Punch – Punch

Ha sido gracias a la gente de Kukenan que, en los últimos tres años, he probado una buena cantidad de habanos originales. También gracias a ellos que en 2024 probé 17 habanos que no había probado antes. En casi todos los casos han sido habanos relativamente nuevos, con un par de excepciones porque me llevo bien con su gente y me han obsequiado algo que tiene algunos años de guarda. Pero para un habano añejado, pude probar este Punch gracias a un amigo que lo guardó durante 8 años y luego me lo regaló hace un par de años, así que ya cuenta con una década. Se trata del Punch – Punch, aunque he visto páginas que le otorgan un tercer Punch al nombre, quizá porque no sabían qué nombre ponerle. Se trata de una corona gorda de la marca, con medidas de 5⅝ x 46, cuya vitola existe desde antes de la revolución y sigue siendo un producto insigne de la marca.

Mientras fumaba este cigarro hablaba con un amigo que es algo experto en habanos y le decía que estaba fumando este cigarro, que no es un Cohiba o un Trinidad o un Partagas y que tenía esta edad, y me comentó que los Punch y el resto de los habanos que no son las marcas más destacadas pero siguen siendo globales, son los habanos ideales para añejar, porque no es tanto el dinero que tienes «estacionado» ahí y añejan perfectamente. Noté que aunque la capa no es perfecta, tiene básicamente un solo color y se nota bien construido, con venas muy pequeñas y algunas manchas de agua. Tiene aromas a musgo y dátiles, mientras que en el pie tiene algo de esos aromas y notas un poco más notables de flores blancas. Lo pico y la calada en frío tiene un buen flujo de aire y aromas a miel, maderas y no mucho más.

Lo primero que me viene a la mente cuando lo enciendo y le doy las primeras caladas son sabores de madera seca, como ese olor característico que mencionan en algunas catas que es caja de puros, y se refiere a ese sabor de madera guardada. En el retrogusto hay notas abundantes de pimienta y muy cremoso, con sabores que permanecen durante largo rato y también van incluyendo vainilla, grama y almendras, como esas que las familias sacan en diciembre y que en enero vuelven a guardar y pasan años en ese ciclo sin que nadie las abra y las pruebe, hasta que llega algún curioso como yo y lo hace y el resultado es como comer cartón con sabor a almendra. La ceniza se sostiene bien, el humo es abundante y el anillo de combustión es bastante cubano, con una intensidad media y una fortaleza media-baja.

En el segundo tercio varias cosas se acomodan, entre las que incluyo el anillo de combustión que, aunque no es del todo recto, al menos carece de esas entradas raras que no auguran una quemada buena. Aparecen sabores nuevos como chocolate y cuero, que le aportan más a esa sensación cremosa de la fumada y le dan gran permanencia a los sabores. Esos sabores a almendras que sentí en el primer tercio se han conjugado con un sabor de mazapán, principalmente en el retrogusto, en donde la pimienta se ha suavizado un poco también. Pero en general, la intensidad aumenta a media-alta, con una fortaleza media.

Los sabores de chocolate del segundo tercio en este último se sienten más como ese tipo de chocolate que se usa en pastelería, que es una especie de chocolate alto en cacao pero no con azúcar sino más con manteca de cacao, mientras que entre los sabores secundarios también hay notas florales, cuero, madera y un toque herbáceo, que también se siente en el retrogusto, gracias también a una mayor suavidad del sabor de pimienta. Me toma una hora y 20 minutos fumar este Punch hasta el final, que ya en ese punto estaba a punto de quemarme los dedos y como el humo siempre fue abundante, pues nunca dejé de querer fumarlo.

