El origen y usos del Corojo

Hace un par de semanas fumé dos puros compuestos por capa de Corojo, y ninguno de los dos me gustó. Ello me llevó a pensar que el Corojo no es lo mío, así como pienso que las capas Connecticut tampoco lo son. Pero esta semana estuve haciendo un recuento de los puros que he fumado en mi historial y me di cuenta que una gran mayoría de puros que sí me han gustado también tienen el Corojo entre sus hojas principales.

No obstante, posiblemente se trate de un poco de desinformación de mi parte, así que me puse a investigar un poco sobre esta hoja y me encontré con que tiene una historia bastante interesante, así que aquí decidí compartir mis descubrimientos.

Para entender un poco de dónde salió el Corojo y a dónde fue, hay que entender un poco la historia del tabaco en general.

 

Historia del tabaco negro

El tabaco ha sido cultivado durante miles de años, mientras que el hecho de fumar tabaco tiene su origen en los Andes. Existen evidencias arqueológicas que sugieren que los indígenas de la región andina de Sudamérica comenzaron a domesticar y cultivar tabaco hasta 7.000 años. Estos indios aborígenes eventualmente llevaron sus conocimientos de semillas de tabaco y prácticas de cultivo mientras migraban al norte por Centroamérica y Norteamérica.

Por supuesto, el tabaco cosechado hace miles de años no se puede comparar con el que forma parte de los puros exquisitos de hoy en día, pero el clima único del continente y las tierras ricas aportan las condiciones perfectas para el cultivo del tabaco.

En 1492, cuando Colón llegó a las Américas, los indígenas le presentaron las hojas del tabaco, que seguidamente llevó a España. Mientras Europa incursionaba en el Nuevo Mundo, los únicos lugares donde se fumaba tabaco era en América y en algunas partes de África, pero como el tabaco formó parte del «mundo civilizado», eventualmente le tomaría menos de un siglo llegar a Europa, África y Asia.

El siguiente momento importante del tabaco tomó lugar en España a finales del siglo 17, lo cual llevó a la fábrica de tabacos de Sevilla a ser fundada en el siglo 18; el edificio industrial más grande de la época, que se mantuvo hasta los años ’50. Sin embargo, lo que llevó al tabaco a ser considerado tan importante fue una técnica que todavía se mantiene. Los españoles fueron los primeros en fabricar cigarros usando un modelo de tres componentes, siendo capa, capote y tripa. Esta técnica permitió el uso de diferentes tipos e intensidades de tabaco en cada puro. Dado que la capa es la parte más externa del puro, lo que cada comprador ve y lo que lo lleva a adquirirlo, el tabaco de capa sería el más importante, sobre el capote y la tripa.

En 1753, el botánico sueco Carolus Linneus identificó las dos variedades de tabaco utilizado para fumar con el nombre de Nicotiana, en honor el embajador francés Jean Nicot de Villemain, quien escribió volúmenes enteros sobre el tabaco. Estas dos especies fumables de tabaco se llamaron Nicotiana rustica y Nicotiana tabacum. Nicotiana tabacum es la que más se utiliza para hacer puros y es conocida comúnmente como ‘tabaco negro’, ingrediente principal en cualquier puro.

La evolución del Corojo

Desde el principio, los agricultores del tabaco han experimentado cultivar Nicotiana tabacum en tierras, regiones y países distintos. Luego de muchas generaciones y mediante la selección natural de las mejores plantas para el cosechado, estos tabacos se convirtieron en sus propias variaciones, desarrollando distintas características de sabor y estructura. Estas variaciones son llamadas tabacos ‘criollos’ o ‘semilla nativa’.

Existen cinco variaciones de tabaco negro criollo o de semilla nativa, pero por el propósito de este artículo, solamente hablaré del Habanesis, la primera variación establecida de Cuba. Esta variación partió de las semillas de Nicotiana tabacum que fueron llevadas de México y sembradas en Cuba en 1534 y fueron (y son) la base de la gran mayoría del tabaco de puros mundial. La variedad Habanesis fue desarrollada en 1907 en Cuba y fue cosechada bajo la sombra para capas y al sol para capote y tripa. Este tabaco le daría el auge al tabaco cubano, incluyendo el Corojo.

