Ron: La Maison du Rhum Paraguay

Haciendo esta reseña me sorprendieron dos cosas. La primera es probablemente la de cualquiera que abra esta reseña: ¿en Paraguay hacen ron? Pues resulta que sí y aunque no te voy a decir que su industria es gigantesca, me atrevería a decir que hacen más ron que en Argentina o Chile. Lo otro que me sorprendió es que no es la primera vez que hablo de Paraguay en este blog y aunque el mismo ya tiene 9 años, era solo cuestión de tiempo.

En efecto, antes de esta publicación he mencionado a Paraguay 4 veces en descripciones de orígenes de tabaco. Hay tres marcas que he reseñado que tienen tabaco de Paraguay: Cavalier Genève, Hiram & Solomon, y Victor Sinclair.

Pero este ron me impresionó mucho en su momento, porque un amigo lo puso en una cata a ciegas junto con otros 4 rones de Latinoamérica. Fue una cata muy divertida, pero sobre todo porque de los 5 rones que estaban, acerté el origen de 4 de ellos. El único que me faltó: el de Paraguay. ¿Por qué? Porque ¿quién diablos acierta un ron de Paraguay?

El hecho es que este ron es embotellado por una empresa francesa llamada Dugas, que es un distribuidor muy grande de rones y destilados en Francia y parte de Europa. Desde esa empresa tienen una pequeña marca llamada La Maison du Rhum, que básicamente embotella rones de nicho para distribuirlos a conocedores y curiosos. En el caso de este ron, es destilado por Fortin en la región de Piribuy en Paraguay. Esta destilería fue fundada en 1993 y son dueños también de las 1500 hectáreas en donde la caña es sembrada.

Este ron fue destilado en 2009 en columnas de cobre y embotellado en 2021, por lo que cuenta con 12 años de añejamiento en barricas ex-bourbon y luego seis meses en barrica ex-jerez Oloroso. Es embotellado a 42% de alcohol.

En nariz se siente como un ron de estilo español, relativamente sencillo, aunque con buena intensidad y aromas frutales donde destacan mango y piña, pero también vainilla y caramelo. No hay mucho más, aunque sí se sienten notas habituales de madera.

En boca bien podría tener 38% o menos de alcohol, pues se siente muy sutil. Incluye también esos sabores de mango y vainilla como principales, pero también cáscara de naranja y matices más intensos de madera, que incluyen uno de mis descriptores menos favoritos: caja de puros, aunque un sommelier con experiencia diría que son taninos. Pero en general es bastante sencillo y su retrogusto a frutos secos como almendras es igualmente sencillo.

Recuerdo que en mi cata a ciegas dije que este era un ron de Colombia y en realidad solamente pegué que era suramericano y de estilo español, lo cual está bien, supongo. Pero en mi experiencia el ron colombiano no es completamente hecho en ese país y tampoco es un ron decisivamente complejo y eso fue lo que me pareció de éste también. Está bien y es interesante decir que he probado ron de Paraguay, pero es un ron carente de complejidad, aunque eso no va en detrimento de él. De hecho, es un ron que disfrutaría regularmente, aunque su precio responde más a un ron exótico, y en Francia lo sería.

Ficha Técnica:
Fabricante: Destilería Fortín
Nombre del Ron: Rhum du Paraguay
Marca: La Maison du Rhum
Origen: Paraguay
Materia prima: Melaza
Edad: 12 años
Precio: $75
Densidad alcohólica: 42%
Puntuación: 84

Crowned Heads – Mil Días (Corona Gorda)

Parece mentira que a veces uno piensa que todo está hecho en el tabaco, la fórmula es la misma y el modelo no cambia, pero una vista más al detalle revela que todavía se sigue experimentando bastante y queda mucho más por hacer. En el caso de Crowned Heads, se trata de una marca ya bastante establecida, aunque todavía con un aura de boutique, pero para hacer este Mil Días, experimentaron con el uso por primera vez en sus blends de tabacos peruanos y costarricenses, que si bien otras marcas los han usado, ellos no. Desarrollar esta liga les tomó aproximadamente mil días, porque todos los blends hay que probarlos recién torcidos y luego al cabo de algunos meses e incluso algunos años, a ver cómo van evolucionando. Esa es una de las diferencias principales a la hora de hacer un cigarro desde un particular o ya una marca establecida.

