Ron: Kill Devil Venezuela 13 Year Old

Al inicio de todo lo que tiene que ver con ron, este destilado se trataba de un líquido de sabor horrible, que cuando era consumido (y la gente se atrevía), era aún peor. Se trataba de un líquido envasado directamente del alambique y sin muchas contemplaciones ni mucho menos añejamiento. Luego, las rutas comerciales obligaban a los marineros a guardar este brebaje en barricas y descubrieron las propiedades del añejamiento. Pero antes de eso, que la gente se lo tomaba en bares de mala muerte en donde se destilaba también, este líquido se ganó varios nombres. Uno de ellos fue Rumbullion, que quiere decir un tumulto o un desorden, por el efecto que causaba. Otro nombre, quizá menos conocido era Kill Devil, porque esa bebida era tan desagradable que podía matar al mismísimo diablo. En virtud de ese origen, esta marca toma rones del Caribe y los añeja o finaliza en Escocia.

En el caso de esta botella, se trata de un ron venezolano, destilado por CACSA en marzo de 2004 y embotellado en 2016, al 46% de alcohol. Sin embargo, no hay mucha información sobre dónde es añejado. Es una edición muy limitada a 318 botellas.

El Kill Devil Venezuela 13 Year se ve llamativo en copa, con un unos aromas muy frutales que incluyen una nota abundante de ponsigué, pero también otras frutas como ciruela, banana, pasas, caramelo, chocolate negro y vainilla. Hacia el fondo unas notas de piña y parchita.

En boca se repiten muchos de los sabores, con una fuerte nota precisamente de ese ponsigué, pero más ácido y más relacionado quizá con una uva verde. También pasa que esa gran cantidad de sabores frutales se sienten en el fondo, cubiertas por una nota intensa de chocolate negro y madera. En el retrogusto es donde se sienten otras frutas como parchita, pasas y naranja.

Estas ediciones embotelladas afuera siempre son una sorpresa, porque parten de algo muy conocido para mí que es el ron local, pero le imparten unos sabores que por un lado no sabía que podían tener y por el otro se desarrollan solamente cuando nuestro ron es añejado, finalizado o embotellado en otro país, con otra manera de hacer las cosas y otra perspectiva. Es siempre una aventura y nunca salgo de ella desilusionado. El Kill Devil Venezuela 13 Year es una prueba más que esto de transportar el ron por la mitad del mundo solamente le aporta.

Ficha Técnica:
Fabricante: CACSA / Hunter Laing
Nombre del Ron: Venezuela 13 Year Old
Marca: Kill Devil
Origen: Venezuela / Escocia
Edad: 13 años
Precio: $90
Densidad alcohólica: 46%
Puntuación: 88

Alec Bradley – Nica Puro (Robusto)

Nica Puro es un cigarro de Alec Bradley que existe desde 2013 y, como su nombre lo indica, es un puro nicaragüense. Pero más importante, fue el primer puro nicaragüense de la marca, que hasta ese momento fabricaba casi exclusivamente en Honduras. Es un cigarro que he reseñado en dos ocasiones anteriores, ambas en torpedo y una brutalmente inferior a la otra. En realidad fue uno de esos casos que la primera prueba salió mal por cualquier razón de fabricación, que hizo que lo calificara muy mal. Pero conociendo a la marca, decidí darle una segunda oportunidad, que resultó ser muy buena. También existía una versión de este cigarro llamado Nica Puro Rosado, que me gustó aún más. Sin embargo, lamentablemente todas las versiones de Nica Puro han sido descontinuadas por la marca en 2021. Pero esta vez lo voy a probar en robusto.