A partir del tabaco Habanesis nació el Criollo, desarrollado en 1941 como un híbrido del Habanesis. Como su nombre lo sugiere, Criollo era la semilla nativa de Cuba y se convirtió en la semilla base de la que todo el resto de los tabacos negros cubanos se derivarían. Originalmente fue creada como tabaco de capa y tripa, pero eventualmente sería superado por el Corojo como capa.

El tabaco Corojo fue desarrollado a mediados de los años ’40 mediante el cultivo selectivo de tabaco Criollo, que era sembrado en la finca El Corojo, en Cuba, por lo que recibe su nombre de la finca. Desde mediados de los ’40 hasta 1997, el Corojo fue la capa primaria tanto dentro como fuera de Cuba. Luego de distintas generaciones de pruebas y experimentos con el sembrado, cultivado y fabricación de la variedad del Habanesis, el Corojo se convirtió en la hoja que todos querían tener en sus productos, gracias a su grosor, elasticidad, textura fina y porque su sabor era exquisito.

La debacle del Corojo

Dos factores contribuyeron a la debacle del Corojo. El primero fue su susceptibilidad a diversas enfermedades de la planta del tabaco, que contribuyó a reducir sus existencias, sobre todo porque se trataba de una planta pequeña, haciendo que una pequeña plaga fuera suficiente para no poder alcanzar la demanda del producto y obligar a los compradores a buscar otras opciones. El Corojo fue eventualmente reemplazado por una gran variedad de tabacos híbridos que podían producirse en mayor escala y ser más resistentes a enfermedades de las plantas.

El otro factor determinante fue la revolución cubana y la nacionalización del tabaco cubano por el gobierno. A mediados de los años ’60, muchos de los grandes productores de tabaco se exiliaron de Cuba, llevándose su experiencia y experticia. El embargo logró una escasez importante de tabaco para capas en los estados Unidos y las empresas se vieron obligadas a buscar alternativas al Corojo cubano.

Eventualmente, los agricultores comenzaron a hacer cultivos selectivos para lograr mejores variaciones del tabaco. Una variación conocida como Havana 2000 fue uno de los primeros híbridos del Corojo, que tuvo un éxito limitado. La semilla fue originalmente sembrada en Nicaragua, pero eventualmente llegó también a Honduras. A este híbrido le siguió el Criollo 99 y luego el Corojo 99, que ha sido usado por Jose Pepin Garcia en muchos de sus productos.

Por supuesto, muchos han tratado de cosechar el Corojo puro fuera de Cuba, con distintos niveles de éxito. La familia Eiroa, conocidos por sus puros Camacho, han logrado cosechar el Corojo en Honduras y la República Dominicana, pero ha probado ser una variedad complicada con muy pocas existencias. La mayoría de los agricultores del tabaco prefieren usar híbridos de Corojo, como el Corojo 99, mientras que otros optan por hojas completamente distintas, más resistentes a las plagas y con mayor abundancia.

Cómo y por qué el ‘retrogusto’ funciona

Antes que comiencen a preguntarse sobre las innovaciones del castellano, el retrogusto es una palabra inventada. Viene del inglés ‘retrohaling’ que también es una palabra inventada, y que se refiere a botar el humo de un puro (o de una pipa) por la nariz, pero decir «botar el humo por la nariz» es muy largo y suena poco técnico, y «retrogusto» aborda también las implicaciones de poder apreciar los sabores de un puro al sacar el humo por la nariz.

Este es un tema común entre los fumadores más experimentados, quienes a menudo apuntan que los sabores de un puro pueden cambiar mucho cuando el humo es expulsado por la nariz, en vez de la práctica habitual de expulsarlo por la boca. A esta práctica la llamamos retrogusto, y es una práctica común, hasta el punto que muchos dicen que es solamente a través de ella que de verdad se pueden apreciar los mayores sabores del tabaco.

Al considerar el tema, hay que recalcar que esto no incluye llevar el humo a los pulmones, lo cual es una práctica nada sana y una que promueve más rápidamente la adicción a la nicotina. El término en inglés, originario de esta palabra, se refiere a dos términos: olfato retronasal y exhalación. Obviamente exhalar es lo contrario a inhalar, pero uno no ocurre sin el otro, por lo que traté de alejarme lo más posible de términos que tuvieran que ver con la respiración y más con el gusto.