Además de ello, la manera en la que evolucionan esos blends en cada vitola y el hecho que algunos pueden ser mejores que otros es lo que lleva a muchas marcas a hacer una sola vitola por producto o 23 distintas, y lo que hace que líneas como el Mil Días esté disponible en cinco solamente, de las cuales he reseñado el Double Robusto, el Edmundo y ahora este Corona Gorda, con un cepo de 46, que es más pequeño que los otros, y realmente el más pequeño de todo el vitolario de la línea. Los aromas de la capa Habano ecuatoriana son de picadura, beef jerky y establo, mientras que en el pie se aprecia pimienta y cedro. Lo pico y me encuentro con un buen tiro en la calada y aromas a nueces y pimienta.

El primer tercio tiene una sensación oleosa y hasta cremosa en la textura del humo, con sabores que me recuerdan a un pan campesino con mantequilla, ciruelas-pasas y paja, con muy poca pimienta en el retrogusto, al menos al inicio, pero va desarrollando esa sensación picante a lo largo de la fumada. Con esa evolución picante también viene una evolución dulce, que presenta sabores de caramelo, azúcar morena y canela también y el primer tercio finaliza con una intensidad media-alta y una fortaleza media, quemando bien aunque con poco desarrollo de ceniza. Me toma por sorpresa el hecho que no hay una transición muy aparente al segundo tercio y es por ello que la imagen que le hago del segundo tramo es prácticamente la misma que del primero.

En el segundo tercio aparecen unos sabores a café muy agradables, que acompañan algo que creo que es un sabor a tierra, pero éste es muy tenue y no alcanzo a determinarlo, también porque ese café es bastante destacado. El sabor de mantequilla y su sensación cremosa parecen haber desaparecido, pero sigue ese sabor de pan campesino y los sabores dulces de canela, azúcar morena y caramelo, con algo más de intensidad pero no suficiente para dominar la fumada, también porque el café es el más fuerte. La intensidad se coloca en alta, aunque cuando supero la mitad del Mil Días parece reducirse un poco y al final del tercio sigue en media-alta, mientras que la fortaleza se mantiene en media.

Los cambios en el último tercio son escasos y la mayoría no son una evolución tan positiva, sino más bien una simplificación de los sabores, en donde el café, la nota dulce (sin matices) y una nota especiada de nuez moscada se mantienen, así como cedro y pimienta en el retrogusto, pero esa infinidad de sabores adicionales y sensaciones derivadas de los sabores principales no se siente tanto. Sin embargo, no calificaría al último tercio negativamente, solo que no tan bueno como los dos primeros y quizá puede ser por la concentración típica de saliva contra la nicotina en el último tercio o que simplemente es más sencillo. Pero igual me toma una hora y 40 minutos fumar el Mil Días hasta el final.

En la mayoría de los casos un cepo más pequeño se traduce en una mayor concentración de sabores y de fortaleza, lo cual puede ser mejor pero a veces también es contraproducente, y el Mil Días en cepo 54 y 52 que he fumado me han dado un excelente equilibrio de estas dos, pero en cepo 46 pareciera concentrarlo demasiado. Pero el Mil Días no deja de ser tremendo cigarro, incluso en Corona Gorda, que no es tan bueno como los demás pero sigue llevando una buena liga y marcando buena puntuación. Haber fumado esta vitola de tercera me deja una sensación de que los otros fueron mejores, pero quizá si los hubiese fumado en otro orden, mi experiencia con éste sería mejor.