Una cosa que siempre me llamó la atención de la anilla del Nica Puro era el año 1685 que aparece en ella, pues gracias a un poco de historia aprendí que en 1502 fue descubierta Nicaragua y que en 1522 recibió su nombre. Fue en 1822 cuando recibió su independencia, así que ¿qué puede significar el 1685? Es el año de fundación de la ciudad de Estelí. Si creías que en este blog no se aprende nada, pues ya sabes que sí. Pero dejemos la historia hasta ahí, porque tengo que contarte que este Nica Puro es hecho por Plasencia Cigars en Nicaragua, con una capa de color casi sólido y aromas a cedro, cuero y nibs de cacao. En el pie se sienten notas de cuero y cedro, y finalmente la calada en frío tiene aromas más fuertes (al menos más fuertes que en el pie) a cedro, tierra y notas dulces.

Las primeras caladas y gran parte del primer tercio del Nica Puro son fuertes de tierra seca y cedro, que en el retrogusto destaca chocolate en forma de nibs de cacao pero también ese aroma de cuando masticas la semilla del cacao. También hay pimienta, específicamente la roja y no mucho más es lo que mantiene controlado y dominado el primer tercio. La quemada no es recta y eso lo identifico desde el inicio como un problemita, pues no tiende a corregirse sola y hace falta sacar el encendedor para controlarla un poco. La fortaleza es media, con una intensidad similar, y una ceniza que parecía querer sostenerse, pero quizá por el retoque que le hice terminó cayéndose.

En el segundo tercio el sabor de madera de cedro sigue siendo el principal, pero ese sabor de chocolate que participaba principalmente en el retrogusto llega al paladar también y, aunque no supera al cedro, tiene una participación interesante que va en aumento. Sin embargo, no es el único sabor nuevo del tercio, y es cuando supero el punto medio que aparecen sabores de nueces, pero muy genéricos. La sensación picante también es mayor cuando supero la mitad, pero no la identificaría de pimienta, sino más bien picante en los labios y en la lengua. La fortaleza aumenta como consecuencia, pero la intensidad no y ese es un punto en contra de la fumada. La quemada sigue siendo variable y aunque el humo es abundante, me veo obligado a especiar un poco las caladas.

El último tercio del Nica Puro no es tan agradable como esperaba, principalmente porque esa sensación picante en los labios y en la lengua se hace prevalente y, aunque el cigarro sigue desprendiendo sabores agradables a madera, chocolate y nueces, la sensación picante llega a superar la intensidad de esos sabores y el último tercio se vuelve hasta desagradable. En efecto, siento un chute de nicotina que me amarga un poco la experiencia y es la razón principal por la que, quedando un buen rato de fumada, dejé el Nica Puro a un lado. La fortaleza llegó a alta, mientras que la intensidad se mantuvo en media y esa no es una fórmula ganadora.

En verdad quería que me gustara más el Nica Puro. Me compré un 5-pack de estos robustos y todos siguieron la misma línea: los dos primeros tercios son ganadores, pero la experiencia en el último tercio se vuelve horrible. No sé si es un tema del tamaño del cigarro o que el blend no está «optimizado» para esta vitola, pero es una gran desilusión, sobre todo porque comienza todo perfecto y en algún punto después de la mitad se destruye esa ilusión. Recuerdo cuando leí la noticia de la descontinuada de la línea y pensé qué mal, porque es un producto bueno, pero después de esta experiencia no tengo mucho para defenderla. Para bien o para mal, el hecho que está descontinuado quiere decir que no lleva puntuación, pero fácilmente le colocaría unos 80 u 81 puntos.

Ficha Técnica:
Fabricante: Plasencia Cigars
Marca: Alec Bradley
Modelo: Nica Puro
Dimensiones: 5 x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua (Habano)
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $6,00

Gran Colombia – Leyenda (Club)

Ubicados en el departamento de Santander, el lugar que cultiva y produce tabaco colombiano desde el siglo 18 se ubica Gran Colombia Cigars, como una marca de Medellín. La marca existe más o menos desde 2017 y actualmente manejan cuatro líneas: Minis de cigarros pequeños, que asumo son de tripa corta; Leyenda, que es el que voy a fumar hoy y que promete una fortaleza media; Maduro, como el que reseñé el mes pasado; y finalmente una llamada Espíritu, que acaba de salir y se vende como el tabaco colombiano más complejo que han creado. Este Leyenda tiene una capa Connecticut ecuatoriana y medidas de 4 x 42, con un precio aproximado de $3 por unidad.