Ahora bien, en el colegio muchos aprendimos, y algunos recordamos sobre la relación entre el gusto y el olfato a la hora de apreciar sabores. En cuanto a cómo esto afecta cuando fumamos, debemos ver un poco sobre las sensaciones básicas que se producen al fumar. Cuando le das una calada a un puro, estimulas a dos sentidos: el gusto y el olfato. La combinación de estos dos sentidos producen el sabor, aunque también se estimula el tacto en el sentido de la textura y temperatura del humo, e incluso vía los receptores de dolor en la cavidad nasal y oral, pero eso es otro tema y de ese no vamos a hablar.

 

El gusto se refiere a las sensaciones que parten de la estimulación de las papilas gustativas y las células receptoras que se encuentran en la lengua y en la boca. El olfato se refiere a la sensación que parte de la estimulación de las neuronas olfativas localizadas en la nariz, específicamente el bulbo olfativo. Las partículas en el aire llegan al bulbo olfativo por dos vías: olfato ortonasal y el retronasal.

El olfato ortonasal se refiere a las sensaciones de aromas que pasan por la nariz hasta el bulbo olfativo, lo que normalmente llamamos «oler», mientras que el olfato retronasal se refiere a las sensaciones que vienen «por dentro», es decir por la garganta hasta la cavidad nasal. El propósito principal de este tipo de olfato es actuar como un sistema de alarma ante la posibilidad que nos traguemos algo dañino, pero los fumadores también han descubierto las propiedades del olfato retronasal para apreciar mejor los sabores y aromas del tabaco.

Pero entonces, se preguntarán, cuál es la diferencia entre oler el humo y expulsar el humo por la nariz, si al final tienen que pasar por el mismo sitio, ¿no? Bueno, no es tan sencillo, aunque la razón principal de esto es que al olerlo pasan dos cosas: 1) no estarías oliendo solamente el humo del tabaco, sino también de todo el ambiente que te rodea, y 2) al olerlo es mucho más difícil (por no decir imposible) mantener el humo alejado de los pulmones.

Cómo llegar al retrogusto

Realmente la parte científica del retrogusto es mucho más larga, pero con la finalidad de mantener el interés y alejar las paredes de texto, saltemos directamente al meollo del asunto, pues al final el propósito de esto es para aprender a apreciar mejor los sabores del puro, y la parte científica ya se podrá discutir e investigar en cualquier otro momento.

Para conseguir el retrogusto, primero tienes que darle una calada al puro y llevar el humo hasta la boca y cerrarla. En este punto tendrás el humo en la boca y estarás aguantando la respiración. Para estimular el retrogusto, abre la garganta (suena sencillo) y deja que la presión de tus pulmones te lleve a botar el humo por la nariz. Para esto puedes utilizar el músculo del diafragma para canalizar el aire por la vía nasal.

Una forma muy sencilla es fingir que estás bajo el agua y que quieres soltar el aire lentamente, así que dejas que la presión de los pulmones suelte el aire, y al tener la boca cerrada, saldrá por la nariz. Para desarrollar esta técnica debes practicar un poco, pero al principio puedes botar una parte del humo por la boca (70-80%) y en el mismo movimiento, cerrar la boca y el humo que venía saliendo se irá hacia la nariz.

Conseguir y lograr el retrogusto permite abrir las puertas a un nuevo mundo de sabores y aromas para el fumador, así que si aún no has abierto esa puerta, sigue buscándola, pues encontrarás muchas más maneras de apreciar el puro.

 

La Aurora – E. León (Lancero)

En verdad no sé qué nombre lleva esta vitola, pero internet los llama La Aurora por nombre y apellido. En fin, ciertamente es la versión más básica de los puros La Aurora, pero no aparece en su página web, o al menos no los encontré, habiendo ido una a una por sus diversas vitolas.