En general la intensidad fue media, al igual que la fortaleza y hasta ahí podríamos definir a un cigarro promedio, pero la gran fuerza del Punch viene en sus sabores y lo que seguramente ha sido su evolución en los años que tiene de guarda. Con una década de humidor sigue siendo una experiencia compleja y las notas picantes no parecen haberse desvanecido, sino que se mantienen como un sabor adicional y no algo que distrae. La propiedad cremosa de estos sabores hace que se mantengan largo tiempo en boca y que en ese rato también evolucionen, incluso después de haber botado el humo. No se me ocurre un buen maridaje, pero tuve la oportunidad de tener un buen whisky a la mano y la experiencia fue extraordinaria, pero me imagino que con esta guarda, casi todo le quedaría bien. Sin duda es un habano que mejora notablemente con la guarda y la experiencia se hizo grandiosa gracias a ello.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Punch
Modelo: Punch
Dimensiones: 5⅝ x 46
Tamaño: Corona Gorda (Gran Corona)
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $18,00
Puntuación: 93

Valentino Siesto – Habano (Robusto)

Valentino Siesto es una marca relativamente nueva, fundada en 2014 fabricando tabacos en Tamboril, en República Dominicana. Su página web es algo ambigua en esta explicación, pues no queda claro si tiene fábrica propia o si sus productos son fabricados por alguien más. En cualquier caso, por lo que he visto, se trata de cigarros bien hechos y con una anilla muy vistosa. Hoy voy a probar uno llamado Habano, por la hoja que lo cubre, proveniente de Ecuador. También tiene capote Olor dominicano y tripa dominicana, de la región de San Vicente. Por lo que he podido averiguar, sus tabacos son añejados de 6 a 10 años antes de ser enrolados, aunque no especifica cuál línea ni qué parte del tabaco. Pero sin más, vamos con éste.

Esta capa Habano se ve muy bien siempre que no tengas mucha atención al detalle, pues el cigarro tiene una vena bastante destacada que abarca todo lo largo y solo espero que concentre sabores y no problemas. La calidad y vistosidad de la anilla de verdad que contrasta bastante con esa hoja tan llena de detalles, pero al menos tiene aromas agradables a madera y pimienta. En el pie repite aromas, pero son más hacia notas de tierra húmeda y al momento de picarlo con la guillotina doble me encuentro con el primer problema real. El cigarro tiene un box press que hace de él algo más rectangular de lo que parece en las fotos y a la hora de hacerle un corte plano, pareciera que esa vena tan prominente de la capa tiene una superficie más dura y el hecho es que el cigarro se rasga al nivel de la cabeza por esa misma vena. Le doy algunas caladas en frío pero por esa rotura está escapando aire, aunque la calada en frío me da notas de tierra húmeda y madera.

Una vez encendido, el Valentino Siesto ofrece sabores desde las primeras caladas, aunque con un marcado escape de aire por la cabeza. Los sabores son relativamente dulces y picantes, incluyendo un fuerte componente de madera y notas más suaves de tierra y cuero, pero todo con una intensidad media y una fortaleza media-baja, aunque en el retrogusto sí hay una nota insistente de pimienta. La quemada es bastante buena, recta y con una ceniza bien formada, que solamente tiene como aspecto negativo el tiro y si ves detenidamente, puedes notar del lado derecho del cigarro en la imagen cómo se está viniendo parte de la capa.

El segundo tercio del Valentino Siesto Habano es más cremoso y de humo más abundante. Pareciera que el tema de la capa no me va a dar problemas y mantengo la fumada con eso en mente. Los sabores son más dulces, pero el sabor de madera continúa siendo el de mayor intensidad, seguido por sabores a pimienta y avellanas. El retrogusto parece tener menos pimienta, lo que me lleva a atreverme más a probarlo. La quemada a nivel de anillo de combustión es perfecta y es solamente esa sensación de que hay un escape de aire en cada calada lo que me incomoda, pero por lo general se porta bien el cigarro.

El Valentino Siesto Habano termina bien y mal. Comienza el último tercio con sabores agradables, que incluyen básicamente los mismos del tercio anterior, como madera, pimienta y avellanas, específicamente en ese orden, con un retrogusto de pimienta principalmente, pero también algo de frutos secos en general y cuero. Sin embargo, al poco rato de estar en este último tercio aparecen sabores que no son nada agradables y un aumento considerable de la nicotina. Pienso que es una consecuencia de que la capa se haya estado rompiendo tanto que en el último tercio, entre la saliva y el uso constante, finalmente la liga haya dejado de funcionar y algo haya quemado a destiempo. Este cambio en la fumada me hizo dejar el cigarro a un lado, cuando aún le quedaba algo de tiempo útil.