Este Leyenda es un cigarrito, medidas pequeñas y de esos que normalmente no fumaría, pero como últimamente me pega un poco fumar mucho, sí trato de que si voy a fumar dos cigarros en un día, sean relativamente pequeños. La capa Connecticut ecuatoriana de este Gran Colombia tiene varias venas, aunque no se notan mucho gracias a la uniformidad de los colores, pero sus imperfecciones tiene, como suele ser el caso con muchos. Tiene una cierta oleosidad sobre la capa y eso también contribuye a que se vean más imperfecciones. Los aromas son muy típicos a madera y paja, mientras que en el pie se sienten notas cítricas y de paja también. Finalmente, después del corte recto, le encuentro aromas a madera y notas florales en la calada en frío, con un buen tiro.

El Leyenda comienza suave, tal como esperaba. No hay muchos sabores más allá de esas mismas notas de paja y madera que sentí en frío. Pero quema muy bien y produce una ceniza decente, que rápidamente dejo caer en el cenicero, pues con un cepo 42, las posibilidades de lograr una buena ceniza son escasas. El cigarro va progresando y cercano al punto medio aparece un sabor ligeramente tostado, como si esa madera estuviese quemada y el Leyenda se hace algo más fuerte, o mejor dicho más picante. La fortaleza en general durante esta primera mitad es media-baja con una intensidad baja.

No hay grandes cambios en la segunda mitad del Gran Colombia Leyenda, sino que más bien mantiene lo que ha venido ofreciendo hasta el momento, de sabores a paja, madera tostada y si acaso unas notas de vainilla y cítricos muy suaves, que de verdad hay que buscar para poderlas descifrar. Sigue quemando muy bien y mantiene la tendencia a hacer crecer la ceniza, pero yo en verdad no tengo la disposición, principalmente porque lo fumé sentado en un sofá y el Leyenda lo dejaba descansar en un cenicero y para cuando lo agarraba, le daba un toque para que desprendiera la ceniza. La fortaleza es media-baja, con una intensidad similar. Me toma 40 minutos fumar el cigarro.

Una cosa que me llamó bastante la atención con respecto a esta experiencia fue el contraste entre lo que esperaba y lo que realmente fue. Lo digo porque antes de probarlo revisé la reseña que le hizo Cigar Chicote al cigarro, que aunque era un robusto, Emmanuel menciona que la marca promete una fumada de fortaleza media. Aunque su página web menciona lo mismo: una intensidad/fortaleza media. Siendo un cepo 42, pues era exactamente lo que esperaba… pero no fue así. Fue fortaleza e intensidad baja, con la complejidad que suelen tener los cigarros de capa Connecticut y muy característico de todo lo que representan estos cigarros. El Leyenda fue una fumada agradable, con humo abundante y buena quemada, aunque no muy variado. Pero bien vale los $3 que cuesta, y eso hay que destacarlo también.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Gran Colombia
Modelo: Leyenda
Dimensiones: 4 x 42
Tamaño: Club (Half Corona)
Origen: Colombia
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: Colombia (Cubita)
Tripa: Colombia (Cubita)
Precio: $3,00
Puntuación: 82

Corona Real

La marca Corona Real parte del nombre de la tienda en donde comenzaron a hacerse en Santander, Colombia. La tienda se llama La Casa del Tabaco Corona Pico Real, y tienen tabacos, picadura y más de 12 años en el negocio. Su página web tiene una buena página inicial y no mucho más, pues todos los enlaces a los que llevan aparecen como bloqueados, así que lo que sé de la marca es apenas lo que aparece en su página.

Whiskey: Barrell Seagrass

La razón del nombre Seagrass de este whiskey no la tengo, pero tengo un buen tiempo queriendo reseñar un producto de Barrell, pues tienen una gran variedad de productos muy atractivos. Barrell es simplemente una embotelladora, pues no tienen destilería, pero sí añejan y combinan distintos alcoholes y también tienen distintas barricas para hacerlo.