La Aurora - E 01

Bien se trata de lo que un amigo llamaría un «cigarro honesto», pues no tiene muchas pretensiones ni una anilla demasiado ostentosa, pero está lleno de buenos sabores en su justa medida. Lo compré en Lima, y seguramente mucho más caro de lo que vale, pero tal ha sido mi suerte con los puros que adquirí en Perú. En este particular me sucedió que iba a pagar en dólares pero me darían el vuelto en soles, por lo que quise que me dieran la menor cantidad de soles, así que lo que hice fue «completar» con él. Es el «caballito de batalla» de la marca dominicana, con aromas en frío de café, madera y un toque lejano de cacao. Curiosamente, la calada en frío no deja apreciar ningún aroma.

La Aurora - E 02

Durante el encendido el humo es abundante y muy denso, pero en lo que el fuego deja de tocarlo, el tiro se vuelve fuerte y el humo bastante escaso. En los primeros centímetros se le sienten muy pocos sabores, en el que apenas se puede destacar uno de tierra mojada y otro más lejano de paja. Lo dejo reposar un rato, esperando que sea ese shock de temperatura lo que hizo que la combustión se redujera, y en un momento lo vuelvo a tomar.

La Aurora - E 03

Pero no, eso no tuvo nada que ver. El cigarro se apaga regularmente, aunque es en cada reencendido que aprecio mejor sus sabores, pues afortunadamente es un puro que aguanta calor y me deja encenderlo de nuevo sin sacrificar mucho más. El sabor a tierra mojada del principio se abre un poco y permite apreciar otros como la madera y apreciar un toque lejano de pimienta, pero sin picar. El retrogusto no aporta mucho, por lo que todos los sabores se concentran en la lengua y el paladar.

La Aurora - E 04

El tema principal de los lanceros es su habilidad de «estar listos» desde el principio, saltando directamente a los sabores en pleno desarrollo, mientras que los puros de mayor diámetro tienden a necesitar algunos minutos adicionales para ir armando sus sabores. Esa evolución me gusta mucho, pero debo aprender a no esperarla en puros de este calibre. Los sabores que mencioné antes se sienten casi iguales, aunque la intensidad de la pimienta a mitad de puro es más fuerte, el café que se sentía en el aroma en frío también hace un pequeño acto de presencia, pero no dura mucho en escena, o al menos no en este punto.

La Aurora - E 05

Acercándome al último tercio, la pimienta desapareció al igual que la tierra mojada. La madera sigue ahí y esta vez está acompañada de un elemento dulce que no logro identificar, podría decir que es papelón (jugo de caña cristalizado), pero eso es solo una conjetura, pues no llega a dar un toque fuerte para identificarlo bien. El cigarro se ha apagado unas 4 veces hasta este punto y antes de finalmente acabarlo se apagó dos veces más. Sin embargo, el tiro ha mejorado al igual que la cantidad de humo.

La Aurora - E 06

Aunque sus hojas parten de diversos orígenes, este «caballito de batalla» de La Aurora, que carece de nombre, es la versión más barata de la marca, la que la gente suele comprar por cajas o por mazos, y un cigarro de diario para muchos. Ciertamente podría llegar a serlo, pero preferiría un formato más de robusto o algo. No es un cigarro nada caro, siempre que no lo compres en Lima, pero como puro introductorio (por su precio) es una gran alternativa que tranquilamente compraría de nuevo. El tiempo total de fumada fueron unos sorprendentes 85 minutos.

Ficha Técnica:
Fabricante: La Aurora
Marca: La Aurora
Modelo: E. León
Dimensiones: 7½ x 42
Tamaño: Lancero
Origen: República Dominicana
Capa: Cameroon
Capote: Indonesia
Tripa: República Dominicana, Nicaragua
Precio: $3,00
Puntuación: 64

Partagas – Serie D No. 4

Esta semana fumé un PSD4 que tenía desde hace unos meses en el humidor. Lo fumé por dos razones: la primera era que mi hermana me lo regaló, enviado desde España a Venezuela, y cada vez que hablamos me pregunta qué tal el Partagas… y cada vez que le menciono que los puros (y sobre todo los habanos) hay que dejarlos al menos 6 meses en el humidor antes de fumarlos, se oye su impaciencia. La otra razón es que precisamente por querer catar todo tipo de puros, los últimos dos que me he fumado han estado realmente mediocres, por lo que necesitaba uno garantizado que fuese bueno, y el PSD4 ciertamente es esa garantía.