El Valentino Siesto tenía todo para ser un buen cigarro: buena pinta, sabores dentro del rango de los agradables, una anilla llamativa y recomendaciones de amigos. Sin embargo, con todo producto hecho a mano hay sus bemoles y es imposible que todos salgan buenos. Por un lado debí haber sido más cuidadoso a la hora de escogerlo y de picarlo, o haber buscado más información, quizá. Pero el tamaño de la vena en la hoja creo que debió haber sido revisado por control de calidad en la fábrica, pues fue su mayor problema y uno que, de momento, no me deja la mejor impresión de la marca. Una lástima porque, como mencioné, tenía mucho a su favor. Estoy seguro que no todos son así y si quieres descubrirlo tú mismo, contacta a Gentleman Brothers.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Valentino Siesto
Modelo: Habano
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: República Dominicana
Capa: Ecuador (Habano)
Capote: República Dominicana (Olor)
Tripa: República Dominicana (San Vicente)
Precio: $8,50
Puntuación: 77

Ron: Ryoma 7 Years

Ryoma es creado por una destilería llamada Kikusui y ubicada en la prefectura de Niigata, al norte de Honshu. Yo leí eso y quedé en las mismas, así que investigué un poco y descubrí que Japón está formada por 4 islas principales y luego varias islas más pequeñas. Entre estas islas principales, Honshu es la más grande y en la que habitan más de 100 millones de personas. Pues la destilería está ubicada al norte de la isla.

La destilería fue creada en 1881 por Takasawa Suguro, y aunque su mayor producto es el sake, llevan cinco generaciones familiares en el arte de la destilación. Pero algún familiar rebelde rompió la tradición o al menos la cambió un poco y desde hace unos años también destilan jugo de caña, en un intento de hacer algo distinto y alejarse un poco de la tendencia del whisky.

El nombre del ron viene de Sakamoto Ryōma, un samurái destacado en la era de los Meiji, quien se oponía a los Shogun y estaba a favor de la modernización. En el mismo sentido, este ron se opone a la tradición de la destilería de hacer solo sake y propone la modernización de hacer ron.

Volviendo al tema de las 4 islas principales, la que está más al sur se llama Shikoku y es la que suministra la caña de azúcar a la destilería, de la cual sacan el jugo que luego fermentan, es decir que no lo vuelven melaza antes y por lo que teóricamente es un agricole japonés y quizá por eso la etiqueta está en francés. No he encontrado nada acerca de su método de destilación, pero es añejado durante 7 años en barricas de roble blanco americano y, finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Habiendo probado anteriormente otro ron japonés llamado Teeda, que destaca menos años de edad, la verdad es que en nariz este Ryoma es algo completamente distinto. Hay notas como de salsa de soya, pero también vino viejo, nuez moscada, aceitunas y esa nota herbácea típica de rones agrícolas. En segunda instancia también se sienten aromas de pera, tabaco, roble y canela.

En boca es dulce, pero un dulce de miel más que de azúcar, madera, canela y nuevamente las notas vegetales. Pero es un ron relativamente seco, con retrogusto a canela y miel. Me llama la atención ese sabor de miel, porque es precisamente el sabor y no la dulzura lo que destaca.

