Padrón – Series 7000 Maduro

Entre la mayoría de los fumadores en el mayor mercado de Padrón, es decir el americano, los cigarros de cepos grandes se llevan la mayor tajada del mercado. Independiente de la liga o el estilo o, incluso, del origen, los cepos superiores a 56 y que rondan los 60 son los predilectos. En lo personal, hace años que no son mis preferidos, y la razón principal es porque tienden a diluir y ahumar mucho los sabores. Sí, son más grandes y en algún punto puedes decir que está recibiendo más tabaco por un precio relativamente similar al de un cigarro con cepo 50, pero también estás comprando una experiencia más suave y hay a quienes les gustan las experiencias más intensas. También me parecen incómodos de fumar, no solo por el tamaño, sino porque hay veces que se calientan muchísimo. ¿Pero sabes de lo que sí soy fanático? De Padrón y su línea Series me encanta. Por eso no me importó en lo más mínimo probar este Series 7000 Maduro.

El Series 7000 Maduro tiene dimensiones de 6¼ x 60, siendo un puro nicaragüense con capa madurada y lleva un ligero box press sobre su calibre. El cigarro se ve de un tono mate, con varias venas e imperfecciones que hacen que no sea un cigarro liso, con aromas a establo y bosta, mientras que en el pie se siente pimienta y tierra. Luego de picarlo, la calada en frío me da aromas de tierra húmeda, ciruelas y pasas. El aire pasa mucho más lento de lo que pensaría en un cigarro de estas dimensiones, sobre todo teniendo en cuenta que muchos Padrón tienden a tener un tiro más suelto.

El Series 7000 Maduro comienza menos diluido y más picante de lo que esperaba en estas dimensiones, con sabores fuertes a pimienta, pero rápidamente se suavizan y ya para después de las primeras cinco caladas se vuelve tan suave como esperaría. Pero le acompañan también sabores a granos de café, chocolate y una nota que podría llamar dulce, pero en realidad no lo es, sino que se trata de un aroma a caramelo en el retrogusto que se siente ligeramente en el paladar y me hace pensar inmediatamente en algo dulce. En el retrogusto también hay pimienta, pero nuevamente carece de fortaleza al punto que me supere el resto de los sabores. La quemada es muy buena, el tiro no es nada suelto y la ceniza se sostiene perfectamente. Diría que la fortaleza está en media, con una intensidad igual o ligeramente por encima.

En el segundo tercio la quemada no es tan buena como en el primero, en parte porque el Series 7000 Maduro parece calentarse bastante, pero también porque hay momentos cuando la ceniza se ha caído sola por un lado, pero no parece querer caerse por el otro. Los sabores varían un poco, destacando la aparición de matices como nueces y cuero entre los sabores secundarios que impulsan sabores a café y chocolate como los principales. En términos precisamente de sabores, podríamos decir que hay pocos cambios en el liderato, pero la intensidad de ellos baja un poco y se queda fija en media, mientras que la fortaleza no titubea y se queda en la misma posición que antes.

En el último tercio los sabores de pimienta se vuelven mucho más prevalentes e incluso podría llegar a asegurar que la intensidad y la fortaleza aumentan gracias a ello, aunque no hacen al cigarro más complejo, solo más picante. Hay un sabor de cuero también que siempre fue secundario pero en este tercio se vuelve principal, aunque no únicamente ese sabor, sino también el de granos de café, pero ya para cuando le quito la anilla y le quedan unos centímetros aún, parece haber dado todo y se termina apagando solo. Me toma una hora y 50 minutos fumar el Series 7000 Maduro.