Partagas - Serie D No 4 01

En lo que concierne a los robustos, este es quizá el mejor robusto que exista, sobre todo por su consistencia. Es un habano que he fumado varias veces y siempre ha sido bueno, por lo que finalmente me decidí a hacer una reseña de él. Lo de llamarlo ‘el mejor que existe’ no es algo que yo diga, sino el consenso de varios críticos (en internet). La capa dorada es brillante y untuosa, con apenas algunas imperfecciones. Los colores de la anilla combinan perfectamente con el color del puro, y uno no pensaría que es una marca que ha cambiado muy poco desde que comenzaron a fabricar en 1845. Los aromas antes del encendido son escasos, pero esto es algo a lo que estoy acostumbrado con los habanos en general.

Partagas - Serie D No 4 02

Algo que siempre me ha gustado de este habano es que siempre me ha parecido una referencia, y cuando pruebas puros nicaragüenses y sientes ese toque de pimienta al principio, en cierto modo pareciera que lo hacen para rendir tributo a este puro, con su gusto tan particular de pimienta desde la primera calada. Casi al mismo nivel de la pimienta está el sabor de madera, seco e intenso. Sin embargo, no es un tabaco de gran intensidad desde el principio, aunque en el retrogusto sí se le sienten matices más fuertes de especias variadas.

Partagas - Serie D No 4 03

Entre los aspectos negativos que podría resaltar de este habano es el hecho que es como otros habanos, en el sentido que desarrolla sus mejores sabores a partir del segundo tercio. Si bien el primer tercio es decente, es a partir de ahora que el cigarro comienza a destacarse. Se le sienten sabores más dulces, incluyendo uno a canela y almendras con mantequilla; la pimienta del principio ya no se siente, pero la madera sigue presente. El tiro no ha sido el mejor, y desde el principio ha sido escaso, en este punto hay más humo, pero no mucho más… no es un problema de combustión, pues sigue quemando bien y la línea de quemado es perfecta.

Partagas - Serie D No 4 04

Mitad de habano y aparecen dos sabores que realmente me sorprenden, uno es ese aroma de tierra mojada que emana de un invernadero y el otro es el de pimentón (pimiento) verde, que suele ser bastante dominante cuando se le pone a la comida. Estos dos sabores en este puro son bastante contundentes y balanceados, mientras que el sabor de madera se ha mantenido desde el principio, y los de canela y almendras están desapareciendo. La firmeza de la ceniza es casi inexistente, aunque por protección de mi ropa ya no busco que se acumule tanto.

Partagas - Serie D No 4 05

Al comenzar el último tercio caí en un problema de combustión, aunque luego de superarlo el tiro y la densidad del humo no cambiaron, por lo que no culparía a ese «nudo» de ello, pero hasta este momento solamente había requerido un toque técnico. Sin embargo, en este último tercio es donde la complejidad del puro se hace mayor y donde la experiencia como fumador realmente vale, haciendo del PSD4 el propio habano para dar clases de complejidad e intensidad de sabores, pero eso dura solo un momento.

Partagas - Serie D No 4 06

En total, el cigarro hace honor al nombre que le puse hace un tiempo: Happy Hour. Fueron en total 65 minutos de fumada, muy buena y muy consistente. Pero, realmente, pagar más de $10 por uno no es algo que me llama tanto la atención frente a la competencia, que puede llegar a ser mucho mejor y costar mucho menos. Sí, es un habano y sí, como este hay muy pocos, pero comparativamente y dólar a dólar, la competencia lo tumba. Pero tampoco siento que sea dinero perdido, este habano simplemente DEBES probarlo y siempre se disfruta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Partagas
Modelo: Serie D No. 4
Dimensiones: 4⅞ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Cuba
Capa: Cuba
Capote: Cuba
Tripa: Cuba
Precio: $27,00
Puntuación: 85

Maduro vs. Oscuro

Quizá este sea el único blog venezolano en el que hoy en día se hable mal de maduro, pero en este caso me refiero a la capa. Bueno, hasta ahí estos chistes malos.