Si has probado whiskies de distintas regiones, llama la atención que el whisky de Islay es absolutamente distinto al whisky americano y ambos se llaman whisky. Incluso el ron de Jamaica es absolutamente distinto al ron cubano, que está al lado. Lo mismo sucede con el ron de Japón y pongo estos ejemplos porque Japón definitivamente no es el primer país que viene a la mente cuando piensas en ron, pero no solo lo hacen, sino que es bien distinto entre sí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Kikusui Distillery
Nombre del Ron: Rhum Japonais
Marca: Ryoma
Origen: Japón
Materia prima: Jugo de caña
Edad: 7 años
Precio: $50
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 86

Cain – Habano (660)

Cain no es la marca con los productos más fáciles de identificar, especialmente porque lo que ha hecho a la marca más famosa es la inclusión de las palabras Straight Ligero, principalmente en el Cain F, que es el más fuerte de la marca y posiblemente el más conocido. Pero también existe el Cain Daytona, el Cain Maduro y este Cain Habano; lo que cambia es el color de la anilla y no mucho más, pues efectivamente todos dicen Straight Ligero. El Daytona sí dice su nombre y es la única excepción. Por un rato no estaba seguro de cuál era el que estaba reseñando y asumí, erróneamente, que era el Maduro. En fin, ya definido lo que es, aquí va el comentario obligado de que estas dimensiones no me gustan, pero es lo que hay. No recuerdo de dónde saqué el cigarro.

Como puede que sepas o no, Cain es una marca de Oliva, creada bao el paraguas de su línea experimental llamada Studio Tobac, de donde salió el Nub también. Por lo mismo, la construcción en ellos casi siempre es perfecta y este Habano no parece ser la excepción. La capa es oscura y apoya mis sospechas iniciales de que fuera un Maduro, pero comparando ambos, es obvio que no lo es. Los aromas sobre la capa son a cuero, cedro y chocolate, con algunas notas similares pero que también incluyen café en el pie. Lo pico con la guillotina en V, simplemente porque con un cigarro de estas dimensiones casi da igual como lo piques, pero la calada en frío me da un tiro muy decente y aromas a canela, notas dulces y café. Sabiendo que voy a estar un rato dándole fuego para que encienda bien, saco el de triple turbinas para encenderlo.

Las primeras caladas están cargadas de tierra húmeda, con un sabor a chocolate en nivel secundario y un tiro que es ligeramente apretado. Me gustaría decir que quema bien pero en la foto es obvio que no. A lo largo de este primer tercio ese sabor de chocolate deja de ser secundario y se coloca de principal, pero también es menos fuerte de lo que esperaba, aunque tenga una buena cantidad de ligeros en la tripa, es el cepo el que le impone la fortaleza y que su master blender obviamente sabe que no puedes hacer la misma proporción de fortaleza que en un cigarro más pequeño. En efecto, la fortaleza está ubicada en media-baja, al menos en este primer tercio, con una intensidad media.

La quemada en el segundo tercio es mucho mejor, más recta y con menos «accidentes». El sabor es más cremoso también, gracias a que el humo adquiere una propiedad casi oleosa y se mantienen los sabores más tiempo en boca. Estos sabores son a chocolate, café y algo ligeramente afrutado, que puede ser pasas pero se siente también como ciruelas, aunque ya para el punto medio se define completamente como pasas. Cabe destacar que este Habano es un ejercicio de paciencia o, mejor dicho, no es un cigarro para fumar apurado. Creo que si fuera el caso, podría fumarlo rápidamente, pero si el objetivo es disfrutarlo, pues no quema nada rápido y me toma más de una hora llegar a la mitad. La fortaleza llega a media, al igual que la intensidad y me tomo la tarea de darle caladas más cortas, a fin de poder identificar mejor los sabores, al precio que tardará más la fumada.

Contra todo pronóstico, el Habano de Cain sigue mostrando nuevos matices muy interesantes en el último tercio, incluyendo una nota más suave de chocolate que hace que no sea ese el sabor principal, sino la pimienta y esa sensación cremosa, principalmente del café. Pero no hay sabores nuevos, aunque la fumada sigue siendo lenta y cada sabor se siente presente. Me toma dos horas y media fumar este Cain, pero lo disfruté mucho más de lo que pensé que sería, al final con una fortaleza media-alta y una intensidad media.