Ficha Técnica:
Fabricante: TacaNicsa
Marca: Crowned Heads
Modelo: Mil Días
Dimensiones: 6 x 46
Tamaño: Corona Gorda
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Costa Rica, Nicaragua, Perú
Precio: $9,50
Puntuación: 91

RoMaCraft – Neanderthal (JCF)

Probablemente sea mi marca preferida, o al menos la más consistente entre sus productos vs. experiencias que me gustan, y además una de las que menos vitolas he probado. Eso es algo de lo que me di cuenta no hace mucho, porque viendo un poco su variedad, veo que he fumado varias de sus líneas, pero en cada una tienen una gran cantidad de vitolas y he fumado relativamente pocas. Pero el Neanderthal es uno de los más top of the line de la marca y por eso me despertó muchísimo la curiosidad probar este JCF, que recibe su nombre a partir de las iniciales de John Carl Fuhlort, un paleontólogo alemán quien ayudó a identificar al Neandertal 1, un fósil de unos 40 mil años de edad, hallado por trabajadores en la cueva Kleine Feldhofer Grotte en Alemania.

Lejos de las típicas vitolas de gran tamaño de la marca, este JCF mide 5¼ x 50, o lo que se puede conocer como Robusto Largo. Además, tiene una cabeza plana, al estilo de los Flathead de CAO. Su capa es San Andrés mexicana y tiene aromas de establo y no mucho más, que se aprecian también en el pie, mientras que la calada en frío tiene aromas a cuero, cedro y un toque suave de notas dulces. El resto de las hojas son Connecticut Broadleaf en el capote y una mezcla de tabacos dominicanos, nicaragüenses y americanos (nuevamente Brodleaf) en la tripa. No sabía bien con qué picarlo, pues mi experiencia con el Flathead es que picarlo con la doble hojilla tiende a hacerle mucho daño a la capa, por lo que opté por un corte superficial en V.

Desde el inicio este Neanderthal se muestra como un cigarro de fortaleza e intensidad altos, con notas ligeramente dulces pero altas en pimienta y esa dulzura va aumentando a lo largo de la fumada o al menos de este tercio. Las notas picantes (que son bastantes) incluso tienen matices que no están relacionados solamente con la pimienta sino también con chile picante y también presenta sabores de tierra, madera representada más como una corteza de árbol, y simplemente una evolución intensa de todos esos sabores. La quemada es decente sin ser perfecta, pero produce una ceniza de bien calibre y muy blanca.

En el segundo tercio esos sabores de tierra y madera son los principales, pero se van intercambiando el liderato y ambos están arropados por la sensación dulce y también se reduce un poco la sensación picante aunque no los matices que la acompañan. La intensidad y la fortaleza siguen en el punto de altas y la quemada es más recta y controlada. Cuando supero la mitad aparece un nuevo matiz de picante representado por las típicas hojuelas de pepperoncino que encuentras en una pizzería.

En el último tercio el sabor de tierra se siente más como de una tierra mojada y con piedras y no tanto como un polvo seco, mientras que aparece incluso un nuevo matiz picante que me recuerda al wasabi, pero también hay sabores de madera en forma de corteza de árbol y de algo que puede ser cuando pasas por donde están cortando un árbol, pero también hay sabores sutiles de chocolate que se hacen muy agradables. La quemada una maravilla y la fortaleza baja a media-alta, con una intensidad que se mantiene en alta. La experiencia fue realmente positiva y al cabo de una hora y 25 minutos el Neanderthal JCF llega a su fin.