En verdad la experiencia fue positiva, principalmente porque el cigarro mantuvo un ritmo de cambios y complejidad respetable, pero también porque fueron los sabores típicos de Padrón y eso es innegable. Pero no dejó de ser una fumada que se sentía diluida, aunque quemaba bien pero no estuvo exento de los típicos temas de esta vitola como la quemada más caliente. Casi todas las instancias de cigarros que he probado de la línea de Series tienden a darme mejores resultados con la capa madurada, aunque creo que el Series 7000 no lo he probado en Natural. No obstante, si sigue la línea del resto de los productos, no debe ser mucho más fuerte ni mucho mejor. Pero mantengo mi punto: buena fumada, pero no es para mí.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacos Cubanica, S.A.
Marca: Padrón
Modelo: Series 7000 Maduro
Dimensiones: 6¼ x 60
Tamaño: Gordo
Origen: Nicaragua
Capa: Nicaragua
Capote: Nicaragua
Tripa: Nicaragua
Precio: $8,00
Puntuación: 86

Ron: Casa Barú Geisha Soul

Aunque de Panamá he probado varios rones y reseñado otros más en este blog, Casa Barú es una marca que no había probado antes y que incluso desconocía. Pero hace poco tuve la oportunidad de probar este Geisha Soul en una cata y quedé muy sorprendido.

Comencemos que Casa Barú es lo que se conoce como un single estate rum y no es solamente un ron que voy a destacar aquí porque sea pot still, que ya es algo importante porque para que un ron sea solamente de alambique y venga de Panamá, ya tiene que ser algo especial. Pero single estate quiere decir que la marca controla la siembra y la producción de la caña de azúcar para luego producir el ron.

Además, viene de la región donde se cultiva la variedad de café geisha, que fácilmente podría ser el café más caro del mundo. Geisha es un varietal de café de culto, principalmente para conocedores. Si bien el café marca-país de Colombia y de tantos países que hacen café para conocedores, como Nicaragua, Etiopía, Indonesia, Hawaii y tantos otros, el Geisha de Panamá es algo superior.

Pero el Casa Barú Geisha Soul envuelve ambos productos, incluyendo las cerezas del café geisha en la cuba de fermentación de la miel de caña. Además, el añejamiento se hace en barricas ex-bourbon y ex-rye (centeno), pero no destaca durante cuanto tiempo. Es finalmente embotellado a 40% de alcohol.

Creo que lo que más me llama la atención del Casa Barú Geisha Soul es que no huele a ron. Si bien me encuentro con notas de miel y vainilla, que pueden ser comunes, la nota abundante es floral y eso puede ser por la barrica de rye whiskey, pero también podría ser por ese geisha, porque es realmente un café con aromas florales.

En boca nuevamente destaca esa nota floral, toques dulces de miel, un dulce de pistacho y notas herbáceas. El retrogusto es herbáceo de eneldo y con una sensación de frutos secos y madera.

Pero el hecho de que el geisha no tiende a tener sabores especialmente de café y que la fermentación en sí no incluye el café tostado sino las cerezas puede tener mucho que ver con la experiencia de este ron. Otra cosa que tiene mucho que ver es que sinceramente no sabe a ron. En una cata a ciegas esto puede confundir bastante pero tomándolo por sí solo pareciera más un licor floral que un ron. En verdad no sé si me gusta… me sorprende, pero no me gusta especialmente.

Ficha Técnica:
Fabricante: Casa Barú
Nombre del Ron: Geisha Soul
Marca: Casa Barú
Origen: Panamá
Edad: NAS
Precio: $40
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 84

Arturo Fuente – Gran Reserva Maduro (Rothschild)

Esta línea de Arturo Fuente es una que he disfrutado bastante, sobre todo porque durante una época no sabía cómo se llamaba y solo la identificaba por la vitola, y cada experiencia era nueva, en cierto modo. Desde hace unos años finalmente aprendí a leer las anillas de la marca y ya puedo saber más o menos qué esperar, pero siempre hay sorpresas, como la hubo con este Rothschild. Esto pasó porque en cierto modo he llegado a predecir que las anillas con la línea verde de Arturo Fuente tienden a dar fumadas suaves, sin importar el color de la capa. Pero este Rothschild efectivamente fue de una intensidad y fortaleza moderadas. Se trata de un cigarro con capa Connecticut Broadleaf sobre capote y tripa dominicanos, y en esta pequeña vitola de 4½ x 50, ofrece una fumada de aproximadamente una hora, que era exactamente lo que estaba buscando.