Entre los distintos destilados que embotellan hay ron, bourbon, rye y whiskey. Hace unos 5 años probé un producto de ellos que era ron de Jamaica con 8 años de edad, finalizado en barrica de whisky de Islay y embotellado a 66% de alcohol. Me pareció una delicia aunque solamente probé una onza.

Este Seagrass es un blend de whiskey de centeno canadiense y americano, en donde cada uno de estos whiskeys son finalizados por separado en barricas de ron de Martinica, vino fortificado de Madeira y brandy de durazno. Además está embotellado a 59,74% de alcohol, por lo que podemos deducir que no tiene dilución, además que creo que ningún producto de la marca es diluido. La marca destaca que el whiskey tiene lo mejor de los sabores herbáceos (grass en inglés) y los sabores del mar (sea en inglés) y por eso el nombre.

Cabe destacar también que existen distintas versiones anuales de este whiskey y no todas tienen la misma graduación alcohólica, lo que le da más valor al tema de que no son diluidos. Incluso en la etiqueta dice Cask Strength.

En nariz el alcohol no es tan notable como pensaría, pero lo que sí se siente bastante son duraznos en almíbar o un caramelo de durazno, peras, toques herbáceos que me recuerdan al orégano y notas suaves de madera y caramelo. No mucho más, en realidad, pero principalmente porque el 85% del aroma es de durazno.

Al igual que en nariz, más de la mitad del sabor es de durazno o una gomita de durazno, algo como uvas que bien podría ser acaramelado, manzana verde y los caramelos Jolly Rancher de patilla. En el retrogusto me encuentro con otros aromas más agradables como clavo, jengibre, roble y más manzana verde. El líquido se siente bastante denso.

El Seagrass lo probé en dos instancias de una misma noche. La primera vez que lo probé pensé que no sabía que el whiskey podía tener estos sabores, en donde todo lo que lleva de finalizado o de añejamiento adicional me llamaba la atención: el ron de Martinica, la barrica de Madeira, la barrica de brandy. Pero cuando lo probé por segunda vez pensé no son sabores que me gustan en el whiskey (incluso el de centeno). La mayoría de los sabores se sienten demasiado acaramelados en el sentido que los relaciono con golosinas.

Es asombroso lo que se puede lograr con el finalizado en barricas distintas adicionales y este whiskey es un claro ejemplo de todo eso. Compartir esa experiencia y compararla con lo que hayas probado antes de verdad que es increíble, pero para mí es demasiado intenso en los sabores del finalizado, sobre todo ese brandy de durazno. Si comprara una botella creo que tomaría uno o dos tragos al año.

En la página web de la marca destaca todos los premios que ha ganado y no voy a argumentarlo, pero para mí se siente como un cóctel de whiskey que lleva 60% jarabe de durazno.

Ficha Técnica:
Fabricante: Barrell Bourbon
Nombre del Whiskey: Seagrass
Marca: Barrell
Origen: USA
Edad: NAS
Precio: $80
Densidad alcohólica: 59,74%
Puntuación: 83

Corona Real – Edición 7 Años (Robusto)

La marca Corona Real fue fundada en la ciudad de Piedecuesta, en Colombia, en 2006, por Gabriel Pico. El nombre de la marca obedece a que en la época feudal, las únicas personas que tenían acceso a un buen tabaco eran los de la realeza. Sin embargo, el hecho que hoy en día existe una vitola con ese nombre e incluso tiendas y marcas en Estados Unidos que incluyen Corona en su nombre hacen que sea una marca difícil de encontrar en internet, sobre todo si no estás en Colombia. El objetivo de Gabriel es que todos podamos sentirnos de la realeza al momento de encender un cigarro de su marca. Suena como un cliché, pero es respetable porque cada quien tiene su ceremonia y su rito para fumar.