El gimmick principal de la línea Cain ha sido el uso casi exagerado de hojas de ligero, lo que lo caracterizó como un cigarro fuerte y quizá me llevó en su momento a sobreestimar al Daytona y a temer al F. Pero también pasó que por mucho tiempo lo consideré una fumada irregular, cosa que no cambió mucho con el Maduro. Pero este Habano es el primero de la línea que me hace considerarlo como una fumada más regular, incluso este 660, que simplemente no es lo mío por un tema de duración, pero cuya experiencia fue gratificante, pues nunca fue aburrido. Es largo, eso sí y si no tienes toda la tarde libre, pues ni te molestes, pero la experiencia me sorprendió. Por $6 cada uno, en promedio, creo que no se puede pedir mucho más.

Ficha Técnica:
Fabricante: Oliva Cigar
Marca: Cain
Modelo: Habano
Dimensiones: 6 x 60
Tamaño: 660 (Gordo)
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua (Jalapa, Condega, Estelí)
Precio: $6,00
Puntuación: 90

Cocuy: Mal Incendio Cascabel

Recuerdo hace cosa de uno o dos años que vi por primera vez este cocuy y pensé que sería una bomba. No había visto cocuy por encima de 46° de alcohol y pensé que simplemente sería puro alcohol. Era un tema de ignorancia, pues he probado rones también con un alto contenido alcohólico y anteriormente pensaba lo mismo. Hoy sé que se trata de una mayor concentración de sabores.

Al igual que los otros productos de Mal Incendio, en la etiqueta de la botella aparece toda la historia de la marca y de la creación de este cocuy. Sin entrar en demasiados detalles, las piñas del cocuy son horneadas durante 8 días en un horno subterráneo con madera de cují. Luego es fermentado durante 4 días, destilado por alambique y finalmente pasa 2 meses reposando en botellón de vidrio.

La etiqueta describe una gran cantidad de detalles sobre cada paso, incluyendo que el suelo es de tierra en donde reposa y qué incluye la fermentación y una inmensa diversidad de trivia interesante. Pero lo que más me impactó fueron dos cosas: es un producto limitado en cada producción, siendo esta la botella #21 de 33. Además, es embotellado a 56% de alcohol.

En nariz el Cascabel es bastante químico, incluso llega a sentirse una nota metálica, salitre, tierra seca pero más bien como arcilla, una nota suave de vainilla y esa nota herbácea típica se siente más como de grama recién cortada.

En boca el alcohol es sumamente agresivo, porque tiene que serlo a esta concentración y sin ser suavizado por el reposo o el añejamiento. Las notas son picantes, pero como pimienta blanca, herbáceas, un toque de almidón, tierra húmeda y un sabor ligeramente dulce. En el retrogusto me encuentro con una nota dominante de alcohol, pero también más notas herbáceas que ahumadas. No parecería un cocuy tan ahumado, incluso teniendo el mismo proceso de los demás.

Ahí hay un tema interesante, porque este cocuy obviamente no tiene tanta dilución como los demás que he probado (apenas un poco más alcohol que el Origen de Maestro Ayamán), y es curioso que cuando uno está probando un destilado, siempre se recomiendan unas gotas de agua para bajar la intensidad alcohólica y que así afloran algunos sabores. En el caso de este cocuy a 56%, esa nota ahumada es precisamente la que no aflora a esta concentración. Al añadirle algo de agua sí sale, pero es curioso como no se siente tan ahumado y eso permite apreciar otros aromas.

Como dije al inicio, un destilado con mayor concentración de alcohol también tiene mayor concentración de sabores y en el Cascabel eso se cumplió cabalmente. Uno de los buenos, siempre que puedas soportar esa intensidad.

Ficha Técnica:
Fabricante: Mal Incendio Agavera
Nombre del Cocuy: Cascabel
Marca: Mal Incendio
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 56%
Puntuación: 90

Tatuaje – Wolf (Torpedo)

Wolf es uno más de la serie de Tatuaje que muestra a personajes famosos del cine de terror contemporáneo. Esta línea suele ser de producción anual y siempre aparece en el mercado alrededor de Halloween. Éste será el cuarto que pruebo de esta serie de Monster Mash y el quinto en general, aunque cabe destacar que el blend de este Wolf lo probé anteriormente en su serie Skinny Monsters como el Skinny Wolf también. Sin embargo, tuve que revisar a fondo para confirmarlo porque es una larga serie de Tatuaje y hay muchos nombres que se parecen, incluyendo Wolfman, The Wolfman, Skinny Wolf, entre otros. Cabe destacar que este sampler llamado Monster Mash es el séptimo que se lanza en la serie y este Wolf tiene el mismo blend del The Wolfman original.