Esta capa realmente es oleosa y brillante, con fuertes aromas de cedro y algunas más suaves de chocolate, mientras que en el pie es exactamente el contrario, con fuertes aromas de chocolate y suaves de madera, pero también algunas notas de pimienta y cuero. La calada en frío tiene notas de chocolate y pera. El corte lo hago plano y el hecho que este Arturo Fuente es de precio bajo a medio, me lleva a que no hay que estar pensando demasiado en el corte, porque el blend es bastante tradicional.

El Gran Reserva Maduro enciende rápidamente y tiene notas intensas de sabor desde las primeras caladas, incluyendo sabores dulces de chocolate y café, con una sensación ligeramente picante y una evolución sencilla que simplemente me endulza un poco el paladar y que tengo la suerte de poder combinar con esa sensación dulce y de cereales que suelen tener algunas cervezas oscuras. Pero al poco rato dejo la cerveza y tomo agua, a fin de tener una cata lo más limpia posible. Hacia la frontera con la mitad del cigarro hay notas de madera, pero son suaves y esos sabores dulces de chocolate y café realmente dominan la fumada. La fortaleza es media, con una intensidad similar y una ceniza que se escama un poco pero se mantiene sobre el cigarro.

Ese sabor de madera que se sentía hacia la frontera con la mitad del cigarro parece desaparecer en la segunda mitad, pero es reemplazada por una nota floral que se siente principalmente en el retrogusto, mientras que en el paladar hay café, chocolate, dulce y algo de frutos secos como almendras, que se sienten igualmente dulces y me recuerdan al turrón. Hay notas suaves de cuero también y mientras que muchos de los sabores se mantienen más o menos iguales, la fortaleza aumenta a media-alta y la intensidad bordea el límite de alto durante un rato, pero realmente se hace muy agradable la fumada y es la razón por la que, incluso después de quitarle la anilla, mantengo el cigarro encendido durante largo rato e incluso pido un palillo de dientes para fumar este Gran Reserva Maduro más allá de lo posible. Todo esto me toma un poco más de una hora.

A veces me desanimo cuando veo que me voy a fumar un cigarro pequeño, pero el tiempo y la experiencia me han llevado a que me llamen incluso más la atención, porque si bien un 6 x 54 o mayor te puede alejar de todo lo que no sea tabaco durante un par de horas, lamentablemente esa libertad no la tenemos todos. Hay ocasiones en las que sí y eso permite apreciar la fumada, pero han sido demasiadas las ocasiones que he encendido un tabaco grande y no he podido terminarlo por cualquier otro tema. En vez, un Robusto o algo menor, lo puedo disfrutar hasta el final, llegar a pedir un palillo de dientes e incluso después quedarme un rato maravillado con la experiencia y probando cómo se comporta el paladar después. Creo que me van a llamar más la atención estas vitolas, sobre todo porque me permiten luego fumarme otra cosa y repetir o tener una nueva experiencia. Si es como la de este Rothschild, con gusto lo haría dos veces.

Ficha Técnica:
Fabricante: Tabacalera Fuente
Marca: Arturo Fuente
Modelo: Gran Reserva Maduro
Dimensiones: 4½ x 50
Tamaño: Rothschild
Origen: República Dominicana
Capa: USA (Connecticut Broadleaf)
Capote: República Dominicana
Tripa: República Dominicana
Precio: $7,00
Puntuación: 88

Cocuy: Valencey Pecayero

En Venezuela existen dos regiones principales que hacen cocuy; ambas están ubicadas en lo que se conoce como la Sierra de Falcón, una región semiárida que separa a los estados Lara y Falcón. En ambos lados se hace cocuy, pero el lado de Falcón es el único que tiene una denominación de origen que fue creada en 2001. Esta denominación principalmente controla que los fabricantes hagan el cocuy siguiendo los lineamientos que la conforman.