Corona Real tiene dos tipos de capas, ambas Sumatra ecuatoriana, con distintos añejamientos. Uno de 12 años y el que voy a fumar hoy, de 7 años. La capa es notablemente irregular que, aunque muy lisa y con alguna que otra vena prominente, tiene distintos colores que hacen pensar que no es de primera categoría. Estas categorías suelen ser visuales, así que no es algo que me preocupe a la hora de fumarlo. Por lo pronto tiene aromas a madera, paja y una nota perfumada, no tanto de flores sino simplemente perfume. En el pie se sienten aromas de madera y una nota dulce, y cuando finalmente lo pico con la doble hojilla, me encuentro con una calada muy buena y aromas a caramelo y madera de cedro.

Durante el primer tercio la quemada es bastante regular; no porque no sea buena, sino por ser el antónimo de irregular. Es una quemada constante que no requiere retoques y más allá de una ceniza que se va desmoronando sola, es un cigarro libre de atención. Los sabores son relativamente sencillos, a madera, cuero y notas dulces, con un retrogusto de paja. Aunque tiene hojas de otros países, la sensación es como si estuviera fumando un cigarro tradicional colombiano, con una fortaleza baja y una intensidad media-baja.

La anilla del Corona Real me parece un poco rara, pues en medio de tantos diseños y tantas opciones que hay a la hora de hacer una anilla, no me queda claro el propósito de tanto espacio negro en la parte inferior. Como si ahí debería decir algo que no aparece. Esa es mi vena de diseñador que siempre sale. El segundo tercio es básicamente igual al primero en términos de sabores, tanto en el paladar como en el retrogusto, pero sí hay una sensación más picante, sobre todo después del punto medio del cigarro o, al menos, después de quitarle la anilla. Por lo mismo, la fortaleza se coloca en media, con una intensidad que sigue siendo media-baja.

La diferencia del último tercio con los anteriores es increíble. En verdad son cambios que comenzaron cuando superé la mitad, pero casi se siente como una nueva fumada. Los sabores de madera y paja se siguen manteniendo, pero son más secundarios a unos sabores de marshmallow muy cremoso que me impresionan y una sensación almidonada como de papas fritas que no sé de dónde salen pero no dejan de llamarme la atención. El Corona Real también se va calentando durante este tercio y me encuentro con la disyuntiva de si lo sigo fumando con el mismo ritmo para apreciar esos sabores o si lo dejo descansar y corro el riesgo de que se apague y no encienda de nuevo. Lo sigo fumando y aunque se calienta, llega a un punto que ya no lo habría dejado de lado igual. Ese punto llega con una intensidad media y una fortaleza similar, una hora y 20 minutos después de encenderlo.

Voy a confesar que desde que Cigar Chicote se ofreció a enviarme cigarros colombianos para probarlos, esperaba una especie de ruleta rusa de tabacos en donde todos podían ser muy parecidos y simplemente había que encontrar el menos indecente. Pero ya son al menos cuatro (quizás más, pero mi memoria es terrible) que he probado y hasta el momento no he tenido ningún problema de sabores ni malas experiencias. De hecho, con excepción de un problema de construcción con uno que acabé por no reseñar, todas las experiencias han sido buenas. Esto demuestra no solo que en Colombia están haciendo muy buen tabaco, en gran parte gracias a la inclusión y combinación de tabacos de otros orígenes, sino también que en Venezuela tenemos bastante que aprender. El Corona Real se mantiene normal y hasta básico en la primera mitad, pero lo que ocurre en la segunda es increíble. Me hubiese gustado más si demostrara todo eso durante la fumada entera, pero ese último tercio bien valió la espera.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Marca: Corona Real
Modelo: Edición 7 Años
Dimensiones: 5¼ x 50
Tamaño: Robusto
Origen: Colombia
Capa: Ecuador (Sumatra)
Capote: Colombia (Galpao)
Tripa: Ecuador (Sumatra), Colombia (Cubita, Burley)
Precio: N/D
Puntuación: 85