Temas básicos del fumador: Reencendido del puro

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A quien nunca le haya sucedido esto es porque nunca ha fumado, pues a pesar de nnuestro mejor esfuerzo, eventualmente sucede que el cigarro se apaga. Uno llega con muchas ganas a fumarse el cigarro y aparece un tema que requiere nuestra atención, sea alguien en casa que nos llama, nos quedamos viendo un video, o una mascota exige que atención, y nos distraemos.

Aunque es preferible que el cigarro que estás fumando no se apague, si esto ocurre, hay un método para salvar el cigarro y asegurarse que los sabores no se degraden demasiado. Antes de detallar el procedimiento específico, lo más importante que debes recordar es no permitir que un cigarro apagado se mantenga apagado durante demasiado tiempo. Cuando un cigarro se apaga, la parte que no ha sido fumada pasa por un proceso de “shock” y los aceites comienzan a secarse. El deterioro varía de un cigarro al otro, pero es imperativo que el tiemo apagado no supere una hora. En caso contrario, estarías reencendiendo algo que no vale la pena el tiempo ni el esfuerzo. En resumen: si el cigarro se apaga, sigue los siguientes pasos lo antes posible:

Paso 1: Mantenimiento de la ceniza

Quieres reencender el tabaco, no la ceniza (la ceniza no quema bien), así que dale unos toques al pie del cigarro sobre el cenicero, para eliminar la mayor cantidad de exceso de ceniza, hasta que solo veas la parte quemada del tabaco. Esto se debe hacer con suficiente fuerza como para eliminar la mayor cantidad de ceniza, pero con suficiente delicadeza como para no dañar el puro. El cigarro, en este caso, estará un poco más seco que cuando lo encendiste, y puede ser más susceptible al tratamiento brusco.

Paso 2: Limpiado del cigarro

Como mencioné hace un momento, el tabaco en el cigarro está en un estado de “shock” y el humo puede estar atrapado entre las hojas, lo cual puede crear un sabor ácido si le das caladas inmediatamente. Para evitar esto, colócate el cigarro entre los labios como normalmente harías, pero en vez de darle una calada, sopla un par de veces el cigarro. Esto debería eliminar cualquier rastro de humo atrapado.

Paso 3: Tostado

Con el encendedor en la mano, sostén el cigarro como a 3 centímetros de la llama y tuesta la superficie quemada. Puede que necesites acercar más el cigarro a la llama, pero dale vueltas al cigarro para mantener un tostado uniforme. Para esto es altamente recomendable un encendedor tipo soplete, aunque puede hacerse con fósforos o un encendedor tradicional, pero el soplete puede eliminar los restos de ceniza sin problema.

Paso 4: Encendido

Cuando el cigarro finalmente esté tostado, lleva la perilla a la boca y mantén la llama ligeramente separada del pie mientras sigues rotando el cigarro entre los dedos para asegurar que el cigarro se enciende con uniformidad. Este paso es muy parecido al de encender un cigarro normalmente, pero tienes que tener cuidado de no darle caladas muy fuertes, pues la idea es encenderlo lentamente para que se aclimate mejor.

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