El tema principal es que la denominación de origen del Cocuy de Pecaya fue creada por unas 6 familias que originalmente hacían cocuy en esa zona. Pero de esas familias no queda mucho y, si bien siguen haciendo cocuy, la verdad es que al otro lado de la sierra se encuentra Siquisique, en el estado Lara y esta región ha comenzado a producir muchísimo más cocuy y ha controlado y perfeccionado esa técnica.

A lo que voy con esto es que muchas personas dicen que el verdadero cocuy es el que tiene la denominación de origen y eso simplemente no es correcto. Por otro lado, el cocuy de la denominación tiene mucha menor producción que el de Lara, que ha logrado destacarse bastante y, más importante aún, llegar a muchas zonas del país y ser distribuido mucho más.

Este Valencey es el tercer cocuy que pruebo de Pecaya, pero aunque el Ancestral viene de Pecaya, es redestilado en Caracas, por lo que no es 100% pecayero. Sin embargo, el Raíces que probé hace poco es de Pecaya, pero no recuerdo que tuviera un sello que lo identificara como perteneciente a la DOC. Así que en teoría este Valencey viene siendo el primer cocuy pecayero de la DOC que pruebo.

No hay muchas indicaciones de lo que contiene, puesto que la botella es de gres y no tiene etiquetas, más allá de las dos medallas que ha ganado y un hablador que menciona a la DOC de Pecaya. Es embotellado a 40% de alcohol.

En nariz el Valencey se siente principalmente cítrico, pero también tiene un ahumado ligero, notas de goma y un toque de cuero nuevo. No es especialmente complejo, pero se siente fresco, como un buen cocuy de pecaya.

En boca es nuevamente muy fresco, lo que en inglés dicen crisp, y aunque la traducción me da crujiente, es como una nota de frescura y sequedad, que no es dulce. No es muy variado en sabores, destacando apenas notas herbáceas y de goma, pero en el retrogusto hay una nota mineral que identifico más como el petrichor, o ese aroma que queda después de la lluvia, así como un toque herbáceo.

Quizá este Valencey no sea el más intenso y complejo de los cocuy, pero el hecho que sea fresco y embotellado a 40% de alcohol hace que sea una excelente opción para esos días en que no quieres nada demasiado intenso, y el hecho que algunos locales lo usen principalmente para coctelería pareciera ilustrar perfectamente lo que estoy diciendo. He visto sus botellas de venta y realmente no me parecen bonitas, pero esta en gres me encanta.

Ficha Técnica:
Fabricante: N/D
Nombre del Cocuy: Pecayero
Marca: Valencey
Origen: Venezuela
Edad: Cero
Precio: N/D
Densidad alcohólica: 40%
Puntuación: 83

Powstanie – Connecticut (Belicoso)

Fue tan atrás como en 2015 cuando la marca Powstanie fue creada, a partir de dos blends (Habano y Broadleaf), con una anilla que representa a la bandera polaca y un nombre que representa luchas o rebeliones. Entre su lanzamiento y 2023, se hicieron algunos blends adicionales, pero no se había hecho un producto de producción regular. Y en un mundo donde la mayoría de las marcas lanza al menos un producto anual, Powstanie se estaba volviendo no solo demasiado boutique sino también demasiado desconocido, incluso si sus dos blends eran (y siguen siendo) extraordinarios. Pero los hermanos Szczepankewicz finalmente trabajaron en nuevos blends, existiendo ahora dos nuevos (con capas Connecticut y San Andrés), y uno de edición limitada (llamado Catastrophic Failure).

El Powstanie Connecticut está cubierto por una capa Connecticut ecuatoriana, sobre capote Pennsylvania Broadleaf y tripa nicaragüense, y al igual que el resto de los productos de la marca, es fabricado por NicaSueño, en Nicaragua. La capa se ve venosa y de colores variados, siendo más oscura hacia el pie y más clara hacia la cabeza del cigarro, pero la capa tiene aromas a fruta fermentada, maní tostado y salsa de soya, mientras que en el pie se siente una nota como de waffle y establo. Lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me da aromas de pan tostado, pimienta, nueces y jarabe de maple.