Quizá fue un tema de temor o simplemente que era demasiado fuerte al inicio, pero no fueron muchas las instancias que probé el retrogusto en este cigarro, aunque por reflejo después de soltar el humo sí boté algo de aire por la nariz y eso me dio sabores. En experiencias pasadas con el Neanderthal en otras vitolas, principalmente la HN que tiene un cepo 56, había tenido uno que otro tema con la quemada pero este con cepo 50 se comportó muy bien y aunque no creo que la calidad de la quemada de estos cigarros dependa tanto del cepo, creo que simplemente estoy más cómodo con un cepo más pequeño, que si bien es más fuerte, también se siente más rico y complejo.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: RoMaCraft Tobac
Modelo: Neanderthal
Dimensiones: 5¼ x 50
Tamaño: JCF (Robusto Largo)
Origen: Nicaragua
Capa: México (San Andrés)
Capote: USA (Connecticut Broadleaf)
Tripa: República Dominicana, Nicaragua, USA (Pennsylvania Broadleaf)
Precio: $12,00
Puntuación: 94

Cocuy: Raíces

En verdad he conseguido muy poca información relevante acerca de este cocuy, principalmente porque parece ser, según su perfil de Instagram, un cocuy creado para el mercado exterior, incluso si su última publicación (al momento de este artículo) fue en abril de este año). Esto lo digo porque todas sus publicaciones son en inglés, pero también porque gran parte de ellas son para describir el proceso y el origen del cocuy como planta y como destilado, pero no mucho sobre su propio proceso y como pueda diferir de otros cocuy.

No obstante, la botella me la obsequió un amigo y algo que me llamó mucho la atención fue que no se trata de un cocuy de Siquisique, en el estado Lara, como la gran mayoría de los cocuy que he probado. En efecto, es un cocuy de Pecaya, la región que tiene su propia DOC y que antecede la DOC del ron. No es la primera vez que pruebo un cocuy de esta zona, pero sí la primera vez que lo reseño.

El maestro cocuyero de este destilado se llama Alexander Reyes y el cocuy es producido en Pecaya y embotellado a 50% de alcohol. Es toda la información que tengo, gracias a que aparece en la botella.

Aunque tiene 50% de alcohol, no te puedo decir que el golpe alcohólico en nariz sea fuerte, aunque es notable. Se siente fresco y seco, sin aromas que me recuerden a notas dulces y esa es una particularidad que suelen tener los cocuy de Pecaya y la diferencia principal que he encontrado. Los aromas son a sábila y pimienta blanca, pero también a levadura y a humo vegetal, como si quemaras algo verde.

En boca sí se siente ese golpe alcohólico, pero es muy agradable y se sienten notas dulces, pero son por el alcohol. Los sabores incluyen almendras verdes e incluso una nota como de pistacho, pero también un leve toque ahumado y esa combinación, aunque no es realmente compleja, es muy sabrosa. Si alguna vez has comido algún fruto seco oleoso, de esos que dejan una película sobre la lengua y el paladar, este Raíces parece dejarla también y es eso junto con los frutos secos lo que hace una combinación increíble. En el retrogusto son almendras y una nota química como de cobre y goma, pero también grama recién cortada.

Algo que siempre me gusta del cocuy es su capacidad de sorprender. Aunque no es un destilado que me agrade al punto de sustituir al whisky o al ron, que me encantan, la alternativa del cocuy es sumamente valiosa, al menos para mí. Cada vez que pruebo uno, pensando que sé a lo que sabe, me sorprende gratamente y termino no variando mucho en esa sentada. Esa es la capacidad de sabor y calidad del cocuy y el hecho que en Pecaya lo hacen con este estilo tan autóctono, más me gusta.

Ficha Técnica:
Fabricante: Alexander Reyes
Nombre del Cocuy: Cocuy Pecayero Premium
Marca: Raíces
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 50%
Puntuación: 89

Oscar Valladares – 2012 Connecticut (Toro)

Toda esta línea de los 2012 de Oscar Valladares se conoce como la Serie Rebirth o Renacimiento, supongo que recibe ese nombre porque es la primera que hizo Valladares cuando creó su marca y porque va atada a un sentimiento de comenzar de nuevo, aunque desde otro lado del negocio del tabaco. La línea fue lanzada en 2017, cuando Valladares cumplía 5 años en la industria, aunque toda la imagen de los productos de esta línea está asociada al año 2012 y su significado con los mayas y el fin del mundo que estuvo de moda durante una época. He tenido la suerte de reseñar los otros dos integrantes de esta serie, el Corojo (en 2019) y el Maduro (hace unos días), y aunque ninguna de mis dos experiencias previas ha sido especialmente extraordinaria, veamos qué depara el de capa Connecticut.

