobacco
Marca: Oscar Valladares
Modelo: 2012 Maduro
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: México (San Andrés)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 84