El hecho es que hay una gran confusión sobre las diferencias entres las capas maduro y oscuro. Muchas personas piensan que la diferencia simplemente es de color entre las hojas, pero luego de conversar con varias personas al respecto, estas son mis conclusiones:

Una capa Maduro Natural toma su nombre del proceso usado para fermentar las hojas. Puesto que maduro se refiere a que está madurada, el sinónimo de fermentar es madurar (en este contexto). La fermentación de una capa madurada incluye tomar las hojas y apilarlas en un pilón, en donde hojas sobre hoja comenzará a fermentar a altas temperaturas, llegando hasta los 65ºC, donde las hojas cambiarán de color, textura y sabor, dependiendo del tiempo y las temperaturas alcanzadas en el pilón.

El tiempo y temperatura óptimos será determinado por las características de cada cultivo durante una cosecha. Si hubo un cultivo ‘húmedo’, con muchas lluvias, la hoja del tabaco será más grande, más clara, con venas más delgadas y menos oleosas. Una cosecha húmeda será fermentada por menos tiempo y a temperaturas inferiores, por lo que no será una buena candidata para capa maduro.

Por otro lado, en un cultivo ‘seco’ las hojas serán más pequeñas, con venas más gruesas y las hojas serán más oscuras y tendrán más aceites. El proceso de fermentación para una cosecha seca es completamente diferente, tomando tiempos mayores a temperaturas superiores, y produciendo una hoja maduro.

Otro factor a tomar en consideración es el tipo de tabaco. Los tabacos Corojo, Broadleaf, ecuatorianos y nicaragüenses son tratados más o menos igual para producir capas maduro, permitiendo que alcancen temperaturas mayores (de nuevo, hasta los 65ºC), aunque cada empresa tiene su propio método y receta para fermentar los maduros.

Por otro lado, el proceso de fermentado de las hojas Camerún y Connecticut es típicamente completado en un tiempo menor y con temperaturas inferiores. Estos tipos de capas no producen buenos maduros porque tienden a ser muy frágiles para aguantar la fermentación del maduro.

Puros famosos con capa maduro incluyen el Cohiba Maduro 5 y el Camacho Triple Maduro.

tripple-maduro

Al otro lado de la palestra están los Oscuros que, como su nombre indica, son oscuros. Las hojas oscuras son tomadas normalmente de la parte superior de la planta de tabaco, pues son las que se dejan más tiempo (en promedio un 50% más) en la planta y son expuestas a la mayor cantidad de luz solar y comienzan a curarse antes de ser cosechadas. Por tanto, son hojas oscuras, gruesas, ricas y con mucho más sabor, sin tener que pasar por un proceso de fermentación.

LFDoscuro

Las hojas oscuro luego pasan por un proceso normal de fermentación, con menor tiempo y temperaturas inferiores que las de un maduro. Algunas empresas dejan estas hojas en barricas, baúles o guacales de madera, y durante este proceso de madurado se pondrán más oscuras, incluso verán algunas hojas completamente negras, lo cual hace que algunos las confundan con maduros. En realidad es casi imposible diferenciar hojas maduro de oscuro simplemente basándonos en el color, sino que es una combinación de los diferentes procesos de fermentación y la ubicación de las hojas antes y después de la cosecha lo que lo determina.

Puros famosos con capa oscuro incluyen el La Flor Dominicana Oscuro y My Father Le Bijou 1922.

Para finalizar, existen algunos fabricantes que ‘hierven’ o ‘pintan’ las hojas para aparentar una capa más oscura. Este proceso no hace que el cigarro sea maduro u oscuro, sino que utiliza un proceso de combinar distintos ingredientes con las hojas para producir un color más oscuro.

e7gu91y

El proceso de cocinar las hojas es bastante común, pero muy pocos fabricantes lo admiten. Esto se realiza normalmente colocando las hojas en una olla llena de una mezcla caliente de diferentes ingredientes, y las hojas se impregnan del líquido, cambiando las características de la hoja. El líquido también puede ser rociado ligeramente sobre las hojas de la tripa o untado sobre la capa externa. La receta de esta mezcla varía, tanto como su nombre, pero lo más común es llamarlo ‘betún’. se hace a partir de tallos de tabaco, picadillo, melaza o azúcar, jugos y cáscaras cítricos, ron y otros ingredientes. Estos componentes son combinados en un recipiente de agua e infusionados durante varios días, dando como resultado un líquido que parece café. esta práctica no está bien vista dentro de la industria, pero se sigue haciendo continuamente.