Aunque el blend es el mismo, la vitola es distinta, aunque sigue siendo un torpedo box-pressed, pero sus dimensiones son de 6 x 52 y el Wolfman original era más largo. El blend consiste en una capa Sumatra ecuatoriana sobre capote y tripa nicaragüense, fabricado por My Father Cigars. También creo que es el único de la serie que tiene el pie en formato que llaman Shaggy Foot o que la capa no alcanza hasta el final del cigarro. En esta capa inconclusa tiene aromas a vainilla y mucho chocolate, mientras que en el pie se aprecian cuero, chocolate y una nota ligeramente herbácea fresca. La calada en frío tiene una nota entre jengibre y algo malteado, que me recuerda al ginger beer, pero también pimienta blanca y chocolate, así como un toque suave de nueces.

La abundancia de sabores en el Wolf es inmensa pero al mismo tiempo lejos de lo que esperaba o en la dirección que esperaba. Los aromas a chocolate sobre la capa me dieron la impresión de que sería el sabor principal en la fumada, pero los sabores se aproximan más hacia cáscara de naranja, tierra húmeda, nuez moscada y pimienta negra, con un retrogusto en donde predomina la naranja, en distintas formas y no solo en cáscara. La quemada no es bonita, pero no me da problemas y el tiro es majestuoso. La ceniza es blanquecina y casi plana, y el humo abundante.

En verdad mantenía la esperanza de que el sabor de chocolate apareciera en el segundo tercio, pero el Wolf sigue teniendo la cáscara de naranja como el sabor principal y aunque el resto de los sabores sigue ahí, no tienen el mismo orden ni la misma intensidad. La pimienta se coloca de segundo y aunque la nuez moscada sigue ahí, cuando supero la mitad del Wolf, parece desaparecer o quizá es porque la pimienta aumenta aún más y domina ese matiz. La quemada es magistral, sin problema alguno y eso hace que el Wolf tenga un tiro fenomenal y produzca ceniza continua, así como un humo rico.

La pimienta aumenta su intensidad, pero la cáscara de naranja es el sabor más destacado aún y pareciera que nada lo va a alcanzar. Es tanto que en un momento me alejo del cigarro para ver si hay algún aromatizante de naranja cerca, pero no, es el cigarro. Ya no hay sabores de especias sino que lo que más puedo destacar en el último tercio del Wolf es naranja y pimienta, con un retrogusto que es principalmente de pimienta pero también tiene notas cítricas, que simplemente voy a asumir que son naranja porque para este punto la intensidad es media-alta y la fortaleza también, que se habían colocado en media durante casi toda la fumada. Luego de una hora y 45 minutos, este Wolf llega a su fin.

Podrías ver la reseña del Wolf y pensar que es un cigarro lineal y, si se quiere, plano. Ciertamente no es un cigarro con grandes transiciones, pero como casi todo los de Tatuaje y, más específicamente, de la serie de monstruos, son cigarros muy complejos y que deben ser aproximados por un paladar experimentado. Los matices y las pequeñas transiciones son variados pero no siguen esa estructura del que el cambio de sabor es al finalizar el tercio, sino que son más bien pequeños cambios aquí y allá que alteran un poco la experiencia y te dejan ansiosamente esperando el siguiente cambio. La calidad de eso es algo que simplemente debe ser experimentado y una reseña le hace poca justicia, aunque no por eso voy a dejar de hacerla.

Ficha Técnica:
Fabricante: My Father Cigars
Marca: Tatuaje
Modelo: Monster Series Wolf
Dimensiones: 6 x 52
Tamaño: Torpedo
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $9,50
Puntuación: 86