Las primeras caladas del Powstanie Connecticut tienen abundantes sabores y eso es algo que aprecio de un buen cigarro, y mis experiencias previas con Powstanie me han llevado a pensar que esta experiencia será igual de buena. Los sabores están dominados por notas de cedro y tierra, pero también sabores de pan tostado y notas dulces. A lo largo del tercio también aparecen sabores a sal y cuero, algo que normalmente identifico en habanos y cuya descripción es muy poco apetitosa, pero siempre he relacionado con sudor, aunque no necesariamente con tufo. El retrogusto incluye pan, notas dulces, pimienta y una nota ligeramente metálica, que he encontrado a veces en capas Connecticut de calidad cuestionable, pero que espero no sea permanente.

Los sabores en el segundo tercio parecen más relacionados a frutos secos que el tercio previo, siendo el sabor de nueces el principal, pero también una nota de cereal como de Corn Flakes, madera, azúcar quemada, pimienta y algo que a veces encuentro raro y no es consistente de una calada a la otra, pero es ese mismo aroma que sentí en frío y que identifiqué como fruta fermentada, se traduce en algunos sabores esporádicos de frutas maduras o fermentadas, que se siente como fresa y patilla en ese estado. El retrogusto incluye pimienta, nueces tostadas y masa madre, con una intensidad media-alta y una fortaleza media, pero una quemada un tanto irregular y por eso se ve tan mala en la imagen, pues le acababa de dar un retoque.

En el último tercio el Powstanie Connecticut desarrolla sabores más dulces que en los tercios anteriores, pero es un sabor como el azúcar que queda en el fondo de una limonada. También abundan los sabores de nueces y cereal como los más fuertes y notas más suaves de madera de cedro, pimienta, pan tostado y esa nota frutal/fermentada que mencioné en el párrafo anterior. Es bastante cremoso también y los sabores se quedan durante largo rato en el paladar, con una intensidad que alcanza media-alta y la fortaleza que bordea entre esa nota y media, quemando mucho mejor y con un tiro que a veces se siente apretado pero por pereza y porque es el último tercio, decido no retocar. Me toma una hora y 25 minutos fumar este Belicoso hasta que me queme los dedos.

Entre tantos cigarros y tantos blends, y que el blend de tabaco más vendido en USA es el de capa Connecticut, uno pensaría que ya comienzan a parecerse. Y si nunca has fumado, todos te parecen iguales e incluso si llevas tiempo fumando, cuesta decir que tal blend se parece a tal otro y aunque creo que sería imposible determinar si uno es igual a otro o no, o al menos imposible para mí, sí puedo decir que hay similitudes entre esta fumada y la del RoMaCraft Intemperance EC, principalmente porque son de la misma fábrica y tienen la misma capa. Pero el Powstanie Connecticut es su propio cigarro y su propio blend y, precisamente porque existen tantos blends de capa Connecticut, sería difícil decirte que este es mejor que los demás. Tendría que probarlo más veces para poder asegurar eso, pero la verdad es que está entre los que más me han gustado, principalmente por un tema de variaciones. Si de algo carecen muchos cigarros de capa Connecticut, es de variedad, pero este Powstanie Connecticut no sufre de eso.

Ficha Técnica:
Fabricante: NicaSueño
Marca: Powstanie
Modelo: Connecticut
Dimensiones: 5½ x 54
Tamaño: Belicoso
Origen: Nicaragua
Capa: Ecuador (Connecticut)
Capote: USA (Pennsylvania Broadleaf)
Tripa: Nicaragua
Precio: $11,50
Puntuación: 92

Don Emmanuel

Don Emmanuel es una marca creada por el brasileño Rodrigo Emmanuel, quien inicialmente ha contratado los servicios del gran Eladio Díaz para que le haga sus blends. Emmanuel es sommelier y la persona que ha recibido la mayor calificación en el diploma del IACS, con más de 20 años de experiencia en tabacos. Tuve la suerte de trabajar con Rodrigo hace unos años, cuando ambos colaborábamos regularmente en la revista Humo Latino. He probado un producto de Don Emmanuel:

  • Annunaki (Anu, 6 x 52) – 90 puntos – 2025