Mi historia con los Buffalo Cigars, esta marca dominicana bastante desconocida, es muy interesante. Creo que la he mencionado antes, pero resumo (sí claro): tengo un amigo que va regularmente a República Dominicana y cuando me trae cigarros, procura que sean los que no puedo conseguir en USA. Así fue como me presentó los Chogüí y estos Buffalo, entre otros. A diferencia de los Chogüí, de los Buffalo hay cero información en internet, así que todo lo que puse en mi primera reseña de ellos (en abril de 2017) fue lo que tenía a la mano.

 

Alrededor de julio de 2018 veo que me sigue Buffalo Cigars por Instagram; pensando que podía ser una tienda en Buffalo, NY (puesto que viví allá hace años) no le hice mayor caso hasta que veo que tengo una solicitud de mensaje y la abro y es alguien que se identifica como el representante/dueño de la marca, me agradece la reseña previa y conversamos un rato. Me dice, entre otras cosas, que la próxima vez que visite República Dominicana, no dude en avisarle.

Un par de meses después tuve la oportunidad de ir a la isla y le escribí. Un día como a las 8am me mandó un mensaje y me dice que iba saliendo a donde estoy. Yo le pregunté cuánto tiempo tardaría y me dijo que unas 3 horas. A golpe de mediodía me llama y me dice que ya está cerca, así que voy a recibirlo y me saluda y me entrega unas muestras del cigarro que ya había probado y otras vitolas/ligas distintas.

Ahora, sin entrar en mucho sentimentalismo, de verdad me impresionó muchísimo porque yo no soy un cigar sommelier ni un experto en la materia, pero que Gumercindo (así se llama) viajara 3 horas para agradecerme personalmente y regalarme unos cigarros me pareció un acto de bondad tan significativo que no cabía dentro de mí. Luego nos sentamos en una terraza, nos contamos la vida de cada uno y me atrevo a decir que hice un buen amigo. Hoy todavía hablamos de vez en cuando y tengo pendiente visitarlo unos días cuando vuelva a la isla.

Muy bien, hasta aquí esta historia y ahora la reseña del cigarro. Prometo ser imparcial.

Buffalo - Reserva 01

 

El Buffalo Reserva tiene en mi humidor desde septiembre de 2018, por lo que cuenta con un poco más de 5 meses de guarda, aunque en el momento en que me los regalaron me dijeron que estaban listos para fumar y, por consiguiente, no es el primero que me fumo. Se trata de un cigarro de buen tamaño y parece mucho más ancho de lo que es, con una capa oleosa y aromas a madera, pasas y un toque afrutado. Le quito la anilla de tela y la tripa me deja apreciar mader, café y un toque de pimienta. Finalmente lo pico con la guillotina en V y la calada en frío me muestra aromas de pimienta y madera.

Buffalo - Reserva 02

 

El cigarro tiene un tiro perfecto, con la medida justa de apretado sin ser excesivamente fluido. Los sabores se destacan desde la primera calada, incluyendo pimienta pero no la típica pimienta negra agresiva, sino más lo que en Venezuela se llama “guayabita” que es una pimienta dulce y ligeramente picante, con un sabor afrutado que no llego a descifrar (ni busco hacerlo) y sabores suaves a café. El cigarro parece que quiere quemar lento, así que no lo apuro sino que lo dejo descansar un rato en el cenicero.

Buffalo - Reserva 03

 

La ceniza es bastante blanca y firme, aunque no la tiento a mantenerse, sobre todo porque siempre me la termino echando encima. Hacia el final del primer tercio el sabor de pimienta se va combinando más con un sabor de madera, pero la pimienta no viene sola sino más bien con un sabor especiado y variado que me da la entrada al segundo tercio.

Buffalo - Reserva 04

 

En el segundo tercio los sabores son más robustos y más definibles, donde ese sabor especiado del final del primer tercio se define como canela y nuez moscada en este punto, seguido de un fuerte componente de café y un sabor más suave a chocolate que se va fundiendo con el fondo de los sabores del cigarro, que por el momento no llego a definir, más allá de los antes descritos. El cigarro sigue quemando lentamente y su intensidad está fija en media.

Buffalo - Reserva 06

 

Mitad del cigarro y los sabores de café y chocolate parecen colocarse al mismo nivel, pero no a confundirse. También se aprecia un sabor cítrico, aunque más como cáscara de limón y la pimienta pasa solamente a sentirse en boca y no en el retrogusto. Esta ausencia en el retrogusto es lo que me invita a apreciar más aromas y la cáscara de limón es bastante potente.

 

Llegando al último tercio, pareciera que el limón que aparecía en la mitad desaparece casi por completo, aunque esto también me parece porque si bien ese sabor de limón es relativamente suave, el cigarro se está calentando bastante y no me deja apreciar los sabores del todo. Quizá por ese mismo calor algunos sabores se sienten tostados y/o ahumados, pero no le quita gusto ni matices.

 

Cumplo 95 minutos fumando y el cigarro ya está completamente en el último tercio; el tiempo total de fumada fue de 105 minutos, mientras que en el último segmento apenas se apreció un sabor adicional a chcoolate, pero este era el mismo de la mitad del cigarro, solo que tenía unos matices de sabor tostado, quizá por el mismo calor que producía. No me lo pude fumar hasta al final pues se calentó mucho y no era fácil mantenerlo. Pero igual estoy feliz de haber finalmente reseñado este cigarro, pues sentí que pasó mucho tiempo desde que me lo dieron hasta que lo pude reseñar. Tengo otro en camino para reseña, así que la espera no será tan larga por el siguiente y también creo que le debo una revisita al otro Buffalo que probé, que ya sé que se llama Habano.

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