Hay una tendencia que practican muchas marcas y fabricantes a la hora de describir las hojas que contiene un tabaco y es de poner ‘semilla cubana‘ en la descripción de la hoja. Pero en realidad creo que el mundo y el tabaco han evolucionado tanto que ponerlo es redundante e innecesario, pero la descripción de este tabaco incluye semilla Connecticut y es como obvio, ¿no? Su capa es Connecticut y lleva capote de Honduras y tripa hondureña y nicaragüense. El hecho que es box pressed me hace pensar que se puede ver más ancho del 6 x 52 toro que tengo en mis manos y es porque es más rectangular que cuadrado, pero la capa es bien lisa y quizá hasta verdosa, con aromas de pimienta y madera, mientras que la calada en frío me da notas de mantequilla, madera balsa y un toque sutil de pimienta.

Un tema común y no tan positivo de mis experiencias con esta línea 2012 es que todos han tenido un tiro extremadamente suelto y este 2012 Connecticut no es la excepción. Aunque últimamente soy bastante crítico de los cigarros con tiro apretado, también hay que destacar que el tiro demasiado suelto es un problema con consecuencias similares al tiro apretado, principalmente en la quemada dispareja. Pero el 2012 Connecticut parece quemar bien, aunque sea tan suelto. Los sabores desde las primeras caladas son de vainilla, dulce y chocolate con leche, pero también toques de cáscara cítrica y pimienta blanca en el retrogusto. La ceniza se sostiene bien y es que este 2012 Connecticut tiene aproximadamente 3 años de guarda y la combinación de eso y esta capa tiende a producir buenas cenizas.

El segundo tercio tiene un cambio de sabores, que aunque no es radical sino más bien una progresión predecible, no deja de ser agradable. Hay sabores de mantequilla y de nueces, que se funden con los de vainilla y chocolate que se mantienen desde el tercio anterior, aunque esa nota cítrica del retrogusto desaparece y se aprecia solamente pimienta. La quemada no es la ideal y sin duda es una consecuencia del tiro tan suelto y que la ceniza se cayó en vez de dejarse caer, pero no es algo preocupante ni que requiera retoques, al menos en este tercio. La intensidad es media y la fortaleza también, pero es en este tercio donde alcanzo los límites más altos de ellas.

Sin embargo, en el último tercio la fortaleza aumenta a media-alta, mientras que la intensidad se mantiene en media durante una parte y baja a media-baja después de un rato. La pimienta se hace más abundante, especialmente en la lengua y el paladar, mientras que el sabor de chocolate desaparece por completo así como el de mantequilla, dejándome con una experiencia no tan agradable de nueces y vainilla, que de por sí suelen ser sabores suaves, con mucha pimienta, así que el último tercio no me termina de agradar.

Debo destacar que pese a un tiro tan suelto, el 2012 Connecticut no me dio muchos problemas de construcción, lo que me hace pensar que este tiro es así, a propósito. El resto de la experiencia se caracterizó por una fumada suave, con algunos indicios de que sería más intensa, pero solamente alcanzó una mayor fortaleza y eso es algo que no me termina de gustar, pues tienes unos embates de fuerza en el cigarro que no van a la par con los sabores que estás recibiendo. Pero no fue una experiencia negativa, solo que parece ser un cigarro mañanero o una experiencia muy suave y de ahí no se sale. Pero tiene sabores agradables de chocolate, vainilla, nueces, mantequilla y pimienta, que son relativamente típicos en este tipo de blends.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Oscar Valladares
Modelo: 2012 Connecticut
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Toro
Origen: Honduras
Capa: Honduras (Connecticut)
Capote: Honduras
Tripa: Honduras, Nicaragua
Precio: $8,50
Puntuación: 82

Whisky: The Glenturret 12 Year 2023

The Glenturret se jacta de ser la destilería más antigua de Escocia que aún se mantiene produciendo desde que abrió. Sin ánimos de corroborarlo, me remito a las múltiples historias de cierres parciales o totales o incluso por decreto que han tenido las destilerías en Escocia desde el siglo 17. Pero en realidad no soy historiador de Escocia, así que no nos vamos a poner a discutir el tema.