Como mencioné, pocas marcas admitirán el uso de esta técnica para sus puros, pero que recuerde ahora mismo, el La Gloria Cubana Serie N que fumé hace poco debe haber tenido esta técnica, y aunque en un momento en que me cayó un trocito de capa en la lengua se sintió muy raro, el sabor del puro fue extraordinario.

 

Los puros más caros del mundo

Desde finales del siglo 19, los puros han sido un símbolo de éxito, protagonistas de elegantes celebraciones o de reuniones sencillas entre amigos. El puro ha sido usado como ejemplo de clase alta y como instrumentos para darle importancia a ocasiones ya de por sí memorables. La calidad de las hojas, la historia y prominencia de los creadores y el país de origen son todos factores que afectan el valor de un puro. En el mercado actual hay bastantes puros buenos, pero si estás buscando las mayores expresiones de lujo y las fabricaciones más cuidadas, la siguiente lista te mostrará algunas de las sugerencias más caras y lujosas para el próximo momento que desees celebrar.

Fuente Don Arturo AnniverXario

Para celebrar los 100 años de la empresa de Arturo Fuente, se hizo una versión limitada de este puro, con un precio de $7.500 por caja. El cigarro fue fabricado con una capa sun-grown madurada durante 7 años.

 

Arturo Fuente Opus X BBMF

Tan lujosa como controversial, este cigarro es caro básicamente porque es un artículo de colección, y desde su lanzamiento en 1995 es muy difícil de conseguir. EL BBMF en su nombre significa Big Bad MotherFucker, lo cual es un punto negativo para un cigarro que se jacta de ser tan sofisticado.

 

Louixs

Con un precio de aproximadamente $50 por cigarro, estos puros son producidos por la fábrica Goldwin Metropolitan y venían en capas rosado. Son fabricados en Nicaragua, e incluyen sabores de pimientas y cacao, viniendo solamente en dimensiones de 152mm x 6.

Arturo Fuente Opus X “A”

Con un toque suave de jalapeño, estos puros tienen un largo sorprendente de 228 mm y un precio de $79 por unidad. Son una opción popular (en el sentido de conocida, no barata, obviamente), lujosa, pero también extremadamente escasa. Fueron producidos en la República Dominicana y solamente los puedes ver en las tiendas más selectas.

 

Gurkha Black Dragon

Este cigarro exuberante solamente utiliza las hojas más finas, es torcido en Honduras y conocido en todo el mundo por su sabor lujoso y su sabor intenso. Cada caja cuesta alrededor de $115.000 y contiene 25 de estos cigarros de 216 mm x 52 de edición muy limitada y hecha de huesos de camello tallados a mano (la caja).

 

Fabricados por pedido, cada uno de estos cigarros cuesta $75, pero la fábrica solamente produce 30 puros al año, que pueden ser envueltos en papel de oro con el nombre del cliente. Si esa opulencia no es suficiente, los puros pueden venir acompañados de una corona de plata, oro o diamantes, por $4.500 adicionales.

 

Cohiba Behike

A un precio de aproximadamente $470 cada puro, la primera edición de Behike constaba de habanos de 190 mm de largo con un ring de 52. Esta primera edición fue lanzada en 2006 y, como resultado de su gran popularidad, la marca pasó de producir 100 puros a desarrollar distintas marcas de mismo puro, a precios más accesibles.

Gurkha His Majesty’s Reserve

La compañía produce menos de 100 cajas de estos puros anualmente y ya tiene órdenes por varios años. Uno de los cigarros más finos del mercado, estos cigarros son hechos para dignatarios internacionales, y contienen capas Connecticut maduro y capote y tripa madurados durante 12 años en la República Dominicana. El tabaco de la tripa es infusionado con una botella entera de coñac Louis XIII por caja. No sorprende, entonces, que cada caja de estos puros cueste alrededor de $15.000.

 

Gran Habano no. 5 “El Gigante”

El puro más caro para el final, esta estupidez de puro tiene el mayor precio así como el mayor tamaño. Pesa más de 700 kilos y tiene un ring de 1920, a un precio de $200.000. Esta cigarro de exhibición representa el equivalente a 25.000 puros y, según sus fabricantes, puede ser fumado por 40 personas al mismo tiempo.