Pero Glenturret es una destilería en donde hoy en día se embotella The Famous Grouse y es hasta ahí que la conocía. Luego de investigar un poco descubrí que es una destilería ubicada en Highlands, a un par de kilómetros de un río llamado Turret. Incluso, se dice que la destilería está un poco escondida en el valle donde se ubica y que ello pudo haber ayudado a que no se fiscalizara tanto, pues los oficiales simplemente no la vieron.

La destilería fue fundada en 1763, aunque previamente había sido controlada por destiladores ilegales desde 1717 y es la base sobre la que se jacta de ser la destilería más antigua. Originalmente se llamaba Hosh y fue adquirida por John McCallum en 1845 y luego por Thomas Stewart en 1875, y fue en 1876 cuando le cambió el nombre a Glenturret.

La destilería cerró durante la primera guerra mundial (qué sorpresa) y volvió a abrir en 1919 y volvió a cerrar en 1921. No volvió a abrir sino hasta 1957, cuando fue adquirida por James Fairlie. En 1981 la adquirió el grupo Cointreau y en 1990 pasó a ser parte de Highland Distillers, que fue adquirido por The Edrington Group en 1999. En 2018 la destilería fue puesta a la venta y adquirida por el Lalique Group y en 2024 anunció que eliminaría los whiskies ahumados de su portafolio a partir de 2025.

Actualmente tienen 5 productos, de los cuales 2 son ahumados y se espera que sean eliminados este año.

Este Glenturret 12 Year es un whisky de edición anual, que todos los años es distinto. Cada año seleccionan alrededor de 60 barricas para crear este single malt y el de este año es madurado en barricas ex-bourbon y finalizado en barricas ex-jerez, antes de ser embotellado a 46,4% de alcohol.

El Glenturret 12 tiene un color cobrizo oscuro y aromas a frutas oscuras como ciruelas, uvas, higos, e incluso dátiles, pero también canela y chocolate, con una buena dosis de madera ahumada, o más como leña.

En boca ese 46,4% no es especialmente agresivo y el sabor es más como de jengibre, toffee, manzana amarilla, pasas amarillas y nueces. La etiqueta de la botella describe sabores a vainilla, que posiblemente sí haya, pero también nuez moscada que realmente no sentí. Mencionan sultanas también y la verdad es que tuve que buscar en Google qué son y para mi sorpresa son pasas amarillas, así que mira. En el retrogusto están esas sultanas y canela, pero definitivamente nada de nuez moscada.

Aunque las barricas que usa este whisky no son sumamente anunciadas, me impresionó a fuerte influencia de la barrica ex-jerez, especialmente en un mercado en donde su uso suele ser muy publicitado. El día que lo probé fue en una cata de whiskies que usaban una segunda barrica y recuerdo que había otro que pasaba por barrica ex-jerez y el resultado fue sorprendente y muy distinto.

El Glenturret 12 2023 puede ser un ejemplo de un whisky con una gran influencia de barricas y hay a quienes eso no les gusta tanto, especialmente porque la influencia del ex-jerez tiende a ser similar, aunque muy buena y eso no lo niego. Pero eso también lleva a una cierta capacidad de no sorprender. El whisky es mucho más atractivo en nariz que en boca, pero ciertamente es una buena opción, aunque sea una más de las ex-jerez.

Ficha Técnica:
Fabricante: The Glenturret Distillery
Nombre del Whisky: 12 Year Old 2023
Marca: The Glenturret
Origen: Highland, Escocia
Edad: 12 años
Precio: $55
Densidad alcohólica: 46,4%
Puntuación: 89